Avivamiento
Avivamiento
«Nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza. Nos vamos a ahogar en ellas como en aguas profundas».
Consuélense, sin embargo, los verdaderamente arrepentidos, pues aunque sus pecados lleguen hasta los cielos, hasta los cielos llega la misericordia de Dios
No habían sido abandonados en su esclavitud, pues hasta en Babilonia tenían las señales de la presencia de Dios: eran el remanente de los israelitas, unos pocos, que habían escapado por las justas de las manos de sus enemigos, gracias al favor de los reyes de Persia. Dios les ha dado ahora un lugar seguro (lit. una estaca, de las que sostienen las tiendas de campaña, como en el tabernáculo) en su santuario (v. 8): el Templo era el soporte que sostenía a la nación judía. Por eso, habían levantado la casa de Dios (v. 9). Esto les daba luz y vida (v. 8).
El salmista suplicó ayuda para reanimarse, porque su alma estaba abatida (vivifícame, v. 25). Enseguida, pidió a Dios discernimiento, fortaleza y protección (vv. 26–29). Cuando Dios le diera discernimiento, él cumpliría su deber
Dudar de nuestra propia sabiduría y fuerza, y depender de Dios, prueba que el propósito de la santidad es sincero. —La palabra de Dios es tesoro digno de guardar y no hay dónde guardarlo en forma segura sino en nuestros corazones, para oponer los preceptos de Dios al dominio del pecado, las promesas de Dios a la seducción del pecado, y sus amenazas a la violencia del pecado. —Sea nuestra oración que Él nos enseñe sus estatutos para que, siendo partícipes de su santidad, podamos también ser partícipes de su bienaventuranza
Y los que alimentan su corazón con el pan de la vida, deben alimentar a muchos con sus labios. —En el camino de los mandamientos de Dios están las inescrutables riquezas de Cristo. Pero no meditamos en los preceptos de Dios para un buen propósito si nuestros buenos pensamientos no producen buenas obras. —No sólo meditaré en tus estatutos sino que los haré con regocijo. Y bueno será probar la sinceridad de nuestra obediencia remontándose a su fuente: la realidad de nuestro amor por el gozo en los deberes asignados.
En esta ocasión, no es Dios el que pasa por el camino, sino los fieles que se dirigen hacia él. Aunque él está lleno de majestad (es Alto y Sublime; cf. 6:1), es eterno y Santo (cf. 6:3), tiene comunión (habita) con aquel que posee un espíritu … quebrantado y humilde
En el pasado, había sido duro con su pueblo por su codicia y autosuficiencia. Pero si se arrepentía, él lo perdonaría, sanaría, guiaría y brindaría consuelo.
Parece que aquí se usa la palabra oración en el sentido de acto de devoción. El Señor avivará obra entre la gente en medio de los años de la adversidad. Esto puede aplicarse a cada temporada en que la Iglesia o los creyentes, sufren aflicciones y pruebas. La misericordia es a lo que debemos huir en busca de refugio, y confiar en ella como nuestro único argumento. No debemos decir: Recuerda nuestro mérito, sino Señor, acuérdate de la misericordia.
