El camino de la obediencia y la entrega total
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Introducción
Introducción
Hechos 21:1–16 narra uno de los momentos más decisivos en la vida del apóstol Pablo.
Mientras se aproxima a Jerusalén, cada paso está impregnado de advertencias y lágrimas, profecías y despedidas, decisiones difíciles y actos de profunda comunión cristiana.
Este pasaje no solo brinda una ventana a la historia y al carácter indomable de Pablo, sino que traza un camino espiritual aplicable a todo creyente, en cualquier ámbito de la vida.
Aquí se revela el significado de la obediencia radical, la sumisión a la voluntad de Dios sobre cualquier deseo personal o presión ajena, el valor de la comunión y la oración, y la inspiración para vivir en entrega y sacrificio, no solo en la iglesia, sino en la familia, el trabajo y las interacciones cotidianas.
Seguir a Cristo no siempre nos lleva por caminos fáciles, pero siempre nos lleva por caminos correctos
Oremos
Oremos
Meditemos la Palabra
Meditemos la Palabra
Después de separarnos de ellos, salimos y navegamos con rumbo directo a Cos, al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara.
Al encontrar un barco que iba para Fenicia, subimos a bordo y nos hicimos a la vela.
Cuando vimos la isla de Chipre, dejándola a la izquierda, navegamos hacia Siria, y desembarcamos en Tiro porque la nave debía dejar allí su cargamento.
Después de hallar a los discípulos, nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu, que no fuera a Jerusalén.
Pasados aquellos días partimos y emprendimos nuestro viaje mientras que todos ellos, con sus mujeres e hijos, nos acompañaron hasta las afueras de la ciudad. Después de arrodillarnos y orar en la playa, nos despedimos unos de otros.
Entonces subimos al barco y ellos regresaron a sus hogares.
Terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida, y después de saludar a los hermanos, nos quedamos con ellos un día.
Al día siguiente partimos y llegamos a Cesarea, y entrando en la casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, nos quedamos con él.
Este tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban.
Y deteniéndonos allí varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo,
quien vino a vernos, y tomando el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: «Así dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles”».
Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Jerusalén.
Entonces Pablo respondió: «¿Qué hacen, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo estoy no solo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús».
Como no se dejaba persuadir, dejamos de insistir, diciéndonos: «Que se haga la voluntad del Señor»
Después de estos días nos preparamos y comenzamos a subir hacia Jerusalén.
Nos acompañaron también algunos de los discípulos de Cesarea, quienes nos condujeron a Mnasón, de Chipre, un antiguo discípulo con quien deberíamos hospedarnos.
La dirección del Espíritu no siempre es cómoda, pero siempre es segura
La dirección del Espíritu no siempre es cómoda, pero siempre es segura
Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
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los discípulos y el profeta Agabo le advierten a Pablo del peligro que le espera en Jerusalén
Sin embargo, Pablo responde con firmeza en el versículo 13:
“¿Por qué lloran y me parten el corazón? Pues yo estoy dispuesto no solo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 21:13, NBLA)
Pablo entendía que la seguridad no está en evitar el peligro, sino en estar dentro de la voluntad de Dios
Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.
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A veces queremos un cristianismo sin sacrificio, pero no hay cruz sin obediencia.
¿Cuántas veces Dios nos pide hacer algo que nos incomoda?
En la familia, perdonar, soltar el control, cambiar prioridades
En el trabajo, puede implicar rechazar prácticas corruptas, aunque eso te cueste oportunidades
En la calle, puede significar actuar con justicia cuando todos callan.
En la iglesia, puede significar servir donde nadie quiere, o sostener una visión que otros no comprenden
El amor verdadero no retiene, se somete a la voluntad de Dios
El amor verdadero no retiene, se somete a la voluntad de Dios
Y adelantándose un poco, cayó sobre Su rostro, orando y diciendo: «Padre Mío, si es posible, que pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú quieras».
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Los hermanos que amaban a Pablo trataron de detenerlo. Lo hacían por amor. Pero Pablo sabía que el amor más grande no es el que protege del dolor, sino el que permite cumplir el propósito de Dios.
Los hermanos lloran, ruegan, se preocupan. Pero al final, dicen: “Que se haga la voluntad del Señor” (v.14).
Este es amor maduro: no controlar, sino acompañar en obediencia.
Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.
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Un padre que apoya a su hijo en un llamado misionero, aunque le duela.
Una esposa que ora por su esposo aunque él esté en una temporada difícil.
Una comunidad que bendice a quien parte a servir, aunque lo extrañe
El amor verdadero no se opone al plan de Dios, sino que lo entrega en sus manos.
¿Estás tratando de proteger a alguien de obedecer a Dios? ¿O estás dispuesto a decir: “Que se haga su voluntad”?
Caminar con Dios requiere valor y rendición
Caminar con Dios requiere valor y rendición
»Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo,
Y si por los ríos, no te cubrirán.
Cuando pases por el fuego, no te quemarás,
Ni la llama te abrasará.
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Pablo sabía lo que le esperaba, pero su fe era más grande que su miedo.
Y eso nos enseña algo poderoso:
La fe no es ausencia de temor, es avanzar a pesar de él.
Aplicación práctica:
En el trabajo, cuando debes mantenerte firme en tus valores.
En la familia, cuando enfrentas conflictos y decides actuar con amor y paciencia.
En la calle, cuando eres testimonio de Cristo en medio de una sociedad que vive sin esperanza
Dios usa la obediencia individual para bendecir a muchos
Dios usa la obediencia individual para bendecir a muchos
Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.
Lo más impresionante es que la obediencia de Pablo no terminó con su historia; bendijo generaciones enteras.
Gracias a su determinación, el Evangelio llegó a lugares donde nunca había sido predicado
Aplicación práctica:
Tal vez tu fidelidad en la oración sostenga a tu familia.
Tal vez tu obediencia en el trabajo inspire a otros a buscar a Dios.
Tal vez tu ejemplo en la iglesia levante a alguien que estaba por rendirse.
Nunca subestimes el poder de una vida rendida a la voluntad de Dios.
A veces, nuestra obediencia parece pequeña, pero Dios la usa para transformar vidas
Y ahora que sabemos esto ¿cómo hemos de vivir?
Y ahora que sabemos esto ¿cómo hemos de vivir?
La obediencia duele, pero libera.
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¿Estás dispuesto a obedecer, aunque duela?•Pablo nos enseña que seguir a Cristo no es cómodo, pero es glorioso.
Que obedecer no siempre es popular, pero siempre es poderoso.
Que el amor no detiene el llamado, lo impulsa.
Hoy, Dios te llama a decir:
“Estoy dispuesto.”
“Padre, enséñanos a obedecerte aunque cueste. Danos el valor de Pablo, la fe de Abraham y la rendición de Jesús.
Ayúdanos a confiar que Tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Haznos instrumentos de Tu propósito en nuestra familia, en el trabajo, en la iglesia y en toda parte donde estemos.
En el nombre de Jesús, Amén...”
“Padre, enséñanos a obedecerte aunque cueste. Danos el valor de Pablo, la fe de Abraham y la rendición de Jesús.
Ayúdanos a confiar que Tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Haznos instrumentos de Tu propósito en nuestra familia, en el trabajo, en la iglesia y en toda parte donde estemos.
En el nombre de Jesús, Amén...”
