Jesús es el Siervo Sufriente
¿QUIÉN ES JESÚS? • Sermon • Submitted • Presented
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INTRODUCCIÓN A LA SERIE
INTRODUCCIÓN A LA SERIE
Amada Iglesia ¡Paz de Cristo! El día de hoy iniciamos una serie que llamaremos ¿Quién es Jesús? En la historia de la humanidad han existido preguntas que nos conducen a reflexionar sobre la vida del hombre, su origen, su propósito y su destino. Pero hay una pregunta que ha a través de los siglos ha marcado la vida del ser humano, y desde los primeros siglos de nuestra era se ha convertido en la pregunta más importante de la fe cristiana, porque su respuesta ha determinado el destino de las almas. Esta pregunta es: ¿Quién es Jesús? “…Jesús…en el camino preguntó a sus discípulos… ¿Quién dicen los hombres que soy yo?” Mr. 8:27. Con estas palabras, Jesús quería saber si sus discípulos lo conocían verdaderamente, no solo por lo que otros decían, sino por experiencia personal.
Esa misma pregunta sigue siendo vital para nosotros hoy, y responderla es fundamental porque Jesús es la figura central de nuestra fe; y la respuesta que demos acerca de quién es Jesús definirá quiénes somos, cómo vivimos y hacia dónde vamos. Durante esta serie, responderemos esta pregunta desde la perspectiva de los Evangelios, ya que cada uno de ellos de acuerdo con su contexto, sus destinatarios y su propósito, nos revelan quién es Jesús.
Propósito general.
Propósito general.
Ayudar a los congregantes a redescubrir la identidad de Jesús desde la perspectiva única de cada evangelista, para que comprendan cómo esto puede afectar la imagen que tenemos del Cristo que adoramos, y porqué sigue transformando la vida de los creyentes: en nuestra fe, en nuestra manera de vivir. Provocándonos un compromiso con el Reino de Dios.
Oración final de presentación
Oración final de presentación
Señor Jesús, en esta serie queremos conocerte más, no solo con la mente, sino con el corazón. Revélate a nosotros como el Siervo que sirve, el Rey que reina, el Salvador que ama y el Dios eterno que se hizo carne y habitó entre nosotros. Que, al conocerte y saber quién eres, seamos transformados a tu imagen. Amén.
Isaías 52:13-53:12
45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Introducción.
Introducción.
El Evangelio de Marcos es el más antiguo y el más breve de los cuatro evangelios, y fue escrito para los creyentes desanimados que enfrentaban persecución en Roma. En sus páginas, Marcos no presenta genealogías ni largos discursos, él nos presenta a un Cristo que sana, libera y enseña con autoridad. En Marcos encontramos a un Jesús que toca al leproso, que calma la tempestad, que se sienta con los pecadores y que al final, entrega su vida “en rescate por muchos” (Mr. 10:45). En este evangelio no vemos al Maestro que habla, sino al Siervo que actúa en favor de los otros, con autoridad divina, pero con humildad y sacrificio. El Jesús que vemos en Marcos no busca tronos, busca almas. No busca reconocimiento ni vino para ser servido, sino a servir a los demás.
Proposición.
Proposición.
El mensaje central de Marcos es que Jesús es el Siervo sufriente de Isaías 53. En una época donde el poder y el prestigio eran signos de grandeza, Jesús nos enseña que la verdadera grandeza está en servir. Hermanos y amigos, el poder del Reino de Dios se manifiesta en servir al Señor y a los demás. Y si Jesús vino a servir, sus discípulos somos llamados a una vida de servicio.
Oración T.
Oración T.
Esto es posible cuando entendemos y creemos quién es Jesús. Jesús es el Siervo que siendo Señor y Maestro decidió servir antes que ser servido.
I. JESÚS, ES EL SIERVO QUE SUFRE
I. JESÚS, ES EL SIERVO QUE SUFRE
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Marcos quiere que comprendamos la misión de Jesús, no solo su origen. Jesús es Siervo porque fue enviado y aceptó su misión. Sus obras hablan de quién es Él. Cada milagro muestra su autoridad divina y su compasión humana. No es solo un maestro moral, es el Siervo que tiene autoridad sobre toda enfermedad y espíritu inmundo.
Cuando Jesús sanó la suegra de Pedro, nos mostró que su misión toca lo cotidiano y lo ordinario, que el Reino de Dios entra en los hogares y transforma vidas. Jesús no solo actúa en los templo y grandes escenarios, sino también en nuestras casas y en nuestras reuniones pequeñas de cada semana.
Conocer a Jesús como Siervo nos desafía a tener una fe que no busca privilegios, sino servir con alegría ¿Uso mi posición para ayudar o para imponerme?
II. JESÚS ES EL SEÑOR QUE SIRVE
II. JESÚS ES EL SEÑOR QUE SIRVE
33 Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
Servir no te rebaja ni te somete, el servicio te engrandece. Jesús es el claro ejemplo de eso, su servicio libera. Enseña con autoridad, su palabra tiene el poder de crear y transformar. Libera a los cautivos, su presencia expulsa la suciedad. Sana a los enfermos y restaura vidas. Servir no es ser sumiso o débil; cuando servimos ejercer el poder de Dios para levantar al caído.
Cuando los discípulos discuten quién será el mayor, Jesús se sienta, los llama y declara: “El que quiera ser el primero, será el postrero de todos y el servidor de todos.” Aquí Jesús invierte las categorías humanas del poder. Su grandeza está en su servicio, su gloria en su humillación. El Mesías no decide no reinar; Él decide servir llevando una corona que no es de oro, sino de espinas.
En una sociedad que busca reconocimiento, y donde el ego y la autopromoción dominan, Jesús nos muestra que servir con humildad es el verdadero reflejo del carácter de Dios. Por eso seguir a Cristo es lavar pies, no buscar tronos. La verdadera autoridad se ejerce sirviendo.
Debemos preguntarnos el día de hoy ¿Estoy reflejando a Cristo en mi servicio a los demás?
III. JESÚS, ES SIERVO OBEDIENTE HASTA LA MUERTE
III. JESÚS, ES SIERVO OBEDIENTE HASTA LA MUERTE
45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Jesús no vino a construir un imperio, sino “para dar su vida en rescate por muchos”. El verbo “dar” implica voluntariedad: nadie le quita la vida; Él la entrega. El término “rescate” (gr. lytron) alude al precio pagado por la liberación de un esclavo. Jesús paga el precio de nuestra libertad con su propia sangre.
Su servicio culmina en la cruz:
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Allí el Siervo se convierte en El Salvador, entregando su vida como rescate por nosotros. La cruz no fue un accidente, sino la meta y la culminación del servicio perfecto. En ella se revela plenamente quién es Jesús: es el Siervo que da su vida voluntariamente y que sufre por nuestros pecados cargando sobre Él el castigo que nosotros merecíamos:
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Conclusión
Conclusión
En Marcos, Jesús no solo predica el Evangelio: Él es el Evangelio. Su vida, su entrega y su cruz revelan que la verdadera grandeza se halla en el servicio. En este evangelio podemos ver a un Dios que sirve, que sana y salva; que no vino a dominar, sino a transformar. Su grandeza radica en su entrega y su poder en su compasión.
Identificar a Jesús como el Siervo que muere por nosotros transforma nuestra manera de vivir y nos da propósito. Ya no vivimos para nosotros mismos, sino para aquel que dio su vida por amor; ya no buscamos tronos, sino toallas. Porque hemos dejado que Jesús obre en nuestra vida diaria, y el Reino de Dios se manifieste en nosotros.
Hermanos y amigos, si Jesús siendo Dios se dispuso a servir ¿qué excusa tengo yo para no servir? El servicio cristiano es una forma de adorar. Servimos no para ser vistos, sino porque somos transformados.
Llamamiento al altar
Llamamiento al altar
Hoy Jesús te invita a seguir su ejemplo. Pasa a este altar y dile: “Señor, quiero servirte como Tú me has servido, enséñame a servir con humildad, con amor y entrega. Tal vez hayas estado cansado o desilusionado, pero Jesús te dice: “Sígueme… y te haré siervo del Reino.”
