¿SE PUEDE O NO SE PUEDE?
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Texto: Marcos 2:23-3:6
Oración
Adorno: ¿Puede un cristiano tomar cerveza? ¿Puede un cristiano hacerse un tatuaje o ponerse un piercing en la oreja, o en la nariz? ¿Deben los padres permitir que sus hijos vean televisión? ¿Pueden las mujeres cristianas trabajar fuera del hogar? ¿Pueden matrimonios cristianos usar métodos anticonceptivos? Y, por favor, no me apedreen, pero ¿Debe un cristiano votar a la izquierda o a la derecha?
Todas estas preguntas representan dilemas morales a los que los cristianos nos enfrentamos, algunos con mayor frecuencia que otros, pero constantemente estamos enfrentando dilemas éticos y morales que nos llevan a pensar si algo que es lícito o no. Si puedo o no hacer algo. Si esto o aquello es pecado.
Incluso quienes estamos convencidos de que la Biblia es la Palabra de Dios, y que es suficiente, sabemos que la Biblia no habla específicamente de estos temas.
Por ejemplo, la política en los tiempos de la Biblia nunca fue una democracia, por tanto, no contempla que el pueblo pueda escoger a sus gobernantes en el país. Pero en nuestro mundo moderno, sí.
El problema es que estamos en un contexto tan polarizado que estos dilemas se incrementan aún más. Especialmente, cuando vivimos en una sociedad que es completamente secular, y nos sentimos que necesitamos un lugar más seguro para poder vivir, y me refiero a seguro ideológicamente, comenzamos a poner reglas y tradiciones con el propósito de vivir más rectamente delante de Dios.
Esto es exactamente lo que está ocurriendo en nuestro pasaje de hoy. Verás, los fariseos eran un grupo religioso conservador. Había surgido como un partido judío que llamaba al pueblo a volver a la ley de Moisés. A no olvidarse de la ley sino a cumplirla. Sin embargo, este celo que comenzó como algo bueno, rápidamente se convirtió en un legalismo religioso separado de la verdadera piedad.
Nuestro pasaje de hoy ocurre en dos escenas, la primera tiene lugar en un campo, y la otra en una sinagoga. Ambas ocurren en la misma ocasión, en el día de reposo. Y ambas nos presentan el mismo dilema: ¿se puede o no se puede hacer ciertas cosas en el día de reposo? Éste es el título de este sermón, porque Jesús nos ayuda a resolver este dilema moral que vemos no solo en esta parte de la Escritura, sino también el que experimentamos en nuestra vida diaria.
Y, como me encanta hacer spoiler, voy a hacerlo ahora. La respuesta de Jesús es clara, durante el día de reposo se puede: comer, dormir y hacer el bien. Estos son nuestros tres puntos en el día de hoy:
Comer y dormir.
Hacer el bien.
Y Jesús nos va a mostrar de una forma clara -no solo que estas cosas son lícitas- sino también cuál es el propósito por el cual Dios dio el día de reposo.
Te invito entonces a que leas conmigo la primera escena de nuevo: Marcos 2:23-28.
COMER Y DORMIR (Marcos 2:23-28)
COMER Y DORMIR (Marcos 2:23-28)
Nuestro pasaje nos muestra a Jesús cumpliendo con la misión por la que fue enviado. En Marcos 1:38 "… «Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que Yo predique también allí, porque para eso he venido»."
El Señor recorría toda la región de Galilea anunciando que el reino de Dios se había acercado.
Esto implicaba que Jesús estaba en movimiento. El texto nos dice que en algún momento, durante el día de reposo, Jesús pasó por unos sembradíos. No se nos especifica cuáles son, no se nos dice dónde estaba ni a quién pertenecían, el punto central es lo que viene a continuación.
A medida que Jesús andaba y atravesaba estos campos, sus discípulos comenzaron a arrancar las espigas con sus mano, lo que provocó la reacción rápida de los fariseos:
Marcos 2:24 "Entonces los fariseos le decían: «Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposo?»"
Es aquí donde comienza a generarse esta tensión en el pasaje.
Los fariseos eran un grupo religioso muy conservador. En esta ocasión la controversia no era el ayuno, sino el guardar el día sábado.
La pregunta que hacen los fariseos es una pregunta trampa porque se hace afirmando que lo que hacen es pecado. Es como si yo te preguntara: ¿Ya dejaste de mentir?, sea cual sea tu respuesta, quedarás como un mentiroso.
Y Jesús les responde en el siguiente versículo Marcos 2:25 "«¿Nunca han leído lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y también sus compañeros..?
La respuesta de Jesús expone la ceguera de los fariseos. Quienes se presentaban a sí mismos como guardianes de la Ley, realmente ignoraban las Escrituras.
“¿Acaso nunca han leído lo que hizo David, ustedes que tanto saben de la Biblia?” Sin duda alguna David es uno de los personajes más importantes en la Biblia, y lo era para el pueblo judío. Me atrevería a decir que Moisés y David son los personajes más relevantes de la historia del pueblo. David era el héroe nacional, aquel de quien vendría el Mesías.
La historia concreta que Jesús está contando la encontramos en 1 Samuel 21:1-6, donde e joven David, antes de ser rey, está huyendo del rey Saul, quien quería matarlo. David huye y llega a Nob y se encontró con el sacerdote Ahimelec, padre de Abiatar, y le pidió comida. Éste le da los panes de la proposición, panes que solo podían comer los sacerdotes.
Ahora bien, el texto de 1 Samuel no hace referencia al sábado, sino que responde el dilema de si era legal o no lo que los discípulos de Jesús estaban haciendo. Y Jesús nos enseña un principio: la ley ceremonial puede ser interrumpida para satisfacer una necesidad real del ser humano.
Verás, es verdad que David no debía comer los panes de la proposición. Según la Ley en Levítico 24:9, sin embargo, Dios mismo nunca juzgó ni reprendió a ninguno de los involucrados en la historia. Aunque Dios había mandado esto como ley ceremonial, Dios no quería que David y sus amigos murieran de hambre.
De la misma forma, Jesús y sus discípulos no estaban huyendo sino cumpliendo la misión por la cual el Padre había enviado a Cristo. El cumplimiento de esa misión estaba por encima de la tradición de los fariseos. El cumplimiento de la ley ceremonial no podía estar por encima del propósito de Dios, tanto para David y sus amigos, como para Jesús y sus discípulos, y esto amigos y amados hermanos, no es una contradicción, sino que nos revela el propósito de la ley.
Piensa en esto, nadie puede saltarse un semáforo en rojo porque sería multado por la ley, sin embargo, cuando los policías reciben una llamada o están persiguiendo a criminales, muchas veces deben saltarse la luz roja porque deben cumplir la misión de proteger a los inocentes.
Te imaginas a un policía que diga: “ups, está en rojo, adiós ladrón no puedo pasar, tengo que cumplir con la ley”.
Algo parecido está ocurriendo en este pasaje. La misión de Cristo es mucho más importante que la tradición de los fariseos. Y en el cumplimiento de esa misión, Jesús y sus discípulos debían comer. No iban a detenerse simplemente porque era sábado.
EL PROPÓSITO DEL SÁBADO
Sin embargo, hay mucho más que está ocurriendo en este pasaje. La respuesta de Jesús no solo termina en afirmar que lo que están haciendo los discípulos es legal. Es decir, no solo rebate la postura de los fariseos con las Escrituras, sino que además deja claro cuál es el propósito del sábado así como su autoridad como Hijo de Dios
En el siguiente versículo Jesús aclara porqué Dios mandó a su pueblo a guardar el día de reposo Marcos 2:27 "Y Él continuó diciéndoles: «El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo."
En otras palabras, el día de reposo es una bendición de Dios que sirve y satisface una necesidad del hombre, y no debía ser visto como un mandamiento religioso que esclaviza al hombre a su obediencia.
Dios había dado el día de reposos como una bendición al ser humano. Un día en el que podía descansar y meditar en el Señor. El propósito es bendecir al ser humano con un tiempo donde no tiene que trabajar sino reposar. Dios mismo hizo esto en Génesis 2:2 "En el séptimo día ya Dios había completado la obra que había estado haciendo, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho."
Dios no se cansa, su energía no se agota, pero aún así, una vez completada su obra de la creación Él reposó, es decir dejó de crear. Cesó su actividad.
Amados hermanos, y amigos que nos visitan, una de las cosas que más anhelamos en España son las vacaciones. Especialmente, cuando llega diciembre o enero, anhelamos este tiempo donde dejamos de trabajar y podemos descansar y recuperar fuerzas. Es un tiempo donde podemos estar con la familia, hacer ejercicio, leer, disfrutar de otras actividades sin tener que estar trabajando.
Ésta es una necesidad con la que fuimos creados.
Y con este propósito, Dios le dio a su pueblo el día de reposo. Para descansar.
¿Te imaginas que alguien venga y te diga que durante tus vacaciones no puedes hacer ciertas cosas?
No puedes hacer ejercicio durante las vacaciones porque eso sería un esfuerzo y tiene que reposar.
No puedes leer un libro porque eso es un esfuerzo mental y tienes que reposar.
No puedes viajar, porque eso significa que tienes que trabajar en la casa empacando las maletas, luego tienes que llevar las maletas al aeropuerto, luego tienes que hacer una fila enorme y estar de pie por mucho tiempo, lo que significa que no estás descansando.
Tú dirías: “mis vacaciones son para disfrutarlas, déjame en paz”.
Esto es lo que está explicándole Jesús a los fariseos. El principio bíblico es: descansa y reposa de tu actividad comercial o laboral, descansa y disfruta. O como hemos dicho en este sermón: come y duerme. No es: tienes que cumplir con esta serie de reglas en este tiempo.
Por tanto, si el día de reposo fue dado para satisfacer la necesidad humana del descanso, no podía ser ilícito satisfacer otra necesidad humana como el comer. El propósito mismo del día de reposo era éste, atender la necesidad física del hombre. Comer y dormir.
Dios había dado el día de reposo por amor al hombre para bendecirlo, los fariseos había creado reglas para esclavizar al hombre.
EL SEÑOR DEL SÁBADO
Pero el mayor error de los fariseos no era únicamente el imponer mandamientos humanos por encima de la Escritura, sino el no reconocer a quién tenían delante de ellos.
Verás, Jesús se presenta a sí mismo como el Hijo del Hombre, un título divino que mostraba su identidad como Dios. Si David y sus amigos, en momentos de necesidad, en momentos de hambre, pudieron comer aquello que normalmente no les sería lícito. Cuánto más el Hijo de Dios, no podrá también permitir que sus discípulos coman mientras cumplen con la misión que Dios les ha encargado.
Jesús es mucho mayor que David. Pero los fariseos no lo entendían.
Éste no era un simple profeta, sino Dios mismo hecho hombre que había venido con una misión: Salvar a los pecadores.
HACER EL BIEN (Marcos 3:1-6)
HACER EL BIEN (Marcos 3:1-6)
Y esto nos lleva a nuestra segunda escena. Leer Marcos 3:1-6.
El texto no implica que esto haya ocurrido en el mismo día de reposo necesariamente. Independientemente de eso, sea que fue en el mismo día o en otro día de reposo, Marcos el evangelista pone ambas historias juntas para mostrar su punto.
Hay un bien superior que está por encima del cumplimiento de la tradición religiosa, y este bien superior viene determinado por Dios mismo. Dios mismo es bienhechor por naturaleza, Él es bueno, por tanto, sus mandamientos nunca serán gravosos, sino que serán una forma de mostrar su bondad al ser humano.
En esta ocasión, la escena es un poco diferente. Esta vez no son los fariseos los que preguntan a Jesús, sino que es el Señor quien inicia la conversación. Cristo es quien provoca la situación.
Los fariseos se presentan como observadores, aunque no pasivos, son observadores que están esperando que Jesús haga algo para poder acusarlo. Estaban tan enfocados en el cumplimiento de la norma que les daba igual lo que Jesús hiciera, lo iban a juzgar como malo porque no se apegaba a sus leyes humanas.
Así que, Jesús está en la sinagoga durante el día de reposo, y ve un hombre con una mano seca. Esta no era una enfermedad terminal. El hombre no iba a morir ni se le iba a secar todo el cuerpo. Pero aún así, es un hombre que está sufriendo.
Jesús usa su ejemplo no solo como un acto para probar que Él es el Señor del sábado, sino también como un acto de misericordia hacia este hombre. Así que con este doble propósito, el Señor le pide a este hombre que se levante y se ponga justo en medio. A la vista de todos.
Y de nuevo, es aquí donde se produce la tensión, pero esta vez, provocada por el mismo Señor.
Marcos 3:4 "Entonces Jesús dijo* a los otros: «¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?». Pero ellos guardaban silencio."
Ésta vez es el Señor quien pregunta si se puede o no se puede. Compara las preguntas:
Marcos 2:24 "Entonces los fariseos le decían: «Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposo?»"
Marcos 3:4 "Entonces Jesús dijo* a los otros: «¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar?». Pero ellos guardaban silencio."
Por supuesto que el Señor sabe la respuesta, pero quiere confrontar a los fariseos con la actitud de sus corazones.
El interés de ellos no era hacer le bien, sino tener razón. Hay una gran diferencia entre desear hacer lo correcto y querer siempre estar en lo correcto.
Entre lo que es ilegal y lo que es justo.
Los fariseos había hecho reglas que hacía de esta milagro algo ilegal. Algo ilícito. Algo prohibido.
Ahora, una cosa importante es que la Ley de Moisés realmente no hacía esto ilegal. Nada de lo que habían hecho los discípulos ni en la escena anterior, ni lo que iba a hacer el Señor en esta escena era verdaderamente pecado.
La Ley de Moisés prohibía sembrar y cosechar, es decir, trabajar y comerciar. Pero no prohibía atender a los necesitados. De hecho, la ley establecía que se debía dejar comida extra para los necesitados a fin de que pudiera recogerla cuando tuvieran hambre.
Los fariseos hicieron lo mismo que hizo Eva en el Edén. Cuando la serpiente habló con Eva, ella añadió un regla que Dios no había dado. Génesis 3:3 "pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: “No comerán de él, ni lo tocarán, para que no mueran”»."
Pero Dios no había dicho eso, en Génesis 2:16-17, Dios da la prohibición de comer pero no de tocar el fruto.
Esto mismo hicieron los fariseos, añadieron reglas a la Palabra de Dios que los terminaron desviando de la Palabra en sí.
Amados, esto puede estar cargado de buenas intenciones, pero el resultado siempre será el mismo, será un desvío de la Palabra de Dios.
Los fariseos se quedaron en silencio. No pudieron responder a la pregunta del Maestro ¿Cómo podrían? Estaban siendo confrontados con su propia religiosidad y legalismo. Estaban siendo expuestos por su desprecio a Dios y amor a su religión.
Y ahora los papeles se han invertido, queriendo ellos juzgar a Jesús por sanar a un enfermo en el sábado, terminan siendo expuestos y confrontados por la dureza de sus corazones. El texto es muy claro que quienes estaban equivocados eran los fariseos. De ahí que la respuesta del Señor es una combinación de ira con tristeza que produce una profunda indignación en Cristo.
¿En qué momento su pueblo dejó el amor y la misericordia para volverse legalistas? ¿En qué momento la comunidad que debía expresar mayor gracia y libertad se convirtió en una especie de cacería de brujas?
¿En qué momento estos que debía proclamar el reino de Dios con libertad a todos se convirtieron en agentes de inmigración que persiguen a todos los que no son como ellos?
Marcos 3:5 nos muestra la respuesta de Cristo ante un silencio que lo dice todo. Ellos callan, pero al mismo tiempo responde la pregunta con sin palabras. No tienen argumento alguno para rebatir a Cristo y por tanto, al callar le dan la razón, así que el Señor responde: “Y mirando con enojo a los que lo rodeaban, y entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo* al hombre: «Extiende tu mano». Y él la extendió, y su mano quedó sana."
Tal demostración de poder divino es una validación de que Cristo estaba en lo correcto. Él tenía razón y Dios el Padre lo respaldaba. Los fariseos lejos de querer ver esto como una validación divina, y lejos de alegrarse por el bien hecho a un pecador que sufría, responde con una mayor dureza en su corazón.
A partir de ese momento, el texto nos dice que ellos comenzaron a planear la muerte de Jesús, y es interesante que se junta con los herodianos. Los herodianos no eran un grupo religiosos sino únicamente político. Ellos apoyaban a Herodes. La gran dureza del corazón de los fariseos los llevó a unirse en alianza con otros sin importar qué creyeran.
Es el típico dicho: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.
Me da igual con quién me una siempre que combatamos al mismo enemigo. Muchas iglesias cometen este error, de promover partidos políticos porque ven en el otro extremo el enemigo de la iglesia. Cuando la Biblia dice claramente que nuestra lucha no es contra carne ni sangre.
Pero ésta es la consecuencia de poner reglas humanas por encima de la Palabra de Dios.
En Marcos 3:6 leemos que la intención de estos dos grupos era destruir a Jesús. Y de una forma anticipada, Marcos nos está preparando para lo que va a ocurrir. Jesús no comenzará a anunciar su muerte sino a partir del capítulo 8 de este evangelio, pero Marcos ya no está preparando para la cruz.
Y esta es la gran ironía, que Aquel que hizo el bien y trató a los demás con misericordia, fue destruido como culpable.
CONEXIÓN CON EL EVANGELIO Para las personas que nos visitan, éste es el tema central de toda la Biblia, y podemos resumirlo en esta frase, el que hizo el bien fue juzgado para que quienes hacemos lo malo no seamos destruidos. Jesús vino a este mundo como Hijo de Dios que es para sufrir a mano de los fariseos y los herodianos quienes terminaron por clavarlo en la cruz, pensando que así lo destruirían.
Y ciertamente murió, murió para sufrir Él el castigo que tú y yo sí merecemos, no por no guardar el sábado, sino por quebrantar verdaderamente la ley de Dios.
Ahora bien, Cristo tomó nuestro lugar y nos llama al arrepentimiento de nuestros pecados. Nos llama a venir a Él y confiar en sus sacrificio. La pregunta es: ¿Seremos como los fariseos, rechazando y oponiéndonos al llamado de Cristo?
APLICACIONES
APLICACIONES
Amada iglesia, todos vivimos experimentamos en algún momento esta tensión de los dilemas morales, pero este texto nos ayuda a enfrentarlos de una mejor manera.
Nos revela el carácter de nuestro Dios: Dios creó el sábado para bendecirnos y no para esclavizarnos. Cristo hizo el bien al hombre de la mano seca. Esto nos muestra que el deseo de nuestro Dios es nuestro bien. Es posible que no estemos de acuerdo con lo que Dios quiere para nosotros, porque somos pecadores pero Él quiere nuestro bien.
Nos protege del legalismo: A no poner normas que no están en la Palabra de Dios. A no imponer nuestras reglas o preferencias al mismo nivel que la Escritura.
Nos motiva a la misericordia: La misericordia siempre está por encima de la norma. Esto es lo que el Señor enseñó a través del profeta Oseas 6:6 "Porque me deleito más en la misericordia que en el sacrificio…”
Nos lleva a confiar en la autoridad de Cristo: Los fariseos cuestionaron, pero Cristo es quien define lo que es lícito o no, aún en el sábado. Es decir, el sábado no es el Señor, sino Cristo.
Cristo no abolió la Ley, Él la cumplió y la cumplió en verdad. Él vino a confrontar la dureza de nuestros corazones, si vino a mostrarnos su misericordia. Que así también nosotros, habiendo recibido esta misericordia, no nos convirtamos en religiosos tradicionales sino en hombres y mujeres transformados por la gracia que comparten esta misma liberta y misericordia a otros.
¿Amén?
Oremos.
