Título: La reacción más aterradora

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Introducción

Si somos honestos, hay capítulos de la Biblia que nos encanta leer. El Salmo 23, "El Señor es mi pastor". Juan 3:16, "Porque de tal manera amó Dios al mundo". Son un bálsamo para el alma.
Y luego... está Apocalipsis 16.
Este es uno de esos capítulos que preferiríamos saltar. Es incómodo. Es gráfico. Es violento.
Vivimos en una cultura que ha creado un dios a su propia imagen. Un dios que es solamente amor, solamente tolerancia, y que nunca, jamás, juzgaría a nadie. Queremos al Salvador, pero rechazamos al Juez.
Pero el Dios de la Biblia es santo. Su amor es un amor santo, y su justicia es una justicia santa. Y debido a que Él es santo, no puede ser indiferente al pecado. No puede, para siempre, permitir que la rebelión, la blasfemia y la maldad reinen sin consecuencias.
Hoy vamos a hacer algo difícil. No vamos a saltarnos este capítulo. Vamos a mirar de frente la realidad de Apocalipsis 16. No para regocijarse en el juicio, sino para entender tres cosas vitales:
La absoluta seriedad del pecado y sus consecuencias al no haber arrepentimiento.
La perfecta justicia de Dios.
Y la razón por la cual la Cruz de Cristo fue, y sigue siendo, tan desesperadamente necesaria para la humanidad.
Vamos allá,

Desarrollo

Un último llamado
Revelation 14:6–7 NTV
6 Y vi a otro ángel, que volaba por el cielo y llevaba la eterna Buena Noticia para proclamarla a los que pertenecen a este mundo: a todo pueblo y toda nación, tribu y lengua. 7 «Teman a Dios —gritaba—. Denle gloria a él, porque ha llegado el tiempo en que ocupe su lugar como juez. Adoren al que hizo los cielos, la tierra, el mar y todos los manantiales de agua».
Este evagelio es el último intento de Dios para llamar al arrepentimiento a los seres humanos que quedan morando en la tierra y que hasta aquí no se han arrepentido, como dice un comentarista bíblico(leer la nota de la biblia de estudio escatológico).
Después de este intento de Dios por que los seres humanos que quedan en la tierra se arrepientan, se viene los juicios de la ira de Dios por medio de 7 copas derramadas sobre la tierra y sus moradores.
1er copa: Úlceras sobre los hombres
Revelation 16:2 NTV
Así que el primer ángel salió del templo y derramó su copa sobre la tierra, y a todos los que tenían la marca de la bestia y que adoraban a su estatua les salieron horribles llagas malignas.
Algunos comentaristas bíblicos dicen que las llagas mencionadas aquí son manifestación visible de la infección del pecado que esas personas tienen al seguir rechanzando a Dios y obedeciendo al anticristo y a la bestia.
2da copa: El mar convertido en sangre
Revelation 16:3 NTV
3 Después el segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y el agua se volvió como la sangre de un cadáver, y murió todo lo que estaba en el mar.
Algo importante que notar es que los juicios de Dios con estas copas ya no tienen algún límite, por ejemplo con la segunda trompeta:
Revelation 8:8–9 NTV
8 Entonces el segundo ángel tocó su trompeta, y una gran montaña de fuego fue lanzada al mar. La tercera parte de las aguas del mar se convirtió en sangre, 9 y murió la tercera parte de todos los seres que viven en el mar, también fue destruida la tercera parte de todos los barcos.
3er copa: Contaminación de las aguas dulces
Revelation 16:4–7 NTV
4 Entonces el tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y los manantiales, y éstos se convirtieron en sangre. 5 Y oí que el ángel que tenía autoridad sobre todas las aguas decía: «Oh Santo, el que es y que siempre era, tú eres justo, porque has enviado estos juicios. 6 Como derramaron la sangre de tu pueblo santo y de tus profetas, tú les has dado a beber sangre. Es su justa recompensa». 7 Y oí una voz que venía del altar y decía: «Sí, oh Señor Dios, el Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos».
Apocalipsis La tercera copa: juicio sobre los ríos (16:4)

“Imaginar una situación semejante bajo el juicio de Dios, sería más que suficiente motivo para que los hombres volviesen incondicionalmente a Él, sin embargo, actualmente, la lectura de los anuncios proféticos producen sonrisas incrédulas y consideraciones impías en relación con la intervención judicial de Dios. Las advertencias bíblicas aumentan la incredulidad de los corazones endurecidos por el pecado que no advierten en todo esto un mensaje de gracia llamándoles al arrepentimiento y a refugiarse en la gracia y misericordia de Dios. Es sorprendente la dureza y rebeldía humanas, insensibles a la voz de Dios que se hace notar patentemente en los juicios que golpean el mundo. Sin duda tales efectos serán percibidos por los hombres como algo sobrenatural, sin embargo permanecen insensibles y rebeldes al llamado de Dios.”- Samuel Perez Millos, Comentario Apc.

4ta copa: Calor Abrasador
El sol, por medio de la acción divina, va a aumentar la intensidad del calor que emite y va a quemar a los moradores de la tierra.
Revelation 16:8–9 NTV
8 Entonces el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, esto hacía que quemara a todos con su fuego. 9 Todos sufrieron quemaduras debido a la descarga de calor y maldijeron el nombre de Dios, quien tenía control sobre todas estas plagas. No se arrepintieron de sus pecados ni se volvieron a Dios ni le dieron la gloria.
5ta copa: Tinieblas sobre el reino de la bestia
Este juicio va directamente contra lo que representa el reino del antricristo y la bestia, autoridad, o sea Dios emite juicio contra la autoridad ilegítima del anticristo y la bestia dados por satanás.
Revelation 16:10–11 NTV
10 Después el quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y el reino de la bestia quedó sumergido en la oscuridad. Sus súbditos rechinaban los dientes de angustia 11 y maldecían al Dios del cielo por los dolores y las llagas, pero no se arrepintieron de sus fechorías ni volvieron a Dios.
Dos cosas importantes que notar en estas dos copas:
Los hombres siguen blasfemando el nombre de Dios.
No se arrepienten de sus pecados.
Bien lo dice Samuel Perez Millos:
Apocalipsis La quinta copa: tinieblas (16:10–11)

“La verdad bíblica de la situación rebelde del no regenerado se confirma también aquí. Al pecador no salvo no le afecta para un cambio personal ni la bondad, ni la severidad de Dios, alcanzando un punto sin retorno que les conducirá inevitablemente a la condenación eterna.”

6ta copa: El Eufrates se seca
Con este juicio Dios seca el río Eufrates para dar paso a la última batalla en Él y satanás, el Armagedón
Revelation 16:12–16 NTV
12 Luego el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y éste se secó para que los reyes del oriente pudieran marchar con sus ejércitos sin obstáculos hacia el occidente. 13 Y vi que de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta saltaban tres espíritus malignos que parecían ranas. 14 Éstos son espíritus de demonios que hacen milagros y salen a reunir a todos los gobernantes del mundo para pelear contra el Señor en la batalla del gran día del juicio de Dios, el Todopoderoso. 15 «Miren, ¡yo vendré como un ladrón, cuando nadie lo espere! Benditos son todos los que me esperan y tienen su ropa lista para no tener que andar desnudos y avergonzados». 16 Y los espíritus de demonios reunieron a todos los gobernantes y a sus ejércitos en un lugar que en hebreo se llama Armagedón.
7ma copa: La destrucción y caída de las ciudades
Revelation 16:17–21 NTV
17 Luego el séptimo ángel derramó su copa en el aire, y desde el trono del templo salió un fuerte grito: «¡Todo ha terminado!». 18 Entonces rugieron y retumbaron truenos, y salieron relámpagos; y se produjo un fuerte terremoto, el peor desde que el hombre fue puesto sobre la tierra. 19 La gran ciudad de Babilonia se partió en tres secciones, y las ciudades de muchas naciones cayeron y quedaron reducidas a escombros. Así que Dios se acordó de todos los pecados de Babilonia, y la hizo beber de la copa que estaba llena del vino del furor de su ira. 20 Entonces desaparecieron todas las islas, y las montañas se vinieron abajo y no existieron más. 21 Hubo una gran tormenta de granizo, y piedras de granizo, como de treinta y cuatro kilos cada una, cayeron del cielo sobre las personas. Maldijeron a Dios debido a la terrible plaga de granizo.
Algo importante de notar alrededor de estos juicios es que Dios utiliza como instrumento para impartir jusitica su propira creación, no utiliza nada que haya sido creado por el hombre(armas, IA, etc.)

Conclusión

Hoy, hemos visto en los detalles gráficos y terribles de Apocalipsis 16 cómo será ese día de juicio no para regocijarnos, como lo dije al principio sino para tener compasión y amor por aquellos que no han escuchado del Señor y buscar que se arrepientan aunque habrán algunos que no lo harán.
Hemos caminado juntos a través del derramamiento de las siete copas de la ira. Hemos visto las úlceras dolorosas, los mares y ríos convertidos en sangre. Hemos visto el sol quemar a los hombres y la oscuridad cubrir el trono de la bestia.
No es una lectura agradable. Pero es una lectura justa.
El ángel en el versículo 5 lo declaró, y hoy lo repetimos: "Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas". El juicio de Dios no es una rabieta; es la respuesta perfecta y santa a siglos de rebelión, blasfemia y derramamiento de sangre inocente. Dios finalmente dice: "Basta ya".
Pero, ¿saben qué es lo más aterrador de este capítulo? No son las plagas.
Lo más aterrador es la reacción de la humanidad. Lo leímos tres veces:
Versículo 9: "Y blasfemaron el nombre de Dios... y no se arrepintieron".
Versículo 11: "Y blasfemaron contra el Dios del cielo... y no se arrepintieron".
Versículo 21: "Y los hombres blasfemaron contra Dios...".
En medio del juicio más claro y poderoso, sus corazones estaban tan duros que prefirieron morder sus lenguas de dolor y maldecir a Dios, antes que doblar la rodilla y clamar por misericordia.
La pregunta para cada uno de nosotros esta mañana es simple: ¿Qué haremos con esa verdad? seguiremos viendo en santidad para hallar misericodia en el día del juicio? O preferiremos darle rienda suelta a nuestros deseos carnales para atravesar esos juicios?
Si has hayado misericordia delante de Dios, por qué no evitarle ese sufrimiento a los demás también?
La cruz de Cristo, ese sacrificio de amor, sigue siendo la respuesta a las enfermedades de la humanidad y nosotros somos los que tenemos esa cura, llevemos la sanidad la mundo por medio de la predicación del evangelio.
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