El Pecado Imperdonable
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· 55 viewsEl pecado imperdonable es una condición que hace al hombre ser incrédulo y duro de corazón.
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El Pecado Imperdonable
El Pecado Imperdonable
Mateo 12:31–32 "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero."
Introducción
Introducción
El pecado imperdonable es uno de los pretextos o excusas que algunos usan para no aceptar a Cristo… dicen que Dios no puede perdonar sus pecados porque han sido muchos y muy graves.
Aunque sabemos que la Sangre de Cristo es eficaz para limpiar todo pecado: Isaías 1:18 "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana."
Sin embargo el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonado.
También existe el pecado de muerte: 1 Juan 5:16 "Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida."
Además está el pecado de falta de perdón: Marcos 11:26 "Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas."
Aunque existen ciertos pecados que no reciben perdón, no es por incapacidad de la Sangre de Cristo, más bien se refiere a la voluntad de la persona para ser perdonada.
En esta ocasión nos enfocaremos en el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo.
Veamos el contexto:
Contexto: La injuria de los fariseos
Contexto: La injuria de los fariseos
Mateo 12:22–24 "Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios."
Jesús en su ministerio viajaba por las comunidades predicando el evangelio, sanando, liberando y resucitando muertos.
Las señales y milagros demostraban ser el Mesías Salvador profetizado, así declaró a los discípulos de Juan el Bautista: Mateo 11:5 "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;"
La gente estaba maravillada porque nunca se había echo estas señales en Israel, por lo cual comenzaban a creer en Jesús como El Mesías prometido. Mateo 12:23 "Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?"
Pero los fariseos religiosos con su orgullo y obstinación daban lugar al diablo para que los usara a poner duda en la gente.
Ellos le seguían para buscar alguna falla y acusarle.
Al ver este milagro, reusaban creer que era el poder de Dios… trataban de convencerse que era por Belzebú príncipe de los demonios (baal zebub = señor del estercolero).
El Señor sabiendo sus pensamientos les dice: Mateo 12:26 "Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?" Aun Satanás necesita la unidad para prevalecer.
El Señor declara que Su obra debilita y conquista el reino de las tinieblas: Mateo 12:29 "Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa."
El Señor le está arrebatando el dominio a Satanás, no puede liberar con el poder de Satanás, sino con el poder del Espíritu Santo de Dios.
El Señor sabía sus pensamientos: Mateo 12:25 "Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá."
Esta es otra prueba que Él es Dios, El Mesías prometido. El Señor no estaba adivinando, estaba exponiendo sus pensamientos.
El pecado imperdonable
El pecado imperdonable
Mateo 12:31 "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada."
El Señor acusa a estos fariseos de blasfemar contra el Espíritu Santo.
Este pecado es imperdonable porque se está rechazando al único que puede convencer al hombre de pecado: Juan 16:8 "Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio."
La blasfemia contra el Espíritu Santo no es un pecado eventual o aislado cometido en un momento de debilidad…
Sino una condición espiritual que ha sido cultivada y ha perdurado por mucho tiempo.
Es endurecimiento del corazón que lo ha llevado a despreciar a Dios.
La obra que realizaba Cristo y la obra que realiza la iglesia es por el poder del Espíritu Santo, y cuando se pone en duda y se le atribuye a Satanás o al hombre, es una blasfemia abierta en contra el Espíritu Santo.
La blasfemia contra el Espíritu Santo es una voluntaria y consciente incredulidad. Los fariseos estaba viendo que Jesús echaba fuera demonios pero aún así preferían creer que lo hacía con el poder de los demonios.
Quien blasfema contra el Espíritu Santo no tiene temor y por consiguiente no tiene ningún remordimiento ni pena… voluntariamente está rechazando el perdón de Dios… no cree y tampoco quiere el perdón de Dios.
El ejemplo claro en la Biblia es el faraón que vio el poder de Dios en las diez plagas, pero en lugar de arrepentirse, cada vez más endurecía su corazón: Éxodo 7:13 "Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho."
Al final Dios lo dejó en el endurecimiento de su corazón por su propia necedad y obstinación: Éxodo 9:12 "Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés."
Faraón no quiso creerle a Dios y se jactaba que los milagros de Dios también lo podían hacer sus hechiceros (que obraban por el poder de Satanás).
Por esa razón Dios lo entregó a la dureza de su corazón, así como a todos aquellos que abiertamente lo rechazan: Romanos 1:28 "Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;"
El pecado imperdonable consiste en una condición en el que la persona toma la decisión consciente y voluntaria de no creer en Cristo y atribuir la obra de Dios al poder demoniaco.
No esperemos que las personas con estas característica son abiertamente malvadas, groseras, agresivas o con actitudes endemoniadas… también pueden ser personas profesionales, amables, educadas y con buenas costumbres, pero se resisten a creer y a aceptar a Cristo.
Las personas de la gran tribulación son un ejemplo: Apocalipsis 16:10–11 "El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras."
Si usted tiene temor de cometer el pecado imperdonable puede estar tranquilo, pues quien lo comete no siente ningún temor, no le importa cometerlo y ni tiene pena por hacerlo.
Con Cristo o en contra de Cristo
Con Cristo o en contra de Cristo
Mateo 12:30 "El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama."
El Señor advierte que no hay neutralidad en el mundo espiritual, o somos de Cristo o estamos en contra de Él, o hacemos la obra de Cristo o la estorbamos.
Aun aquellos ateos que no creen en lo espiritual, al no aceptar la obra de Dios, lo están atribuyendo a los demonios.
El Señor Jesucristo no podía estar predicando el reino de Dios y a la vez usar el poder de Satanás para hacer milagros como afirmaban los fariseos.
Quien pretenda transitar por el camino del evangelio pero también practicar el pecado de manera voluntaria y placentera se engaña a si mismo porque no es de Cristo. Santiago 4:4 "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios."
La persona que practica el pecado nunca jamás puede estar de parte de Dios.
Hay pecados de la carne como el adulterio, el asesinato, los vicios, etc, pero también hay pecados del alma que son las envidias, orgullo, enemistades, etc. estos son menos evidentes y por lo tanto creen poder engañar a Dios. Gálatas 6:7 "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará."
Si estamos con Cristo debemos disponernos a obedecerle y hacer la obra que Él nos envía hacer: la gran comisión. (Recoger con Él). Marcos 16:15–16 "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."
El Señor vino a buscar y salvar lo perdido: Lucas 19:10 "Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido." Este también debe ser nuestra misión.
De manera que si NO recogemos con Cristo la cosecha del último tiempo, estamos desparramando con nuestra desobediencia.
Conclusión
Conclusión
Los fariseos al resistirse a creer en Cristo y rechazar la obra del Espíritu Santo estaban voluntariamente rechazando el perdón de Dios.
A pesar de que El Señor los puso en evidencia no se retractaron, ni se arrepintieron, siguieron en su obstinada necedad y rebelión. Nunca recibirían perdón y tampoco lo querían porque no aceptaban su pecado.
El pecado imperdonable es la incredulidad, por tanto debemos clamar a Señor misericordia y pedir que cada día aumente nuestra fe para que no seamos participes de este pecado por la negligencia y descuido espiritual de manera que llegue a endurecerse nuestro corazón.
Hebreos 11:6 "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
Los incrédulos por su propia dureza de corazón no alcanzan la salvación, no porque El Señor no quiere sino porque a preferido no creer en Él.
Los de Nazaret no recibieron milagros porque no creyeron: Mateo 13:58 "Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos."
¿Somos nosotros verdaderos creyentes? ¿Estamos obedeciendo la voz de Dios?, ¿Creemos firmemente que Él tiene planes perfectos para nosotros?
si es así no debemos preocuparnos de caer en incredulidad, de lo contrario clamamos al Señor misericordia.
