Hechos 15
Hechos de los Apóstoles • Sermon • Submitted • Presented
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· 2 viewsDar testimonio puede llevar a la persecución. Obedecer a Dios antes que a los hombres
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Hechos 4.13-21
Hechos 4.13-21
INTRO
En el tema de hoy veremos el ataque del enemigo, pero también la defensa cristiana. Lo primero que vemos es el desprecio de los líderes religiosos que se presumen de intelectuales por estos hombres sencillos, pero el que tiene a Cristo tiene dignidad que no otorga ni la universidad más prominente ni nada más.
Después veremos la amenaza, pero el cristiano sabe que los hombres pueden dañar temporalmente mientras que las cosas de Dios son para la eternidad.
El interés del concilio es que el mensaje de Cristo no se difunda, aunque no pueden decir que sea falsa o peligrosa, la verdadera razón es que tienen vergüenza que de reconocer su hipocresía, tiranía y maldad. Antes muertos que sencillos. Antes la fuerza que reconocer que se equivocaron, uno de los grandes problemas del ser humano es reconocer que se equivoca, antes que reconocerlo prefiere pelear o amenazar. Por todo el libro de Hechos vemos a los apóstoles dispuestos a hablar con valor y confianza.
“Los miembros del Concilio quedaron asombrados cuando vieron el valor de Pedro y de Juan, porque veían que eran hombres comunes sin ninguna preparación especial en las Escrituras. También los identificaron como hombres que habían estado con Jesús.” (Hechos de los Apóstoles 4:13, NTV)
El discurso de Pedro es interrumpido. La valentía de Pedro y Juan debió sorprender al concilio, pues los ven con desprecio tanto por su origen, su profesión como por su falta de preparación formal con algún rabino. Para ser reconocido tenías que haber estudiado con alguno de los rabinos que no enseñaban sólo las Escrituras sino también mucho sobre las tradiciones.
Jesús fue reconocido como rabí, al menos por Nicodemo que es miembro del concilio.
“Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí —le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos...” (Juan 3:2, NTV)
“Los presentes quedaron maravillados al oírlo. Se preguntaban: «¿Cómo es que sabe tanto sin haber estudiado?».” (Juan 7:15, NTV)
Los discípulos son iletrados en educación religiosa, seguramente tienen la educación básica de todo niño que va a la escuela en la sinagoga. En el original la palabra es “agramatos” ¡sin letras! O sea, sin entrenamiento en un área especializada. La confianza de Pedro y Juan nace de su comunión con Dios, la confianza de ellos nace de su poder y posición.
A nosotros nos compete leer, estudiar, acumular conocimiento y el Señor lo ordena cómo y cuándo usarlo.
Estos hombres acostumbrados a que nadie les contradiga se ven desarmados, sin capacidad de reaccionar, parece que los apóstoles los han encerrado en la trampa que pusieron para ellos.
Pedro habla de manera respetuosa, pero con aplomo al decirles que son culpables de la crucifixión de Jesús, puede que no sean capacitados en una escuela como ellos, pero no usan un lenguaje ofensivo o de agravio personal.
Así, ellos los identifican que han estado con Jesús, quizá por su forma de hablar, su seguridad, su desdén por el peligro. Quizá alguno lo recuerda caminar junto a Jesús. Tal vez pensaron: creímos que nos habíamos librado de Jesús, pero ahora surgen más como ÉL y lo que nos preocupaba de ÉL, ahora nos preocupa de ellos. Parece que Jesús capacitó a sus discípulos para que sigan SU obra después de Su muerte.
Podríamos preguntar lo mismo de cada uno de nosotros ¿qué ven las personas cuando nos ven o cuando nos escuchan? ¿ven algo que sólo puede ser explicado por el hecho de ser cristianos? los buenos modales se adoptan por asociación.
“Sin embargo, dado que podían ver allí de pie entre ellos al hombre que había sido sanado, no hubo nada que el Concilio pudiera decir.” (Hechos de los Apóstoles 4:14, NTV)
No pueden negar el milagro, pero no quieren concluir que Jesús ha resucitado y les ha dado poder; no pueden condenarlos por la curación del este hombre, pero intentan usar su autoridad para callarlos.
El hombre sano está de pie, es una presencia incómoda para ellos, porque fue sanado en público ¡nadie lo puede negar! todos lo conocen, lo veían todos los días; frente a ellos está la evidencia que no pueden negar. Lucas dice que está de pie, sus tobillos y pies firmes. Ese nuevo convertido y cada nuevo convertido es el mejor argumento, es imposible negar el efecto de los milagros, es tanto como querer tapar el sol con un dedo.
La valentía de los apóstoles contrasta con la confusión de quienes los acusan, en realidad el concilio ¡no tiene un caso!
“Así que les ordenaron a Pedro y a Juan que salieran de la sala del Concilio, y consultaron entre ellos.” (Hechos de los Apóstoles 4:15, NTV)
Les piden que salgan en lo que ellos definen su estrategia y engaño, porque ¡no hay nada qué deliberar! Si hubieran reconocido la evidencia frente a ellos, habría sido fácil decidir qué hacer, pero al empeñarse en no ver la verdad, no es extraño que se dejan arrastrar por el error.
“«¿Qué debemos hacer con estos hombres? —se preguntaban unos a otros—. No podemos negar que han hecho una señal milagrosa, y todos en Jerusalén ya lo saben.” (Hechos de los Apóstoles 4:16, NTV)
¿Por qué querrían negar el milagro? Pero no pueden negar la verdad de esa señal, así que se deciden evitar que el Nombre de Jesús se siga proclamando.
Estos detalles quizá Lucas los obtiene de Saulo, quien no era miembro del concilio, pero era un fariseo respetado, reconocido con amigos en el concilio; o quizá de Nicodemo, quien sí era miembro del concilio.
“Entonces tomó la palabra Nicodemo, el líder que había ido a ver a Jesús:” (Juan 7:50, NTV)
No sabemos cuánto tiempo tardó el receso, ellos se preguntan ¿Qué hacemos? están desorientados, ¿los soltamos? ¿los encarcelamos? ¿los castigamos? Si los dejan ir perderán prestigio, si los castigan por este milagro, el pueblo se les va encima, por lo que concluyen: no podemos negar el milagro.
No tienen evidencia a su favor; si hubieran sido humildes ¡hubieran sido salvos! pero su orgullo, su dureza de corazón se interpuso. Aquí vemos algo interesante ¡los milagros por sí solos jamás pueden convertir ni convencer al pecador! Sólo la Palabra de Dios puede hacerlo.
“Asi que para evitar que sigan divulgando su propaganda aún más, tenemos que advertirles que no vuelvan a hablar con nadie en el nombre de Jesús».” (Hechos de los Apóstoles 4:17, NTV)
Su sentencia muestra que el enemigo le tiene miedo al testimonio de la iglesia, satanás ha tratado de silenciar al pueblo de Dios desde el principio y algunos creyentes han caído, al ser cristianos secretos.
Quizá por el poder que detentan creen que los pueden obligar a callarse, pero ¿acaso no ven el valor de estos hombres? ¿no ven el fuego que arde en sus corazones?
Como líderes de Israel, rechazan el consejo de Pedro de ser salvos por el Nombre de Jesús, aunque saben que no los pueden castigar, están decididos a detener que se predique el Nombre de Jesús, por eso les dicen que no hablen con nadie en el Nombre de Jesús. ¡No les prohíben hacer milagros, señales! sino hablar de Jesús.
No quieren que el evangelio se extienda y ¡eso es precisamente lo que sucedió! De 120 personas orando en ese cuarto, aumenta a 3 mil el día de Pentecostés y ahora son más de 5 mil, los esfuerzos de satanás por silenciar la iglesia sólo llevaron a un testimonio más fuerte.
“Entonces llamaron nuevamente a los apóstoles y les ordenaron que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.” (Hechos de los Apóstoles 4:18, NTV)
Se suponía que esos líderes hablan de parte de Dios, pero ¿creen que los apóstoles les van a obedecer? El mayor servicio que se le puede hacer al diablo es ¡callar! esconder nuestra luz bajo la mesa.
Los apóstoles creyeron la promesa de Jesús, por eso van a despreciar las amenazas que les puedan hacer; yo creo que Pedro y Juan estaban dispuestos a obedecer lo que les dijeran, siempre y cuando no esté en contra de la Voluntad de Dios.
“Pero Pedro y Juan respondieron: «¿Acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a él? Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído».” (Hechos de los Apóstoles 4:19–20, NTV)
¿Cómo callar cuando su Señor los llamó a ser testigos? o sea ¡hablar! Les hacen esa pregunta para que se den cuenta de lo absurdo de su pregunta; en otras palabras, dicen: nosotros estamos obedeciendo a Dios, pero ustedes no nos han dicho a quién obedecen; el concilio se imponía a cualquiera que tuvieran enfrente, pero ¡ellos están delante de Dios! por eso no les preguntan ¿qué dice el pueblo? ¿qué es popular? ¿cómo evitamos el castigo? sino ¿qué es correcto delante de Dios? ¡ÉL es el Juez!
“Tal vez piensen que decimos estas cosas sólo para defendernos. No, les decimos esto como siervos de Cristo y con Dios como testigo...” (2 Corintios 12:19, NTV)
Los discípulos quieren obedecer a Dios, tienen bien claro el costo de este nuevo estilo de vida, pero ¡no pueden dejar de decir lo que han visto y oído! tienen un mandato y están dispuestos a obedecer.
La prudencia de la serpiente los habría hecho callar, pero la osadía del León les permite retar a estos hombres, aunque no lo hacen con la altivez sino con la mansedumbre de la paloma.
Ellos son testigos y si ellos callan, entonces ¿quién podrá hablar de lo que sólo ellos vieron? Por eso la pregunta que hacen no es ¿esto me hará popular? ¿qué hacen los demás? la pregunta es ¿qué dice Dios?
De manera respetuosa y sobria dicen: ¡no los vamos a obedecer! Y están dispuestos a sufrir las consecuencias que tengan al dar testimonio de lo que saben. Esa respuesta tuvo que ser inspirada por el Espíritu Santo.
Su respuesta pone en tela de duda la autoridad del concilio y desnuda la pretensión de poseer un poder y control absoluto.
Ellos no van a renunciar a ser testigos, pudieron ver la diferencia entre la obediencia relativa a las autoridades temporales de la obediencia absoluta a Dios, muchas veces hemos invertido los papeles y obedecemos más las autoridades temporales locales, lo que nosotros pensamos que a la autoridad de Dios.
En ese momento respondieron a la pregunta: a quién vamos a obedecer: ¿Dios o los hombres? A muchos les llega más fuerte la voz del vecino, familiar, compañero que la misma voz de Dios.
“Entonces el Concilio los amenazó aún más, pero finalmente los dejaron ir porque no sabían cómo castigarlos sin desatar un disturbio. Pues todos alababan a Dios” (Hechos de los Apóstoles 4:21, NTV)
La amenaza es la forma que algunas personas resuelven un argumento, cuando no pueden dar respuesta razonable, surge la amenaza. La consecuencia de no obedecer puede ser que los acusen de rebeldía; no dice cómo los amenazaron, pero ¿con qué los pueden amenazar? vieron a Jesús levantarse de la muerte, el hombre que está junto a ellos sanó después de más de 40 años de estar inválido.
Sin más qué decir los dejan ir, no encontraron pretexto, no hallan cómo castigarlos sin incitar la oposición del pueblo que no toleraría un castigo a los hombres mediante quienes Dios obró la sanidad.
Saben que los apóstoles han ganado la batalla al decidir obedecer a Dios, y son retados a examinar su propio veredicto ante Dios. Constantemente Lucas pone el énfasis en Dios
Los apóstoles ganan el juicio en los tribunales, recuperan su libertad, y la alabanza del pueblo es para Dios.
FINAL
Estos hombres sin preparación religiosa formal hablan sin temor, además que el hombre sano ¡está ahí! Cuando nuestra manera de vivir, de confiar en Dios o nuestro testimonio habla más que las palabras ¿cómo puede la gente negar que el matrimonio antes roto ahora está restaurado? ¿cómo negar la sanidad? ¿cómo negar que la estéril celebró el cumpleaños 3 de su hijo?
A lo largo de la historia han querido callar, silenciar, frenar, destruir el mensaje que los discípulos proclaman; cuando se habla de la salvación esto incomoda a quienes están acostumbrados a ejercer el poder despóticamente y a quienes se acostumbraron a disfrutar los beneficios temporales del poder.
La senadora Padierna que enojada reclama que no se mencione el nombre de Dios.
Una enseñanza importante de esta parte es que el milagro en sí mismo no prueba la resurrección de Jesús, tampoco que el mensaje de Pedro sea verdad ¡satanás puede hacer milagros!
“Ese hombre vendrá a hacer la obra de Satanás con poder, señales y milagros falsos. Se valdrá de toda clase de mentiras malignas para engañar a los que van rumbo a la destrucción, porque se niegan a amar y a aceptar la verdad que los salvaría.” (2 Tesalonicenses 2:9–10, NTV)
Los falsos profetas pueden hacer maravillas.
“»Supongamos que, en medio de ti, hay profetas o aquellos que tienen sueños sobre el futuro, y te prometen señales o milagros, y resulta que esas señales o milagros se cumplen. Si de pronto ellos dicen: “Ven, rindamos culto a otros dioses” —dioses que hasta entonces no conocías—” (Deuteronomio 13:1–2, NTV)
“no los escuches. El SEÑOR tu Dios te está probando para ver si realmente lo amas con todo el corazón y con toda el alma. Sirve sólo al SEÑOR tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él.” (Deuteronomio 13:3–4, NTV)
En Hechos vemos el contexto de todo lo que ha sucedido desde Pentecostés y la sanidad de este hombre, que se agregan a la evidencia de que Jesús está vivo, pero aún así, los milagros no son sustitutos de la Palabra de Dios.
“¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios!…” (Isaías 8:20, NTV)
“»Entonces el hombre rico dijo: “Por favor, padre Abraham, al menos envíalo a la casa de mi padre. Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.” (Lucas 16:27–28, NTV)
“»Abraham le dijo: “Moisés y los profetas ya les advirtieron. Tus hermanos pueden leer lo que ellos escribieron”.” (Lucas 16:29, NTV)
“»El hombre rico respondió: “¡No, padre Abraham! Pero si se les envía a alguien de los muertos ellos se arrepentirán de sus pecados y volverán a Dios”. »Pero Abraham le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no escucharán por más que alguno se levantara de los muertos”».” (Lucas 16:30–31, NTV)
Dios usa a dos pescadores para confundir a la corte de Israel al decirles ¡No hay salvación sino sólo a través de Jesús!
Muchos maldicen, otros ignoran, otros creen que Jesús es un invento, y miles más alaban el Nombre de Jesús; a veces los mismos cristianos se olvidan del Nombre de Jesús, fuera de las iglesias actúan como si Jesús no participa de nada en el mundo en que se mueven.
El Nombre de Jesús debe ser oído en todas las áreas de la vida, en el congreso, Palacio de gobierno, escuelas, negocios, empresas, Dios ha puesto personas sencillas en lugares estratégicos para dar a conocer Su Nombre y SU Mensaje.
Somos ciudadanos del Reino de Dios y ciudadanos de México. Como cristianos nos esforzamos por ser obedientes a las autoridades establecidas por ÉL, pero aún más, por obedecer las Leyes del reino de Dios y Su Palabra.
Tenemos un gobierno que asegura la laicidad, pero eso no es sinónimo de ateísmo. No es un gobierno que esté en contra de la religión, sino uno que no está gobernado por el Kleros, por la jerarquía religiosa, así es como surge el estado Laico. GOBIERNO LAICO, PERO NO ATEO.
“Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios.” (Romanos 13:1, NTV)
“Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo. Teman a Dios y respeten al rey.” (1 Pedro 2:17, NTV)
Ahora, cuando la ley de los hombres y la ley de Dios entra en conflicto ¡tenemos un problema! sabemos que Dios demanda obediencia y cuando la ley civil es contraria a SU ley debemos manifestar nuestra objeción. ¿Qué si la ley prohíbe predicar? no es posible obedecer esa ley sino buscar vías para hacerlo, así florecieron las iglesias en las cuevas de la china comunista o en las catacumbas en Roma.
Si el gobierno legaliza la eutanasia, pedofilia, aborto, hormonar a menores de edad ¡no podemos someternos a esas leyes! Pero al tomar esa decisión debemos estar preparados para pagar el precio, que muchas veces se traduce en persecución; en ese momento debemos recordar lo que dijo nuestro Señor Jesús:
“¡Alégrense! ¡Estén contentos, porque les espera una gran recompensa en el cielo! Y recuerden que a los antiguos profetas los persiguieron de la misma manera.” (Mateo 5:12, NTV)
En la Biblia los que objetaron a la autoridad, lo hacían porque tenían un mensaje claro de Dios que no podían dudar; las parteras de Moisés sabían que era incorrecto matar a los niños, Daniel y sus amigos saben que no pueden postrarse en adoración a un ídolo, Pedro y Juan tienen la orden de predicar hasta lo último de la tierra y todos ellos obedecen la Palabra de Dios y no un capricho personal o egoísta.
No llevemos a cabo una “guerra santa” sólo para satisfacer nuestras frustraciones internas. El cristiano debe cuidarse de no disfrazar su prejuicio con el ropaje de “indignación justa”, para dar la apariencia de ser valiente soldado de la conciencia.
Algunas de esas batallas innecesarias son: la guerra de las formas; la música, estilos, instrumentos; la vestimenta, sólo falda en mujeres y los hombres de traje y corbata; la versión de la Biblia NTV, NVI, RV60; ir al cine, juego de cartas, ir al circo, tomar o no vino. Algunos de estos se han elevado a nivel de dogma y si alguien osa decir lo contrario a lo tradicionalmente establecido lo critican de estar corrompiendo algo que otro alguien impuso por gusto personal.
La protesta justa contra la injusticia siempre incluye sacrificio y sufrimiento y debe ser motivada por el amor.
Palabra de Dios
Oremos
