Enfrentando adversidades en la obra de Dios
Dominical • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 13 viewsLa iglesia tiene la responsabilidad de atender su trabajo, el servicio a Dios y velar por su familia contra los ataques del enemigo.
Notes
Transcript
Enfrentando adversidades en la obra de Dios
Enfrentando adversidades en la obra de Dios
Nehemías 4:12–17
12Pero sucedió que cuando venían los judíos que habitaban entre ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volviereis, ellos caerán sobre vosotros.
13Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. 14Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. 15Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. 16Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. 17Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.
Introducción
Introducción
Esta historia relata los acontecimientos después del cautiverio en Babilonia, en época de Nehemías.
Los judíos habían sido conquistados por los caldeos y llevados cautivos a Babilonia, perdieron su ciudad, templo, tierra, casas y libertad.
Durante 70 años fueron esclavos hasta que fue cumplida la promesa de Dios que sería liberados y volverían a su tierra.
Aunque ellos volvieron las cosas eran difíciles, el alimento era escaso, no tenían dinero y debían reconstruir sus hogares, su ciudad y el templo de Dios.
No podían ser egoístas pensando solo en ellos descuidando su ciudad y el templo… porque en el bienestar de la ciudad era el bienestar propio, y teniendo un lugar de adoración digno alcanzamos la misericordia y bendición de Dios.
Aunque ellos habían comenzado a reconstruir sus casas y ciudad, habían descuidado la casa de Dios: Hageo 1:4–8 “4¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? 5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. 6Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.”
Como hijos de Dios debemos entender que nos ocuparnos por el bienestar personal y familiar, pero también por el de la casa de Dios.
Ahí hay bendición y bienestar.
Estos judíos trabajaban pero no alcanzaban satisfacción hasta que se ocuparon de la casa de Dios.
Dios nos ha dado talentos y capacidades para que trabajemos y nos ganemos el sustento diario pero que también los pongamos a su servicio. 1 Corintios 12:7 "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho."
Una vez comprendemos nuestra responsabilidad en la obra de Dios, también debemos comprender que tendremos oposición.
Nehemías
Nehemías
Nehemías fue escogido por Dios para restaurar Jerusalén, después de haber sido destruida por los Babilonios 70 años atrás.
Las murallas de Jerusalén y el templo debían ser reconstruidos con el propósito de restaurar el culto y la adoración a Dios.
Sin embargo, se levantaron enemigos que querían impedirlo… los samaritanos.
Nehemías pudo haberse desanimado y desistir… podía usar el pretexto de que tenía buenas intenciones, pero habían muchos problemas.
Pero decidió enfrentar las adversidades, debía esforzase por su familia y su pueblo, pero sobre todo, hacer la obra de Dios, la cual es mucho más gloriosa y productiva que la obra terrenal.
Trabajo en familia
Trabajo en familia
Nehemías 4:13 “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.”
Nehemías sabía la importancia de la familia, por tanto, organizó el trabajo y la defensa en familias.
Para esta tarea, el varón debe estar al frente: Josué 24:15 "Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová."
Debemos ser consientes de la necesidad espiritual en nuestra sociedad y que somos nosotros los responsables de restaurar a nuestras familias y sociedad.
Debemos ser consientes de la asechanza del enemigo que quiere destruirnos. Isaías 54:13 “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.”
Satanás quiere devorar nuestras familias, por eso debemos trabajar en la obra de Dios e involucrarlos a ellos.
El trabajo es arduo
El trabajo es arduo
Nehemías 4:14 “Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.”
Cuanto más buscamos del Señor, más problemas vienen.
Esto es lo que enfrentó Nehemías, había personas que lanzaban burlas y amenazas por la obra en Jerusalén.
Pero Nehemías no se desanimó sino que tomo valor.
El objetivo era defender su casa. Nehemías 4:14 “…pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.”
Satanás está atacando fuertemente a nuestros niños, adolescentes y jovenes con muchas atracciones: musica, películas, ideologías y muchas otras mentiras.
Nuestra juventud se está perdiendo, y qué estamos haciendo como iglesia para defenderlos.
El trabajo es duro y difícil, pero contamos con la ayuda de Dios. Nehemías 4:14 “…No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible…”
Recordemos las palabras de Pablo: Romanos 8:31 “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
Dios obró a favor de Nehemías y el pueblo: Nehemías 4:15 “Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.”
Aunque eran pocos y débiles, sus enemigos se acobardaron porque Dios estaba con ellos.
Había amenazas pero no ataques.
El Señor nos protege por tanto no debemos temer: Salmo 23:4 "Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Las armas
Las armas
Nehemías 4:17 “Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.”
No puedes poner como pretexto tus ocupaciones seculares para no servir a Dios en su obra.
Tu trabajo secular es importante para alimentar a tu familia pero tu esfuerzo espiritual es para vida eterna.
Los hombres de Nehemías aprendieron a administrar su tiempo para trabajar en sus ocupaciones cotidianas, trabajar en la obra y defenderse de sus enemigos.
Debes aprender a manejar tu tiempo, no descuidar tu trabajo secular, atender la obra de Dios y pelear por tu familia.
No descuides la oración, la Palabra de Dios, léela, escudríñala, escucha su exposición, congrégate, sirve a Dios, todas estas son armas poderosas contra Satanás.
Aprendamos de experiencias ajenas, de personas que destruyeron su familia y vida espiritual por enfocarse solamente en lo material.
Permitieron que Satanás destruyera sus vidas.
Como cristianos debemos entender que hay un enemigo que no descansa y del cual debemos defendernos. Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
Satanás es astuto y con sutilezas y paciencia ataca nuestras familias hasta destruirlas.
Las armas que están a tu disposición son la oración, la Palabra de Dios y tu trabajo en la obra.
Conclusión
Conclusión
Quizá estés enfrentando problemas familiares, el desánimo te ha debilitado, pero la mejor medicina es armarte de valor y decirle al Señor: “Aquí estoy, en qué te puedo servir?”
No confíes en tu capacidad o fuerza, pon a disposición tu vida al Señor y Él te capacitará, te dará la fuerza y inteligencia.
Pelea por tu familia, por tus hijos y por tu comunidad, clama al Señor misericordia.
No descuides tu trabajo secular, debes trabajar como para el Señor, pero también debes disponer tu vida al servicio del Señor y verás como el Señor te usa poderosamente: Salmo 60:12 "En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos."
Cuando te dispongas a servir a Dios vendrán las amenazas, pero no tengas miedo ni te desanimes, sigue adelante como estos judíos que con una mano trabajaban en la obra y con la otra tenían la espada listos para defenderse.
Cuando en enemigo vea tu disposición y coraje no tendrá otra alternativa que salir huyendo: Santiago 4:7 "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros."
Hay mucho trabajo por hacer, el Señor los está inquietando para salir de este lugar, humanamente no tienen recursos y se siente que son pocos, pero lo único que necesita el Señor es ánimo y disposición y verán un milagro glorioso en este lugar.
