Señor, enséñanos a orar
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· 54 viewsEste sermón basado en Lucas 11:1 resalta la petición más sabia de un discípulo anónimo: “Señor, enséñanos a orar”. En lugar de pedir aprender milagros, sanidades o prodigios, entendió que el verdadero secreto del ministerio de Jesús estaba en su vida de oración. A través del mensaje se enfatiza que los milagros, sin comunión con Dios, no transforman el corazón ni aseguran salvación. La oración, en cambio, es la clave del poder espiritual y la fuente de una vida cristiana victoriosa. El sermón llama a los creyentes a examinar su propia vida de oración y a pedir con humildad al Señor que les enseñe a orar, centrando sus oraciones en Dios y no en sus propias necesidades.
Notes
Transcript
I. Texto bíblico
I. Texto bíblico
Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de Sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos»
Contexto del pasaje
Contexto del pasaje
Jesús en oración: Lucas enfatiza la vida de oración del Señor (Lc 3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 28). Antes de momentos decisivos, Jesús buscaba al Padre.
Petición de los discípulos: No buscan fórmulas, sino aprender el espíritu de oración de Cristo: íntima, confiada, dependiente.
La enseñanza que sigue: Jesús responde con el Padre Nuestro (Lc 11:2–4), un modelo de oración centrada en la gloria de Dios y la dependencia diaria.
II. Introducción
II. Introducción
Aquí vemos un completo desconocido, alguien el cual la Biblia llama “uno de sus discípulos”. No tiene nombre, no tiene apellido, no sabemos quienes son sus padres ni su procedencia.
La Biblia habla poco de este discípulo pero lo que poco que dice habla muy bien de el. Este desconocido lo entendió absolutamente todo, había entendido la importancia de la oración. Él entendió lo esencial: la oración es más importante que los milagros.
III. Cuerpo del sermón
III. Cuerpo del sermón
A estás alturas del ministerio los discípulos habían visto miles de sanidades, cientas de liberaciones, resurecciones de muertos y mucho pero mucho más.
Lo que no pidió el discípulo
Lo que no pidió el discípulo
Quiero destacar que este discípulo anónimo no pide:
Enséñanos a sanar enfermedades
Enséñanos a echar fuera demonios
Enseñanos a resucitar muertos
Enséñanos a multiplicar los alimento
No, el pide algo mucho más grande, pide que le enseñe a orar...
La importancia de la oración
La importancia de la oración
No el pide algo mucho más grande, pide que le enseñe a orar...
Este desconocido entendió que todo lo manifestado en el ministerio del Señor era solo consecuencia de una vida profunda de oración. De una comunión conciente y continua con el Padre.
“Orad sin cesar" 1 Tesalonicenses 5:17
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” Jeremías 33:3
“Velad y orad, para que no entréis en tentación” Mateo 26:41.
Todo milagro termina en el infierno
Todo milagro termina en el infierno
Entendió que nada valen las señales, los prodigios y milagros si no hay una vida de oración.
Miremos la generación de israelitas en el desierto, se cansaron de ver las maravillas del Señor pero no entraron a la tierra prometida, no entraron la reposo del Señor.
Miremos los que seguian a Jesús por los panes y los peces, murieron en su pecado.
Miremos los 10 que fueron sanados de lepra en el camino, solo 1 volvió agradecido.
Si la maravilla, el milagro o la sanidad no te lleva a vivir una vida de comunión con Dios, una vida de oración profunda no ha servido de nada.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre” Mateo 7:21–23.
“Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron” Juan 6:49.
El secreto del poder
El secreto del poder
En este momento recuerdo las palabras de Evan Roberts
“Prayer is the secret of power.” Evan Roberts
La oración es el secreto para vivir una vida cristiana victoriosa, es el secreto del poder.
El verdadero poder cristiano no está en las señales, sino en una vida escondida con Dios en oración.
Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho.
»Me invocará, y le responderé;
Yo estaré con él en la angustia;
Lo rescataré y lo honraré;
IV. Aplicaciones prácticas
IV. Aplicaciones prácticas
¿Alguna vez le pediste a Dios: “Señor, enséñame a orar”?
¿Dejas que el Espíritu Santo guíe tu oración o es solo una lista de deseos?
Esta noche, examina tu oración: ¿está centrada en ti o en Dios?
V. Conclusión
V. Conclusión
La oración no empieza en nosotros, sino en Dios. No te centres en tus necesidades, céntrate en el Padre.
Hoy, como aquel discípulo anónimo, hacé tuya esta petición sencilla pero poderosa:
“Señor, enséñame a orar.” Discípulo anónimo
