MAGNIFICAT

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“Magnificat” Engrandece: Este término proporciona la fuente para el nombre de este himno, el «Magnificat», que se origina de la traducción de la Vulgata Latina.
El Nuevo Testamento definitivamente resalta la prioridad de la adoración. 
Mateo 4:10 "10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás."
Puesto que Dios creó a los seres humanos para que lo adoraran, todos esencialmente son adoradores. El objeto de la adoración de alguien determina su destino eterno. El Antiguo Testamento condena la idolatría, es decir, adoración a cualquiera que no sea el Dios verdadero (p. ej., Éxodo 20:3 "3 No tendrás dioses ajenos delante de mí." , 23; 34:14; Sal. 81:9; 106:35-36), y deja en claro que fue la persistente idolatría de Israel (p. ej., Jueces 2:12–13 "12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot." , 17, 19; 3:5-7; 10:6; 1 R. 15:12; 16:13; 21:25-26) lo que llevó finalmente a la destrucción y al cautiverio de la nación (cp. 2 R. 17:6-12; 21:11-14). El Nuevo Testamento revela que la idolatría es la respuesta inevitable de aquellos que niegan al Dios verdadero (Romanos 1:18–23 "18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles." ). Pero la adoración de falsas deidades no es la única forma de idolatría. Hay ídolos en el corazón hasta del ateo más endurecido, tales como aceptación, fama, salud, poder, prestigio y riqueza, entre muchos otros. No obstante, la idolatría no se limita a adorar falsos dioses; también abarca tratar de adorar al Dios verdadero en maneras inaceptables. El recibimiento de Moisés de los Diez Mandamientos en el monte Sinaí fue interrumpido por una escandalosa demostración de idolatría:
Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto (Éx. 32:7-8). Los israelitas no estaban adorando a una deidad pagana, sino que habían reducido al Dios verdadero a una imagen, algo que Dios prohíbe estrictamente (Dt. 4:14-18). Como consecuencia llegó la amenaza de juicio mortal (Éx. 32:10) y su ejecución (Éx. 32:28-35).
En lugar de seguir las normas prescritas para adorar, los hijos de Aarón, Nadab y Abiú (probablemente mientras bebían; cp. Lv. 10:9) “ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó” (Lv. 10:1). Dios no estaba complacido con la innovadora adoración de ellos, “y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová” (v. 2).
Después de mirar con ansiedad a las fuerzas filisteas reuniéndose para la batalla mientras sus propios hombres lo abandonaban, Saúl finalmente tomó el asunto en sus propias manos. Samuel había dado instrucciones al rey de esperar siete días, hasta que llegara para ofrecer sacrificios (1 S. 10:8). Pero cuando pasaron los siete días y Samuel no apareció, Saúl racionalizó: “Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová”. Por tanto, usurpando el papel de un sacerdote, Saúl se esforzó y ofreció holocausto (1 S. 13:12). Tal omisión intencional en adorar a Dios de manera apropiada le iba a costar todo a Saúl: 1 S. 13:13-14
1º Samuel 13:13–14 RVR60
13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. 14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.
Obsérvese cómo habla María de Dios:
V46

Primero, la adoración es interior.

La adoración de María estaba en su alma y su espíritu. Los dos términos son intercambiables, y se refieren al ser interior. La verdadera adoración, la adoración en espíritu (Jn. 4:24), involucra todo el ser interior: mente, emoción y voluntad. Como los instrumentos en una gran orquesta, todos los pensamientos y las emociones de María se unieron en un clímax de alabanza. Por otra parte, la adoración superficial es intolerable para Dios. En Isaías 29:13 "13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;" , el Señor reprendió a los israelitas por la perversión externa y ritualista de la verdadera adoración, declarando que el “pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”. Jesús aplicó este pasaje a la adoración hipócrita de su época (Mt. 15:7-9). En Isaías 48:1, Dios declaró: “Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia”. Jeremías se quejó a Dios con respecto a sus hermanos israelitas: “Cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus corazones” (Jer. 12:2). El Señor advirtió a Ezequiel: “Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia” (Ez. 33:31). Por medio del profeta Amós, Dios declaró a Israel: Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo (Am. 5:21-24).
Amós 5:21–24 RVR60
21 Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas. 22 Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados. 23 Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. 24 Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.

Con gran reverencia y humildad.

Cuanto mayores sean los favores y los honores que Dios nos otorga, tanto mayores deben ser el honor y la alabanza que hemos de tributarle; y sólo cuando nuestra alma, lo más interior de nuestro ser, engrandece a Dios, son aceptables a Dios las alabanzas que le tributamos. La obra de alabanza es obra del alma.
Engrandece: 3170. μεγαλύνω megalúno; de 3173; hacer (o declarar) grande, i.e. aumentar o (fig.) exaltar:—engrandecer, ensanchar, extender, grandemente, magnificar, alabar. Estimar en gran manera, magnificar, hacer grande, agrandar y glorificar.
Engrandece se traduce de una forma del verbo megalunō, que literalmente significa “hacer grande”, “magnificar” (de ahí Magníficat) o “agrandar”; de manera figurada significa “ensalzar”, “exaltar”, “celebrar”, “estimar en gran manera”, “alabar”, o “glorificar”. 
Tiempo presente, está hablando de un estilo de Vida.
//El tiempo presente de la forma del verbo megalunō (engrandece) sugiere que la adoración sucedía de manera natural y continua en el flujo de la vida de María. Las circunstancias cambiantes no afectan la verdadera adoración porque Dios no cambia (Mal. 3:6), ni lo hacen sus palabras (Mr. 13:31), sus propósitos (Is. 43:13), sus promesas (2 Co. 1:20), ni su salvación (He. 5:9; 7:25). Tampoco la responsabilidad de los creyentes de dar gracias en todo (Ef. 5:20; 1 Ts. 5:18) depende de la satisfacción en las circunstancias de la vida. Independientemente de lo que le estuviera ocurriendo en la vida, David podía decir: “A Jehová he puesto siempre delante de mí” (Sal. 16:8). Nadie ejemplificó más esa actitud de continua adoración que Pablo, cuyo objetivo fue, según escribió a los filipenses, que siempre fuera “magnificado Cristo en [su] cuerpo, o por vida o por muerte” (Fil. 1:20)./
Era centrada totalmente en Dios y no en ella.
humildad. Los dos grandes obstáculos de la adoración son la ignorancia, que la hace débil e ineficaz, y el orgullo, que la hace hipócrita. Quienes tienen un conocimiento superficial de Dios no pueden adorarlo en el sentido más pleno al no captar la grandeza divina. Pero el orgullo para nada puede adorarlo realmente, ya que el orgullo es en realidad adoración del ego. Dios no tolera rivales, por lo que el primero de los Diez Mandamientos es: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éx. 20:3; cp. Is. 42:8). Por tanto, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Stg. 4:6), porque “abominación es a Jehová todo altivo de corazón” (Pr. 16:5; 15:25; Sal. 31:23; Is. 2:11-12; 13:11; 1 P. 5:5).
Por otra parte, los humildes, sabiendo que no merecen nada, reconocen su bancarrota espiritual, lamentan sus pecados, y tienen hambre y sed de justicia de parte de Dios, pues saben que no tienen ninguna justicia propia. Poseen un profundo sentido de agradecimiento hacia Dios y amor por Él, lo que resulta en adoración.
compararlo con 1 Samuel 2:1-5
1º Samuel 2:1–5 RVR60
1 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. 2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. 3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. 4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. 5 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece.
V47
Dios mi Salvador: En este himno se destaca la actividad de Dios como Salvador. María considera un honor tener parte en la obra del Señor. Dios Padre es el centro de este himno porque es él la fuente y el ejecutor de este plan.

Con sentimiento de Gozo

Sabía que su gozo y su plenitud estaba basada en Dios y en su obra perfecta. No era independiente, sino todo lo contrario.
Esto es un gran ejemplo para nuestras vidas: de buscar la plenitud de nuestras vidas en el Señor y no nosotros mismos ya que nada somos  y nada podemos, lejos de Él.

Reconociendo su pecaminosidad

María se refiere a Dios mismo como su Salvador, ella sabía que necesitaba un Salvador.
Romanos 3:23 RVR60
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
Cuando el adorador suele mencionarse asimismo en sus oraciones, debería de ser de una manera humilde y no para engrandecerse.
SIEMPRE EL OBJETO DE NUESTRA FE DEBE DE SER EL SEÑOR Y SU SALVACIÓN.
_____________________________
Éstos son los motivos de su gozo en Dios:
V48
Por lo que Dios ha hecho con ella.
«porque ha puesto sus ojos sobre la pequeñez de su esclava», como si dijera: «Me ha escogido a mí para tal honor, a pesar de mi oscuridad, de mi pobreza y de mi insignificancia».
María pasó de ser una pobre y desconocida muchacha hebrea a convertirse en la mujer más honrada en la historia de la humanidad.
En otras palabras María no proclama su humildad, sino que la practica. Hay quienes están orgullosos de su humildad, lo cual no es humildad ni cosa que se le parezca.
No dice que las generaciones la van a considerar mediadora.
Dando aún más evidencia de su humildad, María expresó el asombro de que Dios hubiera mirado la bajeza de ella. Socialmente, la joven era una muchacha normal y corriente de una insignificante aldea galilea (Nazaret) despreciada por otros israelitas (cp. Jn. 1:46). María estaba, por consiguiente, muy lejos de la élite social de Judea y de Jerusalén. Incluso después de convertirse en la madre del Mesías, ella nunca llegó a destacarse. Jesús la trató con respeto, pero dejó claro que su madre no tenía ningún derecho especial sobre Él (Jn. 2:4; Mt. 12:46-50). Tampoco la iglesia primitiva la elevó a una posición especial, ni le otorgó honores particulares. En la única referencia del Nuevo Testamento a ella después de la escena ante la cruz (Jn. 19:25-27) aparece simplemente como una más de los creyentes reunidos en Jerusalén (Hch. 1:14).
V49
Gran cosa por cierto, era que una virgen concibiera; gran cosa, también, que el Mesías naciera ahora, y de ella. Sólo el poder infinito de Dios era capaz de tales maravillas.
Todo este cántico es muy parecido y similar al cántico de Ana en 1 Samuel 2:1-10 
Recordemos que en la cultura judía los niños eran instruidos en la Tanaj y la ley. Su Bathmisvá
Así que es muy natural que María, en un momento de regocijo, expresara su alabanza en un lenguaje bíblico y que, en otros pasajes le haya venido a la mente las frases del cántico de Ana. Y no solo eso sino, que está repleto de textos bíblicos paralelos.
Una jovencita que muy posiblemente no tenía en sus manos una transcripción personal de las Escrituras. Pero aún así conocía perfectamente el carácter de Dios y la doctrina de Él, su familiaridad con la palabra de Dios debió haber venido de oírla y leerla con regularidad en la sinagoga. (Lucas 4:16 -17). Que bendición sería que la iglesia fuera así de devota y de apasionada por las cosas de Dios. 
Esto nos enseña que nuestra adoración debe de ser genuina. La idolatría no sólo se resume a la adoración a dioses es falsos. Sino que también puede ser una adoración al Dios verdadero pero de una manera inapropiada. 
Digamos por ejemplo los hijos de Aarón, Nadab y Abiú en Levitico 10:1 
Nos enseña que debemos de adorar a Dios, pero a su manera no a la nuestra. O de igual 1 Samuel 10:8 (Saul) o 2 Samuel 6:3 David y Uza).
ACTITUD DE ADORACIÓN: el ejemplo de maría de la actitud adecuada de adoración se desarrolla en cuatro puntos:
ES INTERIOR.
La adoración de María estaba en su alma y en su espíritu. 
En contraste con Isaías 29:13 y Jeremías 12:2
ES INTENSA (engrandece, me regocijo)
ES HABITUAL (tiempo presente de engrandecer)
ES HUMILDE (la bajeza de la sierva) 
Los dos grandes obstáculos de la donación son la ignorancia, que la hace débil e ineficaz, y el orgullo, que la hace hipócrita.
Quiénes tienen un conocimiento superficial de Dios no pueden adorarlo en el sentido más pleno al no captar la grandeza divina. Pero el orgullo para nada puede adorarlo realmente, ya que el orgullo es en realidad la adoración del ego. Santiago 4:6, Salmos 31:23
V50
A pesar de que Dios es misericordioso para con toda la humanidad, hay una misericordia especial para aquellos que cumplen con el requisito de temerle, para aquellos que tienen una actitud reverente hacia Él.
1 cor 2:9
V51
Antropomorfismo: Atribución de forma o cualidades humanas a lo que no es humano, en especial a divinidades, animales o cosas.
No significa que Dios tenga extremidades, simplemente es una expresión para hacer referencia a su poder y control.
Los arrogantes confían en llevarse por delante todo y a todos,
V52
A las personas ricas y poderosas (posiblemente los nobles) que piensan estar seguros en sus posiciones a estas, Dios las abate.
V53
A los ricos que ponen su confianza en sus tesoros, realmente tienen las manos vacías.
mientras que los de humilde condición y los hambrientos son exaltados y saciados por Dios. Éste es el espíritu de las bienaventuranzas en el Sermón del monte (Mt. 5:3)
Quienes sienten necesidad del Salvador, son colmados de bienes, de los mejores bienes
En cambio, los que se creen ricos, no necesitados de nada, llenos de sí mismos, como la iglesia de Laodicea (Ap. 3:17, comp. con 2:9),
Así vemos que son rechazados los orgullosos fariseos, mientras que los publicanos y pecadores van delante de ellos al reino de los cielos;
Los que vienen llenos de sí mismos, marchan vacíos de Cristo; en cambio, donde el «yo» es negado, Cristo vive y lo llena todo (v. Gá. 2:20).
María separa en dos categorías a los hombres, a los soberbios, a los poderosos, a los ricos y a los humildes y hambrientos.
Creemos que esta porción de la escritura tiene dos aplicaciones, tal vez María pensando en los gobernantes de antaño digamos un faraón de Egipto, Nabucodonosor y sus hombres de Dios devotos. Pero también pueden ser los fariseos los militares y políticos donde pensaban, que vendría el mesías por medio de ellos. Pero resultó ser totalmente distinto.
V54
La venida del Mesías era la misericordia más grande que Dios hacía a su pueblo.
Isaías 49:3
y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
ahora se hacía manifiesto que Dios no se había olvidado, sino que mantenía vivo el recuerdo de su misericordia y fidelidad (Sal. 98:3)
Esta misericordia de Dios no solamente es un sentimiento o disposición amable, sino un tierno amor en acción, acción que realmente ayuda y salva.
V55 
le dijo que en su descendencia serían bendecidas todas las familias de la tierra (Gn. 22:18).
V56
En este punto María seguía desposada con José y todavía no vivía con él (cp. Mat 1:24).
Mateo 1:18-25
He aquí una abundante ofrenda de alabanza de parte de María, que es notable por
su teología y por el uso del Antiguo Testamento. Ella era una jovencita, tal vez de
trece años de edad que, así como todas las personas de su época, no tenía una
transcripción personal de las Escrituras. Su familiaridad con la Palabra de Dios
debió haber venido de oír leerla con regularidad en la sinagoga (LUCAS 4:16). Se arraigó en su corazón y estaba disponible en su mente cuando abrió su boca en
alabanza y adoración. ¡Qué bendición sería para la iglesia de hoy que los jóvenes
pudieran ser tan ilustrados y devotos bíblicamente!
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