El llamado de Samuel

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Narrativa

El texto de hoy tiene a 3 protagonistas. Samuel, Eli y el Señor. Por un lado Eli ya es un anciano mientras que Samuel es un niño. Los contrastes se harán frecuentes a lo largo de este texto. El narrador quiere que sepamos que en la época en la que ocurre este relato, no era común tener visiones de parte del Señor y tampoco oir su palabra. Asi mismo es interesante leer las 2 habitaciones en donde se desarrolla esta escena. Mientras que nos dice que Eli está quedando ciego y está en su habitación, el joven Samuel se encuentra en el santuario y hay luz que proviene de la lampara del Señor.
Bajo estas circustancias el Señor se acerca a Samuel y le habla. De inmediato Samuel se despierta y contesta “Aqui estoy”. Puesto que no ve a nadie, Samuel puede deducir que quien le ha llamado es el sacerdote Eli. Esto ocurre en 3 ocasiones mas y se presenta mas o menos de la misma manera. En este contexto podemos confirmar lo que el v. 7 nos adelanta “Samuel no conoce al Señor, ni su palabra se la ha sido revelada”. En esta escena, el sacerdote Eli (a quien Dios ha desechado en la pericopa anterior) es quien guia a Samuel en la manera de actuar. Eli reconoce que en estos llamados constantes es el Señor quien se quiere revelar a la vida del joven.
Una vez que Samuel se ha puesto a la dispocisión del Señor, este le revela su voluntad respecto al sacerdote Eli. La manera en la que el Señor se expresa es algo dificil de digerir. Tomemos en consideración que Samuel es un joven de aproximadamente 12 años de acuerdo a algunos autores como Flavio Josefo. No será fácil para él escuchar que Dios está dispuesto a aniquilar a la familia con la cual ha crecido desde hace tanto tiempo. La forma en la que Dios se expresa es dura. Dice que sus acciones van a retumbar en los oidos de todo aquel que lo escuche. En otros pasajes de la Escritura, Dios ya ha comunicado sus intenciones duras, pero lo ha hecho con personajes como Miqueas o Amos, ambos son personas adultas y curtidas por la vida. Tanto Miqueas como Amos son personas de campo, uno es agricultor y el otro es pastor asi que podriamos decir están acostumbrados a la dureza de la vida, pero el pequeño Samuel parece que no lo está ¿por qué el Señor le comunica esto a él? No lo sabemos o el texto no nos lo dice, lo que si sabemos es que este mensaje ha perturbado demasiado al joven Samuel quien de acuerdo al texto no tiene el valor para contarselo a Eli.
Como parte final de esta escena, Eli está ansioso por conocer que le dijo Dios. No se si Eli tiene alguna esperanza de que el Señor se haya arrepentido de lo que anunció a través del profeta desconocido, lo que sabemos es que lo llama y lo juramenta. “No me ocultes nada y que te castigue Dios si lo haces”, esta podría ser una traducción actual a lo que Eli le dice a Samuel. Es entonces cuando Samuel se decide a contarle todo, después de haberse confirmado que Dios no ha cambiado de planes, el sacerdote Eli confiesa: El es Dios y puede hacer lo que quiera.
Finalmente el narrador nos dice que mientras Samuel iba creciendo, el Señor estaba con Él y que cumplió todo lo que le habia dicho. El texto original nos dice algo mas o menos asi: Dios no permitió que sus palabras cayeran al suelo. Es de esta manera que todo el pais de Israel se enteró que Samuel había sido confirmado como profeta de Dios. La relación de Samuel con el Señor quedó inaguarada, el texto nos confirma que a partir de este momento el Señor siguió manifestandose en el santuario de Silo y no por medio de los sacerdotes sino por medio de Samuel a quien le comunicaba su palabra.

Reflexión

2 personas que han sido usadas por Dios se encuentran juntas en este relato. Por un lado, un anciano sacerdote quien durante toda su vida pretendió estar al servicio de Dios. Por otro lado, un niño que tiene casi 12 años al servicio del santuario de Silo, que ha conocido el nombre que se le da al Señor en este lugar (YHWH sabaot) pero que de acuerdo al texto biblico, aún no ha “conocido” a Dios.
Es precisamente en estas circustancias en donde el Señor revelará su voz y su palabra a uno de estos 2 seres humanos menos afortunados. Por una parte podemos centrarnos en un momento de incertidumbre, el hombre encargado de recibir las visiones de Dios ¡se está quedando ciego! Si a esto le sumamos el hecho que en ese tiempo no es común oir palabra del Señor ni tener visiones, entonces estamos frente a una situación bastante caótica. Pero el texto nos deja una esperanza que aún resuena en nuestros días. Cuando las visiones escasean y la palabra no es fácil de escuchar, cuando los encargados de recibir esta palabra y esta visión se están quedando ciegos, en ese preciso lugar el Señor está a punto de revelarse a un niño. Dice el v.3 que aún la lampara de Dios estaba encendida, en medio de la noche el Señor se encuentra tenuemente presente.
Hay una constante en el actuar del Señor y es el hecho de revelarse a los menos favorecidos (tal y como lo ha dicho Ana). A pesar de que Samuel tiene años sirviendo al Señor, el texto dice que no lo conoce. Es por esto que lo hará con quien Él quiere. Por que al Señor nadie puede pretender que lo controla o lo conoce en su totalidad. El esquema que nos plantea este texto (las 4 llamadas de Dios), esquematiza perfectamente que Samuel desconoce por completo a quien sirve. Esto es tan irónico y me hace pensar en el número de personas que abarrotan las iglesias y que pretenden conocer al Señor y tener controlado todo lo que se relacione con Él cuando en realidad viven muy lejos de conocerle.
La Escritura en otro pasaje conocido (el de Job) nos plantea la idea de que una cosa es saber cosas de Dios y otra muy distinta es conocerle directamente. Job tiene que experimentar quebranto y dolor para por fin conocer a Dios. Samuel por su parte está en una época de incertidumbre y de aparente oscuridad y será ahí donde Dios tendrá su encuentro con Él.
Finalmente, nos parece un poco trágico que el soberano Dios decida comunicar un mensaje tan doloroso a un pequeño niño. Los profetas han tenido la experiencia de primera mano de oir la voz de Dios. Amós dice que la voz del Señor se parece a un rugido de león e infunde temor que obliga a profetizar. Sin embargo, nuevamente vemos el amor y la misericordia de Dios en este pasaje. A pesar de que es algo duro y dificil de comunicar, el Señor acompaña a Samuel y no permite que ninguna de las palabras profetizadas se queden sin cumplir. Es Dios quien nos acompaña cuando tenemos la tarea de comunicar su Palabra a quienes no necesiten.
No todo está perdido, cuando las tinieblas parezcan caer, cuando nuestros gobernantes parecen quedarse ciego, hay una pequeña luz desde la cual el Señor hablará con quien Él quiera. Le pidamos al Señor poder estar atentos a su voz en su debido tiempo.
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