Sellados por Dios

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Notes
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Introducción

Alrededor del mundo existen ciertas regiones que se caracterizan por la producción de ciertos productos.
Ejemplos:
Café Colombiano y Salvadoreño
Cecina de Yecapixtla, Morelos
Jamón Ibérico de España
Papás del estado de Idaho, EEUU
Algunos producen productos adulterados y de menor calidad. Por esto, algunos países han creado organizaciones oficiales que otorgan un sello de origen geográfico para que el consumidor tenga la seguridad que está comprando un producto auténtico y no una copia barata.
El uso de sellos es una práctica antigua. Tenemos sellos del mundo antiguo.
Por ejemplo, recientemente se descubrió este pequeño sello que fue parte de un cántaro de barro. El sello tiene el nombre del antiguo dueño. Es como ahora que tenemos un convivio y marcamos nuestras hoyas o refractarios con “masking tape” para que todos sepan que son de nuestra propiedad.
En el mundo antiguo los sellos servían para:
Identificar al dueño.
Dar fe de la autenticidad del objeto.
Evitar la alteración o adulteración.
En Apocalipsis 7 vemos como Dios usa un sello para marcar a un grupo de 144,000 personas que pertenecen a las diferentes tribus del pueblo de Israel.
Acabamos de ver como el Cordero (Jesús) desata los primeros seis sellos del rollo que recibió de parte de Dios, que está sentado en el trono. Recordemos que este rollo está sellado con siete sellos para proteger su contenido - no hay manera que alguien lo haya podido alterar o adulterar.
Vimos como el Cordero rompió el sexto sello y eso desató el fin del mundo (Apocalipsis 6:15-17). Mientras los grandes y pequeño, ricos y pobres, entre la humanidad gritan y tratan esconderse de la ira de Dios y del Cordero - se escucha un último grito de desesperación de la multitud:
Apocalipsis 6:17 NVI
17 ¡Porque ha llegado el gran día de la ira! ¿Quién podrá mantenerse en pie?».
Según ellos, ha llegado el fin del mundo, la ira de Dios se está derramando sobre la humanidad - y nadie podrá mantenerse en pie.
Nadie es inocente ante la presencia de Dios.
Todos han pecado y como consecuencia están siendo juzgados por Dios.
…según ellos - nadie podrá mantenerse en pie, nadie podrá salvarse de la ira de Dios.
Pero, Apocalipsis 7 es la respuesta de Dios al grito de desesperación de la multitud condenada - ¿habrá acaso alguien que podrá mantenerse en pie cuando sea derramada la ira de Dios sobre la humanidad?
Apocalipsis 7:9 NVI
9 Después de esto miré y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de ropas blancas y con ramas de palma en la mano.
Si lo hay.
Hay una multitud tomada de entre todas las naciones y pueblos de la tierra, una multitud innumerable que nadie puede contar.
Hoy veremos tres cosas:
Lo que Juan escuchó - los 144,000
Lo que Juan miró - la gran multitud
Lo que Juan volvió a a escuchar - los tres cánticos

Lo que Juan escuchó - los 144,000

La visión de Juan inicia con los cuatro ángeles de los cuatro ángulos de la tierra quienes detienen los cuatro vientos.
Apocalipsis 7:1 NVI
1 Después de esto vi a cuatro ángeles en los cuatro ángulos de la tierra. Estaban allí de pie, deteniendo los cuatro vientos para que estos no soplaran sobre la tierra, el mar y los árboles.
Son ángeles situados al norte, sur, este y oeste - los cuatro puntos cardinales.
Ellos detienen los cuatro vientos que tienen el poder de destruir la tierra, causar tormentas en el mar, y dañar los árboles (la vegetación).
Algunos interpretes creen que los cuatro vientos se refieren a los cuatro caballos y sus jinetes que corresponden a los primeros cuatro sellos del rollo.
Así que esta visión es como una explicación de lo que sucede antes que se rompe el primer sello.
Aun no han salido los cuatro caballos que traen juicio sobre la tierra.
Están a punto de salir, y podemos ver el vapor que sale de las narices de los caballos, escuchamos su relinchar, están ansiosos por salir y ejecutar el juicio de Dios sobre la humanidad.
Pero aun no tienen permiso de salir hasta que algo suceda primero.
Apocalipsis 7:3 NVI
3 «¡No hagan daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente de los siervos de nuestro Dios!».
Primero se debe poner un sello sobre la frente de los siervos de Dios.
Juan ya no está hablando de los siete sellos del rollo.
Ahora se refiere a un ángel que desde el oriente trae el sello de Dios con el cual se debe sellar la frente de aquellos que entre la humanidad sirven a Dios.
Aun el lugar de donde viene el ángel es importante.
En el oriente sale el sol.
En el oriente del paraíso estaba el huerto del Edén.
Los hombres sabios que adoraron al niño Jesús vienen del oriente.
Recordemos que más adelante leeremos acerca de la marca de la bestia que se pondrá sobre la frente o la mano derecha de los que adoran a la bestia (Apocalipsis 13:16).
Pues en este caso un grupo de ángeles (hasta que hayamos puesto) han sido ordenados por Dios para poner un sello sobre la frentes de los que sirven a Dios.
Algo similar ocurrió en el Antiguo Testamento.
En Ezequiel 9 leemos de un tiempo terrible en la historia de los hebreos.
Los hebreos habían cometido toda clase de abominación en el templo y Dios está por juzgarlos.
Pero primero envía a un ángel con un estuche de escriba (tal vez on pincel y tinta) y se le ordena a sellar la frente de todos aquellos han permanecido fieles a Dios a diferencia del resto del pueblo idolatra.
Dios luego envía seis hombres para que entren en la ciudad y maten a todo aquel que no tenga su frente sellada.
Ezequiel 9:5–6 NVI
5 Pero oí que a los otros dijo: «Síganlo. Recorran la ciudad y maten sin piedad ni compasión. 6 Maten a viejos y a jóvenes, a muchachas, niños y mujeres; comiencen en el Templo, y no dejen a nadie con vida. Pero no toquen a los que tengan la señal». Y aquellos hombres comenzaron por matar a los ancianos que estaban frente al Templo.
De la misma manera Dios sella la frente de todo aquel que invoca su nombre.
Dios los sella para dar fe que son su propiedad, son su pueblo, son sus hijos; a diferencia de los malvados sobre quienes es derramado el juicio de Dios los cuales le han dado la espalda a Dios.
Dios los sella para mostrar la autenticidad de su fe en Dios. No es una fe falsa, no es una fe superficial o temporal. Es una fe autentica/genuina.
La gran pregunta es, ¿cómo es que Dios sella a los seres humanos?
No es un sello visible o literal que podamos ver/identificar a simple vista.
Es un sello invisible que solo Dios puede ver.
Pablo se refiere a este sello en su carta a los Efesios:
Efesios 1:13–14 NVI
13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. 14 Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
Pablo se refiere a que todo aquel que cree en el evangelio de Jesús recibe salvación y es sellado por el Espíritu Santo.
El sello del Espíritu Santo es la garantía de que pertenecemos a Dios y que participaremos de la redención final.
Es la marca que Dios utilizará para identificar a aquellos que verdaderamente han puesto su fe y esperanza en Jesús.
Así que el sello del creyente no es el bautismo, no es tener membresía en una congregación, no es diezmar, no es leer la Biblia.
Todo esto puede ser parte de la vida cristiana.
Algunos confían en estas cosas y dicen como soy X, entonces soy salvo.
Pero nada de esto es garantía de nuestra salvación.
La única garantía de salvación es tener una fe viva, real, autentica en el Señor Jesucristo.
Apocalipsis 7:4-8 responde a quienes son estos que han sido sellados. De aquí vemos:
El número de los sellados - 144,000 personas.
El origen de los sellados - hebreos que pertenecen a las diferentes tribus de Israel (con excepción de Efraín y Dan).
Y es aquí donde algunos han llegado a diferentes interpretaciones.
Los Testigos de Jehová dicen que los 144,000 son un grupo entre todos los Testigos de Jehová que reinarán con Jesús en el cielo. Todos los demás reinarán en la tierra.
Así que ellos hacen una diferencia entre los 144,000 y los demás creyentes.
Otros creen que estos representan a 144,000 judíos que creerán en el evangelio durante la gran tribulación, antes de la segunda venida de Jesús; y que ellos se encargarán de predicar el evangelio al resto de la humanidad.
Pero creo que ambas interpretaciones son incorrectas.

Lo que Juan miró - la gran multitud

Recordemos lo que sucedió en Apocalipsis 5.
5:5, Juan lloraba porque nadie podía romper los siete sellos pero escuchó que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, venció y tenía el poder de tomar el rollo y romper sus siete sellos.
5:6, Juan luego vio a un Cordero que estaba de pie y parecía haber sido sacrificado.
Lo mismo sucede en Apocalipsis 7.
7:4, Juan escucha que el número de los sellados es 144,000 de entre las 12 tribus de Israel.
7:9, Juan miró una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; tan grande que nadie puede contar.
Apocalipsis 7:9 NVI
9 Después de esto miré y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de ropas blancas y con ramas de palma en la mano.
Así que los 144,000 de 7:4 y la gran multitud de 7:9 en verdad son el mismo grupo de personas.
7:4, son 144,000 que es un múltiplo de 12 para referirse al pueblo completo de Dios - el pueblo de Dios en su totalidad. Es un número simbólico y no un número literal.
7:9, son una multitud universal, tan grande que nadie puede contar, que es la realidad del pueblo de Dios. Un pueblo que inicia en Génesis 1 y que sigue creciendo hasta el día final.
De hecho, Apocalipsis 7:4 confirma que son el pueblo de Dios del Antiguo y Nuevo Pacto porque:
Están vestidos con ropas blancas - justificados por medio de la fe, perdonados, lavados con la sangre de Jesús.
Poseen ramas de palma - porque proclaman la victoria de Dios sobre el reino de las tinieblas.
Proclaman que a pesar de la rebelión de la humanidad, la persecución del pueblo de Dios, la amenaza de exterminación de parte de los enemigos de Dios - a pesar de todo Dios ha sellado a su pueblo y ante su presencia están los redimidos de todos los tiempos adorando a aquel que los ha salvado.

Lo que Juan volvió a a escuchar - los tres cánticos

Ahora Juan queda cautivado por los tres cánticos que se escuchan en el cielo.
Primero canto:
Apocalipsis 7:10 NVI
10 Proclamaban a gran voz: «¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero!».
Los redimidos reconocen que la salvación viene del Dios trino - vienen de Dios (el Padre) y del Cordero (Jesús).
Algunos dirán, “pero aquí no mencionan al Espíritu Santo.”
Recordemos lo que afirma Pablo a los Efesios - hemos recibido el sello del Espíritu Santo quien es la garantía de nuestra salvación y quien nos guía a toda verdad y justicia.
Segundo canto:
Apocalipsis 7:12 NVI
12 diciendo: «¡Amén! La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!».
En este canto se unen los 24 ancianos y los cuatro seres vivientes.
Es parecido al canto de 6:12.
Inician diciendo “Amén” porque están confirmando el primer canto - la salvación viene del Dios trino.
Noten como atribuyen a Dios siete cosas. Son siete cosas porque es el número de perfección.
La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza le pertenecen a Dios por toda la eternidad.
En otras palabras, por su gran obra de salvación reconocemos que a Dios le pertenece todo.
Salmo 115:1 NVI
1 La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para tu nombre, por causa de tu gran amor y tu fidelidad.
Terminan su nombre confirmando lo que acaban de cantar.
Uno de los 24 ancianos parece preguntarle a Juan quienes son los que están cantando a Dios, la multitud que nadie puede contar.
Juan sabe que el anciano sabe quienes son - el anciano debe dar a conocer quienes son.
El anciano responde:
Apocalipsis 7:14 NVI
14 —Eso tú lo sabes, mi señor —respondí. Él me dijo: —Aquellos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
Son los que han salido de la gran tribulación.
Algunos concluyen que solo se refiere a la multitud que muere durante la gran tribulación de los últimos tiempos; ya que en los últimos tiempos habrá tribulación cual nunca hemos visto sobre la faz de la tierra.
Pero, esto no va con la realidad de 7:9 que son una multitud universal, tan grande que nadie puede contar.
Es mejor pensar que pertenecen al pueblo de Dios de todos los tiempos que da alguna manera u otra han sufrido tribulación por ser miembros del pueblo de Dios.
Unos perseguidos por su fe.
Otros rechazados por su familia.
Sufriendo los ataques del enemigo.
…todos de alguna manera enfrentamos tribulación y pruebas en esta vida.
Pero podemos confiar que en medio de cualquier prueba Dios va delante de nosotros y jamás nos abandonará.
Han lavado sus ropas en la sangre del Cordero - sus faltas han sido cubiertas por la sangre del Cordero que quita el pecado del mundo.
El último canto lo vemos en Apocalipsis 7:15-17.
Apocalipsis 7:15–17 NVI
15 Por eso están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; el que está sentado en el trono les dará refugio con su presencia. 16 Ya no sufrirán hambre ni sed. No los abatirá el sol ni ningún calor abrasador. 17 Porque el Cordero que está en el trono los gobernará y los guiará a fuentes de agua viva, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
Estos están ante el trono de Dios y le servirán por siempre en su templo.
Recordemos que según Apocalipsis 21:22 no hay templo en la nueva creación porque Dios mismo será el templo.
Dios será el refugio del pueblo de Dios.
Que gran alivio es el tener un refugio en medio de la adversidad.
Podemos sentirnos seguros en su presencia.
Qué gran contraste entre lo que ocurrirá cuando se rompan los seis sellos - y el estado eterno del pueblo de Dios quienes encuentran refugio en Dios.
Finalmente vemos el estado físico y emocional del pueblo de Dios.
No sufrirán hambre ni sed - no habrá necesidad que no encuentre satisfacción en Dios.
No los abatirá el son ni el calor - no habrá prueba ni pesar que los incomode.
El Cordero mismo será su pastor y los llevará a fuentes de agua viva - el Cordero los pastoreará y refrescará su alma, él los llevará a las fuentes que brotan agua viva.
Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
Podemos ver al pueblo de Dios en tiempos de Juan llorando por el hambre y send que están pasando.
Despedidos de sus trabajos, no ls venden ni pueden comprar porque no rinden adoración a los dioses romanos.
Corridos de sus hogares andan por las montañas buscando un nuevo hogar solo para darse cuenta que en ningún lugar los reciben al darse cuenta que son seguidores de Jesús - sufren el calor y frio del camino.
Han sufrido la traición de familiares cercanos que los han entregado a las autoridades.
Han llorado al ver que sus seres más queridos no le sirven a Dios y viven esclavos de sus propios deseos.
Han llorado a causa de la enfermedad, la soledad, la desesperación de no tener dirección en esta vida, la decepción de pensar que la vida parece un constante correr de aquí para allá y no sentir ningún avance.
Pero Dios garantiza enjugar cada lágrima que hemos derramado - esto no significa que no lloraremos en esta vida.
Pero tenemos la garantía que en el estado eterno todo el dolor acumulado del pueblo de Dios se desvanecerá porque no se podrá comparar a la dicha de estar en la presencia de Dios adorando su nombre por tan grande salvación que hemos recibido.
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