La muerte de Eli
1a de Samuel • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 7 viewsNotes
Transcript
Narrativa
Narrativa
Después de la derrota estrepitosa, un soldado logra regresar a Siló. El texto de hoy se va a centrar en 2 personajes. Elí y su nuera. De Elí se nos dice que ha estado vigilando el camino (aunque irónicamente también nos dice que ya no ve). Además el narrador quiere mostrarnos el grado de ansiedad de Eli y nos dice que “su corazón tiembla” de solo pensar en el arca.
En la escena aparece un hombre que acaba de llegar del frente de batalla. Este hombre viene con malas noticias. Apenas las comunica y se hace un alboroto. Al punto de que, si en el v.5 gritaron de alegria, ahora el pueblo grita pero de desesperación. Eli, quien ya no puede ver pregunta a que se deben los gritos y el mensajero le tiene que comunicar lo que acaba de suceder. El mensaje tiene 3 partes: los israelitas han perdido y han huido de los filisteos, los 2 hijos de Eli han muerto en batalla y el arca de Dios ha sido capturada.
El narrador le añade dramatismo al relato. Cuando Eli oye que el arca ha sido capturada, Eli se va de espalda y se cae. Al ser tan grande de edad y gordo, Eli se golpea en la nuca y muere. A este relato tan corto se le añade un titulo “Eli había dirigido al pueblo de Israel durante 40 años”. Asi que con la muerte de Eli, damos por finalizada la etapa o la época de los Jueces.
El otro personaje es la esposa del sacerdote Finees. Esta mujer está embarazada y talvez por el impacto que le produce la noticia no solo de la derrota y captura del arca sino tambien de la muerte del esposo y suegro, empieza con trabajo de parto. Este trabajo de parto es difícil al punto de costarle la vida. En su agonía se le intenta reanimar diciendole que su bebé es un niño. De acuerdo al texto, ella no hace ningún comentario respecto a este niño. Para ella no hay futuro. Lo único que esta mujer hace es ponerle nombre al niño. El nombre es Icabod, este nombre en hebreo es una pregunta ¿Dónde está la gloria? aunque también se puede entender como “sin gloria”. Finalmente, esta mujer exclama: ¡Se han llevado la gloria de Israel! ¡El arca de Dios ha sido capturada!
Reflexión
Reflexión
Hace una semana hablabamos de la fe de amuletos. Esta fe se basa en lo que nosotros suponemos que debe hacer Dios los lugares en donde nosotros suponemos que le podemos encontrar. Eli nos muestra un ejemplo mas de este tipo de fe.
Ha sido juez de Israel por casi 40 años. Su papel por lo que sabemos ahora, no era solo el de vigilar los sacrificios en el santuario sino también dirigir y guiar al pueblo. Uno esperaría que una persona con un encargo de esta magnitud pudiera ser la persona mas cercana al Señor, pero no es así. Eli siente temor en su corazón por el arca, cuando sabemos que esta misma ha logrado causar terror en todo el campamento filisteo. Eli no ha logrado comprender en 40 años que es Dios quien le da el valor al arca, no es el arca en si mismo.
Eli nos demuestra que podemos destinar toda la vida a lo que creemos que es “andar con Dios”. Incluso podemos llegar a la cúspide de un liderazgo y aún así no haber podido entender de que se trata tener fe en Dios. Elí solo sabe mostrar miedo y duda en su relación con Dios. Demuestra sentirse seguro porque un objeto está en su lugar correcto, pero no demuestra mas que una tibia respuesta ante el abuso de sus hijos en los sacrificios. Eli está conforme con que todo siga su curso tal y como él lo conoce, siempre y cuando los objetos y rituales sagrados estén en su lugar y momento correcto.
Siló tiene eco en el profeta Jeremías. A este profeta el Señor le dice: Quieres ver lo que pasa cuando mi pueblo no me obedece. Ve a Siló, ahí estaba mi nombre y ahora solo es ruinas. El pueblo en el tiempo de Jeremías había logrado una importante reforma al exterminar el culto a Baal, sin embargo Jeremias no está conforme y los confronta con su actitud meramente religiosa. Solo en lo exterior dejó de haber culto pagano. Solo en lo exterior se adora a Dios. Dios a través de Jeremías les recrimina que no sean genuinos.
El miedo lleva a la desesperación y la desesperación a la muerte. La esposa de Finés está agonizando y ni siquiera ahí es capaz de ver el poder de Dios. Su fe la lleva a perder toda esperanza y en su desesperación grita que la gloria de Dios está extinta. El razonamiento de esta mujer es que si el arca de Dios ya no está en Israel, entonces ellos ya no cuentan con la gloria de Dios. Un breve repaso en la historia de Israel nos permitirá ver la gloria de Dios aún cuando el arca no existía. A lo que temían los filisteos era al Dios de las plagas en Egipto. Ese Dios que se habia manifestado aún sin arca. Este mismo Dios es capaz de hacer un milagro frente a la esposa de Finés. Este milagro es regalarle un hijo. Aún en medio de una tragedia el milagro de la vida se está gestando. Pero los ojos de esta mujer están lo suficientemente apagados para ignorar este milagro. Parece ser entonces que la ceguera no es solo de Eli, si no también de su nuera. No se trata de una ceguera fisica sino de una ceguera espiritual.
El domingo pasado les lanzaba un reto. El reto es a frenar nuestro ritmo frénetico de vida y ponernos frente a Dios para oir su voz. Hay tantas cosas a nuestro alrededor que nos recuerdan que la gloria de Dios es imposible de extinguir que no podemos atribuirle un espacio ni un objeto. La vida que Él nos regala, la propia y la de nuestros hijos es un motivo suficiente para entender que no se ha apartado, que sigue aquí; paciente y dispuesto a atendernos. El Señor constantemente denuncia el apropiarnos de los objetos y los rituales sagrados para volverlos un arma para controlarlo a Él y a los demás.
Los invito a dar un salto de fe. Dejar atrás la fe primitiva y avanzar hacia una fe madura.
