Disciplina los ojos de tu corazón
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Transcript
“Mi mejor momento personal con Dios, fue en la peor crisis”
“Pero lamentablemente, soy muy débil, me canso rápido, me desanimo, no soy un hombre con carácter firme y responsable, me cuesta en todos los ámbitos de la vida”
Introducción: EL CUIDADO QUE TIENE QUE TENE EL HOMBRE, POR LA IMPORANCIA QUE TIENE PRA DIOS Y LO ÚTIL QUE PUEDE SER O NO...
Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
2a Corintios 4:16-18:
16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Este mensaje enseña la importancia de mantener la perspectiva correcta en medio de las adversidades, recordándonos que lo que a menudo vemos y sentimos no es el final de la historia.
Nos invita a confiar en el poder transformador de Dios a través de la renovación interior y a vivir con la esperanza de la gloria eterna.
NUESTRA HUMANIDAD NO SE LLEVA BIEN CON LOS CONFLICTOS, LAS ADVERSIDADES Y LOS PROBLEMAS, QUE SON TAN PARTE DE NUESTRO ANDAR DIARIO.
PABLO SE ANIMA A DESCRIBIR ESTA SUCESIÓN DE PROBLEMAS,
COMO “PEQUEÑAS DIFICULTADES” DE CORTA DURACIÓN.
Parece que recibir 39 azotes, experimentar la violencia de un apedreo o pasar meses encarcelado representaban apenas ¡molestas distracciones!
Pero para él, tenían tan poco peso, en comparación con triunfante avance que estaba teniendo el Reino de Dios, que apenas lo menciona brevemente.
Nosotros, sin embargo, que conocemos los efectos de un asalto, un despido del trabajo, una larga batalla con una enfermedad o alguna injusticia, así como la marginación que resultan de confesarnos como seguidores de Cristo, nos sentimos algo desconcertados ante la aparente liviandad de Pablo.
¿El apóstol poseía una grandeza de la cual nosotros nunca llegaremos a disfrutar?
¿Acaso reposaba sobre su vida una cuota de gracia mayor a la que nosotros podemos acceder?
La sencilla respuesta radica en la óptica del que sufre.
Pablo no miraba lo que se veía, sino lo que no se veía.
Lo que se ve resulta deprimente, en el mejor de los casos:
Basta con mirar un rato las noticias para sentirse desanimado
por el entorno en el que nos encontramos.
Pero Pablo fijaba la vista en otra realidad.
Su perspectiva de las cosas era condición fundamental para poder manternerse ENFOCADO.
1. Renovados a Diario 2 Corintios 4:16
Podrías considerar cómo las luchas externas que cada persona enfrenta son una oportunidad para renovarse espiritualmente a diario. Aunque las fuerzas físicas disminuyan con el tiempo, Pablo nos recuerda que nuestro ser interior es el que está siendo transformado constantemente por el poder de Dios. Tal vez enfrentemos desafíos visibles en el presente, pero la obra interna de Dios nos sugiere una esperanza invisible que se fortalece con cada día que pasa.
2. Gloria Incomparable 2 Corintios 4:17
Quizás interpretar este versículo te impulse a ver tus pruebas actuales como temporales y pequeñas en comparación con la gloria eterna que Dios nos promete. Pablo destaca que nuestras dificultades presentes son 'ligeras' en relación con el peso eterno de gloria que nos aguarda. Podrías encontrar aliento al recordar que Dios usa esas experiencias para preparar algo mucho más grandioso y duradero de lo que podemos imaginar.
3. Enfocados en lo Eterno. 2 Corintios 4:18
Tal vez este pasaje te lleve a considerar cómo puedes cambiar tu enfoque de lo visible a lo invisible. Pablo anima a fijar la vista en lo eterno, no en lo temporal. Aunque lo que vemos puede ser abrumador o desalentador, poner nuestra fe en las promesas invisibles de Dios nos da esperanza. Podrías aprender a vivir con una perspectiva centrada en aquello que trasciende lo material y momentáneo.
