Hechos 16

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 26 views
Notes
Transcript

Hechos 4.23-31

4:23 Volvieron al aposento alto para reunirse con los discípulos.

4:24 «…unánimes» Esta unidad de corazón y mente caracterizaban a la Iglesia primitiva (ver 1:14; 2:46; 4:24, 5:12, 15:25). Hay poder espiritual y acción en esta atmósfera de unidad de propósito.

- «…Señor» Este es el término griego despota, de donde proviene la palabra déspota. ¡Indica a alguien en completa autoridad! Aquí se refiere a Dios el Padre (ver

c. La súplica (4:23–31)

Pueden apreciarse tres partes en esta oración de la iglesia primitiva: (1) Dios es soberano (v. 24). (2) El plan divino incluye que los creyentes enfrenten la oposición contra el Mesías (vv. 25–28). (3) Por causa de esto, pidieron a Dios que les concediera predicar con valor (vv. 29–30).

4:23–24. Es interesante observar que al enfrentar la persecución, los suyos (la gente de Pedro y Juan), reconocieron el poder soberano de Dios.

4:25–27. Las palabras (“dijiste, mediante el Espíritu Santo” que aparecen en la NVI) por boca de David tu siervo señalan, como muchos pasajes, la inspiración divina de las Escrituras por medio de instrumentos humanos (cf. 28:25).

Hechos Sanación y predicación en el Templo (3:1–26, 4:1–31)

4:23–30. Los apóstoles tenían como misión en el mundo la predicación del evangelio, pero ahora resultaba que era ilegal hacerlo. Las más altas autoridades de Israel les habían ordenado que dejaran de predicar. ¿Y qué hicieron los apóstoles? En perfecta unidad se pusieron a orar sin discutir sobre lo que debían hacer.

En la oración no pidieron que Dios los protegiera de la persecución; fue una oración de agradecimiento por todo lo que Dios había hecho. Fue también una petición para continuar con valor la tarea de proclamar en palabra y obra el nombre de Jesús. “Señor, no permitas que tus siervos se acobarden por las amenazas de tus enemigos.”

Los apóstoles reconocían a Dios como el todopoderoso creador del universo. Relataron lo que le habían hecho a Jesús sus enemigos y recordaron que su muerte fue en cumplimiento de la profecía que hizo Dios en el

4:27 Herodes. Este es Herodes Antipas, nombrado tetrarca de Galilea y Perea del 4 a.C. al 39 d.C. por Augusto César.

A LA ORACION—LA ASOMBROSA RESPUESTA Y LOS RESULTADOS. 23. Y sueltos, vinieron a los suyos—Obsérvense las dos clases opuestas, que representaban los dos intereses que estaban a punto de entrar en conflicto mortal. 24. alzaron unánimes la voz—los discípulos reunidos, al oír el informe de Pedro, clamaron a Dios. Los pechos de todos los presentes sentían cada palabra de esta sublime oración. Señor—Véase nota,

Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 18: Hechos 11. Oración de los discípulos amenazados, 4:23-31

amenazados, 4:23-31

Una vez libres, los dos apóstoles comparten con sus hermanos lo que había sucedido. Al oírlo, todos a una elevaron su voz a Dios pidiéndole que les diera la fuerza de ser valientes en su confesión de Cristo, no obstante los peligros que les amenazaban por parte de los gobernantes judíos. La oración no sigue una fórmula de oración ya en uso, sino la de una invocación confeccionada por las circunstancias inmediatas. La introducción invoca a Dios como dueño de la historia, y expresa la confianza en que él es suficientemente poderoso para derrotar todos los ataques de los enemigos (

Vv. 23—31. Los seguidores de Cristo andan en mejor forma cuando van en compañía, siempre y cuando la compañía sea la de otros como ellos. Estimula a los siervos de Dios tanto al hacer obra como al sufrir el trabajo, saber que sirven al Dios que hizo todas las cosas y, por tanto, dispone todos los sucesos; y que las Escrituras deben cumplirse. Jesús fue ungido para ser Salvador; por tanto, estaba determinado que fuera sacrificio expiatorio por el pecado. Pero el pecado no es el mal menor para que Dios saque bien de él. —En las épocas amenazantes nuestro interés no debe ser tanto evitar los problemas como poder seguir adelante con júbilo y valor en nuestra obra y deber. Ellos no oran, Señor déjanos alejarnos de nuestra tarea ahora que se ha vuelto peligrosa, sino: Señor, danos tu gracia para seguir adelante con constancia en nuestra obra, y no temer el rostro del hombre. Aquellos que desean ayuda y exhortación divina, pueden depender de que las tienen, y deben salir y seguir adelante en el poder del Señor Dios. —Él dio una señal de aceptar sus oraciones. El lugar tembló para que la fe de ellos se estabilizara y no fuera vacilante. Dios les dio mayor grado de su Espíritu y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo más que nunca; por ello no sólo fueron estimulados, sino capacitados para hablar con denuedo la palabra de Dios. Cuando hallan que el Señor Dios les ayuda por su Espíritu, saben que no serán confundidos,

Un pueblo nuevo (Hechos) Respuesta en la Iglesia 4:23–35

Respuesta en la Iglesia 4:23–35

La reacción de la iglesia se reveló cuando los apóstoles regresaron para informarles de lo que había ocurrido (4:23). Al entregar el problema a Dios en oración, no se lamentaron por causa de la persecución. Estos creyentes manifestaron su discernimiento espiritual al relacionar esta situación con lo acaecido a través de la historia (4:24–30).

Aunque Dios es el Creador del universo (4:24), desde el principio los hombres se rebelaron contra El y los reyes que les había mandado, tal como David lo afirmó en el

Un pueblo nuevo (Hechos) Respuesta en la Iglesia 4:23–35

La oración de estos creyentes fue contestada exactamente como habían pedido: siguieron predicando la Palabra de Dios con denuedo (4:31). El Espíritu Santo les controlaba y les daba el poder necesario para proclamar sin vergüenza el evangelio de Jesucristo.

Esta oración es una demostración de lo que el Señor quiso decir cuando prometió que las peticiones que hiciéramos en Su nombre serían concedidas. Cuando dijo: “en mi nombre”, significaba que era de acuerdo con Su propósito para ellos. Como resultado de esta obra del Espíritu Santo en ellos, la iglesia mostró evidencias de unidad en su vida y ministerio (4:32–35).

Hechos I I. La iglesia pone el tema delante de Dios (4:23–31)

a. La actitud de los apóstoles

Al salir los apóstoles “vinieron a los suyos” (comp. 24:23) en busca de abrigo, consolación y consejo (comp. 1:15; 4:41–42). Lucas vuelve a mostrar el valor de la koino̅nia para la extensión del evangelio. Toda la iglesia está involucrada en la labor de ser testigos, no solamente sus líderes. Además, el relato que Pedro y Juan producen no está centrado en el milagro, ni en el regocijo del pueblo o la respuesta de las circunstancias. Aunque seguramente refirieron todo esto a la iglesia, el tema central es: “lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho” (v. 23). No se gozan tanto en las victorias como para perder de vista los peligros. Hay un sano equilibrio que les ayuda a buscar el rostro del Señor.

b. La oración de la iglesia

El informe unánimemente recibido tuvo también una respuesta unánime. La oración no es el origen de un movimiento sino el resultado. La oración comienza con la observación de nuestra limitación y mira a la inextinguible riqueza de Dios (

Hechos 4. Las oraciones de la iglesia (4:23–31)

4. Las oraciones de la iglesia

4:23–31

Aunque Lucas no proporciona detalles acerca de la iglesia de Jerusalén durante la detención y juicio a Pedro y a Juan, no se requiere mucha imaginación para saber que los creyentes estaban en oración continua. Oraban por la seguridad de los apóstoles, que hablaran con valentía, y por su inmediata liberación.

a. La reunión

4:23–24a

23. Y en cuanto habían sido soltados, Pedro y Juan fueron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24a. Y cuando oyeron esto, alzaron unánimes la voz a Dios.

Lucas dice que tan pronto como quedaron en libertad, los apóstoles corrieron a reunirse “con los suyos”. ¿Quiénes eran los suyos? No podemos decir que constituyen toda la iglesia de Jerusalén, porque tendríamos que pensar en términos de unos cinco mil hombres (v. 4). Al escribir esto, quizás Lucas tiene en mente al grupo original que acostumbraba reunirse en el aposento alto después de la ascensión de Jesús (véase 1:13–15).

He aquí en términos prácticos la comunión de los santos. Los que estaban orando por la liberación de los detenidos reciben ahora un informe completo y en detalle, dado por los ahora expresos. Pedro y Juan cuentan a sus amigos lo que había ocurrido en el tribunal, y las preguntas que los principales sacerdotes y los ancianos les hicieron, y la amenaza que les profirieron. Todos los demás apóstoles estaban interesados en conocer las implicaciones del veredicto que Pedro y Juan recibieron.

Nótese que Lucas menciona únicamente a los principales sacerdotes y a los ancianos, quienes representan al Sanedrín y al partido de los saduceos. Nos imaginamos que fueron estos los que formularon las preguntas durante el juicio. En Hechos, esta es la primera vez que Lucas usa la expresión plural principales sacerdotes, la que incluye a las personas que pertenecían a la familia del sumo sacerdote (véase v. 6) y a otros, incluyendo al capitán de la guardia del templo.

Nótese que también Lucas dice que los apóstoles informaron acerca de las preguntas y amenazas de parte de los principales sacerdotes y ancianos pero no dicen nada sobre su propia defensa. Los dirigentes de la iglesia de Jerusalén, por lo tanto, miran al futuro y ven el peligro que les enfrenta del mismo Sanedrín. Su único recurso es refugiarse en Dios mediante la oración.

Del amor divino, ¿quién me apartará?

Escondido en Cristo, ¿quién me tocará?

Si Dios justifica, ¿quién condenará?

Cristo por mí aboga, ¿quién me acusará?

—Enrique Turrall

Unidos, los dirigentes de la iglesia oran a Dios, como lo hicieron después de la ascensión de Jesús (1:14). Encuentran las fuerzas y la valentía en la íntima comunión con Dios; porque reconocen que Dios gobierna en este mundo y que él deshará las amenazas de los fariseos.

b. La oración

4:24b–28

24b. Dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay.

La oración que Lucas transcribe es típicamente judía y es modelada sobre la petición hecha por Ezequías cuando el ejército asirio sitió a Jerusalén (

Comentario Contextual Lexham del Nuevo Testamento El nombre de Jesús está prohibido (4:13–22)

Oración por denuedo (4:23–31)

Este párrafo es principalmente la oración de la comunidad creyente en respuesta a la liberación de Pedro y Juan de la custodia (4:13–23). La oración de la comunidad se dirige a Dios como creador de todo y afirma que David profetizó que funcionarios romanos, gentiles e israelitas conspirarían contra Jesús de acuerdo con el plan de Dios (4:24–28). Solicitan que Dios autorice a sus testigos a predicar la palabra con denuedo a pesar de las amenazas que se les hacen (4:29–30). Cuando terminan de orar, su oración es respondida mientras todos predican con denuedo la palabra de Dios (4:31).

4:23 Después de que los principales sacerdotes y los ancianos liberaran a Pedro y a Juan de la custodia (4:21), Pedro y Juan comparten con la comunidad de creyentes cómo los líderes judíos en Jerusalén les advirtieron que dejaran de hablar y enseñar en el nombre de Jesús (4:17–18).

4:24 En el versículo anterior, Pedro y Juan compartieron con sus compañeros creyentes cómo los líderes judíos en Jerusalén les advirtieron que dejaran de hablar y enseñar en el nombre de Jesús y los liberaron (4:23; 4:17–18). Este versículo es la respuesta de la comunidad a esa noticia: estallan en oración unificada, dirigiéndose a Dios como creador supremo del cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.

4:25 Este versículo continúa la oración de la comunidad creyente en respuesta al informe de Pedro y Juan sobre su liberación de la cárcel con la advertencia de no predicar en el nombre de Jesús (4:23–24). Citan el

Juan hasta Hechos (Tomo 7) 1. Coraje (4:23–31)

La primera persecución de los apóstoles fue seguida por una reunión de oración de la iglesia. El mejor modo de hacer frente a la contienda es por la oración.

Y puestos en libertad, vinieron a los suyos (23). No sólo es un relato del hecho, sino también es una declaración de principios. Sugiere una punzante interrogación: Cuando son quitados todos los impedimentos y restricciones exteriores ¿qué clase de compañía buscamos?

Pedro y Juan le informaron al grupo de la iglesia todo lo acaecido. Los discípulos no tenían una actitud de ira o de deseos de venganza. En lugar de esto acudieron a la oración. Parece que esta vez oraron todos al unísono en voz alta—Y ellos… alzaron unánimes la voz a Dios (24). Una emergencia desesperada exigía medidas desesperadas.

Soberano Señor no se trata de la palabra usual Kyrios, sino despotes, que ha sido traducida al castellano con una sola connotación. Alexander dice que en los escritores clásicos “denota a alguien que poseía toda la autoridad o poder”. Tú eres no se encuentra en los más antiguos manuscritos griegos. La versión correcta es: “Señor, tú que hiciste…” El Creador del universo es Señor soberano.

La cita de los versos 25–26 está tomada de los

Comentario Al Nuevo Testamento EL REGRESO VICTORIOSO (Hechos 4:23–31)

EL REGRESO VICTORIOSO

La Iglesia que transformó al mundo La inalienable libertad de los ciudadanos cristianos

La invencible soberanía de Dios

«Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste:

¿Por qué se amotinan las gentes,

Y los pueblos piensan cosas vanas?

Se reunieron los reyes de la tierra,

Y los príncipes se juntaron en uno

Contra el Señor, y contra su Cristo» (4:24–26).

David había escrito mil años antes estas palabras del

La Iglesia que transformó al mundo Una experiencia dinámica del Espíritu Santo

«Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo …» (4:8).

«Todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios» (4:31).

Supongo que habréis visto esos anuncios que explotan la figura del «antes» y el «después». Antes, la chica potencialmente atractiva se sienta, interrumpiendo su danza, jadeando y sintiéndose rechazada. Entonces descubre el factor secreto que necesita: La espuma para el pelo Glamour. Un poco de espuma y toda la escena se transforma. Rezuma confianza en sí misma y se encuentra rodeada de admiradores. O el hombre que, antes, está hasta el cuello de facturas, lleno de ansiedad y con la cara congestionada por el estrés. Entonces descubre el secreto del éxito: La empresa constructora Clapham & Wandsworth. Una rápida inversión de uno o dos billetes de cinco libras de los que tiene disponibles y sus dificultades económicas se evaporarán de la noche a la mañana. Entonces ya puede mirar a su familia de nuevo y sonreír al mundo. Por supuesto, todo eso es una tontería, como lo son frecuentemente los anuncios, pero nos muestra cuántas personas se sienten en lo más íntimo de su ser infelices consigo mismas, vacías o con falta de confianza, y desearían ser diferentes. Los publicistas intentan explotar esta característica psicológica asegurándonos que todo lo que necesitamos es espuma para el pelo o una empresa constructora; pero sabemos que no es verdad.

¿Hay algo, entonces, que pueda realmente cambiarnos, sacudirnos la apatía y la timidez de nuestras personalidades naturales e inyectarnos entusiasmo y confianza en nosotros mismos? Sin tal transformación, está claro que no hay forma de que las ondas expansivas de Jesús alcancen los confines de la tierra.

Pensemos en los discípulos el día de Pentecostés. Estaban desmoralizados y derrotados; a pesar de la resurrección de Jesús, ellos no eran en el fondo personas diferentes. Entonces vino Pentecostés y de repente los encontramos fuera, en las calles, gritando fuera de sí, siendo incluso confundidos con borrachos. Pensemos en especial en Pedro. ¿Quién iba a pensar que éste era el hombre que tan sólo unas semanas antes había llegado a negar que conocía a Jesús, sintiéndose intimidado por la acusación de una sirviente. Y ahora lo encontramos levantando su voz para que todo el mundo pudiera escucharle. ¿Que había ocurrido para transformar a este cobarde remolón del aposento alto en un valiente predicador?

¡El Espíritu había llegado! Una y otra vez leemos en estos capítulos de Hechos la frase «llenos del Espíritu», y en cada ocasión se utiliza en el contexto de los cristianos recibiendo recursos sobrenaturales que les daban confianza para proclamar públicamente a Cristo.

Es importante darse cuenta de que la iglesia primitiva no tenía un brazo misionero porque ya era un movimiento misionero. Toda su actuación era muy amateur—no habían contratado a expertos profesionales—, pero el Espíritu hizo de ellos unos comunicadores efectivos. Él les inyectó el valor, el entusiasmo y la elocuencia que necesitaban.

Esa plenitud del Espíritu Santo va a ser también vital en nuestra generación para completar la tarea de evangelización mundial, ya que nuestra labor es tan difícil como lo fue la de los apóstoles. Como resultado del movimiento misionero de los últimos 200 años, se han alcanzado—hablando en términos generales—las zonas fáciles del mundo. Las masas restantes de personas no alcanzadas se localizan recluidas en lugares muy hostiles, a menudo acribillados por poderes demoníacos y supersticiones; países donde no se puede entrar con la etiqueta de «misionero» en el pasaporte. En muchas áreas que aún quedan por alcanzar, es imposible predicar el evangelio públicamente sin cometer un acto de desobediencia civil similar al del caso de los apóstoles. En muchos de ellos, ser reconocido como cristiano es arriesgarse a ser hecho prisionero o incluso a morir. Para poder penetrar en esos lugares se requiere gente que, como Pedro, estén ardiendo con un enorme entusiasmo y gran valor. ¿Dónde se pueden encontrar aquellos hombres y mujeres si no es porque el Espíritu Santo viene sobre los individuos y los transforma?

El poder del Espíritu Santo, no obstante, es también crucial para aquellos de nosotros a los que Dios llama a vidas más modestas de testimonio en nuestras propias familias y ante nuestros vecinos. Hace unos años, John Stott escribió un pequeño folleto en el que resumía muy bien la frustración que muchos sienten en cuanto a su testimonio personal. Queremos compartir nuestra fe, y sabemos que deberíamos hacerlo; pero nuestras lenguas están atadas, como él dice, por Nuestro Silencio Culpable. ¿Qué es lo que nos inhibe? ¿Es nuestra timidez natural, nuestra apatía, nuestro miedo a los demás o nuestro complejo de inferioridad? Todas estas cosas caracterizaban también a los primeros discípulos, pero el Espíritu los transformó en personas que hablaban de su fe.

Y se ve claramente, por lo que dice Pedro al final de su sermón de Pentecostés, que no hay razón para no conocer más de aquel mismo poder del Espíritu que puede hacernos testigos suyos también a nosotros.

«Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare» (2:37–39).

El Espíritu Santo no se limitó a los apóstoles. Está disponible.

Una vez, un niño pequeño preguntó a un marinero: «¿Qué es el viento?»

«Yo realmente no lo entiendo—replicó el marinero—. Pero puede izar una vela».

Quizás eso es lo que necesitamos. No podemos entender el misterio del Espíritu Santo; pero, como Pedro, podemos

23. A los suyos (pros tous idious). Su propia gente, como en

Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento 4:23–31: La alabanza frente a la persecución

La alabanza frente a la persecución

4:23, 24. A pesar de que en el drama griego los coros recitaban las líneas al unísono, aquí “unánimes” (RVR-1995, BA) simplemente significa “juntos, en unidad” (la misma palabra aparece en 1:14; 2:46; 5:12). Esta no es una liturgia unificada, como a la larga llegó a ser común en las *sinagogas; ni siquiera están de acuerdo todos los eruditos en que las oraciones fueran recitadas al unísono en la mayoría de las sinagogas palestinas en este período. Más bien, es muy probable que el texto se refiera simplemente a que alguien inspirado por el *Espíritu condujo la oración.

La oración comienza confesando la soberanía de Dios (su poder para responder a la oración) con líneas del

de la oración y la fe (4:23–31)

La oración de los discípulos estuvo situada en una circunstancia crítica. Las autoridades judías, valiéndose de la intimidación, se habían propuesto frenar el avance misionero de la iglesia. Una intimidación que no estaba restringida únicamente a Pedro y a Juan, sino que apuntaba a silenciar a toda la comunidad de discípulos, con la pretensión de destruir a la naciente iglesia. En esas circunstancias, la oración de los discípulos no fue un ejercicio espiritual escapista, una práctica religiosa desconectada de la vida cotidiana, una expresión de resignación o una puerta de escape para evitar confrontarse con la realidad de la oposición.

Su oración estuvo enraizada en la realidad histórica en la que tenían que cumplir su misión. Esto explica por qué, reconociendo que existía un problema concreto que amenazaba el futuro inmediato de la iglesia y de su misión, le pidieron a Dios que les diera valor para continuar hablando y enseñando en el nombre de Jesús. La oración de la comunidad de discípulos no fue una forma de evadir la realidad ni una negación de la misma, sino una oración conectada con una situación misionera concreta en la que tenían que proclamar su fe en Jesús crucificado y resucitado.

Varios temas resaltan en esta oración. Los discípulos hicieron una lectura teológica de su realidad misionera, en la que afirmaron su fe inquebrantable en el Dios de la vida. Aunque los discípulos sabían que la crucifixión de Jesús se había llevado a cabo por una alianza entre los intereses particulares de las autoridades políticas temporales (Herodes y Poncio Pilato) y los intereses religiosos de las autoridades judías (el pueblo de Israel), pudieron entender que más allá de los intereses humanos estaba el propósito soberano de Dios.

Además, la oración fue una afirmación de sus convicciones fundamentales. Confesaron que Dios es Soberano, afirmando así que únicamente él controla todo el universo, y que él tiene la última palabra en la historia. Confesaron su fe en Dios como Creador de todo lo que existe, Dueño de todo el universo. Confesaron que Dios es el Señor de la historia, afirmando de esa manera que las autoridades temporales tienen solamente un poder conferido o delegado, ya que el poder último lo tiene únicamente Dios. Confesaron que el Dios de la Biblia es un Dios que se revela a los seres humanos y que actúa en el terreno de la historia.

MISIÓN INTEGRAL

El concepto de ‘misión integral’ ha tenido en los círculos evangélicos de los últimos cuarenta años, la connotación de la adecuada integración entre evangelización y responsabilidad social en la misión cristiana, debido a que se había dado un cierto abandono de la última. Otros la consideran un proceso en que la iglesia ejerce y avanza en su misión en diversas dimensiones (numérica, espiritual, institucional, social), adjetivándola también como “holística”.

Una perspectiva integradora de la Escritura, apunta al ejercicio de los mandatos de Dios especialmente a su pueblo: lo que le corresponde hacer–“misión”- y vivir para ejercer los valores del reino de Dios, en todas las esferas de la realidad: el mandato cultural (

La Iglesia: Invoca el nombre de Jesús (

AYUDA DE LO ALTO

4:27–28 «Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera». Alzan la voz sobre la maldad de los seres humanos e invocan el triunfo de Dios sobre la humanidad; por lo tanto, esto es la suma y la sustancia del canto: cuando los hombres impíos piensan que los decretos de Dios han sido abolidos por la destrucción de Su Hijo, en realidad, solo hacen lo que Dios había «antes determinado que sucediera». La discordia más grave resulta en armonía a los oídos de Dios. Una persona puede rebelarse contra el Altísimo, pero sigue siendo un esclavo abyecto de la predestinación de Dios. Las personas pueden pecar con libre albedrío, hasta el extremo de la insensatez, pero aun así, Dios les puso un freno en la boca y las sujeta con una brida; Él sabe cómo dominarlas y gobernarlas para que hagan como Él quiere. La ferocidad de los reyes y los sacerdotes no hace otra cosa que satisfacer el consejo de Dios.

Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.