Aceptando el perdón del pecado
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· 8 viewsLos pecadores deben de responder a la oferta del perdón de Dios por medio de la fe en Jesucristo.
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Contexto
Contexto
El apostol Pablo compartiendo esta carta a los hermanos que estaban en Roma, les enseña en forma ordenada los aspectos esenciales del evangelio y la vida nueva en Cristo por medio de la fe.
En este capitulo el apostol usa las referencias del antiguo testamento, para mostrar que la humanidad en general, en su condicion actual, no es aceptable ante Dios. Por lo general la actitud del ser humano es de justificar sus acciones, minimizar el pecado o sus faltas, o derechamente negar nuestro estado y la necesidad que tenemos.
La convicción de pecado
La convicción de pecado
Lm 1:20; Jn 16:8–9
Ver también Is 6:5; 1 Re 8:38–40; Ez 33:10–11; Hch 16:29
3.21-29 Después de estas malas nuevas sobre nuestra pecaminosidad y la condenación de Dios, Pablo nos da buenas nuevas. Hay una manera de declaramos inocentes: Cristo nos limpia de pecados si confiamos en El. Confiar significa tener la seguridad de que Cristo perdona nuestros pecados, hos hace justos delante de Dios y nos da el poder para vivir como Él quiere que lo hagamos. Esta es la solución de Dios y está al alcance de todos a pesar de nuestros antecedentes o conducta pasada.
La respuesta interna de la fe
La respuesta interna de la fe
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Ver también Ef 2:8; Jn 5:24; Jn 3:36; Ro 10:8–10; Hch 13:38–39; Mr 1:14–15; Hch 16:25–34; Ro 3:22–26
3.23 Algunos pecados parecen ser mucho más grandes que otros porque sus consecuencias son mayores. El homicídio, por ejemplo, nos parece que es peor que el odio, y el adulterio al parecer es peor que la lujuria. Pero esto no significa que nos merecemos la vida eterna porque nuéstros pecados son de menor envergadura. Cualquier pecado nos convierte en pecadores y nos aparta de nuestro Dios Santo. Cualquier pecado por lo tanto, conduce a la muerte (porque nos incapacita para vivir con Dios) por grande o pequeño que el pecado parezca. No minimice los pecados “pequeños” ni valore con exceso los “grandes”. Todos nos separan De Dios, pero también todos pueden ser perdonados.
La respuesta externa del bautismo
La respuesta externa del bautismo
Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.
Ver también Hch 2:38; 1 P 3:21; Mr 1:4–5; Hch 8:36; Col 2:11–12
Confesión del pecado
Confesión del pecado
Pr 28:13; 1 Jn 1:9
Ver también 2 Sm 12:13; Sal 32:3–5; Lm 3:40; Lv 16:20–22; Lv 26:40–42; Lc 15:17–20; Hch 19:18
Arrepentimiento
Arrepentimiento
Volviéndose hacia Dios
Volviéndose hacia Dios
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
Ver también Is 55:7; 1 Tes 1:9; 2 Co 7:10; Mt 3:1–2; Hch 17:30; 2 Cr 6:36–39; Ez 18:21
Apartarse del pecado
Apartarse del pecado
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
Ver también 1 P 2:11; Jr 4:3–4; Jn 5:14; Ro 6:11–14; Lc 19:1–10
El llevar a cabo la restitución
El llevar a cabo la restitución
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Ver también Lv 6:1–7; Nm 5:6–8; Pr 6:30–31; Ez 33:12–16
El perdón de otros
El perdón de otros
Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
Ver también Ef 4:32; Mt 6:14–15; Mt 18:21–35; Mr 11:25; Col 3:13
