Doctrina del Espíritu Santo Octubre 2025
El Bautismo con el Espíritu Santo: Una Sola Vez, Una Vida Completa
Introducción
Muchos años atrás cuando concurría a un pequeño instituto bíblico en Florida, visité lo que se daba en llamar “campaña de avivamiento bajo una enramada”. El orador era un anticuado predicador sureño. El lugar tenía capacidad para unas doscientas personas y estaba colmado de gente. El predicador compensaba con su vozarrón su falta de lógica, y a la gente le encantaba.
—¿Han sido bautizados con el Espíritu Santo?—preguntó al auditorio durante su sermón.
Al parecer conocía a muchos de los asistentes porque señalaba a uno y le preguntaba:
—Hermano, ¿ha sido usted bautizado con el Espíritu? Y el hombre contestaba:
—Sí, ¡bendito sea Dios!
—Joven—preguntó, señalándome con el dedo—, ¿has sido bautizado con el Espíritu Santo?
—Sí señor—repliqué.
—¿Cuándo fuiste bautizado con el Espíritu Santo?—preguntó.
Esa pregunta no se la había formulado a los otros.
—En el preciso instante en que recibí a Jesucristo como mi salvador—contesté.
Me miró asombrado, y antes de repetir la pregunta a otra persona, comentó:
—Eso no puede ser.
¡Pero sí, podía ser! ¡Y lo era!
No dudamos por un instante en la sinceridad del predicador. Sin embargo, al estudiar las Sagradas Escrituras a lo largo de los años, nos hemos convencido plenamente de que hay un solo bautismo con el Espíritu Santo en la vida de todo creyente, y eso ocurre en el momento de la conversión. Este bautismo con el Espíritu Santo se inició en Pentecostés, y todos cuantos llegan a conocer a Jesucristo como Salvador comparten esa experiencia y son bautizados con el Espíritu en el instante de ser regenerados. Y aparte de eso, pueden ser llenados con el Espíritu Santo; de no ser así, necesitan serlo.
