Sermon de Tito 3:5
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¿Alguna vez has estado en la sala de espera de un hospital o una clínica? La gente comienza a hablar y a preguntarse unos a otros: “¿Qué te trae al cuidado urgente?” o “¿Qué te trae a la sala de emergencia?” A la gente le encantan las historias. Cada vez que hablo con muchos de mis pacientes en mi trabajo —especialmente los hispanos— siempre incluyen todos los detalles pequeños en cada historia, y a veces un poco más. Al final, honestamente se me olvida lo que pregunté, así que tengo que hacer la pregunta otra vez… Menciono esto porque las historias son poderosas.
Antes de entrar a estudiar Tito, quiero que tomemos un momento para recordar la historia de Pablo, el autor de esta carta. ¿Quién era Pablo? ¿Por qué fue tan importante? Con suerte, hoy podremos hablar sobre su conversión, su llamado, su mensaje y, por último, sus cartas.
Antes de su conversión, él podía exaltarse a sí mismo en su impecabilidad moral, en su educación y preparación académica, en su linaje, y en el oficio que ocupaba como fariseo, incluso como perseguidor de la iglesia.
La conversión de una persona implica arrepentimiento y fe. La gracia divina es la única y eficiente razón para esta conversión. Corriendo el riesgo de simplificar demasiado el concepto, la conversión no se trata de cómo una mala persona se vuelve buena. Se trata de cómo una persona muerta cobra vida. En una ocasión Jesús dijo: “Yo he venido para dar vida, y vida en abundancia.” No solo eterna en cantidad, sino eterna en calidad. En Juan 14:6 Jesús hablando con Tomás —después de que Tomás le pregunta a dónde iría Jesús y cómo puede encontrar al Padre— Jesús le responde y le dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”
Pablo era un perseguidor de la iglesia. En Hechos 7, Lucas nos dice que los testigos de la muerte de Esteban pusieron la ropa de Esteban a los pies de Pablo, significando su aprobación del asesinato. Esencialmente diciendo: “¡Yo doy mi voto, sí!” Pablo iba de sinagoga en sinagoga castigando a los creyentes, obligándolos a blasfemar, persiguiéndolos violentamente, a veces hasta la ejecución.
Hay muchas referencias a la conversión de Pablo. Lucas solo la menciona 3 veces en su libro de los Hechos: en Hechos 9, Hechos 22 y Hechos 26. El mismo Pablo la menciona muchas veces en sus cartas. En 1 Corintios, en Filipenses y en 1 Timoteo, por mencionar algunas.
En Hechos 9 Lucas dice que Pablo respiraba amenazas de muerte contra los discípulos. Él buscaba diligentemente la autorización de los sumos sacerdotes para buscar, detener y traer de regreso a los cristianos en Damasco. Y en su camino a Damasco, en el desierto, a la entrada de la ciudad al mediodía, una luz intensa dejó ciego a Pablo. Pablo escucha la voz de Jesús en este momento. Jesús le pregunta: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Pablo se convirtió en ese punto en un producto de la abundante gracia de Dios.
¿Cuál fue el mensaje de Pablo? Su mensaje estaba íntimamente conectado con su experiencia en el camino a Damasco. Su mensaje en todas sus cartas se centraba en la gracia. En las 13 cartas él o animaba, o reprendía, o corregía, o enseñaba. Pero su base siempre era la gracia. Romanos — gracia. Corintios — gracia. Gálatas — gracia. Efesios — gracia. Filipenses — gracia. Colosenses — gracia. Tesalonicenses — gracia. Timoteo y Tito — GRACIA.
El hecho de que la palabra gracia ocurra unas 100 veces solo en las cartas de Pablo sugiere que toda la vida y la salvación están arraigadas en la infinita bondad y favor de Dios.
Pregunto hoy a todos ustedes, al mirar un poco más profundo esta palabra gracia: ¿Por qué el hombre, como portador único de la imagen de Dios, requiere el regalo gratuito de la gracia? ¿Qué han hecho la Caída y el pecado que exige la necesidad del favor gratuito de Dios? ¿Puede un hombre o una mujer alcanzar la salvación sin la habilitación especial del Dios de gracia?
¿Cómo definimos la gracia? ¿Es la gracia una cualidad inherente en Dios? ¿Qué significa la gracia divina? ¿Están los budistas, musulmanes e hinduistas informados y dotados de gracia también?
Hay personas que creen que en los seres humanos hay bondad. Que si vivimos vidas agradables y no violentas entre nosotros podemos agradar a Dios y alcanzar salvación… La gracia como la Biblia la define es el ejercicio del poder salvador de Dios hacia los pecadores. La Biblia dice que por naturaleza éramos hijos de ira, como el resto de la humanidad. Dios ilumina la mente de los rebeldes y renueva interiormente su espíritu por Su Espíritu. Esto es solo a través de la persona y obra de Jesucristo. Aparte de Jesucristo, la vida humana y la salvación son imposibles.
La gracia es Dios, el médico celestial, curando las enfermedades del pecado y restaurando a los pecadores a la vida espiritual. La gracia de Dios es poder redentor. Es un favor gratuito, no en respuesta a alguna actividad virtuosa de parte del pecador. No podemos exigir ni ganar la gracia. La gracia se da libremente a los que no tienen méritos y los más indignos, y no se obtiene por ningún esfuerzo, intento u obra, sea pequeña o grande.
La ley dice: “haz esto,” la gracia dice: “cree en esto y todo ya está hecho.” La gracia justificadora es mediada exclusivamente a través de Cristo y dada a conocer por el evangelio. El favor de Dios se otorga únicamente de acuerdo con Su buena voluntad y Su libre decisión, no sobre la base de algo previsto en el hombre.
– La gracia también se entiende como una actitud de Dios. Efesios 1:5–6 enseña que fue Su buena voluntad y Su placer lo que lo motivó a amarnos. No había nada en nosotros que hiciera que Dios nos amara.
– A menudo escuchamos sobre relaciones transaccionales. Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara. Pero Dios no opera bajo ese entendimiento.
La gracia es infinita. Porque somos humanos, y el dador de la gracia es Dios. La gracia siempre es mayor que nuestros pecados. Nuestros pecados nunca disminuirán Sus reservas de gracia.
La gracia es soberana. Es un regalo para recibir, no un premio para ganar.
El escritor del evangelio dice que la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. ¿Por qué los seres humanos requieren la gracia para la salvación? Porque toda la raza humana está afligida con culpa objetiva, alienación de Dios, y naturalezas depravadas que se rehúsan a conocer, amar y servir al Creador. Nacemos con corazones duros. Tanto la mente como la conciencia están corrompidas. Romanos 3:12 dice que no hay quien haga el bien, no, ni siquiera uno. El pecado ha corrompido cada aspecto de nuestro ser: la mente, la voluntad, las emociones, las relaciones y las acciones. El no regenerado, aparte de la gracia divina, es incapaz de volverse a Dios y de agradar a Dios.
La gracia de Dios es tan evidente en la vida de Pablo que en sus cartas a la iglesia de Corinto, él les dice que la gracia de Dios es suficiente para cualquier persona en cualquier situación. Pablo experimentó debilidades, dificultades, insultos y pruebas, pero Cristo dijo: “Mi gracia es suficiente.” La gracia precede a los santos en su caminar diario. La gracia permanece para siempre.
Aprendemos en última instancia que la gracia es Jesucristo. Juan 1:17 dice que en la plenitud del tiempo la gracia de Dios se encarnó en la persona de Su Hijo. El nacimiento de Cristo verdaderamente fue el supremo evento salvador y lleno de gracia.
Saulo era un fariseo que iba de casa en casa para encarcelar cristianos y para perseguir, aterrorizar y destruir la iglesia. Pablo escribió: “Yo fui en otro tiempo blasfemo, perseguidor e injuriador.” Pero en camino a Damasco tuvo un encuentro con el Cristo viviente. Luego, reflexionando sobre esa experiencia, dice: “Se me mostró misericordia, y la gracia de nuestro Señor fue derramada sobre mí abundantemente.” En Él tenemos el perdón de pecados de acuerdo con las riquezas de Su gracia.
Pablo entendió —como deberíamos nosotros— que necesitamos la realidad de la gracia para prosperar en la vida cristiana. Por gracia mediante la fe uno llega a ser cristiano, y por gracia mediante la fe uno vive como cristiano. Simplemente no se puede vivir como seguidor de Cristo sin la abundancia de la gracia de Dios. Diariamente debe haber una apertura del corazón del creyente a Dios y una recepción humilde de Su favor.
El autor de Hebreos —que algunos creen que fue Pablo— dice que corramos al trono de la gracia para obtener misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
En todas las cartas de Pablo él siempre precede un imperativo con un hecho de Dios. Siempre presentaba un argumento o declaraba una verdad y luego rogaba a sus lectores que respondieran apropiadamente. Eso es porque Dios merece cada expresión de gratitud que le podamos dar. Esa gratitud se expresa en servicio fiel y amoroso. Vivan de una manera digna de su llamado. Ya que la gracia es la actitud de Dios, debe ser la nuestra. Ya que la gracia es la acción de Dios, debe ser la nuestra. El mundo necesita gracia… tu familia necesita más gracia…
¿Dónde se manifiesta ahora la gracia? ¿Qué medios ha ordenado Dios soberanamente para que nosotros, la iglesia, recibamos gracia ahora?
Su Espíritu
Su Palabra
Su pueblo
Su Espíritu es, antes que nada, el agente en nuestra transformación para ser más como Cristo. Se logra por Su Espíritu y Su obra. La Palabra dice que el que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Es Dios quien obra en ustedes, dándoles el querer y el hacer. Es el Espíritu quien te dio nueva vida. Es el Espíritu quien te consuela, te conforta y aun te santifica. Es el Espíritu quien imparte nueva vida en nosotros. Es Él quien nos sostiene. Él nos marca y nos sella. Él mora en nosotros. Yo creo perfecta y claramente en la doctrina ortodoxa de la Trinidad. Un solo Dios, tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Debemos tener mucho cuidado de no confundir esta enseñanza con una enseñanza de tres dioses diferentes. Yo como Pastor, y todos los líderes, debemos tener un sólido sistema de enseñanza para instruir que el mismo Dios, el único Dios, ha decidido revelarse en tres personas diferentes. El mismo Dios; no tres divididos. Él se ha manifestado según la necesidad del hombre. Podemos ver claramente la función del Espíritu Santo en el NT. Vemos cómo el Espíritu Santo no podía morar dentro del hombre en el AT porque el hombre no había sido regenerado; sin embargo, el Espíritu Santo usaba de maneras poderosas a hombres y mujeres de la Biblia. Incluso los discípulos no recibieron la plena medida del Espíritu Santo hasta que Cristo había resucitado, porque el acto completo de redención tenía que cumplirse. El Espíritu Santo es fundamental en la iglesia hoy porque Él está para guiarnos, y principalmente para convencer al mundo de pecado, justicia y juicio, y para llevarnos al conocimiento de Cristo y regenerarnos.
El segundo medio de la gracia es Su Palabra: La suficiencia de las Escrituras nos comunica que las Escrituras son suficientes y adecuadas para la salvación. Las Escrituras que fueron registradas son suficientes para saber que Jesús es el Cristo. La doctrina de la autoridad es la creencia de que Dios nos ha dado la Escritura; la Escritura tiene la autoridad del Dador. Las Escrituras son autoritativas y verdaderas porque vienen de Dios. La Biblia expresa la verdad acerca de Dios, Su plan y Su propósito para la salvación, y es confiable y autoritativa. Si leemos el Salmo 119:129–136 vemos el amor del salmista por la Palabra de Dios. Porque es la Palabra de Dios nos sometemos a ella. Su Palabra es sobrenatural. No hay otro libro que contenga vida misma. La Biblia declara que la Palabra de Dios es viva y eficaz, capaz de penetrar hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos del hombre. Su Palabra nutrirá tu alma. Su Palabra te santificará. Jesús en una ocasión dijo al Padre: “Padre, santifícalos en tu verdad. Tu Palabra es verdad.” Es capaz de detener los dardos de fuego del enemigo. La Palabra es poderosa hermanos y hermanas. Ha sido capaz y aún es capaz de resistir los ataques del enemigo.
Jeremías capítulo 36 tiene una historia muy interesante que nos enseña que no importa lo que el enemigo quiera hacer con la Palabra de Dios, Su Palabra permanece para siempre. Jeremías había instruido a Baruc que escribiera las palabras del Señor que él había recibido y luego que la llevara al templo y la leyera en presencia del pueblo en un día de ayuno. Cuando Micaías oyó leer el rollo, la noticia corrió y los oficiales se enteraron. Los oficiales del rey enviaron por Baruc y el rollo. El rey en ese tiempo era un rey malvado llamado Joacim.
Pues los oficiales del rey llamaron a Baruc. Lo hicieron sentarse. Y luego leyeron el rollo. Era un rollo de juicio a menos que se arrepintieran. Ellos oyeron esto y quedaron en shock. Le preguntaron a Baruc cómo lo escribió… “Jeremías lo dictó y yo solo lo escribí.” Luego fueron a Joacim y le contaron sobre el rollo. Era el noveno mes. Era invierno. Y el rey estaba sentado frente a una chimenea con el fuego encendido. Después de oír solo 3 o 4 columnas, el rey se levantó, rasgó el rollo y comenzó a echarlo al fuego columna por columna. ¿Qué pasó? El rey ordenó buscar a Jeremías y Baruc. El Señor los escondió. Y no solo eso, sino que el Señor le dijo a Jeremías: “Vamos, segunda ronda. Hagámoslo otra vez.” Él lo escribió exactamente como el Señor le dijo, y aun más. El enemigo puede quemar la Biblia, pero no puede destruir la Palabra de Dios. Su Palabra, Su poder creativo, cumplirá todo lo que Él quiere cumplir.
En tercer lugar y último: Su pueblo es un medio de gracia. Hay dos cosas que suceden cuando encontramos personas de la fe. O expone cosas en nosotros o nos anima a seguir adelante. De cualquier manera nos ayuda a madurar. Miren a la derecha y a la izquierda. Esperaré mientras lo hacen. Estos son los medios de gracia que el Señor tiene para tu crecimiento espiritual personal. Es donde practicamos el fruto del Espíritu.
Gloria a Dios. Ahora podemos entrar en el mensaje. Ahora veamos la carta a Tito. Tito tenía unos 40 años de edad. Él era un gentil griego. Pablo escribió explícitamente para que Tito pusiera en orden la iglesia y estableciera ancianos en cada ciudad. Él incluso llega a describir al anciano. Cuando leí la lista me sentí súper convencido. Sentí: yo no califico. Yo no soy así. Pero lo que Pablo estaba describiendo aquí no era perfección sino santidad.
En la ciudad había muchos engañadores. Había una seria amenaza de falsas enseñanzas. Pablo insistió en que los creyentes debían practicar lo que creían. El mejor antídoto contra el error y la herejía es la verdad. Él le enseñó a Tito que cada aspecto de nuestras vidas debía ser tocado por el evangelio. No solo nuestras mentes intelectualmente. Sino emocionalmente, espiritualmente, relacionalmente e incluso personalmente. Él enfatizó la madurez. Lo que una persona dice y cree debe coincidir con cómo esa persona se comporta. ¿Por qué? Ya lo hablamos. Porque es la respuesta apropiada a la gracia de Dios. La verdad estaba en juego. Tito fue mandado a exhortar y predicar. Le debemos todo a Él. Los versículos 5–7 del capítulo 3 nos dicen que hemos sido salvados, lavados, renovados y regenerados. Ahora, en vista de esto, vivan su vida digna del llamado, porque la gracia promueve buenas obras. Esta carta enseña que la verdad lleva a la piedad. Es la relación entre la sana doctrina y el producto del Espíritu Santo. Pablo estaba diciendo:
—“¡Tito! ¡Hay una razón por la que te dejé allí, hijo mío! ¡Hay un trabajo que debe terminarse! ¡No pierdas de vista la verdad y enséñales a aferrarse a la palabra fiel!”
Hay un énfasis enorme en el carácter del anciano. Pero va más allá también. Habla a las mujeres mayores, a los hombres jóvenes y a las mujeres jóvenes, incluso a los esclavos. Era importante para toda la iglesia vivir lo que creían. Porque podemos revelar a Dios al mundo en la manera en que vivimos y nos comportamos. Somos llamados a ser personas de carácter, no de perfección. Tenemos que ser personas transparentes. Si realmente quieres saber quién soy. No me miren aquí en el púlpito. Pregúntenle a mi esposa. Pregúntenle a mis hijas quién soy en casa. Pregunten a mis compañeros de trabajo. ¿Realmente practico lo que predico? ¿Cuál es el patrón de tu vida? Esto no es una lista de cosas que hacer, es una descripción de quién debemos ser. Si después de este mensaje tienes una lista de cosas por hacer en tu casa, trabajo, escuela, etc., entonces perdiste el mensaje. Por favor, rompe esa lista. Estos mensajes deben hacerte sentir como si una espada hubiera traspasado tu corazón. En Hechos 3 cuando Pedro predicó en Pentecostés. Los oyentes fueron tan heridos profundamente que clamaron: “Pedro, ¿qué haremos?” Pedro dijo: arrepiéntanse y crean.
Esto debe llevarte a un lugar que te haga decir: “Sin la gracia de Dios no puedo hacer nada. Te necesito. Señor, por favor, ayúdame. Ten misericordia de mí, pecador.” Hermanos y hermanas, necesitamos aprender más y más sobre la gracia.
