Pasos de Fe
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Introducción
Introducción
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,
18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia;
19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.
Para muchos la fe, es dar un salto al vacío, le llaman UN salto de Fe;
y te dicen, no tengas miedo, arriesgate, solo atrévete a dar un salto de fe;
en realidad lo que esto significa es:
"creer en algo sin tener mucha certeza o pruebas" o "tomar un gran riesgo en algo que en realidad no se tiene ninguna garantía"
Esto parece ser mas una apuesta irresponsable, imprudente y muy arriesgada; pero para muchos eso es la fe;
Sin embargo, la semana pasada pudimos aprender que la fe bíblica no es una fe Ciega o irracional, Dios no nos pide que demos un salto al vacío en la oscuridad,
en otras palabras, LA FE BÍBLICA NO ES IMPRUDENTE;
No confundamos IMPRODUENCIA CON LA FE;
La Fe Biblica está arraigada en la seguridad, la solidez y la certeza de la palabra de Dios y no en nuestro optimismo.
no es casulidad que el autor de Hebreos define la fe como:
1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
De modo que la fe bíblica no es ciega, tener fe en Dios no se trata de tomar decisiones y acciones arrebatadas, con el optimismo de PENSAR que al final todo va a salir bien; ESO ES SOLO UNA FALSA ILUSIÓN,
Cuando el creyente da un paso de fe, no lo da al vació, en oscuridad o incertidumbre, eso sería aterrador;
Un paso de fe; no es un impulso irracional que nos hace saltar a lo desconocido sin ninguna Seguridad;
sino que podemos tomar esos pasos de fe con certeza y seguridad porque su palabra nos revela con precisión el camino que debemos tomar para cumplir con la voluntad de nuestro Dios.
Es por esta razón que el Salmista declara en:
105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.
Con esta metáfora el salmista compara a la palabra de Dios, como una lampara de luz que guía nuestros pasos al alumbrar nuestro camino;
No se trata de una Luz Estática, que esta fija, como los focos que se encuentran en los postes para la alumbrar las calles, el salmista no se refiere a ese tipo de lamparas; sino que en tiempos antiguos las lamparas eran unas pequeñas vasijas de barro, que contenían aceite, en el cual se colocaba una mecha que a su vez se encendía para producir luz,
Estas pequeñas lamparas eran portátiles, y sumamente indispensables, en aquellos tiempos no existía la luz eléctrica, de modo que en la oscuridad, la única forma de trasladarse de un lugar a otro sin golpearse o perderse era con una lampara de aceite;
Así es la palabra de Dios; la necesitamos siempre; ya que vivimos en un mundo sumergido en las tinieblas, solamente la luz de la palabra puede proporcionarnos con la dirección y guía que necesitamos en todo momento, sin esta lampara de Dios estaríamos totalmente perdidos y confundidos.
Una lampara ilumina y nos da claridad, no nos deja en la oscuridad y la incertidumbre; es por esta razón que nuestra fe no es Ciega, sino todo lo contrario, tenemos la lampara de la palabra inspirada por Dios, con la cual Dios ilumina nuestro camino; para que podamos dar un paso firme y seguro,
Ese es un paso de fe; porque confiamos en la dirección que nos INDICA la luz de su palabra, tenemos la certeza de que la palabra de Dios nos conduce hacia la voluntad de nuestro Dios.
No se trata de una apuesta arriesgada, o una decisión irresponsable, esperando que Dios tenga compasión de mis arrebatos imprudentes; sino mas bien se trata de una CONFIANZA PLENA EN LA PALABRA DE DIOS, de modo que acudimos y dependemos de su PALABRA para poder descubrir que camino o decisión debemos de tomar, eso es FE, el no estar dispuesto a dar un paso sin antes estar seguro de que esa es la dirección que Dios quiere que tomemos;
No andamos por vista, no nos dejamos llevar por nuestros instintos, por nuestras emociones, por nuestros pensamientos, ni por lo que vemos; sino que andamos por fe; Confiando en que el camino que nos INDICA su PALABRA, es el que debemos de caminar, aunque a nosotros no nos parezca el mas atractivo, ni el mas fácil, la fe nos ayuda a dar cada paso, en la dirección que nos INDICA SU PALABRA, siempre con la convicción de que Dios NUNCA MIENTE NI SE EQUIVOCA,
Todo lo demás es INCIERTO, todo lo demás falla, pero su palabra NUNCA FRACASA; y es por esta razón que el apóstol Pedro escribió en:
19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Pedro compara la Palabra de Dios con una antorcha que ALUMBRA, QUE ILUMINA, en un lugar OSCURO, ese lugar lleno de oscuridad al cual se refiere Pedro; es este mundo sumergido en las tinieblas de su pecado; la única forma de poder caminar en este mundo; con seguridad y certeza; para poder llegar a nuestro destino es como dice este pasaje:
“Estando atentos” o “Prestando atención” a lo que la palabra de Dios nos ilumina;
tiene el propósito de iluminar; para que se pueda ver y de esa forma se pueda caminar con seguridad; nunca nadie a prendido una lampara para ir encontra de lo que esa lampara ilumina, se imaginan que un día se vaya la luz, y prendan una lampara, y esa luz revele un gran precipicio; y alguien diga, YO CREO QUE LA LAMPARA NO FUNCIONA, no creo que ese precipicio este ahi, y esa persona IGNORE ESA CLARA REVELACIÓN y siga caminando;
¿Que es lo que va a pasar? Nosotros sabemos la respuesta, inevitablemente caerá y morirá,
Así es toda persona que no esta atenta a la palabra de Dios, no seamos de aquellos que rechazan la palabra de Dios, que prefieren IGNORAR la única luz que puede iluminarles en este mundo lleno de oscuridad, porque nadie, absolutamente nadie podrá llegar a Oscuras o al tanteo o como dicen por ahí, por suerte, al destino de la vida eterna, ese camino solo puede ser iluminado, por la luz de la palabra de Dios; eso lo aclaro, porque el orgullo humano cree que es capaz de arreglárselas solo y sin ayuda alguna, piensa que no necesita de ningún tipo de lampara o guía, yo puedo solo dicen muchos, la verdad es que no, porque sin la dirección que nos alumbra la palabra de Dios; todos estamos perdidos, o como lo dice el apostol Pablo en:
3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
Con la luz de su palabra; El creyente no vive a la deriva; aunque el autor de Hebreos, nos menciona que Abraham salió sin saber a donde iba, eso no significa que vivía a la deriva, porque no salió siendo dirigido por sus impulsos, o deseos ni mucho menos sus emociones; sino que Dios mismo le dijo:
“Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.” LBLA
Lo mismo podemos decir del relato de Genesis 22, Cuando Abraham salió dispuesto a llevar a cabo el mandato mas difícil de su vida,
Entregar a su Hijo Isaac en un sacrificio a Dios, un ofrenda quemada;
Seguramente para Abraham fue difícil comprender el porque de este mandato;
Pero por lo que podemos apreciar en el pasaje, eso no paralizó a Abraham, no lo detuvo, ni tampoco lo convirtió en una excusa para no obedecer a Dios,
no vemos que Abraham se queda estático diciendo:
es que Dios, quiero obedecerte pero no comprendo,
Esa no fue la forma en que Abraham respondió, sino que como lo dice el autor de Hebreos:
17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,
Vayamos (Geneis 22) para poder apreciar como la fe de Abraham es manifestada:
1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.
4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.
6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.
