Solo los perdonados pueden cantar

Lucas  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 14 views
Notes
Transcript

Introducción

Un reportero escribió sobre un incidente ocurrido en 1968, durante un vuelo que se dirigía a Nueva York.
Era un vuelo común, rutinario… de esos que suelen pasar sin emoción alguna.
Pero esta vez, todo cambió.
Cuando comenzaron el descenso, el tren de aterrizaje no respondió.
El piloto intentó una y otra vez —reinició sistemas, revisó controles, buscó alternativas— pero nada funcionó.
La torre de control fue notificada de inmediato.
En tierra, los camiones de bomberos, ambulancias y equipos de emergencia se prepararon.
Cubrieron la pista con espuma, mientras el avión sobrevolaba la zona, gastando combustible y buscando una última esperanza.
Adentro, los pasajeros comenzaron a sentir el peso del miedo.
La voz del capitán sonó por los altavoces, intentando mantener la calma:
“Estamos experimentando una falla en el tren de aterrizaje… les pedimos que se preparen para un aterrizaje de emergencia.”
Los minutos parecían horas.
Cuando el avión inició su descenso final, la instrucción fue clara:
“Inclinen sus cabezas entre las rodillas y sujétense de los tobillos.”
Sollozos, gritos, oraciones…
El ambiente se volvió un coro de desesperación.
Era uno de esos momentos en los que uno piensa:
“No puedo creer que esto me esté pasando a mí.”
Y justo antes de tocar tierra, el capitán dijo algo inesperado:
“De acuerdo con las regulaciones internacionales de aviación establecidas en Ginebra, es mi deber informarles que si ustedes creen en Dios… deberían comenzar a orar.”
El avión aterrizó con un estruendo.
El metal chirrió, el humo llenó la cabina… pero milagrosamente, nadie murió.
El tren de aterrizaje colapsó, pero todos sobrevivieron.
A la mañana siguiente, un familiar de los pasajeros llamó a la aerolínea y preguntó sobre aquella “regulación internacional” que el piloto había mencionado.
La respuesta fue breve y fría:
“Sin comentarios por el momento.”
Y claro, no existía tal reglamento.
Lo único que sacó a la luz esa “norma de oración” fue una crisis.

La lección detrás del susto

No es casualidad.
Cuando el ser humano se queda sin control, sin fuerza, sin respuestas,
es cuando finalmente mira hacia arriba.
Al borde del abismo, entre la espada y la pared,cuando todo lo demás falla… recién ahí, recordamos a Dios.
No es diferente hoy.
Basta que venga una tragedia, una enfermedad, una pérdida,y la gente —que quizás no ha orado en años— de pronto empieza a hacerlo.
📖 El salmista lo dijo así
“En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios;
Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de Él, a sus oídos.” (Salmo 18:6)
Y la verdad, hermano, es que cuando Dios es la única opción,
recién entendemos que Él siempre fue la mejor opción.
Algo muy parecido está por ocurrir en el Evangelio de Lucas.
Allí se nos presenta a un hombre que también ha llegado al límite.
No puede moverse, no puede trabajar, no puede valerse por sí mismo.
Ha perdido toda esperanza… excepto una: Jesús.
El Dr. Lucas nos dice en su Evangelio, capítulo 5, versículo 18,que este hombre sufría de parálisis.
Y aunque no se menciona su nombre,la historia de su encuentro con Jesús nos enseña que la fe más grande suele nacer en los momentos más difíciles.
Le invito a abrir su Biblia en Lucas capítulo 5.
Lucas 5:17–23 "17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. 18 Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. 19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. 20 Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? 22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? 23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?"
Ahora bien, antes de que veamos a Jesús lidiar con la enfermedad de este hombre, Lucas nos presenta a la audiencia. Esta es la primera vez que los líderes religiosos se presentan para escuchar a Jesús enseñar y observarlo sanar a un enfermo.

¿Quiénes eran los escribas y fariseos?

Están sentados en la primera fila. Observe el versículo 17:
Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. Lucas 5:17
Dado que este es nuestro primer encuentro con estos líderes religiosos, permítame explicar brevemente quienes eran.
Los doctores de la ley se conocen también como los escribas. Muchos de ellos eran fariseos también y se encargaban de los asuntos legales de la nación.
Eran los expertos – los abogados de la ley mosaica – y están aquí en Lucas capítulo 5, básicamente para tomar nota de todo lo que Jesús diga y así encontrar algún error legal en su enseñanza o ministerio.
El otro grupo lo conformaban los fariseos, y el término lo dice todo. Fariseo significaba “separado”.
Durante los 400 años entre Malaquías y Mateo, este grupo había crecido en importancia. Eran hombres comprometidos en definir, enseñar y guardar la ley de Moisés.
Estaban separados del judío común y corriente, porque eran meticulosos en guardar la ley.
Y no sólo estamos hablando de la Ley de Moisés, estamos hablando de la Ley Oral que se había desarrollado y expandido durante los 400 años anteriores
Por ejemplo, la ley de Moisés prohibía trabajar el sábado, así que la nación de Israel naturalmente preguntó ¿Cómo se define el trabajo?
¿Era cortar la leña, o lavar los platos trabajo? ¿qué hay de arrancar las malezas del jardín? ¡Eso debería estar prohibido en la ley!
¿Qué era exactamente “trabajo”?
A lo largo de los años, los fariseos intentaron responder esta pregunta.
Ellos definieron el “trabajo” en 39 categorías diferentes, y luego subdividieron cada una de esas 39 categorías en miles de reglas y regulaciones que describían con precisión qué se podía y qué no se podía hacer.
Irónicamente, cumplir todas esas reglas se convirtió en un trabajo de tiempo completo.
Por ejemplo El profeta Jeremías había prohibido “llevar una carga” en el día de reposo.
Pero entonces surgió una nueva pregunta: ¿Qué se consideraba exactamente “llevar una carga”?
Y, una vez más, los fariseos aparecieron para definirlo.
Según ellos —y cito—, una carga era:
“leche suficiente para un sorbo o comida equivalente al peso de un higo seco.”

Piénselo: si usted levantaba algo que pesara más que un higo seco para llevárselo a la boca, ya se consideraba que estaba “llevando una carga”.

Busqué cuánto pesa un higo seco, y descubrí que pesa alrededor de 50 gramos.
Eso significa que 20 higos equivalen a un kilo,
Así que, según esa lógica farisaica, cualquier cosa que pese más de 50 gramos sería una carga.
Para ponerlo en términos modernos:
una hamburguesa Big Mac pesa aproximadamente 250 gramos.
Así que si un fariseo hubiera ido a McDonald’s y levantaba esa hamburguesa para darle un mordisco…
¡ya estaría cometiendo una violación del día de reposo!
En otras palabras:
habría levantado cinco veces el peso permitido de un higo seco. 🍔
Y cuando se vaya de McDonald’s, no solo habría violado la ley de los fariseos, sino también las leyes de la nutrición.
Es difícil imaginar cómo la ley llegó a convertirse en una carga tan grande – eso sí que era una carga.
Según Josefo, el historiador judío del primer siglo, durante los días de Jesús había unos 6.000 fariseos, cuyo trabajo a tiempo completo era asegurarse de que ni ellos mismos ni usted se pasara de la raya y comiera en McDonald’s el sábado.
Para ellos, era más importante saber cuántos higos secos podía llevarse a la boca de una sola vez para supuestamente quedar bien con Dios, que la verdadera santidad, la compasión y la integridad.
Así que aquí están, sentados al frente, junto con sus abogados, los escribas, los doctores de la ley, listos para atrapar a Jesús si se pasaba de la raya.

La sanación de un hombre sin esperanza

Ahora entremos en esta escena – versículo 18:
Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud… Lucas 5:18-19a
Detengámonos aquí por un momento. Estos hombres estaban tratando de ayudar a su amigo a entrar y ver a Jesús, pero la multitud se interpuso en su camino.
Generalmente, esto es lo que pasa.
La multitud nunca va a ayudarle a encontrar a Jesús.
Un pensamiento que trajo convicción a mi vida fue, si es que nosotros como creyentes, por la forma en que vivimos, hablamos, trabajamos y actuamos estamos mostrando el camino a Jesús o estamos estorbando.
Ahora, Lucas describe a este hombre aquí en el versículo 18 como un paralítico.
Paraletikos, es el adjetivo en griego que encontramos en el relato del evangelio.
Lucas usa el término médicamente más indicado para la situación de este hombre que sufría de alguna enfermedad que lo había dejado paralizado.
No se nos dice lo que era. Lo que sí sabemos, es que no había forma de que él pudiera llegar a Jesús a menos que sus amigos lo llevaran.
Él no tenía esperanza.
Esto nos provee una ilustración del Evangelio – y esta resulta ser una representación de la Gran Comisión.
Llevamos el Evangelio a personas espiritualmente paralizadas. Las traemos a Jesús porque sin Él no tienen esperanza. Les entregamos el Evangelio y les presentamos a Jesús.
Lucas 5:17 "17 Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar."
Lucas 5:18–19 "18 Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él.
Me encanta la perseverancia de los amigos de este hombre. Lo llevan en su lecho, es decir su cama que la han convertido en una camilla.
Pero no pueden acercarse al Señor. Simplemente no hay manera. Toda la ciudad se ha reunido allí. La casa está rodeada y la multitud parada al frente bloquea su ingreso.
Me gusta el hecho de que ninguno de ellos dijo: “La multitud es demasiado grande, nunca lo lograremos, tal vez no sea la voluntad de Dios.”No. Dijeron: “Probemos por el techo”.
19 Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús."
En la típica casa del primer siglo, el techo era el segundo piso.
Era una superficie plana, al aire libre, que se usaba para distintos propósitos. El tejado era entonces el techo del primer nivel y el piso del segundo nivel, el cual no tenía techo.
Lucas usa aquí una palabra traducida tejado que hace referencia a un techo de tejas de cerámica. Esta era una casa más bien costosa y grande. Las tejas se ponían para reforzar el techo y ​​luego se cubrían con tierra o yeso para impermeabilizarlo.
Entonces, estos hombres están cavando esta capa exterior para luego retirar las tejas. Podrá imaginar el desastre que estaba haciendo esto dentro de la casa.  Me pregunto cómo le iba a explicar esto el dueño de la casa a su compañía de seguros.
No pase esto por alto: Jesús pudo haber mirado hacia arriba y decirles: “Oigan, no tienen que hacer todo esto. Su fe en mi capacidad de sanar es obvia. Solo dejen a su amigo allá arriba y lo curo con una sola palabra ¿está bien? Listo, ¡sanado! Ahora vayan tranquilos. Que tengan un buen día”.
No, no, Jesús quiere que bajen a este paralítico y lo pongan directamente en frente suyo porque Él tiene algo más que sólo una curación en mente.
Como verá, según la teología rabínica, la enfermedad física era un signo de juicio divino. 
Enseñaban al pueblo que, “entre más grande era el pecado, más grave era la enfermedad”. Solo miren a este hombre, experimentando el terrible juicio de Dios porque evidentemente era un terrible pecador.
Para ellos, este hombre no merecía ni oración ni esperanza.
Agréguele a esto el hecho de que los escritos de un rabino que han sobrevivido dicen que: “Nadie se levanta de su lecho de enfermo hasta que sus pecados hayan sido perdonados”.[viii]
El pensamiento era el siguiente: Dios está enojado con su pecado. Dios está castigando al pecador con la parálisis. Dios es el único que puede perdonar el pecado, así que para que este hombre sea sanado, sus pecados necesitan ser perdonados también.
Mire, Jesús está preparando el escenario para hacer importante.
Por eso Jesús aquí no apuro. No sabemos cuánto tiempo tomó hacer esa abertura en el techo, pero Jesús esperó pacientemente porque quería que lo bajaran delante de todos estos fariseos y escribas.
Los fariseos y escribas Ellos tienen sus libretas de notas a mano.
Quieren dejarlo todo registrado.
Creen que tienen Jesús acorralado aquí y piensan que Él no tiene escapatoria.
Oh no, es Jesús quien los tiene acorralados. Ellos están sentados allí en primera fila para presenciar una demostración de Su deidad.
Por eso, Jesús no sana a este hombre de inmediato. Mire lo que pasa primero en el versículo 20:
Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. Lucas 5:20
Lo notó. Jesús dijo: pecados – en plural. C
ada uno de ellos.
Sus pecados se han ido.
Literalmente dice: todos tus pecados son desestimados.
Tus pecados ahora te son perdonados.
Los pecados son borrados.
Ese es el Evangelio.
Sus pecados han sido desestimados,
Dios ha elegido perdonar y olvidar sus pecados por la obra expiatoria de Cristo que murió, fue sepultado y resucitó para demostrar que todo lo que había dicho y prometido era verdad.
Jesús afirma aquí que es capaz de hacer lo que David dijo que solo Dios puede hacer en el
Salmo 103:11–14 "11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo."
Ahora bien, esta es la primera vez en los Evangelios donde Jesús dice algo así: afirmar que tiene algún tipo de poder para perdonar pecados.
Los escribas ciertamente en shock dejaron caer sus libretas y los fariseos se desmayaron; no lo vieron venir, de hecho, ninguno de ellos sabe qué decir.
Pero luego se enojan como leemos en el versículo 21:
Lucas 5:21–22 "21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? 22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones?"
El verbo traducido percibir significa “conocer plenamente,” conocer a fondo sus pensamientos.
No habían dicho nada en voz alta todavía, pero Jesús puede leer sus mentes. 
Por cierto, ¿ha pensado últimamente en el hecho de que usted no puede ocultarle nada a Jesús?
Él conocía cada uno de los pecados del paralítico y cada uno de sus pensamientos.
¿Sabe lo que está pasando aquí? Jesús está demostrando Su deidad. Jesús los deja totalmente boquiabiertos, diciéndoles exactamente lo que están pensando antes de que empiecen a hablar.
Versículo 22 nuevamente:
Lucas 5:22–24 "22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? 23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa."
Jesús les dice lo que estaban pensando: “Si, es fácil decirle a alguien que sus pecados invisibles han sido perdonados, nadie puede verificarlo.”
Pero una curación visible puede verificarse inmediatamente probando que ha ocurrido algo espiritual. Por lo tanto, voy a demostrar que puedo perdonar pecados al sanar también a este hombre”.
Entonces, Jesús le dice a este hombre:24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa."
“Levántate, toma tu camilla, comienza a caminar y no pares hasta llegar a casa”.
Ahora, para que este hombre paralítico se levántate inmediatamente y comience a caminar a su casa se tienen que dar una serie de milagros instantáneamente:
la memoria muscular para saber cómo caminar es implantada en su cerebro
el equilibrio físico es restablecido;
los músculos atrofiados son instantáneamente regenerados;
los nervios son regenerados;
El tejido medular dañado es sanado;
los músculos, tendones y articulaciones quedan funcionando instantánea y perfectamente para que él pueda levantarse y salir caminando a su casa.
Y eso es exactamente lo que pasó.
Imagínese ahora a este grupo de fariseos en primera fila. Bueno, no tiene que imaginarlo, Lucas nos dice en el versículo 26:
Lucas 5:26 "26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas."
No estaba bromeando, ¡Hablaba en serio!
Podría traducirlo como: hemos visto cosas increíbles, cosas inesperadas, cosas maravillosas.
Hay dos clases de milagros que vemos aquí – uno verificando el otro: la regeneración espiritual y la regeneración física.
Sus pecados fueron perdonados y su cuerpo fue curado.
Por cierto, no pase por alto el hecho de que el mayor de los dos milagros fue el espiritual. ¿Por qué? Bueno, porque la curación física es temporal. Él eventualmente envejecería y moriría.
La restauración física fue algo tremendo, pero fue algo temporal. Sin embargo, el milagro de la regeneración espiritual – el perdón de los pecados de este hombre – fue eterno. Su fe en Jesús lo llevaría más allá de esta vida, a la vida eterna con su Salvador.

Aplicación

Permítame ofrecer un par de observaciones a partir de esta increíble escena:

1.-La gracia empieza donde termina la fuerza humana

En esta historia vemos a un hombre sin fuerzas, sin esperanza y sin opciones.
Era alguien cuya vida dependía completamente de la misericordia de otros.
Y, sin embargo, fue precisamente esa incapacidad total la que lo llevó al mejor lugar posible: a los pies de Jesús.
Las personas que han llegado al final de sí mismas —aquellas que ya no tienen nada que ofrecer—son muchas veces las que están más dispuestas a hacer la oración más importante de sus vidas: venir en fe a Cristo, y hallar en Él perdón, consuelo y salvación.
Jesús dijo:
“Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:31-32).

ILUSTARCION

Recuerdo haber leído una historia contada por un antiguo predicador .
Era la historia de una mujer que vivía hace unos doscientos años en el distrito portuario de Londres.
Era pobre, despreciada y vivía con un hombre de origen chino.
De esa relación nació un niño, a quien la sociedad de aquel tiempo llamaba despectivamente “de media casta”.
Nadie la aceptaba.
Era marginada por su aspecto, por su pobreza y por su pecado.Pero un día escuchó que cerca de su barrio había un estudio bíblico para mujeres en una pequeña iglesia.
Con un corazón cargado, decidió asistir.Por primera vez en mucho tiempo, sintió que la Palabra de Dios le hablaba directamente al alma. La semana siguiente quiso volver, pero no tenía con quién dejar a su pequeño.Así que lo llevó consigo.
Apenas entró, el encargado de la iglesia se le acercó y le dijo con tono frío:
“Señora, usted no puede volver. Las otras mujeres no quieren que usted ni su bebé estén aquí.”
Las lágrimas corrieron por su rostro.
Miró a aquel líder religioso y con voz entrecortada le dijo:
“Sé que soy una pecadora… ¿no hay algún lugar donde pueda ir un pecador?”

HERMANOS Donde termina el rechazo humano, comienza la gracia de Cristo

Esa mujer fue rechazada por la iglesia…pero no hubiera sido rechazada por Cristo.
Porque Jesús mismo dijo:
Juan 6:37 "37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera." .
El mundo puede cerrar sus puertas,
la religión puede levantar muros,pero Jesús abre los brazos.
Él es aquel que toca al leproso,
habla con la samaritana,
perdona a la adúltera,
y come con los publicanos y pecadores.
Esa mujer de Londres buscaba un lugar donde un pecador pudiera entrar…
y la buena noticia del evangelio es que ese lugar existe, y se llama Jesús.
Porque la Escritura declara:
“Y (Hechos de los Apóstoles 2:21 "21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."
Hermano, quizás tú también te sientes indigno.
Quizás piensas que has fallado demasiado o que Dios ya no te escuchará.
Pero déjame decirte algo con toda certeza:
si vienes a Cristo, Él no te rechazará.
La puerta sigue abierta para los que reconocen su necesidad.
El único requisito para ser recibido…
es admitir que lo necesitamos.
Una observación más:

2.-Solo los perdonados pueden cantar

Solo los pecadores perdonados entienden la verdadera alegría de cantar alabanzas a Dios.
Lucas nos dice en el versículo 25 que aquel hombre, que minutos antes estaba postrado, “se levantó, tomó su lecho y se fue a su casa glorificando a Dios.”
Y en el versículo 26 leemos que todos los presentes —no solo él— “se llenaron de asombro y glorificaban a Dios, llenos de temor, diciendo: Hoy hemos visto maravillas.”
Qué hermoso: la alabanza es contagiosa.
El gozo de un pecador perdonado enciende la adoración de quienes lo rodean.
Hasta el día de hoy, cada corazón que ha sido liberado del peso del pecado entona su propia canción de gratitud.

¿Qué hay de usted?

¿Siente que aún tiene otras opciones?
¿Ha buscado en el placer, en la religión o en sus propias fuerzas, y ha vuelto vacío una y otra vez?
Quizás hoy se ha dado cuenta de que no hay esperanza aparte de Jesucristo.
Pero la buena noticia es que cuando venga a Jesús y le pida perdón,
Él no solo lo levantará del suelo del pecado, sino que alejará sus faltas tan lejos como el oriente está del occidente (Salmo 103:12).
Y entonces, como aquel hombre, su alma conocerá una melodía nueva una que no nace del talento, sino de la gratitud del corazón redimido.
Lucas 5:25 "25 Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios."
Lucas 5:26 "26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas."
Lucas usa aquí el verbo doxázō —de donde viene nuestra palabra “doxología.”
Una doxología es un canto espontáneo de gloria,una respuesta del alma que ha visto la misericordia de Dios.

Conclusión

Hermanos…
quizás esta mañana usted se siente como aquel hombre paralítico —
inmóvil por dentro, cansado, sin fuerzas, sin rumbo.
Tal vez no es el cuerpo el que está paralizado,
sino el alma… cargada de culpa, de miedo, de cansancio o de soledad.
Pero hoy, igual que aquel día en Capernaum, Jesús está aquí.
Él no solo tiene poder para sanar el cuerpo,tiene poder para perdonar el pecado y levantar el corazón.
No sé cuál es su condición,
pero sí sé esto: ningún pecado es más grande que la gracia de Cristo.
Y ningún corazón que venga a Él se irá vacío.
Así que, ¿por qué no hacer hoy lo que aquel hombre hizo?
Venir a Jesús con fe.
Venir tal como está.
Venir con su carga, con su culpa, con su necesidad…
y dejar que el Señor le diga:
“Tus pecados te son perdonados… levántate y anda.”
Y cuando eso suceda —cuando Cristo toque su vida—usted también podrá levantarse,
volver a casa glorificando a Dios,y cantar, junto con todos los redimidos,
la canción que nunca termina:
¡Gloria a Dios en las alturas, porque Él perdona, salva y da nueva vida!
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.