Esperanza en medio de la espera

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Saludo. Hola me alegra verte hoy.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
-MENSAJE-
VC: 15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
Este pasaje nos coloca delante de una escena familiar dolorosa: promesas que tardan, ansiedad que lleva a tomar atajos, relaciones que se quiebran y finalmente, la sorprendente ternura de Dios por los olvidados.
Sarai, la esposa de Abram, sufre por la falta de un heredero y decide tomar el asunto en sus propias manos, ofreciendo a su sierva Agar a Abram para tener hijos. Este pasaje muestra las complicaciones que surgen de la impaciencia y la falta de confianza en las promesas de Dios. Oro, que el Señor nos able al corazón a travésde este pasaje. Oremos
La palabra la dividí en tres partes:
I. Impaciencia y malas decisiones (1-4) II. Las consecuencias del pecado (5-8) III. Dios mira la aflicción (9-16)

1. Impaciencia y malas decisiones (1-4)

La esposa de Abram no solamente tenía una edad avanzada, sino que también era estéril. Ella tenía una sierva egipcia llamada Agar.
2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. 3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
En esta época, era socialmente aceptable que una esposa estéril ofreciera a su sierva para concebir en su lugar. Esto no significa que Sarai estaba obligada a tomar esa decisión, pero nos ayuda a entender por qué ella consideró la opción.
Dios había prometido a Abram una descendencia; la infertilidad de Sarai se presenta en tensión con esa promesa, lo que explica su dolor e impaciencia. La impaciencia puede hace crear soluciones humanas, que distorsionan el propósito de Dios. Cuando las promesas de Dios tardan, debemos mantener nuestra fe en Dios.
Sarai propone la solución y Abram acepta sin objeción. La decisión revela relaciones desiguales y una falta de liderazgo. ël debió como cabeza de hogar, rechazar esa propuesta de su esposa. Que precioso es cuando un matriomonio se apoya mutuamente. Un mal ejemplo: Ananías y Safira. Otro aspecto resaltante, es la táctica de Satanás al tentar por medio de personas cercanas o familiares. Para Sarai, lo mejor era que Abram se hubiese atenido a la promesa de Dios.
Proverbios 3:5-6 Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. (NTV)
El pretexto para ello fue la esterilidad de Sarai. Los cristianos también en ocasiones buscan un pretecto para justificar pecar o para no seguir la voluntad de Dios.
Un agricultor planta semillas en una tierra prometida, pero al ver que algunas no germinan inmediatamente, decide completar la tierra con semillas de otra variedad para no "perder tiempo". A corto plazo parece un éxito, pero la mezcla impide que la cosecha prometida tenga la calidad y la identidad esperada. De manera similar, tomar atajos en la espera de Dios cambia la naturaleza del fruto que esperamos.
Abram cede la iniciativa a su esposa y no ejerce liderazgo moral ni pastoral hacia Agar. Las decisiones tomadas sin liderazgo responsable pueden generar daño en el matrimonio y en las familias.
Impaciencia de Sara, malas decisiones: Sarai, Abram, Agar.
Salmos 27:14 Espera con paciencia al SEÑOR; sé valiente y esforzado; sí, espera al SEÑOR con paciencia.
Sarai propone la solución y Agar queda como instrumento. Esta costumbre parece haber surgido del deseo desordenado de constituir familias numerosas para poblar el mundo con más rapidez. De cierto que no debe ser así ahora. Cristo ha restaurado este asunto a su primera institución y hace que la unión matrimonial sea entre un hombre y una mujer solamente.
En la biblia tenemos varios ejemplos de decisiones tomadas a causa de la impaciencia:
El rey Saúl decidió ofrecer un sacrificio a Dios antes de una batalla crucial. Su impaciencia ante la falta de instrucciones de Samuel costó su reino.
Moisés ante la impaciencia y la frustración de ver la opresión de su pueblo, actuó de inmediato y mató a un egipcio, un acto que lo llevó a huir al desierto.
El pueblo de Israel en el desierto, mostró su impaciencia al crear un ídolo de oro. Al no ver a Moisés descender de la montaña, tomaron una decisión errónea que resultó en severas consecuencias.
4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
Las malas e inmediatas consecuencias del desdichado matrimonio de Abram. Rápidamente causó grandes daños. Cuando no obramos bien, tanto el pecado como la desazón llaman a la puerta.
Sarai es despreciada y por eso se llena de resentimiento. Agar piensa que es mejor mujer que Sarai, se siente más favorecida por Dios y con mucha probabilidad obtener el amor de Abram. Incluso pudo pensar: Abram me amará más a mí que a su propia esposa ¿Wow que gran problema había ahora en casa? Entonces, en esta circunstancia Agar no estaba dispuesta a someterse a Sarai como lo ha hecho hasta ahora. Pero esta situación la desarrollamos en la siguiente parte.
Sarai sintió la presión de no tener un descendiente legítimo y decidió intervenir en el plan de Dios actuando según sus propios métodos. ¿Cómo actúas cuando Dios parece tardar en responder tus oraciones? Intenta encontrar maneras de confiar más en los tiempos de Dios, recordando que la impaciencia puede interferir sus promesas.

2. Las consecuencias del pecado (5-8)

5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. 6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.
Sarai pasa del plan a la ira y el desprecio. Abram elige la no confrontación y delega. Agar, objeto en el trato, reacciona huyendo para salvarse. Quien ideó la solución ahora se siente ultrajada; quien consintió evade la responsabilidad; quien sufre debe huir. El texto revela cómo el pecado y la estrategia humana generan daño interpersonal.
Sobre Abram caen las quejas, y no se encuentra cómodo mientras Sarai continúa con su mal humor, echándole a él la culpa injustamente.
Sarai se justifica diciendo que la afrenta sea sobre Abram, intentando trasladar responsabilidad. Culpar a otros disfraza nuestro propio error y prolonga el conflicto.
Imaginemos un círculo de amigos donde uno propone una idea poco ética; todos la aceptan por comodidad. Cuando la idea resulta problemática, la culpa se pasa de uno a otro. El que fue más vulnerable en el proceso es excluido. En lugar de corregir, el grupo se fragmenta. La escena de Agar en el desierto nos recuerda que hay que mirar quiénes quedan lastimados después de una decisión apresurada.
7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. 8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.
Esta, es la primera mención que tenemos en la biblia de la aparición de un ángel.
Ella había emprendido viaje con rumbo a su país nativo, a Egipto. Agar no fue detenida hasta que no estuvo en el desierto. Dios nos lleva al desierto y allí nos habla al corazón. Veamos Oseas 2:14 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.
La intervención del ángel no comienza con juicio inmediato, sino con una pregunta: “¿De dónde vienes y adónde vas?” Esa pregunta abre espacio para reconocer su condición y darle dirección. La sierva de Sarai debía estar en la tienda de Sarai y no vagando por el desierto. Las preguntas que el ángel le hizo eran muy apropiadas. ¿De dónde vienes tú? Date cuenta de que estás huyendo de tu deber. ¿Adónde vas? Estás huyendo hacia el pecado a Egipto, y hacia el peligro, en el desierto.
Agar huye para salvar su vida física y emocional. La huida puede ser saludable cuando evita una violencia continuada, pero también necesita ser acompañada por la comunidad de fe.
La intervención de Sarai no fue como esperaba, Hagar menosprecia a Sarai y se desarrolla un conflicto. Cómo tus acciones impulsivas han afectado tus relaciones. Quizás esto te lleve a reconciliarte con Dios y con aquellos que se han visto afectados por tus decisiones. Dios ve y entiende cada circunstancia; acude a Él.

3. Dios mira la aflicción (9-16)

9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. 10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
El ángel ordena a Agar que regrese y se someta a Sarai. Este mandato de regresarse someterse puede ser difícil de aceptar; sin embargo, en contexto debe entenderse como parte de la restauración en la vida de Agar.
También le promete que su descendencia será multitud y que el hijo se llamará Ismael.
Agar recibe la promesa de una numerosa descendencia. Los árabes son descendientes de Ismael. Y son un pueblo muy numeroso. Aunque Ismael no es el hijo de la promesa mesiánica, Dios promete bendecirlo y darle multitud, a pesar de las decisiones equivocadas tomadas.
El ángel le dijo “Jehová ha oído tu aflicción”. Los desiertos en nuestras vidas, pueden ser escenarios de revelación. Nuestra angustia no es el punto final, puede ser el punto de encuentro con Dios. Agar, una sierva, recibe palabra divina y promesa. Dios honra a quienes son invisibles para otros.
Piense en una carretera desierta donde alguien se queda sin gasolina. Mientras huye de la vergüenza de pedir ayuda, escucha el ruido de un motor; es un conductor que se detiene justamente para ayudar y ofrece no solo gasolina sino un mapa y compañía para el tramo difícil. Ese conductor representa a Dios; el encuentro transforma la situación y restaura la posibilidad de llegar a casa.
Agar reconoce al Señor como “El que me ve” y llama al pozo Beer-lajai-roi. Agar se regresa y da a luz a Ismael.
Dios no solo observa, sino que reconoce, nombra y ofrece promesa.
Las decisiones humanas tienen consecuencias, pero la mano de Dios actúa con misericordia dentro de esas consecuencias, redimiendo lo que fue torcido. A pesar de las acciones de Sarai y Abram, Dios muestra compasión hacia Hagar, prometiéndole un futuro para su hijo Ismael.
Finalmente, Abram tenía ochenta y seis años, nace Ismael.
-Resumen-
Este pasaje, aunque habla de la impaciencia de Sarah, también prepara el camino para la necesidad de un redentor. La llegada de Isaac, el hijo prometido, es un paralelo a cómo Cristo es el cumplimiento final de la promesa de Dios, trayendo esperanza y redención a un mundo desesperado por la intervención divina.
Debemos confiar en las promesas de Dios y esperar Su tiempo, pues actuar con impaciencia solo conduce a complicaciones y sufrimiento.
-Aplicaciones-
No apresuremos los tiempos de Dios La decisión de Sarai nace de la impaciencia por la promesa de un hijo; hacer las cosas a su manera, sin esperar el tiempo de Dios, generó situaciones complejas.
Antes de actuar por impaciencia, evalúa las posibles consecuencias. Ora y busca dirección de Dios.
Dios se interesa por los afligidos y marginados El encuentro del ángel con Agar y la promesa para su hijo muestran que Dios ve y actúa en favor de los que sufren o son rechazados. Si estás atravesando un desierto, algún problema ¿Qué espera Dios de tí en ese lugar?
Dios cumple sus promesas en su tiempo Confiemos en las promesas de Dios y con fe esperemos. ¿En qué áreas de mi vida he buscado “soluciones” humanas en lugar de esperar en Dios?
Aún cuando actuamos fuera de los planes de Dios, Él sigue obrando para nuestro bien. Reconoce que Dios tiene planes redentores incluso tras nuestros errores; la esperanza nunca se pierde.
-Reflexión-
Este capítulo 16 de Génesis, nos confronta con la realidad de la condición humana: la impaciencia, la manipulación de otros para cumplir nuestros deseos y la falta de convicción para liderar con compasión. Sin embargo, el capítulo termina con una nota esperanzadora: Dios ve. Él no olvida a los que el mundo descarta.
Aprendemos que la impaciencia puede llevar a decisiones que complican nuestras vidas y relaciones. La historia de Hagar y Sarai nos enseña sobre las consecuencias de actuar sin esperar en los tiempos de Dios. Tengamos esperanza en medio de la espera.Leamos una vez más el VC
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