Siervos inútiles
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 150 viewsNotes
Transcript
Siervos inútiles
“7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: “Pasa, siéntate a la mesa”? 8 ¿No le dice más bien: “Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Después de esto, come y bebe tú”? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.”
Lucas 17:7-10
Introducción
El mensaje de hoy trata de: “La parábola nos presenta el incómodo recordatorio de que no somos más que esclavos de Cristo, y que Cristo es un amo implacable que exige obediencia completa y nada menos”
El mensaje de hoy es para: Todos aquellos que servís a Dios porque le amáis.
Contexto del pasaje
Son concejos para la convivencia
Cómo era ser esclavo?
Jesús hablaba para sus discípulos y para los fariseos que le rodeaban.
El servicio no es una moneda de cambio (v.7-9)
Nuestra inutilidad (v.10)
Conclusión
Introducción
¿A que no es lo mismo sacar un 5 raspado, que un 8?
Pues mi madre no lo veía así. Veremos ahora con la nieta, a ver si ha cambiado o no.
La verdad es que nunca he sido buen estudiante, no tenía grandes notas, de hecho solía suspender. Por eso cuando aprobaba me ponía muy contento, y cuando sacaba más de un suficiente, me motivaba, me esperaba un premio, un algo… Sin embargo mi madre me decía que eso era mi obligación, que para eso estoy estudiando, para aprobar.
Pero mamá, he sacado un 7. Enhorabuena, pero no te voy a comprar ese juego de play.
No lo entendía, yo creía que merecía una recompensa por todo mi esfuerzo.
El mensaje de hoy trata de: “La parábola nos presenta el incómodo recordatorio de que no somos más que esclavos de Cristo, y que Cristo es un amo implacable que exige obediencia completa y nada menos”
El mensaje de hoy es para: Todos aquellos que servís a Dios porque le amáis.
Vamos a leer en Lucas 17:7-10
“7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: “Pasa, siéntate a la mesa”? 8 ¿No le dice más bien: “Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido. Después de esto, come y bebe tú”? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.”
2. Contexto del pasaje
En este fragmento, Jesús está dándole consejos para la convivencia a sus discípulos. Pero no eran sus únicos oyentes, pues los fariseos también estaban por ahí escuchando.
En todas sus parábolas, Jesús apelaba al conocimiento común y a las experiencias cotidianas de los que le oían. Por eso aunque parezca en este texto que Jesús está a favor de la esclavitud, en realidad no lo está aprobando, Simplemente se basa en esta realidad cotidiana para enseñar sobre las responsabilidades del discípulo como siervo de Dios.
Hoy en día gracias a Dios, la esclavitud está abolida en todo el mundo y es penada. Por eso quizá ya no sabemos cómo era tener esclavos y cómo se les trataba. La cosmovisión de la gente hacia los esclavos está recogida en este fragmento:
“Al burro, hierba, palos y carga,
y al esclavo, pan, corrección y trabajo.
Da trabajo a tu esclavo para que no busque el descanso;
si levanta la cabeza, se rebelará contra ti.
Con yugo y riendas se doblega una bestia,
Y con duros castigos al mal esclavo.
Pon a tu esclavo a trabajar para que no esté ocioso,
pues la ociosidad trae muchos males.
Hazle trabajar como le corresponde,
y si no obedece, ponle cadenas en los pies.
Pero no te excedas con nadie, ni hagas nada sin tener derecho”
Es decir que se esperaba que los esclavos fueran tratados con dureza, atados en corto porque si no se te suben a las barbas como diríamos actualmente. Ni de broma se esperaba que se le diese las gracias al esclavo, o que se le diera ningún tipo de premio por haber cumplido con lo que se le mandó. El esclavo no era tu amigo.
3. El servicio no es una moneda de cambio (v. 7-9)
En el texto que hemos leído Jesús pone al oyente en el papel de un hombre de pocos recursos que solo se puede permitir un esclavo para todas las labores del campo y de la casa. Y hace una pregunta, acaso cuando llegáis de casa le decís al siervo que pase a casa y tome un café contigo y juntos hacéis la cena. No. Este amo cuando llega a casa después de su jornada de trabajo, en vez de ofrecer descanso también para su siervo, demanda que entre en la casa para preparar la cena, servirle y que vele que no le falte de nada y cuando haya terminando, solo entonces comería su siervo.
A continuación, en el v.9, Jesús pregunta si el siervo espera que le dan las gracias. “Yo pienso que no” nos deja ver que nadie ni el amo, ni el esclavo ni los oyentes esperan palabras de gratitud, mucho menos una recompensa extra por haber hecho el trabajo.
La actitud del esclavo de no buscar una recompensa, no buscar una palmadita en la espalda por haber hecho su trabajo, es lo natural, nada extraordinario. Esa es una relación “amo-sirviente”.
Antes dijimos que los discípulos no eran los únicos que estaban escuchando esta enseñanza; los fariseos también estaban ahí escuchando. La idea que tenían los fariseos es “yo hago todo esto, pero qué obtengo a cambio?” Lo vemos más adelante en el capitulo 18:12, en la parábola del fariseo y el publicano. Yo ayuno dos veces a la semana, es decir mucho más de lo que es normal: como queriendo decir yo no soy mejor que este publicano que está a mi lado. Yo merezco que me oigas, merezco esto y aquello. Por cuanto no solo hago lo obligatorio sino que hago más, merezco algo a cambio.
Yo me pregunto, quizá nosotros estaríamos buscando una relación “empresario-empleado”. Buscamos ser recompensados por todo lo que hacemos para el Señor, buscamos nuestro salario. Buscamos una recompensa por hacer nuestro trabajo. Porque claro, el obrero es digno de su trabajo, no? Pero es que nuestra relación no es una relación mercantil patrón-obrero, sino amo-esclavo.
Hoy hemos venido aquí, estoy seguro con alguna que otra petición que hacer a nuestro Señor. Sin embargo por muchos méritos que hayamos hecho, el servicio no es una moneda de cambio por el cual obtenemos el favor, recompensas. Cumplir lo que se nos ha mandado es lo mínimo que se espera de nosotros. Como esclavos de Jesús, Él nos exige obediencia completa y nada menos.
.Nuestro servicio no nace de querer ganar el amor de Dios, sino de reflejar el amor que ya hemos recibido
Servimos por amor a Aquel que nos amó (sirvió) primero.
4. Nuestra inutilidad (v.10)
Hasta ahora, según la narrativa de Jesús, nosotros estamos en el lugar del amo. Y pareciera que ahora venía algo como “por lo tanto como amo que eres, ordenado a tus sirvientes, y tal y tal…”.
Jesús ahora nos pone en la perspectiva del esclavo: “así que vosotros…”
La palabra inútil, puede sonar fuerte, pero realmente es lo que es, quizá como eufemismo podemos usar “indigno”. El siervo se llama a sí mismo “inútil o indigno” porque aunque ha hecho muchas cosas, solamente ha hecho lo que debía de hacer, por consiguiente, no posee mérito alguno; y solamente podría ser llamado útil o digno si hiciera más de lo que está obligado a hacer.
Hermanos, no hay recompensa de Dios por nuestros méritos.
En cierto sentido, el concepto de “siervos inútiles” se aplica a todos nosotros. Ya que un siervo que se debe completamente a su señor, no puede dar provecho adicional mediante sus obras que van más allá de su deber.
Creo que unos de los grandes problemas que ha tenido la humanidad es que creemos que que Dios está a nuestro servicio. Tenemos a Dios como un medio para conseguir lo que queremos, y no como lo que realmente queremos.
Ser obedientes, cumplir con el propósito por el cual hemos sido creados, por el cual estamos hoy aquí todavía en la tierra, no pone a Dios en deuda con nosotros. Como siervos obedientes que cumplen con su trabajo, no hemos hecho nada que nuestro amo no tenga derecho a exigirnos.
Pablo lo tenía claro: “Sin embargo, cuando predico el evangelio, no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico el evangelio!” 1 Co 9:16
Nuestra vida de servicio no debería estar motivada por la búsqueda de gloria personal, sino por la gratitud a Dios por su gracia y misericordia. El verdadero servicio es hacer lo que se espera de nosotros como creyentes y entender que no estamos buscando recompensas, sino simplemente cumpliendo con nuestros deberes.
Lejos de desanimarnos, debemos mirar a Jesús como el modelo supremo de servicio. Jesús mismo vino no para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. En Jesús encontramos el mejor ejemplo de humildad y dedicación a la voluntad del Padre, y esto nos debe animar a vivir de manera similar en nuestras vidas.
5. Conclusión y Aplicación
Hermanos, es muy fácil creernos más de lo somos. Cuando nos involucramos, cuando cumplimos, cuando somos obedientes, pareciera que estamos haciendo puntos para ser los favoritos del Señor. Ya no somos tan malos, merecemos mejores cosas.
Tenemos que aprender a desarrollar la humildad a la par que el servicio, no vale de nada ser los más cumplidores si nuestro corazón no busca la humillación continua ante nuestro Señor.
¿Qué si Dios no te da nada nunca? ¿Seguirías siendo su siervo?
¿Qué si Dios no solo no te da sino que te quita todo? ¿Seguirías siendo su siervo?
¿Ver sentado al Maestro en la mesa, y que el Maestro te mire a los ojos. Sería eso suficiente?
