La Fe y la Confianza de la Ciudadanía Celestial

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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El creyente ha sido hecho "ciudadano del Reino de Dios, por la fe" y añora esa patria no sintiendo que pertenecen a lo terrenal. Y la única manera de llegar a esa "patria celestial" es por medio de morir en la fe de Cristo Jesús.

Notes
Transcript

Lectura Inicial

[Salmo 139]
Salmo 138 NBLA
Salmo de David. 1 Con todo mi corazón te daré gracias; En presencia de los dioses te cantaré alabanzas. 2 Me postraré hacia Tu santo templo, Y daré gracias a Tu nombre por Tu misericordia y Tu fidelidad; Porque has engrandecido Tu palabra conforme a todo Tu nombre. 3 En el día que invoqué, me respondiste; Me hiciste valiente con fortaleza en mi alma. 4 Todos los reyes de la tierra te alabarán, Señor, Cuando hayan oído los dichos de Tu boca. 5 Y cantarán de los caminos del Señor, Porque grande es la gloria del Señor. 6 Porque el Señor es excelso, Y atiende al humilde, Pero al altivo conoce de lejos. 7 Aunque yo ande en medio de la angustia, Tú me vivificarás; Extenderás Tu mano contra la ira de mis enemigos, Y Tu diestra me salvará. 8 El Señor cumplirá Su propósito en mí; Eterna, oh Señor, es Tu misericordia; No abandones las obras de Tus manos.

Lectura Bíblica

La Fe y la Confianza de la Ciudadanía Celestial

[Hebreos 11.13-16]

Hebreos 11:13–16 NBLA
13 Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto desde lejos y aceptado con gusto, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. 15 Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. 16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.

Introducción:

En 1918, el equipo de “los medias rojas de Boston” vendió a un jugador muy importante para ellos, Babe Ruth, porque, el dueño necesitaba dinero. Se fue a “los yankees de Nueva York”
Hasta ese momento, los “medias rojas” habían ganado 5 títulos, mientras que los “yankees” ninguno.
Al estar en los “yankees” el equipo mejoró mucho y llegó a las finales y aunque las perdí, iban mejorando. Mientras que los “medias rojas ya no llegaban a la final”
Así pasaron 86 años, donde los yankees ganaron 26 campeonatos, y los “medias rojas” ¡Ninguno!
A esto le llamaron: “la maldición del Bambino” en referencia a Babe Ruth.
Durante todos estos años, estos jugadores, solo vieron pasar los partidos y las temporadas sin poder ser campeones.
¡86 años! ¿Cuántas personas se quedaron con las ganas de ver a su equipo campeón! Algunas veces estuvieron cerca de ganar, pero solo saludaron el campeonato desde lejos y aceptaron que no sería de ellos esa gloria.
Hasta el 2004 cuando ganaron a su acérrimo rival, los yankees la final de conferencia para ir a la serie mundial y ganar todos los juegos haciendo algo que nadie había hecho jamás, Ganar 8 juegos seguidos en las series finales para coronarse como campeones del baseball.
Así podemos ver los casos de: Abraham, Sara, Noé, Enoc y Abel que murieron en fe, confiando en las promesas de Dios sin verlas cumplidas, anhelando una patria propia, una celestial.
(2) Implicación
Abraham, Sara, Noé, Enoc y Abel murieron en fe, confiando en las promesas de Dios sin verlas cumplidas, anhelando una patria propia, una celestial.
El hecho de estos héroes de la fe es que consideraron lo terrenal y mundano como algo secundario para vivir a la luz de lo eterno, añorando la ciudad celestial que Dios ha preparado.
Idea Central:
El creyente ha sido hecho "ciudadano del Reino de Dios, por la fe" y añora esa patria no sintiendo que pertenecen a lo terrenal. Y la única manera de llegar a esa "patria celestial" es por medio de morir en la fe de Cristo Jesús.
(3) Explicación / Bosquejo
I. Morir en Fe (Hebreos 11.13a)
II. Vivir como Peregrino y Extranjero (Hebreos 11:13(b)-16)

I. Morir en Fe

[Hebreos 11:13a]
Hebreos 11:13 NBLA
13 Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto desde lejos y aceptado con gusto...
En otras traducciones se menciona lo siguiente:
Hebreos 11:13 RVR60
13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo...
Hebreos 11:13 BTX
13 Conforme a la fe murieron todos éstos, no habiendo recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, las creyeron y las saludaron...
Hebreos 11:13 LP:EMD
13 Todos estos murieron sin haber recibido lo prometido, pero lo vieron de lejos con los ojos de la fe y lo saludaron...
Hebreos 11:13 NVI
13 Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos...
Vemos que, personas como Abraham & Sara, Noé, Enoc, Abel, fueron gente que caminó en esta tierra, sin realmente recibir el cumplimiento pleno de la promesa, sino solo viéndolas de lejos, y murieron (o fueron llevados) por ejemplo:

A) Las Promesas

1- Primer Promesa

Una promesa que ya se había dado a los antiguos, desde Adán, es que un hijo, nacido de la simiente de la mujer, aplastaría la cabeza de la serpiente. (Gn 3.15)
Pero ningún hombre había podido derrotar de manera contundente a la serpiente, pues ésta seguía haciendo caer a los hombres.

2- Segunda Promesa

La promesa a Noé de ya no destruir el mundo por medio de agua.
Noé vió que Dios cumplió su advertencia de destruir al mundo y ahora le iba a tocar ver el juramento que Dios hizo, pero no podía vivir para siempre para contemplar esa promesa cumplida a lo largo de todas las generaciones. (Gn 9.11-12)

3- Tercera Promesa

Dios llamó a Abraham y le prometió en Gn 12.1-3
Génesis 12:1–3 NBLA
1 Y el Señor dijo a Abram: «Vete de tu tierra, De entre tus parientes Y de la casa de tu padre, A la tierra que Yo te mostraré. 2 »Haré de ti una nación grande, Y te bendeciré, Engrandeceré tu nombre, Y serás bendición. 3 »Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra».
Y en el caminar de Abraham vio parcialmente cumplidas las promesas, no las vió en su tutalidad.
Vio como otros hombres y pueblos lo bendecían, vió que él mismo fue endición a otros, vió a sus hijos, pero no vió una nación ni poseyó la tierra que Dios le prometió.
Todos ellos murieron viendo de lejos la promesa...

B) Morir con la confianza en Dios

Morir en fe, creo que es el mejor término para referirse a este aspecto de morir con la convicción de lo que pasará, sin ver realizada la promesa.
Morir en fe, también puede significar, morir manteniendo la fe.
Recuerdo que en el funeral de Acción de Gracias de mi suegra, en el 2021 mencioné esto a los asistentes:
“Tenemos la seguridad de que misuegra murió en la fe de Cristo Jesús. Y tú, amigo, familiar, tú que me escuchas, también vas a morir; y ¿qué quieres que se diga de ti en tu funeral?
¿que moriste en fe? o que ¿viviste sin fe?
Esto algo a lo que todos debemos aspirar.
Hermanos, debemos estar preparados para la muerte. Y no solo eso, sino que debemos prepararnos para “morir en la fe”
La noticia de la muerte de alguien, siempre es triste, pero se logra hacer más llevadera cuando sabemos que quien murió, lo hizo en la fe de Cristo Jesús.
Romanos 14:8 NBLA
8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
El que muere hoy en día, y tiene fe en Cristo Jesús, no podrá disfrutar de la promesa de la vida eterna como dice en Jn 11.26
Juan 11:26 NBLA
26 y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».
Verá desde lejos esta promesa, la verá pasar frente a sus ojos y enfrentar pasar de esta vida a la otra. Pero sí experimentará la promesa del versículo anterior: Jn 11.25
Juan 11:25 NBLA
25 Jesús le contestó: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá,
¿Cómo vivir entonces nuestra vida pensando en que las promesas pasarán frente a nuestros ojos y muchas no las alcanzaremos?
Aceptando y Confesando que vamos a:

II. Vivir como Peregrinos y Extranjeros

[Hebreos 11.13(b) -16]
Hebreos 11:13–16 NBLA
13 (b) ...confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. 15 Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. 16 Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
En específico se menciona aquí el testimonio de Abraham y Sara, pues son quienes salieron por el llamado de Dios a una tierra extraña y siempre anduvieron como peregrinos (gente de paso) lo emnciona la versión LP
Hebreos 11:13 LP:EMD
13 (b) ...reconociendo así que eran extranjeros y gente de paso sobre aquella tierra.
Pues nunca se establecieron plenamente tomando posesión de la tierra.
Ellos anhelaban una “patria propia” una ciudad preparada por Dios (v.16)
Ya se ha hecho mención de esta ciudad en He 11.10
Hebreos 11:10 NBLA
10 porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
y es en referencia a la ciudad de Dios He 12.22
Hebreos 12:22 NBLA
22 Ustedes, en cambio, se han acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles,
y también se refiere a la ciudad eterna de los creyentes, la que vendrá.
Hebreos 13:14 NBLA
14 Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir.

Estas palabras forman una exhortación a los creyentes hebreos que vacilan en su fe. Los héroes de los vers. 4–12 permanecieron firmes en su fe, muriendo sin haber visto el pleno cumplimiento de las promesas.

Ellos fueron “extranjeros y peregrinos.” Ellos reconocieron que su destino eterno no era terrenal ni temporal. Ellos entendieron que su ciudadanía eterna pertenecía al cielo y no a la tierra. Sus vidas aquí en la tierra era un peregrinaje que los llevaría al cielo.

Estos hombres y mujeres de fe, creen y confiesan que fueron “peregrinos y extranjeros” en esta tierra:
Génesis 23:4 NBLA
4 «Yo soy extranjero y peregrino entre ustedes; denme en propiedad una sepultura entre ustedes, para que pueda sepultar a mi difunta y separarla de delante de mí»
Jacob lo expresa al Faraón en Gn 47.9
Génesis 47:9 NBLA
9 Entonces Jacob respondió a Faraón: «Los años de mi peregrinación son 130 años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han alcanzado a los años que mis padres vivieron en los días de su peregrinación»
David lo expresa también cuando ofrenda para la construcción del templo, en 1 Cr 29.15
1º Crónicas 29:15 NBLA
15 »Porque somos extranjeros y peregrinos delante de Ti, como lo fueron todos nuestros padres; como una sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay esperanza.
Abraham y sus descendientes tuvieron la oportunidad de volver a la tierra de la cual habían salido (de Harán) ciudad fundada por el padre de Abraham, en honor a su hijo que había muerto en Ur.
La familia de Abraham, su padre y su otro hermano Nacor, se quedaron allí, en Harán o también llamado “Mesopotamia”
Allá fue el siervo de Abraham a buscar mujer para Isaac, bajo el juramento de no llevar de regreso a Isaac, sino permanecer acá.
La mujer que trajo el siervo de Abraham, fue Rebeca, hija de Betuel, hijo de Nacor, hermano de Abraham, es decir, su sobrina nieta.
Con todo esto, queremos decir, que hubo oportunidades de volver y hacer su vida como solía ser antes, incluso con el apoyo de su famillia, pero ellos confiaron en Dios, quien los había llamado y en quien creían para vivir, de ser necesario, como peregrinos y extranjeros aun en la tierra que Dios les iba a dar, pero no en ese momento.
¡Cuántas veces ha sucedido que las personas visitan una casa, o trabajan en ella, y después son los dueños!
Así a Abraham y a Sara, quienes estuvieron “de paso” por la tierra de la promesa, incluso pagando por un terreno dónde sepultar a sus muertos (el campo de Macpela que Abraham compró para sepultar a Sara).
Ellos están buscando (anhelando) y luchando para conseguir lo que Dios les prometió, no están buscando otra cosa, solo lo que Dios prometió.
Un morada celestial eterna, una ciudad que Él ha preparado para ellos, porque Él es Su Padre, y así como ellos anhelan y luchan y se apartan para alcanzar la promesa de Dios. Él no se avergüenza de ser Dios de ellos, no los tiene en poca cosa, aunque en la vida parezca que no lograron alcanzar las metas terrenales que muchos tienen, como ser exitosos en sus trabajos, tener una casa y dejar un legado a sus hijos.
Estos peregrinos, parece que no logran ni una cosa ni otra, pero Dios es quien los guía y los lleva de la mano durante esa peregrinación en esta tierra.
Él mismo los llama a abandonar sus vidas y perderlas para ganar lo eterno. Él mismo los llama a deshacerse de los bienes materiales para alcanzar los espirituales. Él mismo los llama a poner atención en lo eterno.
(4) Redención
Cristo, también vivió como peregrino y extranjero, sin lugar dónde recostar la cabeza, sin dinero, sin éxito laboral, sin familia que lo apoye, con un pueblo que lo rechazó, y fue a la cruz, perdiendo Su vida, su dignidad y al parecer, la guerra contra Satanás, porque iba a ser mordido por la serpiente en el talón… Pero con Su muerte iba a derrotar para siempre a la serpiente, al pecado y la maldición que conlleva, para darnos vida y salvación.

Conclusión

Hermano:
¿Qué te preocupa más, la educación de tus hijos o su salvación? ¿Cuátos días falta a la escuela y cuántos a la iglesia?
¿Cuántas tareas y exámenes presenta en su escuela y cuántas buenas obras y versículos se parende para el Señor?
¿Te preocupa que tus hijos sean exitosos, ganen dinero, tengan una casa y se casen con un buen hombre o una buena esposa y tengan hijos? o ¿te preocupa más que conozcan al Señor, le obedezcan y den frutos para Él?
Ahí está nuestra realidad… Ahí tenemos el espejo para vernos cada uno de nosotros y lo que realmente mueve nuestras vidas.
Lo terrenal o lo Eterno
Abraham y Sara, Noé, Enoc, Abel, lo dejaron todo por seguir a Dios. Sus vidas no se conformaron con lo que el mundo les ofrecía, sino que anhelaron una mejor ciudad, un mejor lugar para establecer su patrimonio: El cielo, la ciudad de Dios.
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