Comienzo de la caída del reino de Israel
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· 26 viewsLa caída del reino de Israel comienza con el asesinato de Zacarías de la dinastía de Jehú. La nación sufre pobreza y conquista por parte de los Asirios.
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Comienzo de la caída del reino de Israel
Comienzo de la caída del reino de Israel
Introducción
Introducción
Después de la división del reino de Israel, al norte reina Jeroboam quien en desobediencia a Dios fabrica dos ídolos para sustituir la adoración en Jerusalén.
Es el comienzo del declive del reino de Norte.
Luego Acab fue un gran peligro al haberse casado con Jezabel.
Dios levanta a los profetas Elías y Eliseo para hacerlos volver a Dios pero no atendieron el mensaje.
Por lo tanto, Dios levanta a Jehú como instrumento para eliminar la dinastía de Omri que es la casa de Acab y Jezabel, y levanta Hazael de Siria para castigar al pueblo de Israel.
Por su parte Jehú obedece a Dios pero permite que continue la adoración de los ídolos en Betel y Dan.
Dios en su misericordia permite que su dinastía dure 4 generaciones.
La dinastía de Jehú dura aproximadamente 100 años, desde Jehú hasta Zacarías.
Durante este tiempo Dios levanta a los profetas Jonás, Amós y Oseas para amonestar al pueblo volverse a Él… también les dio prosperidad pero el pueblo no se vuelve a Dios.
Comienza entonces el declive del reino de Israel que lo llevará a su casi desaparición.
Veamos el inicio de la caída que culmina en el cautiverio.
Conspiración contra Zacarías
Conspiración contra Zacarías
2º Reyes 15:8–10
“8En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses. 9E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 10Contra él conspiró Salum hijo de Jabes, y lo hirió en presencia de su pueblo, y lo mató, y reinó en su lugar.”
Zacarías el último de la dinastía de Jehú recibe una nación próspera, su Padre Jeroboam II quien más tiempo gobernó, había conquistado a los Sirios, recuperó y ampliado el territorio y dejó a su hijo una nación prospera y en paz.
Todo este beneficio Dios lo concedió con el propósito de persuadir a su pueblo de volverse a Él.
Pero Israel en lugar de reconocer que la bendición venía de Jehová, lo atribuyó a sus capacidad, sus negocios y sus aliados, Así lo declara el profeta Oseas: Oseas 2:5–8 “5Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida. 6Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos. 7Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora. 8Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal.”
Tras la muerte de Jeroboam II toma el trono su hijo Zacarías, la Biblia no da detalles de su reinado, pero es posible que tomara desiciones que crearon descontento en el pueblo.
Así como sucedió con Salomón, que al entregar el reino a su hijo Roboam, quien tomó malas decisiones provocando la ruptura de la nación, así es posible que Zacarías tomara malas desiciones que provocaron su caída.
Zacarías el último de la dinastía de Jehú duró en el trono 6 meses, el tercero más corto después de Salum (1 mes) y Zimri (7 días).
Un hombre llamado Salum conspiró contra él y lo mató en presencia del pueblo, constituyéndose en rey en su lugar.
Aquí comienza el descontento en el pueblo e inicia de la caída definitiva de la nación.
Salum y Manahem
Salum y Manahem
2º Reyes 15:13–14 “13Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías rey de Judá, y reinó un mes en Samaria; 14porque Manahem hijo de Gadi subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum hijo de Jabes en Samaria y lo mató, y reinó en su lugar.”
No se sabe nada de Salum, solamente que conspiró contra el rey Zacarías para ocupar el trono, sin embargo, su reinado duró solamente 1 mes, el segundo más corto (Zimri 7 días).
Aparece otro hombre llamado Manahem, quien parece ser un general del ejército que habitaba en Tirsa, antigua capital del reino de Israel.
Manahem contaba con el respaldo del ejército, por lo que no le fue difícil derrocar a Salum.
Sin embargo, en el pueblo se vivía un momento de tensión política y social por el descontento de la muerte del rey Zacarías y ahora de Salum.
Es posible que se levantaran grupos rebeldes descontentos con el nuevo rey Manahem.
De manera que Manahem se convirtió en un opresor: 2º Reyes 15:16 “16Entonces Manahem saqueó a Tifsa, y a todos los que estaban en ella, y también sus alrededores desde Tirsa; la saqueó porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres que estaban encintas.”
Hubieron pueblos que no reconocieron a Manahem como rey, por lo tanto, no le entregaron la ciudad, quería independizarse.
Manahem destruyó esas ciudades comenzando así el debilitamiento social, político y económico de la nación.
Aparición del imperio de Asiria
Aparición del imperio de Asiria
2º Reyes 15:19–20 “19Y vino Pul rey de Asiria a atacar la tierra; y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país.”
Durante el reinado de Jeroboam II, logró derrotar a sus opresores los Sirios y conquistar parte de su territorio.
Pero ahora aparece una nueva amenaza, los Asirios, una nación más poderosa que aprovechando la debilidad social de Israel los ataca.
Manahem con tal de conservar el poder, da al rey de Asiria 1,000 talentos de plata (4 millones de dólares), que los obtiene de los ricos de la nación que estaban obligados a dar 50 siclos de plata (más de 50,000 personas).
Esto le permitió estar en el poder durante 10 años que fueron tensos e inestables, llenos de descontento por parte de la nación.
Al morir Manahem toma el trono su hijo Pekaía, pero también fue traicionado por su capitán: 2º Reyes 15:23–25 “23En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Pekaía hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos años. 24E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25Y conspiró contra él Peka hijo de Remalías, capitán suyo, y lo hirió en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas; y lo mató, y reinó en su lugar.”
Pekaía duró en el trono solamente 2 años, pues el pueblo no se recuperaba del descontento, el cual era fruto de su infidelidad a Dios.
Ahora toma el poder Peka, quien logró reinar 20 años, pero fueron unos años tristes.
2º Reyes 15:28–29 “28E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 29En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria.”
Asiria conquista los territorios del norte de Israel, Galaad, Galilea y Neftalí, toma a sus habitantes y los lleva cautivos a Siria.
Samaria logró resistir por ahora los ataques de Asiria pero queda totalmente debilitada.
Conclusión
Conclusión
Durante esta época los israelitas fueron advertidos por los profetas Amós, Jonás y Oseas, pero no quisieron obedecer:
Amós 3:12–14 “12Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de una cama, y al lado de un lecho. 13Oíd y testificad contra la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: 14Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a tierra.”
Ya no habrá más profetas advirtiendo, aquí comienza la caída del reino de Israel.
La rebeldía y dureza de corazón les impidieron atender la voz de Dios y apartarse de sus pecados, fueron obstinados en su manera de pensar, y a pesar de que estaban viendo la caída de la nación aún así no se volvieron a Dios.
Esta enseñanza debe hacernos reflexionar a no caer en esa dureza de corazón, sino tener temor de Dios y apartarnos del mal.
