LA ORACION
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LA ORACION – Efesios 6:18-20
LA ORACION – Efesios 6:18-20
I. LA ORACIÓN COMO CLAVE DE LA VIDA CRISTIANA
I. LA ORACIÓN COMO CLAVE DE LA VIDA CRISTIANA
1. La oración es más que hablar con Dios: es comunión constante.
2. La Palabra y la oración van unidas:
3. La oración es el aire del creyente.
II. LA ORACIÓN EN EL CONTEXTO DE EFESIOS
II. LA ORACIÓN EN EL CONTEXTO DE EFESIOS
1. Efesios describe todos los recursos del creyente:
2. Pero el peligro es confiar en esos recursos sin depender de Dios (1 Co 10:12).
3. Por eso la carta culmina en la oración: sin ella, el cristiano pierde la perspectiva espiritual.
III. LOS “CUATRO TODOS” DE EFESIOS 6:18
III. LOS “CUATRO TODOS” DE EFESIOS 6:18
1. En todo tiempo → la frecuencia de la oración.
a. No momentos específicos: “Orad sin cesar” (1 Ts 5:17).
b. Vivir en conciencia constante de la presencia de Dios.
c. La vida cristiana es comunión continua (1 Jn 1:3).
2. Con toda oración y súplica → la variedad de la oración.
a. Pública o privada, en silencio o en voz alta, planeada o espontánea
b. Diferentes posturas, emociones y motivos (Sal 55:17; Lc 6:12; 1 Ti 2:8).
3. Velando con toda perseverancia → la actitud en la oración.
a. Estar alerta espiritualmente (1 Pe 4:7).
b. Orar de manera específica para ver respuestas específicas (Jn 14:13).
c. Perseverar y ser sensibles a las necesidades de otros (2 Ti 1:3-4).
4. Por todos los santos → el enfoque de la oración.
a. Pablo no pide oración por comodidad sino por valor para predicar (Ef 6:19-20).
b. La prioridad es orar unos por otros (1 S 12:23).
IV. APLICACIÓN PERSONAL
IV. APLICACIÓN PERSONAL
La oración es nuestro oxígeno espiritual; sin ella, la fe se debilita.
Orar en todo momento, en todo lugar, y por todos los santos.
No te enfoques solo en tus necesidades físicas; ora por las batallas espirituales.
Ejemplo: Pablo en prisión no pide libertad, sino denuedo para proclamar el evangelio.
V. CONCLUSIÓN
V. CONCLUSIÓN
La oración no es opcional: es el arma invisible que sostiene toda la armadura.
Orar o desmayar: no hay punto medio (Lc 18:1).
La oración continua mantiene nuestra dependencia, comunión y poder espiritual.
Recordemos:
“El que piensa estar firme, mire que no caiga.” (1 Co 10:12)
“Lejos sea de mí que peque contra Jehová cesando de rogar por vosotros.” (1 S 12:23)
