El ascenso de Samuel

1a de Samuel  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Narrativa

Tenemos ante nosotros uno de los relatos mas conocidos del libro de Samuel. Nos parece además que este relato tiene una enseñanza muy clara: Los padres tienen que educar a los hijos para evitar el castigo divino (o al menos este es una de las interpretaciones mas socorridas). Quisiera llamar su atención al verso 11 dice asi: El niño (Samuel) se quedó para servir al Señor bajo el cuidado (delante de) del sacerdote Eli. Este verso nos será muy importante para el final de esta historia.
Al pasaje que acabamos de iniciar a estudiar se le conoce como “la ascensión de Samuel”. A partir de este relato iremos viendo como Samuel se llegó a convertir en profeta. Para esto el narrador nos tiene que contar la historia de estos 2 jóvenes a quienes describe como “hijos de Belial” de manera textual. Como dijimos anteriormente, Belial podría traducirse como “sin yugo, aunque nuestras traducciones los traducen como perversos, impíos o indignos. Este nombre contrasta con lo que se dice de Ana en el santuario. Ella en su discurso con el sacerdote Eli le contesta que ella no es hija de Belial. Para que podamos dimensionar lo que estos hombres hacían el narrador procede a contarnos la manera en la que ellos ministraban en el santuario.
Deuteronomio 18 establece claramente que partes del animal eran las que los sacerdotes podían disponer de los sacrificios (espaldilla, quijada y órganos internos) sin embargo parece que en el santuario de Silo las cosas eran un tanto diferentes, puesto que el asistente de los sacerdotes se presentaba con un tenedor grande, metía la mano en la olla y agarraba todo lo que se enganchaba en el tenedor. Algunos autores han visto en esta practica algo similar a lo ocurrido en cultos cananeos en donde los sacerdotes eran una especie de “mano divina”, así que al meter su mano en la olla “aparentaban” que Dios tomaba para ellos su suerte. Además de esto, los sacerdotes también tenían por costumbre pedir la carne cruda para el sacerdote y no permitían que esta se cociera de la grasa como estaba reglamentado en Levitico 3. De acuerdo al texto, le decían a las personas que llegaban a adorar que no recibirían carne cocida si no solamente cruda, esto generaba algunas protestas por parte de los oferentes lo que a su vez generaba palabras violentas e intimidantes por parte de los sacerdotes quienes aseguraban que se atreverían a quitarle la carne por la fuerza. Esto para el Señor era un pecado grandísimo y el narrador nos dice que es porque trataban con desprecio la ofrenda que le pertenecía.
En contraste con los hijos de Eli, aparece Samuel. La palabra que nuestras traducciones han usado para “niño o joven” es la palabra “naar” que también se usa en este mismo pasaje pero que se ha traducido como “ayudante o sirviente”. Así que podríamos contrastar a los 2 “naar”. Los hijos de Eli y el joven Samuel. El narrador tiene una mejor opinión de Samuel que de los sacerdotes hijos de Eli. Les dije que en el v.11 Samuel sirve delante de Eli, pero el v.18 ya nos hace ver que Samuel está sirviendo delante del Señor directamente. Las 2 prendas de vestir que este pasaje menciona (el efod y la túnica) son ropas sacerdotales, por esto el narrador confirma que Samuel está sirviendo delante de Él.
Finalmente aparece un misterioso hombre de quien no tenemos nombre pero que hará la labor de profeta. Primero, Eli se entera de todo lo que sus hijos están haciendo y los confronta. Les dice que si uno peca contra otra persona, Dios servirá de mediador, pero si el pecado es contra Dios no hay quien haga este trabajo. Uno pensaría que después de esta dura reprimenda los hijos de Eli podrían tener una actitud diferente, pero al igual que lo que se dice del faraón; los hijos de Eli hacen caso omiso y el narrador concluye que era la voluntad de Dios quitarles la vida. Eli es confrontado por el profeta misterioso y este le reprocha que no ha tomado en cuenta que el Señor lo sacó de servidumbre al faraón y que escogió a su familia, aparte de eso les concedió comer y tomar de las ofrendas que los israelitas ofrecian en honor a Dios. Dios trata duramente a Eli reclamándole que al no haber actuado frente a la deshonra de Ofni y Finees, los honró a ellos y a Él lo ha deshonrado.
De tal manera que la familia de Eli entendería que por su desprecio a la honra de Dios ahora experimentarían la mas grande promesa. Suplicarían de rodillas por que se les regale una moneda insignificante o un pedazo de pan. La manera en la que suplicarían sería ¡Dame un trabajo sacerdotal para que sustente!

Reflexión teológica.

El Señor había elegido a la familia de Eli para darles sustento. Él les había dado un lugar especial para su sustento. Es decir, comerían directamente de su mesa. Dios mismo había establecido en que esto se llevaría a cabo. Sin embargo, los 2 hijos de Eli parecen estar en descontento de depender de las ofrendas que el pueblo lleva. La manera violenta e intimidante en la que se dirigen a los oferentes nos hace pensar que incluso estaban molestos con esta situación. “No te aceptaremos la carne cocida” es una fuerte declaración porque no es el oferente quien quiere darla cocida sino que fuera la manera en la que Dios había hecho provisión para ellos.
Estas personas que estaban al servicio de Dios no solo estaban rechazando la forma en la que Dios quería proveer para ellos sino que también estaban estorbando a la manera en la que los israelitas adoraban a Dios. Aprovechando su poder y posición dentro del santuario de Silo, condicionan a las personas y no permiten que la ofrenda sea ofrecida delante de Dios como Él lo había encomendado.
Eli por su parte es requerido por parte de Dios por su falta de honra ¿Cómo podía Eli estar deshonrando a Dios? Eli se entera de un dato extra: sus hijos se están acostando con las mujeres que sirven en el santuario. Dejando de lado el hecho de que se estaban acostando con las mujeres que servían en el santuario, es importante recalcar que uno de los trabajos de los sacerdotes era mantener las lamparas encendidas afuera de la tienda de reunión. Ellos en vez de estar haciendo esto, se pusieron a hacer otras cosas profanando de esta manera el encargo de Dios.
Cuando pensamos que todo era una calamidad, el escritor nos deja un dato que nos trae alivio en este momento. No todo está perdido. Mientras esta familia está trayendo la perversión al pueblo de Israel, un niño (traducido como sirviente unos versos atrás) es quien está sirviendo delante de Dios. Este niño que es la respuesta de Dios a las oraciones de una familia devota, es quien sirve al Señor mientras que quienes lo tenian que estar haciendo se encuentran ensimismados. El Señor no depende de nosotros para actuar. Él manifiesta su gloria a quienes de manera humilde le escuchan y le sirven. No importa que tan insignificante nos podamos sentir, si Dios quiere usarnos, lo hará y lo que nos dará es mejor que lo nosotros podríamos imaginarnos. Comer de su mesa pudiera ser el mejor lugar de honor que nosotros pudiéramos recibir.
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