LA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU (Doctrinal Fundamental 2)
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LA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU
LA VIDA LLENA DEL ESPÍRITU
Textos base: Hechos 1:8 – “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”
Efesios 5:18 – “Sed llenos del Espíritu.”
Introducción:
Introducción:
Dios no nos llamó solo a ser salvos, sino a vivir llenos del poder del Espíritu Santo.
Una vida vacía del Espíritu es una vida débil, sin gozo, sin fruto. Pero cuando el Espíritu Santo llena al creyente, hay fuego, hay poder, hay testimonio, y la iglesia se levanta en victoria.
El Espíritu Santo no es una emoción, es la presencia viva de Dios en nosotros. Él nos guía, nos enseña, nos santifica y nos da poder para vencer.
Por eso, el pentecostalismo enfatiza no solo creer en Cristo, sino vivir bajo la llenura del Espíritu.
Punto 5: El Bautismo en el Espíritu Santo
Punto 5: El Bautismo en el Espíritu Santo
“Y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas.” — Hechos 2:4
“Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” — Hechos 1:5
Promesa de poder (Hch. 1:8).
No solo para hablar en lenguas, sino para vivir con poder y ser testigos de Cristo.
🗣️ “El bautismo en el Espíritu no es una emoción, es una comisión.”
Las Ordenanzas de la Iglesia
Las Ordenanzas de la Iglesia
Son dos: el Bautismo en agua y la Santa Cena (Mt. 28:19; 1 Co. 11:23–26).
Símbolos externos de una obra interna.
Nos recuerdan la obediencia y comunión con Cristo.
“El agua no salva, pero el obediente sí camina en salvación.”
El bautismo en el Espíritu Santo no es para algunos escogidos, sino para todos los que creen. No se trata de tener una experiencia emocional, sino de recibir poder del cielo.
Este bautismo fortalece la fe, enciende el amor, y nos equipa para servir.
Aplicación:
El creyente no debe conformarse con una vida sin poder. La iglesia debe clamar como en el Aposento Alto: “¡Ven, Espíritu Santo, y llénanos otra vez!”
Punto 6: La Evidencia de Hablar en Nuevas Lenguas
Punto 6: La Evidencia de Hablar en Nuevas Lenguas
La Evidencia Física Inicial del Bautismo: Hablar en Lenguas
La Evidencia Física Inicial del Bautismo: Hablar en Lenguas
En Hechos 2, 10 y 19 los creyentes hablaron en lenguas como señal inicial.
No como señal de superioridad, sino de plenitud espiritual.
“Y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” — Hechos 2:4
“Porque les oían que hablaban en lenguas y magnificaban a Dios.” — Hechos 10:46
Hablar en lenguas es una evidencia visible del bautismo del Espíritu, pero más que una señal, es un lenguaje de comunión con Dios.
No es un acto de orgullo, sino de humildad: cuando ya no sabemos qué decir, el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26).
🕊️ Aplicación:
El creyente lleno del Espíritu se distingue por su oración ferviente y su adoración profunda.
La iglesia debe valorar el mover del Espíritu sin confusión, con orden, y con reverencia.
Punto 7: La Santificación del Creyente
Punto 7: La Santificación del Creyente
Proceso continuo de separación del pecado y dedicación a Dios (1 Tes. 5:23).
El Espíritu nos transforma cada día para parecernos más a Cristo.
🗣️ “No es perfección, es progreso constante hacia Cristo.”
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” — Hebreos 12:14
“Sed santos, porque yo soy santo.” — 1 Pedro 1:16
La santificación no es perfección humana, sino transformación divina.
El Espíritu Santo nos aparta del pecado y nos moldea a la imagen de Cristo. No podemos vivir en pecado y pretender tener comunión con Él.
Aplicación:
El creyente lleno del Espíritu no solo siente Su presencia, vive diferente. La iglesia debe reflejar pureza, humildad y amor, porque eso es evidencia de una vida guiada por el Espíritu Santo.
Punto 8: La Sanidad Divina
Punto 8: La Sanidad Divina
“Por sus llagas fuimos nosotros curados.” — Isaías 53:5
“Y los enfermos sanaban.” — Marcos 16:18
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él…” — Santiago 5:14-15
Jesús no solo salvó al alma, también sanó los cuerpos. La sanidad es parte del Evangelio completo.
Dios sigue haciendo milagros. El mismo Espíritu que resucitó a Cristo de los muertos tiene poder para sanar toda dolencia física, emocional o espiritual.
Aplicación:
El creyente debe creer que Cristo sigue sanando. La iglesia no debe dejar de orar por milagros; donde hay fe, hay poder.
Aplicación general para el creyente y la iglesia:
Aplicación general para el creyente y la iglesia:
Una iglesia llena del Espíritu no se apaga ante la prueba.
El Espíritu Santo da poder para servir, fuerza para resistir, santidad para vivir, y fe para creer.
Si el Espíritu se mueve, hay vida, hay unidad, hay fruto, hay poder.
La vida cristiana sin el Espíritu es religión; con el Espíritu, es revolución celestial.
Llamado al altar:
Llamado al altar:
Querido hermano, ¿cómo está tu vida espiritual?
¿Sigues lleno del Espíritu o estás vacío?
¿Tienes fuego o solo cenizas?
Hoy el Señor quiere llenarte otra vez. Él dice:
“No es con espada ni con ejército, sino con mi Espíritu.” (Zacarías 4:6)
Ven al altar, levanta tus manos y dile:
“Espíritu Santo, renueva mi vida.
Bautízame con fuego.
Límpiame, sáname, y hazme instrumento en tus manos.”
Ora conmigo:
“Padre, te doy gracias por tu Espíritu.
Lléname otra vez, enciende mi corazón, rompe toda cadena,
y úsame para tu gloria.
En el nombre de Jesús. Amén.”
