La Oración de Cristo por la Iglesia

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La oración del Señor por la iglesia debe fortalecer nuestra fe y confianza, pues es un seguro de bienestar y vida eterna para los que creen en Él.

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La Oración de Cristo por la Iglesia

Juan 17:14–24 (RVR60)
14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. 24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Introducción

En horas previas de los inicios de la pasión de Cristo, y después de instituir la Santa Cena, El Señor sube al Getsemaní con sus discípulos a orar… los evangelios sinópticos se centran en relatar la angustia del Señor cuando oraba, de tal manera que su sudor era como grande gotas de sangre.
Pero el evangelio de Juan narra con detalle la oración del Señor.
El Señor intercede por la iglesia presente y futura. Esta cumpliendo con su función de sumo sacerdote espiritual intercediendo antes de entregar su vida en sacrificio.
La Oración del Señor por la iglesia es muy diferente al lamento por Jerusalén, evento sucedido también antes de su pasión.
Mateo 23:37–3937¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! 38He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 39Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Estos textos hacen una clara diferencia entre el trato de Dios con la Iglesia y el de Israel.
El trato de Dios con Israel queda pendiente o en pausa y se reanudará después del arrebatamiento de la iglesia… mientras tanto, enfoca su atención a la nueva dispensación de la gracias dirigida a la iglesia.
De manera que esta oración es para nosotros en este tiempo y debemos conocerla para creer y apropiarnos de estas promesas.

Nos dio su Palabra

Juan 17:14 "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo."
Uno de los regalos gloriosos que El Señor ha dado a su iglesia es su Palabra.
No puede haber iglesia sin la Palabra de Dios, no pueden haber cristianos sin la Palabra de Dios. Todos lo que pretende serlo y la desprecia son falso cristianos.
El mundo aborrece la Biblia porque no son de Dios. 1 Corintios 1:18 "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios."
Es por creer y practicar la Palabra de Dios que somos aborrecidos por el mundo y nos hace diferentes a él: Juan 17:15–16 "No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo."
El hombre sin Cristo no entiende y tampoco acepta la Palabra de Dios porque es carnal: 1 Corintios 2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente."
La oración del Señor es que seamos santificados con la Palabra de Dios: Juan 17:17 "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad."
La Palabra de Dios no solo es nuestro alimento, nuestra instrucción y guía, también es agua limpia que nos santifica cuando la aplicamos.
Es importante amar y conocer la Palabra de Dios pues por ella seremos juzgados: Juan 12:47–48 "Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero."
Comprendamos la importancia mayor que tiene la Biblia para la iglesia y la necesidad de escudriñarla y aplicarla. Santiago 1:22 "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos."
Hoy día muchos falsos predicadores pretenden enseñar un evangelio sin la Biblia, asegurando que ellos tiene revelación más fresca y divina que la Biblia… pero esto es falso y diabólico.

El Deseo del Señor es la Unidad de la Iglesia

Juan 17:20–21 "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste."
El clamor de Cristo es que la iglesia sea unida, así con Él y el Padre. La unidad es un fundamento espiritual de suma importancia.
El Señor no solo estaba orando por sus discípulos sino también por todos los que en epocas postreras habrían de creer.
Así como sin Biblia no hay iglesia, tampoco sin unidad no hay iglesia.
Pero la unidad no se limita a estar todos en un mismo lugar.
La unidad consiste en la comunión y en estar todos en un mismo sentir: Efesios 4:3–6 "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos."
Mucha gente puede estar juntos en un concierto, en un centro comercial, en un tren o bus, pero no están unidos, no están en comunión ni en un mismo sentir, sola mente están coincidiendo en un mismo lugar a mismo tiempo.
Pero puede haber muchas congregaciones que no están juntas físicamente al rededor del mundo pero están en unidad.
La Biblia nos detalla los aspectos de la unidad:
La paz (a pesar de nuestras diferencias procuremos estar en paz con los demás, echando mano de la paciencia, tolerancia y consideración)
Un Cuerpo (entender que nos pertenecemos unos a otros, somos parte del mismo cuerpo y el bienestar de mi hermano es mi bienestar).
Un Espíritu (Es Espíritu Santo que habita en los corazones de cada uno de los cristianos y que guía nuestra vida.
Una Esperanza (La segunda venida de Cristo que pagará a los que hicieron lo malo).
Un Señor (Creemos que Cristo es Dios y es El Señor, esta es una doctrina fundamental que identifica a la verdadera iglesia). 1 Juan 4:3 "y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo."
Una fe (Creemos en Dios, en Cristo, en El Espiritu Santo y su Palabra). La verdadera fe consiste en creerle a Dios.
Un Bautismo (Establecido por Cristo que simboliza nuestra muerte al pecado y es un testimonio publico de nuestra conversión)
Un Padre (Un único Dios creador del cielo y la tierra y proveedor de nuestra Salvación).
El ecumenismo no es unidad, pues debe haber una misma fe y doctrina para que exista la unidad.
Tendremos diferencias de opinión y de carácter pero nuestro objetivo y fe debe ser el mismo, de manera que las diferencias pierden importancia y se resuelven en el amor.
Sin unidad no hay iglesia, el que esté dividido no pertenece a la iglesia. La característica de la verdadera iglesia es la unidad entre hermanos.

La Esperanza Gloriosa

Juan 17:24 "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo."
El Señor pide al Padre que usted y yo estemos con Él en su gloria eterna. Y esa petición ha sido escuchada y aceptada por El Padre.
Juan 14:1-31No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Está es nuestra fe y esperanza que nos sostiene y nos anima a perseverar.
El deseo del Señor es que estemos con Él en su gloria, Él está preparando lugar para nosotros.
Solamente debemos aceptarlo y desearlo, ser fieles, obedientes y perseverar en el evangelio.
El Señor prepara lugar para nosotros porque está determinado que habrá juicio y tribulación en la tierra y Él desea librarnos.
Pero es una decisión que cada uno debe tomar, no son salvos por la oración e intercesión del pastor o sus familiares, sino por la decisión personal de entregarle tu corazón a Cristo y perseverar fiel en el evangelio.
Mientras estemos en la tierra, si decidimos entregarle nuestro corazón a Cristo, sufriremos el rechazo del mundo, pero vale la pena: Romanos 8:18 "Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse."

Conclusión

La oración de Cristo es una garantía de su amor para con nosotros. !No estamos desamparados, no estamos solos! Él nos ayuda a permanecer fieles y fiermes en sus caminos, solamente debemos resistir al Satanás y las tentaciones. Mateo 28:20 "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
Esa oración es eficaz y está vigente para nosotros, solamente debemos creerlo y recibirlo por fe.
El Señor ora al Padre para que seamos guardados del mundo pues Satanás quiere destruirnos, pero somos guardados en las manos de Dios. Juan 10:28 "y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." Esta es nuestra confianza que nos da paz y gozo.
Siempre sufriremos aflicciones, pero aun en ellas tendremos paz y confianza porque El Señor nos ayuda.
Vivamos confiados que estamos seguros en Cristo, aun cuando las cosas parezcan obscuras. Sabemos que más allá de esta vida nos espera una corona de gloria.
Si no está seguro de su salvación, hoy puede hacer votos con el Señor.
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