CRISTO, NUESTRA LIBERACION
Fundamentos de la fe • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 18 viewsNotes
Transcript
Aunque como vimos el pago del rescate no fue dado Satanás sino a Dios, e cierto que Satanás se le ha dado un dominio limitado, a través del cual tiene autoridad sobre este mundo caído y sus habitantes. El hombre esta esclavizado al reino de Satanás.
para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados».
corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad,
y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad.
La palabra lazo se refiere a una trampa en el que una presa se enreda y es capturada. Usualmente el cazador se esconde y salta sobre las víctimas y los atrapa por sorpresa. >Los hombres caídos están atrapados en el lazo del diablo sin saber, hasta que por la gracia de Dios vuelven en sí y escapan a través de la luz del evangelio.
Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche.
Pues algunas ya se han apartado para seguir a Satanás.
“voltear o torcer”. En el contexto médico se usaba para describir miembros dislocados. >Aquellos que se apartan de la voluntad de Dios demuestran que no quieren parte o asociación con Él. Por defecto, se convierten en “seguidores” de Satanás. Aunque el hombre caído puede seguir a Satanás en ignorancia, no lo hace en contra de su voluntad (Analizar el ejemplo del texto). Hay una afinidad natural entre Satanás y el hombre caído. Tienen la misma naturaleza corrupta y manifiestan la misma disposición de enemistad contra Dios.
LA VICTORIA DE CRISTO Y NUESTRA LIBERACIÓN
LA VICTORIA DE CRISTO Y NUESTRA LIBERACIÓN
>Cristo triunfó sobre Satanás a través de Su vida, muerte y resurrección. Al morir en el lugar de Su pueblo, Él pagó nuestro pecado y nos libero de la esclavitud en la que nos encontrábamos. Así estaba profetizado desde el Edén:
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.
La “simiente” de la mujer se refiere al Hijo de Dios, quien, en Su encarnación, haría guerra contra Satanás y lo derrotaría. El Mesías heriría la cabeza de Satanás; le provocaría una herida mortal. Satanás heriría al Mesías en el calcañar; Cristo sufriría en Su batalla con la serpiente (Is. 53:4-5), pero al final, la herida no sería fatal: ¡el Mesías se levantaría!
Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo,
y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.
Todos los hombres comparten una comunión en sangre y carne y una similitud en sus aflicciones por la caída. El eterno Hijo de Dios se unió a nuestra comunión de sangre y carne y sufrio aflicciones en similitud a nosotros. El diablo tenía poder sobre la muerte en que podía acusar a la humanidad de pecado y demandar la justa paga de muerte. Cristo pagó la culpa y silenció todas las acusaciones. Y ahora libres son los que antes eran esclavos.*
CRISTO NOS HIZO LIBRES
CRISTO NOS HIZO LIBRES
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.
>Cristo nos rescato para ahora nosotros tener libertad y andar en libertad:
Libres de la condenacion por la ley, que este es el contexto del versiculo que leimos, judios que querian regresar a la circuncision, implicaba regresar a la ley (con todo y sus consecuencias).
Libres de nuestra esclavitud al pecado, tal como lo dice Pablo en Ro. 8:9-13, ahora tenemos el Espiritu con el cual podemos vencer. Nuestra naturaleza ha sido transformada.
Libres de la ira de Dios, La ira la llevo su Hijo en la cruz en nuestro lugar.
Libres para acercarnos Dios en el trono de la gracia
Libres para una verdadera vida en comunion con Dios
Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.
Con todo lo que implica que seamos sus hijos y El sea nuestro Padre (El cuidado, la disciplina, el acompañamiento, la providencia, su fortaleza, su consuelo, y coherederos con Cristo).
Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.
LIBERTAD, NO LIBERTINAJE
LIBERTAD, NO LIBERTINAJE
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.
La otra cara del legalismo es el libertinaje, una creciente epidemia entre cristianos para los cuales no solo somos libres de la maldición de la ley, sino que ademas >somos libres de cualquier ley moral de Dios, a tal grado que podemos pecar todo lo que queramos y seguir teniendo el perdón incondicional de Dios, pero eso si, siempre y cuando hayamos hecho nuestra profesión de fe. Los cristianos carnales, personas que “son” cristianas, pero siguen sin mostrar ningún cambio por Cristo y Su obra por medio del evangelio.
Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.
¿Qué fruto teníais entonces en aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de esas cosas es muerte.
Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.
>Si somos verdaderamente libres vivimos de una forma en particular, se nota por nuestro fruto: la santificacion, evidencia de liberdad. Permaneced firmes y no se vuelven a someter a esclavitud.
a los que están sin ley, como sin ley (aunque no estoy sin la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo) para ganar a los que están sin ley.
No estamos sin ley en un sentido libertino. Tenemos mandamientos que seguir, pero ya no para lograr un salvación, sino como fruto de la misma. Tengamos cuidado con nuestra libertad en Cristo.
>Nuestra libertad en Cristo debe equilibrarse con el deseo de edificar y beneficiar a los demás. Al decidir cómo ejercer nuestra libertad cristiana, debemos buscar el bien de los demás antes que nuestro propio bien.
Aunque creamos que tenemos razón y que gozamos de libertad cristiana en un ámbito, si nuestras acciones pueden hacer que otro hermano o hermana tropiece en su fe, debemos abstenernos por amor. Ro. 14:1-13
