SIGNIFICADO DEL AVIVAMIENTO

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SERMÓN: EL VERDADERO SIGNIFICADO DEL AVIVAMIENTO

Introducción: Las palabras cambian de significado

Esta mañana hablamos sobre cómo las palabras cambian de significado. Muchos de ustedes estuvieron en la reunión. ¿De qué hablé? Del arrepentimiento. ¿Qué significa arrepentimiento? Amén. Ah, recuerdan eso. Les dije también que la palabra “arrepentirse” no solo ha cambiado a significar simplemente sentir lástima, sino que realmente significa cambiar, cambiar de actitud.
Pero la palabra “hogareño”, como la puse como ejemplo, en el resto del mundo angloparlante significa hogareño, mientras que en Estados Unidos significa feo. Así que voy a hablar sobre otra palabra que ha cambiado de significado.

1. El malentendido sobre la palabra “Avivamiento”

Estaba en Griffin, Georgia, hablando con un buen bautista. Le dije: “El país está en un caos, ¿no crees que deberíamos orar por un avivamiento?”. Me dijo que sí, pero más cerca de la fecha. Le dije: “Repítemelo”. Bueno, dijo que siempre oramos por avivamientos en agosto. ¿De qué sirve empezar a orar hasta julio?
Obviamente, la palabra “avivamiento” ha cambiado de significado en algunos lugares. Vi un letrero afuera de una iglesia en el Valle de San Fernando que decía “Avivamiento todos los lunes”. Lo que hacen el resto de la semana, solo se puede intuir. En Burbank, a ocho kilómetros de distancia, otro letrero decía: “Avivamiento todas las noches excepto los lunes.” Me quedé pensando qué hacían los lunes por la noche.

2. Un avivamiento sin vida

Estaba predicando en la Universidad de Baylor. Un pastor bautista me dijo: “Hermano, tuvimos un avivamiento aquí el otoño pasado y nadie se avivó.” Le dije: “Entonces no tuvieron avivamiento.” “Ah, sí lo tuvimos”, dijo. Y me dio el nombre del evangelista, el del líder de los cantos y cuánto gastaron en publicidad. Pero dijo: “Nunca despegamos.”
Este debe ser el único país del mundo donde un evento sin vida puede considerarse un evento solo porque se le llama así. En otras palabras, es un “avivamiento”, se avive o no.

3. El origen del término “Avivamiento”

La palabra “avivamiento” no se encuentra en la Biblia en inglés, pero sí la palabra revivir. La palabra llegó al inglés revival en 1702. Se describió como “un despertar en o de la religión evangélica.”
Pero desde 1930, los diccionarios estadounidenses añaden una segunda definición: A) la original, B) una semana de reuniones, especialmente en el sur.

4. El verdadero significado de “Revivir”

Cuando usamos la palabra “revivir”, ¿qué significa? El pobre hombre fue sacado del arroyo y mediante respiración artificial fue revivido. ¿Qué significa eso? Devolverle la vida.
Si dicen que estuvo dos días en el arroyo, nadie intenta revivirlo. Está muerto. Pero si tiene vida, se le puede devolver la vida. Ese es el significado de la palabra.
El significado simple de “revivir” es: “re” = de nuevo, “vive” = vida. En español, es la misma idea: revivir, vivir de nuevo.

5. ¿Se puede organizar un avivamiento?

Aquí surge una controversia seria: ¿Se puede organizar un avivamiento?
Jonathan Edwards dijo: “El avivamiento es una obra de Dios.” Charles Finney dijo: “El avivamiento no es más que el uso correcto de los medios apropiados.” En otras palabras, si haces ciertas cosas, obtendrás ciertos resultados. Para él, el avivamiento era un programa.
¡Cuánto nos encantan los programas! De hecho, algunos han dicho que adoramos la Trinidad del Padre, el Hijo y el Santo Programa.

6. El error de los programas humanos

Finney comparó el avivamiento con un agricultor: Así como el agricultor elige un día para arar, otro para sembrar y otro para cosechar, así también se puede tener un avivamiento.
Pero la Escritura dice:
“¿No nos darás vida de nuevo?” (Salmo 85:6)
¿Quién da la vida? Dios. No dice: “Danos un plan o un programa”, sino vida de nuevo.
“Reaviva tu obra, oh Señor, en medio de los años; en la ira, acuérdate de la misericordia.” (Habacuc 3:2)
Según la Escritura, revivir al pueblo de Dios es obra de Dios, mientras que nosotros lo hemos convertido en un esfuerzo humano.

7. La diferencia entre evangelización y avivamiento

Todo lo que Finney decía sobre el uso correcto de los medios apropiados se aplica a la evangelización, no al avivamiento. Podemos planear campañas, invitar oradores, organizar música especial. Eso es apropiado para evangelizar, pero no para provocar la obra del Espíritu.

8. El ejemplo del derramamiento del Espíritu Santo

Jesús, antes de ascender, fue claro con sus discípulos:
“No les corresponde a ustedes conocer los tiempos ni las épocas... pero recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo.” (Hechos 1:7-8)
Él no les dio un programa, les dio poder.
Ellos no formaron comités ni planes, oraron. Y cuando llegó el día de Pentecostés, el Espíritu Santo se derramó sobre ellos. Pedro se levantó y dijo:
“Esto es lo que dijo el profeta Joel... Derramaré mi Espíritu sobre toda carne.” (Hechos 2:17)

9. El derramamiento del Espíritu es obra de Dios

El derramamiento del Espíritu Santo es obra exclusiva de Dios. Ninguna organización, ni denominación, puede organizarlo. No se puede programar el viento del Espíritu.
“El viento sopla donde quiere…” (Juan 3:8)

10. Las etapas de un movimiento de Dios

Espontánea: surge sin control humano.
Exportación: los transformados llevan el mensaje.
Comunión: los que han experimentado lo mismo se reúnen.
Organizativa: el movimiento se estructura, incluso formando denominaciones.

11. El resultado del derramamiento del Espíritu

El primer efecto es el avivamiento del pueblo de Dios. El Espíritu Santo acelera la oración, trae convicción y restaura el corazón. Es obra divina, pero requiere la respuesta de los creyentes.

12. El liderazgo y la respuesta al avivamiento

Si un pastor se opone al avivamiento, no habrá avivamiento en su iglesia. Dios reconoce el liderazgo. El avivamiento es obra de Dios con respuesta humana.

13. El avivamiento y la evangelización de las masas

Dios no solo quiere avivar a su Iglesia, sino también derramar su Espíritu sobre las masas. Así sucedió en los tiempos de Wesley, Whitfield y otros.
Necesitamos orar por el avivamiento del pueblo y de la sociedad.

14. El papel de la Iglesia: Evangelizar, enseñar y actuar

Jesús nos dio una misión:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio…” (Marcos 16:15)
Evangelizar es presentar a Cristo en el poder del Espíritu para que los hombres crean y sirvan al Señor. Enseñar es formar discípulos que guarden los mandamientos. Y dar testimonio social es manifestar el amor de Dios con obras.

15. El Espíritu Santo: Autor del avivamiento

El derramamiento del Espíritu: obra de Dios.
El avivamiento de la Iglesia: obra de Dios con respuesta de los creyentes.
El despertar de las masas: obra de Dios con respuesta de los inconversos.
La evangelización y la enseñanza: obra de los hombres convertidos.

16. Lecciones de la historia: El avivamiento de 1857

Durante el pánico bancario de 1857, muchos buscaron a Dios. Algunos historiadores lo llamaron “el avivamiento del pánico bancario.”
Sin embargo, el avivamiento comenzó en Canadá, en Hamilton, Ontario. Phoebe Palmer y su esposo fueron instrumentos del mover de Dios. El Espíritu Santo tomó el control de las reuniones. El alcalde, doctores, abogados, granjeros y pecadores fueron transformados.

17. El avivamiento entre los esclavos

El primer gran avivamiento en EE. UU. ocurrió entre los esclavos negros. Un piadoso pastor, John Gerardo, comenzó reuniones de oración sin predicar, solo buscando la presencia del Espíritu Santo. Una noche, mientras un hermano oraba, el Espíritu descendió con poder, y el predicador sintió como si una corriente eléctrica lo estremeciera.

18. La manifestación poderosa del Espíritu Santo

El hermano tembló hasta los dedos de los pies, cayó postrado y gritó como si su alma se hubiera derretido en el fuego divino. La congregación entera cayó sobre sus rodillas clamando a Dios. El Espíritu Santo descendió con tal poder que hasta los incrédulos cayeron de rodillas, y los pecadores clamaban por misericordia.
Durante horas, nadie podía hablar palabra alguna sin quebrantarse, y aquellos hombres y mujeres cantaban himnos con lágrimas que parecían fuego. Era el poder de Dios transformando corazones, no un programa, ni una campaña, ni una emoción pasajera, sino una visitación celestial.
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Zacarías 4:6)

19. El avivamiento transforma al pueblo de Dios

Un verdadero avivamiento no comienza en los inconversos, comienza en el pueblo de Dios. Los cristianos que han perdido el fuego son los primeros que deben ser encendidos de nuevo. El Espíritu Santo reaviva el altar apagado, purifica las motivaciones y restaura la pasión por Cristo.
Cuando la Iglesia se aviva, el mundo lo nota. Cuando el Espíritu Santo se mueve, las oraciones son intensas, los pecadores son quebrantados y los creyentes se santifican.
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14)

20. Los frutos de un avivamiento genuino

Los verdaderos frutos de un avivamiento no se miden en números, sino en transformación espiritual.
La oración se vuelve ferviente. Los creyentes buscan el rostro de Dios con lágrimas y perseverancia.
“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
El pecado es confesado públicamente. Nadie puede permanecer indiferente ante la santidad de Dios.
“El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13)
El amor fraternal renace. El rencor, la división y la frialdad se derriten ante la presencia del Espíritu.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros.” (Juan 13:35)
Los incrédulos son atraídos por el poder de Dios. La salvación se extiende, y la sociedad es impactada.
“Y añadía el Señor cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:47)

21. El peligro de falsos avivamientos

No todo lo que brilla es oro. Existen movimientos emocionales que imitan al Espíritu Santo, pero carecen de arrepentimiento genuino y fruto duradero.
Hay iglesias que confunden ruido con poder, multitud con presencia, y actividad con avivamiento. Pero donde el Espíritu Santo obra, hay santidad, humildad, y hambre por la Palabra.
“Probad los espíritus si son de Dios.” (1 Juan 4:1)

22. El papel de la oración en el avivamiento

Todo avivamiento genuino ha nacido de rodillas. Los hombres y mujeres que movieron al mundo primero movieron el cielo con sus oraciones. Ningún programa reemplaza el poder de una iglesia que ora.
“Y cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” (Hechos 4:31)
La oración prepara el corazón, derriba el orgullo, y abre el camino al fuego de Dios.

23. El costo del avivamiento

El avivamiento no es gratuito. Cuesta humillación, arrepentimiento, obediencia y entrega total.
Dios no puede avivar lo que está lleno de orgullo. Solo cuando la Iglesia se vacía de sí misma, Dios la llena con Su Espíritu.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” (Mateo 5:6)
El avivamiento no viene cuando lo deseamos para nuestra comodidad, sino cuando lo buscamos para la gloria de Dios.

24. Llamado final: ¡Señor, avívanos otra vez!

Así como clamó el salmista:
“¿No nos darás vida otra vez, para que tu pueblo se regocije en ti?” (Salmo 85:6)
Ese debe ser nuestro clamor hoy. No necesitamos nuevas estrategias, sino una nueva llenura del Espíritu Santo. No necesitamos entretenimiento religioso, sino corazones quebrantados. No necesitamos más programas, sino más presencia.
El avivamiento no se organiza, se implora. No se agenda, se ora. No se anuncia, se vive.
Que Dios en su misericordia derrame fuego santo sobre Su pueblo, que la Iglesia despierte de su sueño espiritual, y que el Espíritu Santo vuelva a estremecer nuestras almas como en los días de Hechos, como en los días de los grandes despertamientos, como en los días en que Cristo era el todo y el mundo nada.

🔥 Conclusión

El verdadero avivamiento es la obra soberana de Dios que despierta a Su Iglesia, derrama Su Espíritu, y trae vida donde había muerte.
Hoy el Señor busca corazones dispuestos, rodillas dobladas y vidas rendidas. El mundo está oscuro, pero una iglesia avivada es una antorcha encendida en medio de la noche.
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” (Isaías 60:1)
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