Abraham y el pacto de la circuncisión
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VC: 4 “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes”.
Existen diversos tipos de pactos:
1. Pactos legales: el contrato de alquiler
2. Pactos matrimoniales: el que se hace en el altar.
3. Pactos simbólicos o emocionales: un pacto de silencio, en el que un grupo acuerda no hablar sobre un evento específico, por lealtad o protección.
4. Pactos colectivos: un acuerdo sindical.
5. Pactos informales o cotidianos: “Tú cocinas, yo lavo los platos”.
Todos esos pactos, legales o informales, pueden ser rotos. Son imperfectos a causa del corazón del hombre. Pero los pactos que Dios establece se cumplen, son eternos, son perfectos.
En Génesis 17:1-14 encontramos un momento decisivo en la vida de Abram: una nueva revelación de Dios que transforma su identidad, renueva una promesa y establece una señal visible para la relación entre Dios y su pueblo. El pasaje combina la majestuosidad del carácter divino con la llamada a la obediencia humana.
Este pasaje nos ayuda a entender la importancia de vivir en relación con Dios, reconociendo su fidelidad en nuestras vidas. Nos recuerda que, aunque enfrentemos desafíos e incertidumbres, Dios es un Dios de promesas que nos invita a confiar en Él y actuar en obediencia. Oremos.
El mensaje lo dividí en tres partes:
I. Mi pacto es contigo (1-5)
II. Promesas de abundancia (6-8)
III. La señal del pacto (9-14)
I. Mi pacto es contigo (1-5)
1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo oy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
Esta visita se da cuando Ismael tenía trece años.
Dios se presenta a Abram como “Dios Todopoderoso” y le ordena: “Camina delante de mí y sé perfecto”. Frente a un hombre de noventa y nueve años aparece la iniciativa divina que no depende de la capacidad humana ni del tiempo biológico. la orden “anda delante de mí y sé perfecto” se sitúa dentro de ese compromiso divino que exige una respuesta de fidelidad y obediencia. Significa vivir delante de la presencia de Dios, es decir, conducirse en la vida como quien camina en la mirada y compañía constante de Dios; implica obediencia y lealtad al Señor.
“Yo soy el Dios Todopoderoso” afirma soberanía y poder creativo. Lo que podemos esperar que Dios sea para nosotros: Yo soy el Dios Todopoderoso (hebreo: El-Shadday).
Con este nombre prefirió darse a conocer a Abram más bien que con su nombre Jehová (Éxodo 6:3 "Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos." Efectivamente, es un Dios Todosuficiente y Todonecesario; con Él, nada es necesario; sin Él, nada es suficiente.
La llamada a caminar delante de Dios implica una intimidad ética: vivir bajo su mirada y dirección. El cambio de nombre representa un nuevo propósito y una identidad renovada, marcada por la promesa de ser padre de naciones. El Señor también le dice a Abraham, “sé perfecto”. La perfección no es la ausencia de pecado, sino la búsqueda constante de la justicia y la verdad.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: Abram se postró sobre su rostro, como quien estaba sobrecogido por el resplandor de la gloria divina. Como quien estaba avergonzado de sí mismo y abochornado al pensar en los honores que se le hacían, siendo él tan indigno.
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 5 Y no se
llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto
por padre de muchedumbre de gentes.
Dios renueva la promesa y cambia el nombre de Abram a Abraham. Abram significaba
“padre exaltado” y Abraham “padre de multitudes”. Dios cambia el nombre de Abram
a Abraham como señal visible del nuevo pacto y del propósito renovado para su vida:
pasa de ser un individuo con una promesa personal a ser el patriarca “padre de
multitudes”.
Dios le promete a Abram que será padre de muchedumbre de gentes, que su
descendencia según la carne será muy numerosa y también, que todos los creyentes
de todas las generaciones serán considerados como su descendencia espiritual y así
será llamado, no sólo el amigo de Dios, sino el padre de multitudes.
Cuando Dios nos reencuentra con su propósito, no se queda en promesas; Él
verdaderamente transforma. Un cristiano puede entrar en una nueva etapa sin
depender de su pasado, su edad o sus capacidades. La fe madura acepta el propósito
de Dios y le obedece.
II. Promesas de abundancia (6-8)
6 Y te multiplicaré en gran manera y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. 7 Y
estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus
generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después
de ti. 8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la
tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.
En la parte sección Dios expande la promesa: Abraham será “padre de muchedumbre
de gentes”, reinará sobre reyes y su casa recibirá la tierra de Canaán como posesión
perpetua. La promesa no es solo descendencia física, sino un proyecto que abarca
naciones, gobierno y herencia territorial. Dios habla en términos definitivos:
“estableceré mi pacto entre mí y tú, y tu descendencia después de ti por sus
generaciones; pacto perpetuo”.
El pacto menciona tres cosas:
a) Es establecido, no será alterado ni revocado.
b) Es vinculante no sólo con Abraham, sino también con su descendencia después de
él y no sólo con su descendencia según la carne, sino con su descendencia espiritual.
c) Es perpetuo, para siempre: en su sentido físico y también espiritual .
En tiempos de escasez, a menudo nos olvidamos de las promesas de Dios. Como en
el relato de Elías y la viuda de Sarepta (1 Reyes 17), donde Dios multiplicó la harina y el
aceite de la viuda. Esta historia nos recuerda que, aunque las circunstancias parezcan
desesperadas, Dios siempre provee abundantemente para aquellos que confían en Él.
En el v.8 hay inmersas dos aspectos muy poderosos:
a) Que Canaán será su posesión perpetua.
b) Que Dios será el Dios de ellos. Lo que es Dios en sí mismo, eso será para su pueblo:
su sabiduría será de ellos, para guiarles y aconsejarles; su poder será de ellos, para
protegerles y sostenerles; su bondad será de ellos, para proporcionarles sustento
consuelo y apoyo.
Las bendiciones prometidas a Abraham, son símbolos de la generosidad de Dios. En
tu vida, puedes ver la fidelidad de Dios. También su fidelidad se manifiesta en la vida
eterna. Estos versículos nos invitan a vivir con confianza en que, aún cuando no le
veamos, Dios cumple lo que ha prometido y nos da más abundantemente de lo que
podemos imaginar.
III. La señal del pacto (9-14)
10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de
ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. 11 Circuncidaréis, pues, la carne de
vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 12 Y de edad de ocho
días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido
en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
La tercera parte muestra un mandato concreto: la circuncisión como señal del pacto
entre Dios y Abraham. El acto no es meramente simbólico; establece una marca física
y colectiva que distingue al pueblo de la promesa. Todo varón será circuncidado y así
recordarán la relación con el Dios que los llamó.
La circuncisión puede parecer un ritual extraño hoy, pero representaba la obediencia a
Dios y la pertenencia a Su pueblo. En la cultura hebrea era más que un ritual, era un
símbolo de identidad y pertenencia a Dios. La circuncisión simboliza la entrega a Dios,
un recordatorio de que pertenecemos a Él y que es Él quien sostiene nuestras vidas,
incluso cuando no nos sentimos dignos.
La circuncisión funciona como memoria visible del pacto. Se aplica a hombres nacidos
en la casa y a los extranjeros adquiridos, señalando que la pertenencia al pacto no
depende exclusivamente del linaje natural (sanguíneo), sino de la incorporación y
obediencia.
El v.14 menciona que el incumplimiento de este acto tenía consecuencias sociales y
religiosas: “será cortado de su pueblo; ha quebrantado mi pacto”.
Las señales del pacto en la vida de fe contemporánea no necesariamente adoptan esta
misma forma, pero sí cumplen la misma función: recordar, identificar y formar
comunidad. Prácticas como el bautismo, la comunión, la disciplina y el testimonio
congregacional cumplen funciones análogas al señalar públicamente la pertenencia y
la fidelidad a la alianza de Dios.
También, el hecho de que Pablo mencionó en Romanos 2:25-29 que la verdadera
circuncisión es la del corazón. Pablo contrasta la circuncisión exterior en la carne con
la circuncisión interior del corazón para afirmar que la verdadera pertenencia al pueblo
de Dios y la aprobación divina dependen de obediencia sincera y transformación
interior, no de una tradición externa por sí mismo. Los judíos pensaban que por estar
circuncidados agradaban a Dios, sin importar lo que ellos hicieran. Incluso, en sus
mentes ya por ese solo hecho, irían directo al reino de Dios al morir. No debemos llevar
una vida basada en formalismos religiosos, sino en vivir una fe, que nace en el corazón.
Este hecho, debe inspirarnos a obedecer a Dios, recordando sus promesas y sus
pactos en nuestras vidas. En Cristo, podrías enfocarte en la circuncisión del corazón,
viviendo una vida de dedicación y respuesta activa al amor incondicional de Dios.
En este pasaje, Dios establece un pacto con Abram, cambiando su nombre a Abraham
y prometiéndole que será padre de muchas naciones. Este pacto incluye la señal de la
circuncisión, que marca la relación especial entre Dios y Su pueblo.
Me gustaría compartirles tres aplicaciones:
1) Aceptar los cambios que Dios propone
En el caso de Abraham fue su nombre, pero en nuestras vidas puede estar asociado
con ideas, prejuicios, maneras de pensar, carácter, etc. Ora para que Dios te dé la
valentía de aceptar una nueva identidad alineada con su propósito y actúa como tal en
tu familia, universidad y el trabajo.
2) Piensa en tu legado
Considera cómo tus decisiones espirituales afectan a las siguientes generaciones.
Enseña, discipula y deja recursos espirituales (oraciones, testimonios) para quienes
vendrán después.
3) La verdadera circuncisión es la del corazón
Practica hábitos que recuerden tu pacto con Dios. Estas pueden ser el tiempo de
adoración regular, la lectura bíblica en familia, ritos que la comunidad reconozca y la
hospitalidad que incorpora a otros en la vida de fe.
Este es un aspecto crítico en la vida de hoy. Cristianos queriendo vivir bien con Dios y
con el mundo. Universidad, trabajo, sociedad, iglesia.
Génesis 17:1-14 nos confronta con un Dios que actúa soberanamente para transformar
nuestras vidas, establecer promesas duraderas y definir señales visibles para la
comunidad de la fe.
Abraham recibe más que palabras; recibe una nueva identidad, una promesa amplia y
una instrucción concreta que implica obediencia y pertenencia comunitaria.
Leamos una vez más el VC.
