PERDÓN,LA MEDICINA PARA LAS RELACIONES
LAS RELACIONES BASADAS EN EL DISEÑO DE DIOS • Sermon • Submitted • Presented
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13 Sopórtense mutuamente y, así como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes, cuando alguno tenga quejas contra otro.
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Todas las relaciones humanas tienden a tener problemas.
Derivado de la propia naturaleza de los seres humanos, es imposible que nuestras relaciones se lleven a cabo dentro de un ambiente ajeno a las diferencias, discusiones y problemas.
Desde los niños más pequeños, hasta la gente mayor, todos atravesamos por dificultades en nuestras relaciones.
Es precisamente por esa propensión a tener diferencias que en el camino nos podemos herir, lastimar, dañar u ofender, y si estas cosas no son tratadas rapidamiente, si no atendemos esa herida, nuestras relaciones comienzan por enfriarse, tienden a volverse tensas y poco a poco se van erosionando hasta llegar a punto de deformarse, romperse y destruirse.
De la misma forma que una enfermedad provocada por virus, baterias o desequilibros internos atacan el cuerpo afectandolo en una de sus partes o en su totalidad, y es necesario proporcionarle medicia para su restablecimiento, asi sucede con nuestras relaciónes también.
¿Porque sucede esto?
Existen factores que funcionan como detonantes en la destrucción de las relaciones, tales como el resentimiento, el rencor y la amargura; actitudes que terminan atando a las personas e impisibilitandolos para vivir.
15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;
Amargura = es una emoción compuesta de ira, resentimiento, y hostilidad surgida de la insuficiencia de procesar experiencias dolorosas, injusticias o descepciones no resuletas en eventos del pasado como ofensas maltratos o pérdidas. Una de las manifestaciones más notorias de la amargura en las personas en su incapacidad para poder perdonar, además de un deseo oculto o visible de venganza y revancha.
Podríamos pensar que la amargura esta reservada para personas que no han conocido el perdón de Dios, sin embargo, cuando el escritor de Hebreos escribe su carta, la esta haciendo a un público de creyentes, lo que significa, que la amargura en peligro que se cierne sobre los creyentes también.
9 El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía. 10 El que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. 11 Pero el que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas; y no sabe a dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos.
La amargura, es como un venenotan poderoso cuando entra en la persona corroe todo por dentro, el alma, el espiritu, las emociones y que incluso afecta la salud física también. Tienen un poder tan destrutivo que tiene el potencial de volver en un homicida, al que lo a probado y al mismo tiempo de matarlo a el.
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
La amargura es el veneno que alguien se toma, esperando que le surta efecto a la otra persona.
Sin lugar a dudas que un veneno tan mortal y destructivo necesita de una cura mucho más potente que sea capaz de neutralizar sus efectos y además pueda restaurar a la persona a una condición sana.
Y esa cura es nada menos que el Perdón. Perdón es una palabra muy corta y sencilla de decir, pero que en ocasiones no es tan fácil de vivir.
Perdonar = Significa “pasar la ofensa por alto, y dar libertad de un castigo.
El Perdón es una acción que involucra a la volutad de quien otorga el perdón. Perdonar, tiene que ver con el carácter mismo de Dios, pues el nos perdonó por su propia voluntad el Cristo Jesús a todos aquellos que se arrepienten.
5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Y ese es entonces el llamado que tenemos cada uno de nosotros como cristianos. Como cristianos Jesús es nuestro máximo ejemplo, Él es el ejemplo perfecto de lo que significa el perdón y no ser preso de la amargura.
13 Sopórtense mutuamente y, así como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes, cuando alguno tenga quejas contra otro.
Perdón es más que decir que todo esta bien, el perdón de verdad tienen es más que solo pronunciar estar palabra delante de otra persona y sonreirle, significa actuar de otro modo, asi como Jesús lo hizo.
20 Si alguien dice: “Yo amo a Dios” y odia a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto.
Si el perdón no es genuino, se vuelve una mentira, un engaño, si tu pensar no ha cambiado hacia esa persona solo te estas engañando y por lo tanto tu relación con esa persona solo es una mascara que se ve bien.
Para que nuestras relaciones (Matrimoniales / familiares / filiales / dentro de la iglesia )sean verdaderamente sanadas, es necesario aplicar la medicina del Perdón.
Como ya lo mencióne, esta es una medicina, que no es muy grata de tomarla, porque tiene un costo alto, implica hacer a un lado el orgullo, el concepto de uno mismo, y mirarse a través de la realidad de la Palabra de Dios.
La historia de Jose es la muestra que las relaciones pueden ser restauradas, si estamos dispuestos a aplicar el antidoto del perdón contra la amargura.
Si la vemos su vida desde la perspectiva con la que muchas veces nos evaluamos nosotros mismos, el la vida de un hombre que tenía razones suficientes para amargarse, pero que decidio no hacerlo.
La inclinación de su Padre hacía el,, en lugar de tornarse una bendición, se convirtieron para el en un conflico con sus hermanos.
EL constante rechazo de parte de sus hermanos mayores, las burlas por sus sueños, el maltrato físico (bulling), el haber escuchado que lo querían matar y después venderlo como un esclavo, era razones para estar resentido en contra de toda la familia.
El Ser enviado a una nación extraña, ser tratado como mercancía, venir a ser un esclavo, ser acusado de un crimen que no cometió, ser abandonado a su suerte en una prisión y después de ayudarle a alguien en ese lugar, ser olvidado, había bastante razón para amargarse en contra de todos.
Ahora con todos sus hermanos e incluso su padre en su mano, era la oportunidad de la venganza, de cobrarse todas y cada una de las infamias que le habían hecho, pero Jose quizó hacer otra cosa, el tomo la desición de aplicar la medicina del perdón para sanar esas relaciones rotas.
I. EL PERDÓN SANA Y VENCE AL DOLOR
1 No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. 2 Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.
Este hombre había pasado los últimos 20 años de su vida cargando con una losa de cosas que le habían pasado, ahora estar en contacto con aquellos que le habían procurado tanto daño en el pasado, pero que eran su propia sangre le partía el corazón.
Su dolor fue tan intenso, que incluso en el palacio se dieron cuenta ellos.
Cuantas veces a llorado usted por algo o por alguien con el que usted tenía una relación y a causa de malos entendidos, disputas esteriles, usted se amargo con esa persona. Así fue el dolor de José.
3 Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? (Esa respuesta habla que Jose ya había decidio perdonarlos a todos, no solo a sus hermanos, sino a su padre también) Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. (Su hermanos estaban turbados por dos razones 1) obviamente porque ellos nunca habían pensado que Jose despues de tantos años estuviera vivo, 2) Porque despues de todo el mal que le propinaron, ellos pensaban que el acturía de la misma forma.) 4 Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
Lo primero que el perdón de verdad provoca en las relaciones en un deseo de acercarse a la persona, aún cuando es el ofensor.
Jose, es un tipo de Cristo, Jesús es quien se acerco a nosotros a otorgarnos el perdón de Dios por nuestras culpas. Nosotros eramos los ofensores y Cristo se acerco.
De la forma como Jesús actuó, cada uno de nosotros esta llamado a actuar con su hermano aúnque el sea el ofensor.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Jose tomo la iniciativa en la busqueda de restaurar la relación con sus hermanos. Cuando el abrio la puerta, ellos se acercarón.
No esperes que quien te ofendió venga a arreglar las cosas contigo, toma tu la iniciativa y ve arregla las cosas con tu hermano inmediatamente.
La amargura va creciendo en la medida que pasa el tiempo, si tardamos en perdonar, damos tiempo para pensar nosotros sobre nuestros argumentos y defenderlos y es ahi donde el veneno de la amargura comienza a avanzar en nosotros.
Aún cuando lo recibio y les pidio que se acercaran, Jose no desestimo lo que habían hecho ellos con el. Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Perdonar, no implica omitir el mal, el agravio o la ofensa que se hizo o que se realizo, sino la capacidad de reconocerlo.
Cuando pidas perdón no solo digas, perdoname o te perdono y que todo ya esta bien. Debemos reconocer el mal que le popinamos a la otra persona de manera pública con el fin de que el arrepentimieto sea verdadero.
Cuantas vences le has dicho tu esposa /oso perdoname, simplemente para salir del paso, pero sin reconocer que lo /la dejaste esperando, plantada.
Cuantas veces le has pedido perdón a tus hijos por una promesa rota de llevarlos al parque, de pasar tiempo con ellos, de llevarlos al cine, etc.
Cuantas veces le has dicho al hermano perdoname porque te dije cara de tortilla aplastada, y eso lo ha amargado profundamente.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Confesar = Admitir, declarar, profesar, reconocer.
Cuando confesamos nuestro Pecados, eso significa que le decimos al Señor, perdoname por que te deshobedeci, porque fui rebelde con tu palabra la semana pasada, porque he sido perezoso y no he hecho mi devocional y lo dejo para todos los sabados en la noche, eso es confesar, aúnque Dios conoce todo nuestro andar, debemos confesar nuestros pecados admitiendo lo que hicimos, reconociendolos.
Una declaración general no es confesión vedadera. Si no quieres ser presa de la amrgura, la confesión de las ofensas eso es un buen antidoto.
5 Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Un corazón sano de la amargura y protegido con el antidoto del perdón, no hecha en cara el pasado.
Jose tenía la oportunidad de reprocharles a sus hermanos todo el mal que habían hecho en su contra, pero en lugar de eso, les enseño la leccion que había aprendido en todo este tiempo.
A pesar de que en el horizonte no hay mucha claridad y el futuro es sombrio, Dios nunca esta ausente de la vida de los suyos.
José aprendió todo este tiempo a depender de Dios en cada situación, mientras estuvo con los madianitas, miestras trabajo en la casa de Potifar ( Y Jehova estaba con Jose y fue varón prospero), cuando estuvo en la carcél (porque Jehová estaba con Jose y lo que hacía Jehová lo properaba). Ahora como gobernante de Egipto, Jose entendió que estaba Dios con el.
Miesntras que la amargura nubla la visión, empobrece la vista, atrofia los sentidos y el disernimiento, el Perdón trae una visión clara y objetiva de la realidad. Nos permite ver con mayor claridad cual es el plan de Dios en medio aún de las crisis en las relaciones.
Cuando estas amargado, lo único que estas viendo es lo que el hermano te sento en el lugar que no te gusta y te enojaste, pero no te diste cuenta que Dios uso al hermano ujier para moverte de tu silla para que ya no te duermas en la predica. Dios quiere que pongas atención.
Estas amargado porque te disciplinaron en el ministerio y ya hasta quieres dejar de venir a lal iglesia, pero no has entendido que Dios uso esa disciplina para ponerte en orden, para que aprendieras que el Servicio a Dios no es un pasatiento, o cuando tu quieres o como tu quieres sino un compromiso de amor y fidelidad con Dios y con tu iglesia local.
Perdonar no ayuda a sanar y a vencer el dolor, porque nos permite ver con claridad el cuidado de Dios por nosotros.
6 Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. 7 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
Como José ya había perdonado a sus hermanos, el estaba completamente entendido del plan de Dios para su vida. Todo lo que el había pasado no era un plan orquestado por sus hermanos, sino más bien era algo planeado por Dios.
Pero ellos tenían que saberlo, para que las relaciones entre ellos fueran sanadas, sus hermanos debía escuchar sus ofensas y reconocer sus errores con claridad para que pudieran pedir perdón.
Jose los ha decidido perdonar, porque busca la restauración de la relacion (familiar en este caso). Jose esta poniendo a Dios en el centro de todo este asunto, porque quiere que sus hermanos puedan entender que aun en medio de todas las tensiones, su favor, cuidado y misericordia estan sobre ellos.
Dios quiere que estemos dispuesto a Pedronar a otros tal como el nos perdona.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
Dios quiere sanar la amargura que hay en muchos el día de hoy, pero necesitamos estar dispuestos a perdonar a quien nos ofendió.
EL perdón es tan importante porque no solo como un acto hacia los demás, sino como un proceso que nos libera y nos permite vivir de manera más plena.
El perdón no solo sana nuestras relaciones, sino que también refleja el corazón de Dios en nuestras vidas, liberándonos para vivir en paz y unidad.
II. EL PERDÓN BRINDA REFUGIO.
II. EL PERDÓN BRINDA REFUGIO.
9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. 10 Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. 11 Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes. 12 He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla. 13 Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá. 14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. 15 Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.
Quizás veas cómo José, al ofrecer refugio a sus hermanos, ilustra la generosidad del perdón que va más allá de la reconciliación. No solo los perdona, sino que les asegura un futuro de bienestar y cuidado en Egipto. Esto podría animarte a ofrecer más que simplemente perdón, extendiendo una mano que edifica y restaura relaciones permanentemente, siguiendo el ejemplo de Cristo.
III. El PERDÓN PRODUCE ALEGRÍA
III. El PERDÓN PRODUCE ALEGRÍA
16 Y se oyó la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y esto agradó en los ojos de Faraón y de sus siervos. 17 Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán; 18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. 19 Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid. 20 Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto será vuestra. 21 Y lo hicieron así los hijos de Israel; y les dio José carros conforme a la orden de Faraón, y les suministró víveres para el camino. 22 A cada uno de todos ellos dio mudas de vestidos, y a Benjamín dio trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos. 23 Y a su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino. 24 Y despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino. 25 Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre. 26 Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía. 27 Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. 28 Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera.
Tal vez, puedas notar cómo el perdón de José se extiende a su padre, Jacob, creando una ola de restauración en la familia. La noticia de este perdón trae gran alegría y esperanza a su padre. Al igual que José, podrías buscar que tu perdón no solo restaure relaciones inmediatas, sino que también repercuta en otros, esparciendo el amor y la luz de Dios aún más lejos.
CONCLUSIÓN.
CONCLUSIÓN.
I. EL PERDÓN SANA Y VENCE AL DOLOR
II. EL PERDÓN BRINDA REFUGIO
III. El PERDON PRODUCE ALEGRÍA
