Dios cumple promesas imposibles
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Saludo. Hola me alegra verte hoy.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
-MENSAJE-
VC: 19 “Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él”.
Introducción
En Génesis 17 Dios renueva y profundiza su pacto con Abraham en un momento decisivo de la historia bíblica. El pasaje que abarca Génesis 17:15-27 muestra la mezcla de promesa divina, respuesta humana, franqueza familiar y el sello visible del pacto: la circuncisión. En esta meditación seguiremos el hilo narrativo: la promesa sobre Sara y el hijo prometido, la inclusión de otros en la promesa mediante Ismael y la obediencia tangible de Abraham como respuesta de fe.
Oremos
La palabra la dividí en el tres partes:
I. Reafirmación de lo Imposible (15-19)
II. La extensión de la promesa (20-22)
III. La señal del pacto (23-27)
I. Reafirmación de lo imposible (15-19)
I. Reafirmación de lo imposible (15-19)
Dios cumple promesas imposibles
15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.
16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.
En los versículos que vimos la semana pasada, Dios cambió el nombre de Abraham y le recuerda el pacto que estableció con él. En esta ocasión, Dios cambia el nombre de Sarai a Sara, promete que ella tendrá un hijo y nombra a Isaac como el heredero del pacto. Sara sería madre de naciones y sería usada en el propósito de Dios.
Dios revela gradualmente sus propósitos. Dios le habíaestado diciendo a Abram que tendría un hijo, pero es en este momento que le especifica que tendría un hijo de Sarai.
Como vimos la semana pasada, en la biblia, cambiar el nombre indica transformación y ello involucra misión. Al cambiar el nombre de Sarai (mi princesa) como Sara (princesa), Dios revela que ella no es un simple pieza: será madre de naciones; su identidad queda incorporada al propósito redentor de Dios. Sarai era un nombre enfocado como a una sola familia, pero ahora Sara, denotaba que que sería madre de multitudes.
El Señor fue muy específico, en el v.19 indicó cómo se llamaría. Esto subraya la fidelidad y la veracidad de Dios, que ofrece promesas verificables y concretas.
17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?
Abraham reacciona con asombro y pregunta; a lo cual Dios reitera su promesa con claridad. Abraham se ríe ante la noticia, quizá por incredulidad, sorpresa y gratitud. Sara también en su momento (más adelante) reaccionará de la misma forma, riéndose cuando escucha la noticia. Pero finalmente, ella se siente muy alegre cuando vio cumplida la promesa de Dios.
La designación de Isaac como heredero, nos muestra que Dios escoge instrumentos concretos, para llevar adelante su plan.
La promesa del nacimiento de Isaac, nos recuerda otros episodios donde Dios interviene en lo imposible, por ejemplo la promesa a Ana de dar a luz un hijo que se llamaría Samuel (1 Samuel 1) o la promesa de Dios a Zacarías sobre el nacimiento de Juan el Bautista (Lucas 1:5-25). En todos estos casos se repite el patrón: promesa divina e incredulidad humana. Pero gloria a Dios, que cumple promesas imposibles.
La promesa de Dios puede confrontar nuestra manera de pensar o con nuestra experiencia. Tener madurez espiritual no implica que no tendremos dudas, pero debemos caminar con Dios aún en medio del asombro.
Dios cambió los nombres de Abram y Sarai, a Abraham y Sara como un símbolo de una nueva identidad y propósito en Él. Este nuevo comienzo es un recordatorio de que Dios hace posible, lo imposible (aun frente a la duda de ambos). No hay limitaciones en los planes que Dios establece, debemos confiar en sus promesas aún cuando no tengan lógica.
II. La extensión de la promesa (20-22)
II. La extensión de la promesa (20-22)
Dios cumple promesas imposibles
20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.
21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.
22 Y acabó de hablar con él y subió Dios de estar con Abraham.
Dios escucha la petición de Abraham por Ismael, promete bendecirle y multiplicarle como nación, pero aclara que el pacto que establece será confirmado en Isaac. Doce príncipes saldrían de Ismael. Aunque Ismael no es el hijo de la promesa del pacto, recibe también una gran bendición. Dios es misericordioso también con descendientes fuera del linaje del pacto. De esta descendencia provendrían los árabes. Los doce hijos que registra Génesis 25:12–18 son: Nebayot (Nebaioth), Qedar (Kedar), Adbeel, Mibsam, Mishma, Dumá, Massa, Hadad, Tema, Yetur (Jetur), Nafis (Naphish) y Quedemá (Kedemah). Estas tribus se multiplicaron y poblaron regiones del desierto y las zonas adyacentes a Canaán.
Dios promete bendecir a Ismael y convertirlo en una gran nación, sin embargo, deja claro que el linaje del pacto involucra a Isaac. Isaac significa risa, porque Abraham se rió y se alegró en su espíritu cuando le fue prometido este hijo.Esto muestra la soberanía de Dios, no se trata de rechazo absoluto hacia quienes quedan fuera de la promesa central, sino de un plan divino crado por un Dios soberano.
Dios no responde a la petición de Abraham de la manera que quizá Abraham esperaba (Ismael como heredero del pacto), el Señor ofrece una bendición distinta, pero genuina para Ismael. Esto enseña que la voluntad divina puede traer soluciones creativas sin comprometer el propósito original del pacto. Recordemos que fue idea de Sara involucrar a Agar, para resolver el tema de tener un hijo.
La historia de Isaac prefigura a Jesucristo, quien es el cumplimiento de la promesa de salvación y el "hijo prometido" en un sentido más amplio. Isaac, como hijo de la promesa, nos anticipa el don de Dios en Cristo, que trae vida y redención a través de Su sacrificio.
La promesa de Isaac nos enseña a mantener la fe en las promesas de Dios, recordando que Dios es fiel y capaz de hacer lo que ha prometido, incluso en circunstancias que parecen imposibles.
III. La señal del pacto (23-27)
III. La señal del pacto (23-27)
Dios cumple promesas imposibles
23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.
24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25 E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
Recordemos que la semana pasada vimos que Dios estableció con Abraham, la circuncisión como señal de pacto, acá vemos la obediencia inmediata y total de Abraham. Él cumple el mandato circuncidando a todo varón en su casa, incluyendo a los nacidos en su casa. Abraham tenía noventa y nueve años cuando cumplió este mandato y la circuncisión se realiza ese mismo día.
La circuncisión se convierte en signo externo e irreversible del pacto que Dios ha establecido. No es un ritual vacío, sino un gesto corporal que confirma la pertenencia al pueblo del pacto. La semana pasada también vimos que actualmente la verdara circuncisión es la del corazón, basándonos en lo que señaló Pablo en Romanos 2.
La respuesta de Abraham nos desafía a que nuestras creencias se traduzcan en acciones concretas y visibles. ¿Cómo se mnifiesta nuestra obediencia a Dios actualmente?
Es una manifestación física del corazón comprometido, mostrando que nuestra fe debe evidenciarse en nuestras acciones diarias.
Conclusión
Este segunda parte del capítulo 17 de Génesis, muestra la fidelidad de Dios que cumple promesas imposibles, en Abraham y Sara vemos el drama humano ante la promesa: asombro, risa y finalmente, obediencia fiel. Dios establece una relación especial con Sara, prometiendo que ella dará a luz a un hijo llamado Isaac, y reafirma su pacto con Abraham. Este pasaje es fundamental en la narrativa bíblica, ya que marca el inicio de la realización de las promesas divinas.
Una lección que podemos extraer de esta situación, es que la incredulidad ante una promesa de Dios que creamos imposible, aunque nos haga reír, esa risa debe transformarse en obediencia y fe.
Aplicaciones
1) Confianza en Dios ante lo improbable
Practicar paciencia activa y oración perseverante frente a lo improbable es un camino espiritual que este texto enseña. Confía en Dios aun cuando su promesa contradiga nuestra experiencia. ¿Cómo se manifiestan la obediencia y la fe en tu vida diaria como resultado del entendimiento de las promesas de Dios?
Cuando Dios le prometió un hijo a Sarai, ella se encontró ante una elección: creer o no creer. Sus dudas iniciales son un reflejo de nuestras propias luchas con la fe. A veces, creemos que somos demasiado viejos, demasiado dañados o demasiado perdidos para que Dios actúe en nuestras vidas. Sin embargo, la historia de Sarai nos recuerda que, aunque nuestra fe sea pequeña, el poder de Dios es suficiente para transformar lo imposible en posible.
2) Promesa Vs. confrontación
La promesa de Dios puede confrontar nuestra manera de pensar o con nuestra experiencia. Tener madurez espiritual no implica que no tendremos dudas, pero debemos caminar con Dios aún en medio del asombro. Dios cambió el nombre de Abram y Sarai para darles una nueva identidad. ¿Te resistes a la identidad que Dios te ha dado o te resistes?
A veces el peor enemigo que el ser humano debe enfretar es a sí mismo. No autosabotemos las promesas de Dios, dándole cabida a pensamientos que no vienen de él o desestimando sus promesas.
Sarai, en su desesperación, decidió tomar el asunto en sus propias manos, lo que llevó a un caos familiar con Agar, su sierva. Esta historia nos enseña que cuando intentamos forzar las promesas de Dios en lugar de esperar en su tiempo perfecto, a menudo cosechamos resultados desastrosos. A veces, la espera puede ser dolorosa, pero es durante esos momentos, en que Dios trabaja en nosotros, preparándonos para recibir su bendición en su perfecta voluntad.
3) Fe y obediencia
La fe de Abraham se tradujo en paciencia y acción. La respuesta de Abraham (aceptar el mandato y practicarse la señal del pacto a los 99 años) muestra que la verdadera fe combina confianza en la promesa divina con actos concretos de obediencia inmediata.
Piensa en Sarai, rodeada de los murmullos de la sociedad que la rodeaba, todos riéndose de su espera. Sin embargo, lo que el mundo veía como un final triste, Dios vio como una oportunidad para mostrar su poder. Así como Sarai, nosotros también podemos enfrentar el rechazo y la burla, pero es en esos momentos que la verdad de la promesa de Dios brilla más. Su palabra es para creer, no importa lo que digan los demás.
Si experimentas resistencia a alguna enseñanza de la biblia, recuerda cómo Abraham obedeció a Dios en la circuncisión como un acto de fe y obediencia. La biblia es la palabra de Dios. Establece un tiempo de oración y reflexión.
Reflexión final
Debemos reconocer que Dios cumple sus promesas, por imposible que parezcan. Su bondad alcanza más de lo que imaginamos y que nuestra respuesta debe manifestar obediencia a Dios y a su palabra.
Leamos una vez más el VC
