LA ESPERANZA GLORIOSA DEL CREYENTE (Doctrinas Fundamentales 3)
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LA ESPERANZA GLORIOSA DEL CREYENTE
LA ESPERANZA GLORIOSA DEL CREYENTE
Texto base: 1 Tesalonicenses 4:16-18
“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
Introducción:
Introducción:
Vivimos tiempos difíciles: guerras, enfermedades, maldad, y confusión. Pero el creyente no pierde la esperanza, porque sabemos que Cristo viene pronto.
Nuestra fe no termina en la cruz, continúa hacia el cielo.
Así como Jesús subió, volverá; y los que le aman le esperan con gozo y reverencia.
La iglesia pentecostal siempre ha predicado con poder este mensaje:
Cristo viene por su iglesia.
Hay un arrebatamiento.
Habrá un juicio final.
Y tendremos un cielo nuevo y una tierra nueva.
Esta es la esperanza gloriosa del creyente.
Punto 9: La Segunda Venida de Cristo
Punto 9: La Segunda Venida de Cristo
“Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” — Hechos 1:11
“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá.” — Apocalipsis 1:7
Jesús prometió volver. No lo hará como un niño en Belén, sino como Rey de reyes y Señor de señores.
El mundo no cree, pero el cielo ya se está preparando. Las señales anuncian que Su regreso está cerca.
Aplicación:
El creyente debe vivir con los ojos en el cielo, no en la tierra. La iglesia no puede dormirse, debe estar en santidad y fidelidad esperando al Esposo.
Punto 10: El Arrebatamiento de la Iglesia
Punto 10: El Arrebatamiento de la Iglesia
“Y los muertos en Cristo resucitarán primero... y nosotros seremos arrebatados juntamente con ellos.” — 1 Tesalonicenses 4:16-17
“En un momento, en un abrir y cerrar de ojos.” — 1 Corintios 15:52
El arrebatamiento será un evento glorioso.
Cristo no viene por denominaciones, viene por una iglesia sin mancha ni arruga, por los que guardan su fe y viven en pureza.
Aplicación:
El creyente debe preguntarse: “¿Estoy listo si Cristo viene hoy?”
La iglesia debe predicar salvación y santidad, no comodidad.
Punto 11: El Juicio Final
Punto 11: El Juicio Final
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos.” — Apocalipsis 20:12
“Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.” — 2 Corintios 5:10
Nadie escapará del juicio. Los creyentes serán recompensados por sus obras, y los que rechazaron a Cristo serán juzgados por su incredulidad.
Dios es justo; cada lágrima, cada sacrificio, y cada palabra de fe será recompensada.
Aplicación:
El creyente debe vivir con temor reverente, sabiendo que un día rendirá cuentas.
La iglesia debe enseñar integridad, fidelidad y servicio con amor.
Punto 12: Cielos Nuevos y Tierra Nueva
Punto 12: Cielos Nuevos y Tierra Nueva
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron.” — Apocalipsis 21:1
“Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.” — Apocalipsis 21:4
“Estaremos siempre con el Señor.” — 1 Tesalonicenses 4:17
Nuestro destino no es este mundo pasajero. Hay un lugar donde no hay dolor, ni enfermedad, ni muerte.
Allí no habrá noche, porque la gloria de Dios lo alumbrará todo.
🕊️ Aplicación:
El creyente debe vivir con esperanza eterna, sabiendo que lo mejor está por venir.
La iglesia debe consolar a los que sufren con esta promesa gloriosa: ¡Cristo viene y todo será nuevo!
Aplicación general para la vida del creyente y la iglesia:
Aplicación general para la vida del creyente y la iglesia:
Esta doctrina nos llama a vivir en esperanza, santidad y fidelidad.
Cristo no viene por los más sabios ni por los más ricos; viene por los fieles.
Una iglesia que espera su venida se mantiene orando, predicando y sirviendo con amor.
🕊️ Cuando la esperanza del cielo está viva, el corazón del creyente no se rinde ante las pruebas.
Llamado al altar:
Llamado al altar:
Hermanos, el Señor viene pronto.
¿Estás listo para encontrarte con Él?
¿Tu lámpara está encendida o se ha apagado?
Hoy el Espíritu Santo te dice:
“Despierta, iglesia. Yo vengo pronto, y mi galardón conmigo.” (Apocalipsis 22:12)
Ven al altar, no con miedo, sino con esperanza.
Ven a renovar tu compromiso con Cristo.
Ven a encender nuevamente tu fuego espiritual.
Ora conmigo:
“Señor Jesús, gracias por darme una esperanza eterna.
Perdona mis pecados, despierta mi espíritu, y ayúdame a esperarte con fidelidad.
Que cuando vengas, me halles velando y sirviendo con amor.
En el nombre poderoso de Jesús. Amén.”
Conclusión pastoral:
El mensaje pentecostal no termina en las lenguas ni en el fuego, sino en la esperanza gloriosa de ver a Cristo cara a cara.
Esta es nuestra meta, nuestra promesa y nuestro gozo:
“Y así estaremos siempre con el Señor.”
