La Fe en la Promesa de Dios

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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La fe de Abraham se ve en su obediencia y confianza en la guía de Dios. Por esa misma fe habitó la tierra prometida como extranjero, esperando una ciudadanía en los cielos. Sara también tuvo fe en el Dios Fiel quien le había prometido descendencia.

Notes
Transcript

Lectura Inicial

[Salmo 137]
Salmo 137 NBLA
1 Junto a los ríos de Babilonia, Nos sentábamos y llorábamos Al acordarnos de Sión. 2 Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas. 3 Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, Y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: «Cántennos alguno de los cánticos de Sion». 4 ¿Cómo cantaremos la canción del Señor En tierra extraña? 5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza. 6 Péguese mi lengua al paladar Si no me acuerdo de ti, Si no enaltezco a Jerusalén Sobre mi supremo gozo. 7 Recuerda, oh Señor, contra los hijos de Edom El día de Jerusalén, Quienes dijeron: «Arrásenla, arrásenla Hasta sus cimientos». 8 Oh hija de Babilonia, la devastada, Bienaventurado el que te devuelva El pago con que nos pagaste. 9 Bienaventurado será el que tome y estrelle tus pequeños Contra la peña.
Sin lugar a dudas, es un canto triste de parte de los israelitas que se encuentran cautivos en Babilonia.
Parece que los Babilonios incluso se burlan de ellos al pedirles que canten sus canciones “alegres” de celebración a su Dios.
v. 4 ¿Cómo cantaremos la canción del Señor en tierra extraña?
Esto no se refiere a que uno no pueda cantar a distancia, sino que en las condiciones en que se encuentran no encuentran el gozo para cantar acerca de la ciudad que les dio el Señor y de la cual ahora los ha despojado por su rebeldía y desobediencia.
El pecado nos hace presos de nuestras propias consecuencias.
El pecado produce en nosotros tanta tristeza que no se puede comparar con el deleite efímero que nos causó el pecado inicialmente.
Casi 2 generaciones vivieron en Babilonia, alejados de su tierra y dominados por este pueblo idólatra.
En lugar de cánticos, se escuchan lamentos, llanto y desánimo. Ellos han “colgado sus arpas e instrumentos musicales” pensando que no tienen nada por qué alegrarse en el momento de su castigo.
Sin lugar a dudas la disciplina no causa gozo en ese momento, pero hace bien al alma en el futuro, cuando se pasa por ese proceso.
Estos israelitas no se quieren olvidar de su ciudad, a pesar de estar lejos, pero quieren reservar toda su alegría hasta regresar y adorar al Señor en Su templo, lo cual vemos en el libro de Esdras:
Esdras 3:12–13 NBLA
12 Pero muchos sacerdotes y levitas y jefes de casas paternas, que ya eran ancianos y que habían visto el primer templo, cuando se echaban los cimientos de este templo delante de sus ojos, lloraban en alta voz mientras muchos daban gritos de alegría. 13 Así que el pueblo no podía distinguir entre el clamor de los gritos de alegría y el clamor del llanto del pueblo, porque el pueblo gritaba en voz alta, y se oía el clamor desde lejos.
Este salmo termina con una imprecación pidiendo venganza al Señor hacia el pueblo que los destruyó y hacia los que los ayudaron e incluso se burlaron de ellos mientras eran arrasados.
El Señor es Justo y Vengador y sin lugar a dudas no tendrá por inocente al culpable y Él vengará a los que ultrajaron a Su pueblo, pero si Su pueblo sufre por las consecuencias de su pecado, Él también es Justo en eso, pero también misericordioso para con los que se arrepienten.
Oremos.

Memorial Santa Cena

El Señor nos dejó el mandato de celebrar la Santa Cena en “memoria de Él”
El Señor revela a sus discípulos que está tomando el lugar del Cordero que con su sangre libró a los israelitas de la muerte de los primogénitos en Egipto. Ahora Su sangre será para remisión de los pecados de Su pueblo y los creyentes recordamos este memorial de nuestro Señor Jesús quien nos hizo partícipar de Su pueblo y de esta ceremonia al haber sido llamados y perdonados por Su sacrificio.
Marcos 14:22–26 NBLA
22 Mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: «Tomen, esto es Mi cuerpo». 23 Y tomando una copa, después de dar gracias, se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: «Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos. 25 »En verdad les digo, que ya no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios». 26 Después de cantar un himno, salieron para el monte de los Olivos.

Ofrenda

Lectura Bíblica

Mateo 17.14-20

Mateo 17:14–20 NBLA
14 Cuando llegaron a la multitud, se acercó a Jesús un hombre, que arrodillándose delante de Él, dijo: 15 «Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. 16 »Lo traje a Tus discípulos y ellos no pudieron curarlo» 17 Jesús respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo acá». 18 Jesús lo reprendió y el demonio salió de él, y el muchacho quedó curado desde aquel momento. 19 Entonces los discípulos, llegándose a Jesús en privado, dijeron: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?» 20 Y Él les dijo*: «Por la poca fe de ustedes; porque en verdad les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirán a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada les será imposible.

La Fe en la Promesa de Dios

[Hebreos 11.8-12]

Hebreos 11:8–12 NBLA
8 Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, 10 porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 También por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel a Aquel que lo había prometido. 12 Por lo cual también nació de uno, y este casi muerto con respecto a esto, una descendencia como las estrellas del cielo en número, e innumerable como la arena que esta a la orilla del mar.

Introducción:

Génesis 11:31 NBLA
31 Y Taré tomó a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram. Salieron juntos de Ur de los caldeos, en dirección a la tierra de Canaán. Llegaron hasta Harán, y se establecieron allí.
Hebreos 11:16 NBLA
16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
1 Pedro 3:5 NBLA
5 Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos.
1 Pedro 3:6 NBLA
6 Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y ustedes han llegado a ser hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada que pueda aterrorizarlas.
Génesis 21:1–3 NBLA
1 Entonces el Señor prestó atención a Sara como había dicho, e hizo el Señor por Sara como había prometido. 2 Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho. 3 Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio Sara.
Génesis 17:1 NBLA
1 Cuando Abram tenía 99 años, el Señor se le apareció, y le dijo: «Yo soy el Dios Todopoderoso; Anda delante de Mí, y sé perfecto.
Génesis 21:1–5 NBLA
1 Entonces el Señor prestó atención a Sara como había dicho, e hizo el Señor por Sara como había prometido. 2 Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho. 3 Abraham le puso el nombre de Isaac al hijo que le nació, que le dio Sara. 4 A los ocho días Abraham circuncidó a su hijo Isaac, como Dios le había mandado. 5 Abraham tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.
Génesis 15:4–5 NBLA
4 Pero la palabra del Señor vino a él, diciendo: «Tu heredero no será este, sino uno que saldrá de tus entrañas, él será tu heredero». 5 El Señor lo llevó fuera, y le dijo: «Ahora mira al cielo y cuenta las estrellas, si te es posible contarlas». Y añadió: «Así será tu descendencia».
Génesis 22:17 NBLA
17 de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.
Mateo 8:24–28 NBLA
24 Y de pronto se desató una gran tormenta en el mar de Galilea, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido. 25 Llegándose a Él, lo despertaron, diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!» 26 Y Él les contestó*: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Entonces Jesús se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres se maravillaron, y decían: «¿Quién es Este, que aun los vientos y el mar lo obedecen?» 28 Al llegar Jesús al otro lado, a la tierra de los gadarenos, fueron a Su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.
2 Corintios 5:4–7 NBLA
4 Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía. 6 Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. 7 (Porque por fe andamos, no por vista).
(2) Implicación
La fe de Abraham se ve en su obediencia y confianza en la guía de Dios. Por esa misma fe habitó la tierra prometida como extranjero, esperando una ciudadanía en los cielos.
Sara también tuvo fe en el Dios Fiel quien le había prometido descendencia.
(3) Explicación / Bosquejo
I. La fe de Abraham al llamado de Dios (He 11.8-10)
A. Fue en Obediencia (He 11.8)
“Con la convicción de lo que no se ve”
B. Fue con Paciencia (He 11.9-10)
“Con la certeza de lo que se espera”
II. La fe de Sara en la Fidelidad de Dios (He 11.11-12)
A. Con certeza de lo que se espera

I. La fe de Abraham al llamado de Dios (He 11.8-10)

¿Qué entendemos por llamado?
Es la invitación de Dios o el heco de convocar a alguien para formar parte de algo, participar en algo o a seguir a alguien.
El llamado que Dios le hizo a Abraham fue una invitación para hacer de él una gran nación, para darle un territorio, y para darle hijos.
Cuando el Señor hace esta clase de llamado, la respuesta debe ser en base a lo que Él es y lo que Él dice. En ese sentido veremos 2 características en Abraham de cómo respondió a Dios y de las cuales podemos aprender:

A. Fue en Obediencia (He 11.8)

Como dice Hebreos 11.1 con respecto a la definición de la Fe:
Hebreos 11:1 NBLA
1 Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Abraham recibe el llamado por Dios y responde de acuerdo a la invitación que se le hace.
¿Recuerdas cuando Cristo les dice a la generación que escuchó la predicación de Juan el bautista y también de Jesús, en Mateo 11.16-19 acerca de que: “les tocaron flauta y no bailaron; entonaron endechas y no lloraron...”
‘A dónde voy con esto? a que no dieron una respuesta que se esperaba que fuera adecuada a la invitación.
A Abraham lo invita Dios y él sí responde obedientemente, sin si quiera saber hacia dónde va y confiando que recibiría una tierra e hijos como herencia.
¿Obedecemos nosotros así?
¿Cuándo Dios nos hace un llamado, salimos sin ponerle condiciones, sin preguntar detalles y sin saber exactamente a dónde iremos, cuánto durará y cuánto nos costará?
Esa es la Fe a la que debemos aspirar… Una convicción de lo que no se ve… Una confianza plena en la Persona que nos estáhaciendo la invitación: DIOS, el DIOS ALTÍSIMO, el DIOS ETERNO y FIEL.
También respondió el llamado con:

B. Fue con Paciencia (He 11.9-10)

He 11.1 Ahora citaremos la primera parte: “Con la certeza de lo que se espera”
Hebreos 11:1 NBLA
1 Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Abraham recibió este llamado con paciencia, es decir, “esperando y viendo” al mismo tiempo cómo Dios iba construyendo sobre la base de Su Juramento, la nación de Abraham.
Es impresionante que Abraham con los bienes y riquezas que tenía no hubiera construido una casa firme, siempre anduvo como nómada en su propia tierra, pero como si fuera extranjero.
Él no se “acomodó a este mundo” sino que esperaba habitar en una ciudad “con cimientos” cuyo “constructor y fabricante” es Dios.
Abraham no se conformó con un pedazototote de tierra, ni con miles de animales en sus ganados, ni lo que logró recibir en oro y plata como comerciante. Él aspiraba a algo mejor, a algo eterno.
Con la edad, nos damos cuenta que los años (cualquier cantidad que te venga a la mente) son “un suspiro” “nunca son suficientes para saciarnos plenamente” Por eso Dios, concede a Sus hijos esa plenitud total con el concepto de lo “eterno.”
Por la fe… Abraham, y bueno, ¿quién más? pues lo conocemos como “el padre de la fe” o más bien dicho, el pionero de la fe.
Así como hemos visto que los hombres “caminaron con Dios” lo hicieron en fe, por lo tanto, Abraham no es ni el único, ni el primero, pero quizás sí es el mejor ejemplo que tenemos.
La Palabra certifica que incluso, por causa de esta fe, Abraham llegó a ser llamado: “Amigo de DIos”
2º Crónicas 20:7 NBLA
7 »¿No fuiste Tú, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de Tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia de Tu amigo Abraham?
Isaías 41:8 NBLA
8 «Pero tú, Israel, siervo Mío, Jacob, a quien he escogido, Descendiente de Abraham, Mi amigo.
Santiago 2:23 NBLA
23 y se cumplió la Escritura que dice: «Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia», y fue llamado amigo de Dios.

II. La fe de Sara en la Fidelidad de Dios (He 11.11-12)

Asimismo, Sara, quien era estéril, y además ya sin el ciclo reproductivo de la mujer, ya estaba “fuera de tiempo” pero recibió de Dios la “capacidad / fuerza” para concebir un hijo, pero, a todo esto:
Jeremías 32:27 NBLA
27 «Yo soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?».
Jeremías 32:27 RVR60
27 He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?
Sara había salido también por el llamado de Dios a Abraham, había experimentado todo al iguel que Abraham, pero desde su perspectiva. Y ella vio por supuesto, las promesas que Dios les hizo, y confió en Aquel que había sido Fiel con ellos durante todo ese tiempo.

A. Con certeza de lo que se espera

Al igual que Abraham también esperó 25 años para concebir un hijo en su propio vientre, y a pesar de que se “desesperó” de que quiso hacer las cosas a la “manera del mundo” regresó a confiar en la promesa original de Dios.
Aunque se rió de sí misma por pensar que tendría un hijo en su vejez, el Señor reivindicó Su Nombre que es Fiel y cumplió Su Juramento y les construyó una nación, a lo que ellos lo vieron con paciencia, con esperanza, poco a poco, sin acomodarse a este mundo temporal, y esperando lo eterno.
(4) Redención

Conclusión

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