CONCIENTE DE LOS TIEMPOS

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 60 views
Notes
Transcript

CONOCEDORES COMO CIGÜEÑAS

Texto base: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jeremías 8:7)

Introducción

Dios usa en este pasaje tres aves —la cigüeña, la tórtola y la grulla— para mostrar la sabiduría de la creación frente a la necedad de su pueblo. Las aves conocen sus tiempos, obedecen los ciclos de la naturaleza y siguen las leyes divinas inscritas en su instinto. En cambio, el pueblo de Dios ignoró el juicio del Señor y no discernió el tiempo de su visitación. En el norte de Palestina abundaba la cigüeña blanca, símbolo de fidelidad y piedad familiar. Este sermón nos invita a aprender de la cigüeña espiritual, aquella que discierne los tiempos y guarda su nido en fidelidad al Señor.

1. La cigüeña conoce su tiempo

Versículo clave: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo…” (Jer. 8:7)
El creyente sabio aprende a discernir el tiempo de Dios. Así como la cigüeña no se equivoca al emigrar, el cristiano sensible al Espíritu Santo sabe cuándo moverse, cuándo callar y cuándo actuar. La fe madura no improvisa, sino que se ajusta a los tiempos de Dios. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (Eclesiastés 3:1).

2. La cigüeña representa la piedad y el servicio

Versículo clave: “El término hebreo jasidah significa cariñosa o piadosa.”
El nombre mismo de la cigüeña en hebreo denota bondad y ternura. Ella ayuda a los agricultores al destruir plagas que dañan la cosecha. De igual modo, el creyente verdadero es un instrumento de bendición. Sirve con amor, elimina el mal y protege la siembra del Evangelio en los corazones. “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre.” (Hebreos 6:10).

3. El creyente cuida las siembras espirituales

Versículo clave: “El creyente cigüeña vela las siembras y cosechas.”
El verdadero hijo de Dios protege lo que el Espíritu Santo planta. No permite que las serpientes del pecado, ni los roedores del egoísmo devoren la semilla. Jesús dijo: “El sembrador salió a sembrar...” y advirtió que “vino el maligno y arrebató lo que fue sembrado.” (Mateo 13:3,19). El creyente cigüeña vigila su campo espiritual y lo guarda en oración.

4. La cigüeña conoce las estaciones

Versículo clave: “Saben cuándo ir a un lugar más cálido.” (Jer. 8:7 TLA)
Las cigüeñas migran según el clima; no se quedan en el frío cuando pueden volar hacia el calor. Así el cristiano no debe permanecer en ambientes espiritualmente fríos. Cuando la fe decae, el alma debe volar hacia la presencia de Dios para hallar calor espiritual. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” (Santiago 4:8).

5. La cigüeña anida en los cedros del Líbano

Versículo clave: “En sus ramas habitan las cigüeñas.” (Salmo 104:17)
Los cedros del Líbano son símbolo de firmeza, santidad y gloria. El creyente sabio elige bien dónde anidar, es decir, dónde edificar su vida espiritual. Busca congregaciones sólidas, amistades piadosas y líderes espirituales estables. “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.” (Salmo 92:12).

6. La cigüeña es fiel a su nido

Versículo clave: “Cuando emigran regresan siempre a su nido, donde se encuentran con su pareja.”
La fidelidad conyugal y espiritual son marcas de madurez. El creyente cigüeña no abandona su hogar ni su fe. Aunque los vientos sean fuertes, permanece fiel a su pacto. “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” (Marcos 10:9).

7. La cigüeña defiende su hogar

Versículo clave: “La hembra propietaria lucha hasta derrotar a una y otra invasora.”
La cigüeña protege su hogar de intrusas. Así también, la creyente protege su matrimonio, su santidad y su comunión con Dios. Lucha en oración contra toda tentación que quiera destruir su nido espiritual. “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8).

8. La cigüeña vuela entre la tierra y el cielo

Versículo clave: “Y tenían alas como de cigüeña, y alzaron la medida entre la tierra y los cielos.” (Zacarías 5:9)
El creyente cigüeña vive entre el cielo y la tierra. No está completamente atrapado en lo terrenal ni desconectado de lo celestial. Su vida tiene equilibrio: trabaja en la tierra, pero su mirada está en el cielo. “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador.” (Filipenses 3:20).

9. La cigüeña busca buenos árboles para su nido

Versículo clave: “Busca creyentes que sean árboles buenos y bendecidos para tener tu nido.”
Una cigüeña no anida en un árbol podrido. El cristiano tampoco debe vincularse con amistades o influencias espiritualmente corrompidas. “El que anda con sabios será sabio; mas el que se junta con necios será quebrantado.” (Proverbios 13:20).

10. La cigüeña simboliza familia y ternura

Versículo clave: “Regresaban siempre a sus antiguos nidos, por el apego a la familia.”
El mito antiguo de que las cigüeñas traen bebés nació de observar su ternura familiar. El creyente cigüeña ama su familia, ora por ella, la protege y la bendice. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31).

11. La cigüeña no se asocia con lo impío

Versículo clave: “Quien se asocia con el malvado, con él perece.” (Fábulas de Esopo)
La fábula del labrador y la cigüeña enseña una verdad bíblica: quien se junta con los impíos comparte su destino. El creyente debe cuidarse de las malas compañías. “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” (1 Corintios 15:33).

12. La lección espiritual: conocer el tiempo de Dios

Versículo clave: “Pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jeremías 8:7)
El llamado del profeta Jeremías sigue vigente. Dios quiere un pueblo que conozca su tiempo, que discierna el juicio y la misericordia. Que no ignore las señales del Espíritu ni se duerma en la indiferencia. “Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.” (Efesios 5:14).

Conclusión

Así como la cigüeña conoce su tiempo, el creyente debe conocer la voluntad de Dios. Debemos ser sabios para discernir los días malos, fieles para cuidar nuestro nido, y obedientes para permanecer en los cedros del Líbano —la comunión de los santos—. Que el Espíritu Santo nos ayude a ser creyentes cigüeña: piadosos, fieles, protectores y conocedores del tiempo de Dios.
“Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía, y Jehová hará relámpagos.” (Zacarías 10:1).

LA TÓRTOLA Y LA GRULLA GUARDAN SU TIEMPO

Texto base: “… La tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jeremías 8:7)

Introducción

El profeta Jeremías continúa con su enseñanza comparando al pueblo de Dios con las aves del cielo. Menciona a la tórtola y a la grulla, dos criaturas que, aunque pequeñas, poseen sabiduría natural para conocer su tiempo y actuar en armonía con el orden divino. Ellas no ignoran las señales de la creación, pero el pueblo de Dios sí ignora las señales del juicio. En esta segunda parte aprenderemos de su ejemplo cómo ser creyentes sensibles, obedientes y prudentes ante los tiempos del Señor.

1. La tórtola: símbolo de dulzura y debilidad

Versículo clave: “El Salmo 74:19 dice: No entregues a las fieras el alma de tu tórtola.”
El nombre hebreo de la tórtola, “tor”, y el griego “trygón”, la presentan como un ave tierna y sensible. Representa al alma piadosa, afligida, que sufre las pruebas pero no deja de confiar en Dios. A veces nuestra vida se siente como la de una tórtola rodeada por fieras; sin embargo, el Señor protege a su pueblo débil con poder. “Cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:10).

2. La tórtola, símbolo del pueblo probado

Versículo clave: “No olvides para siempre la congregación de tus afligidos.” (Salmo 74:19)
La tórtola representa al creyente que pasa por aflicción. En su gemido se escucha la voz de la iglesia perseguida, pero también la promesa de la victoria. Dios no entrega su alma amada a las fieras espirituales. “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” (Salmo 34:19).

3. La tórtola anuncia la primavera espiritual

Versículo clave: “Se han mostrado las flores en la tierra... y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.” (Cantares 2:12)
Cuando la tórtola canta, anuncia el renacer de la vida. De igual modo, el creyente que conoce a Cristo anuncia el tiempo de gracia. El canto de la tórtola nos recuerda que tras el invierno del dolor viene la primavera de la restauración. “He aquí yo hago nuevas todas las cosas.” (Apocalipsis 21:5).

4. La tórtola ama la pureza y la limpieza espiritual

Versículo clave: “Le agrada beber y bañarse tres o cuatro veces al día.”
Así como la tórtola se baña varias veces al día, el creyente se limpia constantemente con la Palabra. Ella representa al alma que se refresca en la presencia divina. “Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.” (Efesios 5:26).

5. La tórtola es un ejemplo de devoción constante

Versículo clave: “Daniel oraba tres veces al día.” (Daniel 6:10)
La tórtola no se cansa de buscar el agua, así como Daniel no se cansaba de orar. El creyente tórtola tiene disciplina espiritual; no depende del ánimo, sino de la comunión. Quien ora tres veces al día como Daniel, se mantiene limpio, fuerte y lleno del Espíritu. “Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17).

6. La tórtola huye de los depredadores mediante el vuelo

Versículo clave: “El creyente-tórtola ante los demonios depredadores alza el vuelo rápido en la oración.”
Cuando vienen los ataques del enemigo, el creyente debe hacer lo mismo que la tórtola: volar hacia las alturas. La oración es el vuelo del alma hacia Dios. “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas.” (Isaías 40:31).

7. La tórtola fue usada en los sacrificios

Versículo clave: “Tráeme una becerra... una tórtola también.” (Génesis 15:9)
Dios pidió a Abraham una tórtola como símbolo del pacto. Era una ofrenda humilde, pero aceptable ante Dios. Él no mira la grandeza del sacrificio, sino el corazón del que ofrece. “Un corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Salmo 51:17).

8. La tórtola fue ofrenda de los pobres

Versículo clave: “Y para ofrecer... un par de tórtolas, o dos palominos.” (Lucas 2:24)
José y María ofrecieron tórtolas al presentar a Jesús. Esto revela la sencillez y humildad del hogar donde creció el Salvador. Dios se agrada más de una ofrenda sencilla y sincera que de grandes dádivas sin obediencia. “Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.” (Salmo 37:16).

9. La grulla: ejemplo de comunidad y sabiduría

Versículo clave: “Allí anualmente se reúnen unas 46,700 grullas.”
Las grullas son aves de migración ordenada. Vuelan en grupos y se turnan el liderazgo para resistir el viento. Nos enseñan la importancia de la unidad y la cooperación en el cuerpo de Cristo. “Para que todos sean uno... para que el mundo crea.” (Juan 17:21).

10. La grulla aprende a obedecer por la experiencia

Versículo clave: “Cuando las palabras no dan a entender, la acción sí lo hará.”
La fábula del labrador enseña que las grullas aprendieron a obedecer no solo por miedo, sino por experiencia. Así también el creyente debe aprender por las lecciones de Dios. Cuando no entendemos la advertencia por la Palabra, las circunstancias nos corrigen. “Porque el Señor al que ama, disciplina.” (Hebreos 12:6).

11. La grulla simboliza el arrepentimiento y la prudencia

Versículo clave: “Las supervivientes abandonaron el lugar, lamentándose unas a otras.”
Cuando la grulla comprendió el peligro, se apartó. Esa es la actitud del creyente prudente: se aleja del mal apenas lo reconoce. “Apártate del mal, y haz el bien.” (Salmo 34:14). No es cobardía huir del pecado; es sabiduría espiritual.

12. La lección final: conocer y guardar los tiempos

Versículo clave: “Pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jeremías 8:7)
La tórtola y la grulla cumplen su tiempo con obediencia, mientras el pueblo de Dios ignora el suyo. El creyente debe conocer los tiempos proféticos, discernir el mover del Espíritu y prepararse para la venida del Señor. “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.” (Marcos 13:33).

Conclusión

Como la tórtola y la grulla, debemos guardar nuestro tiempo y conocer el tiempo de Dios. La tórtola nos enseña dulzura, pureza y oración constante. La grulla nos enseña unidad, sabiduría y prudencia. Que el Espíritu Santo nos despierte a discernir las estaciones espirituales: la primavera de Jesucristo, el Amado, está cerca.
“El tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.” (Cantares 2:12)
SERMÓN EXPOSITIVO: “COMO LA GRULLA ME QUEJABA” Isaías 38:14 «Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme».

Introducción

El profeta Isaías, en este pasaje, retrata la angustia del rey Ezequías durante su enfermedad. Compara su gemido con el de aves conocidas por su sonido triste: la grulla, la golondrina y la paloma. Estas aves representan la queja, el lamento y la fragilidad humana frente al sufrimiento. En este cuadro poético, el corazón del hombre enfermo clama a Dios buscando consuelo y fortaleza. Este texto nos enseña sobre la naturaleza de nuestras quejas, el propósito del sufrimiento y la respuesta divina al clamor de un alma quebrantada.

1. El gemido del alma afligida

Ezequías expresa su dolor como un gemido continuo, como el de la grulla. Su voz no es de rebelión, sino de angustia. En momentos de tribulación, el alma humana se desahoga ante Dios. 📖 “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:17). El creyente puede llorar y quejarse ante Dios, pero su clamor no debe ser de incredulidad, sino de dependencia.

2. La queja de la grulla: símbolo del creyente impaciente

Las grullas grullen constantemente. Así muchos creyentes viven en quejas, olvidando la soberanía divina. 📖 “Haced todo sin murmuraciones y contiendas” (Filipenses 2:14). Dios no condena el lamento, pero sí la murmuración. Ezequías no maldice su suerte, sino que clama: “Fortaléceme”. Su queja se convierte en oración.

3. La enseñanza de la naturaleza

Las aves nos enseñan lecciones espirituales. La grulla vuela en formación, siguiendo una dirección firme. De igual forma, el creyente debe volar en unidad con su iglesia y seguir el liderazgo de Cristo. 📖 “¿No sabéis que sois cuerpo de Cristo?” (1 Corintios 12:27). La obediencia y el orden espiritual nos mantienen en el aire, firmes ante las tempestades.

4. La queja convertida en oración

Ezequías alzaba sus ojos al cielo. No se quedó en la queja, sino que buscó el rostro de Dios. 📖 “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová” (Salmo 121:1–2). Cada lamento debe transformarse en súplica. Cuando lloras, no mires al suelo; mira al cielo, porque de allí viene tu fortaleza.

5. “Jehová, violencia padezco; fortaléceme”

El corazón abatido no necesita explicaciones, necesita poder. 📖 “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29). Ezequías reconoce que la fuerza no está en él, sino en Jehová. Esa humildad es la llave de la restauración.

6. El ejemplo de Pablo: contentamiento en toda situación

El apóstol Pablo aprendió el secreto del gozo en medio de la escasez. 📖 “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Mientras Ezequías clamaba por su vida, Pablo aprendió a rendirla por completo. Ambas actitudes muestran confianza en el plan divino.

7. El peligro de la queja sin propósito

Cuando la queja se convierte en hábito, el alma se aleja de la gratitud. 📖 “Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor” (1 Corintios 10:10). Las grullas que se acostumbraron a las hondas vacías perdieron el temor, hasta que llegó la verdadera piedra. Así sucede cuando ignoramos las advertencias de Dios.

8. La acción de Dios frente a nuestra incredulidad

El labrador de la fábula actuó cuando las grullas despreciaron su aviso. Así también, Dios actúa cuando el hombre ignora sus llamados. 📖 “El que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado” (Proverbios 29:1). Las palabras de Dios no son amenazas vacías; Él cumple lo que dice.

9. La humildad después de la aflicción

Ezequías concluye: “Andaré humildemente todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma”. 📖 “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pedro 5:6). El sufrimiento puede ser el maestro que nos enseña la humildad. Solo los quebrantados caminan con paso firme en la fe.

10. El propósito redentor del dolor

El dolor no es un fin en sí mismo; es el medio por el cual Dios moldea el carácter. 📖 “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Ezequías salió más sabio y agradecido después de su enfermedad. Así, el creyente sale del valle con una fe más pura.

11. De la queja al testimonio

El que ha sido fortalecido por Dios se convierte en testigo de su poder. 📖 “Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Salmo 66:16). Ezequías, al ser sanado, no se guardó su experiencia; la compartió para glorificar al Señor.

12. Conclusión: Fortaléceme, oh Jehová

Toda alma que gime como la grulla puede hallar fortaleza en el Señor. 📖 “Diga el débil: Fuerte soy” (Joel 3:10). El clamor sincero no queda sin respuesta. Dios oye los gemidos, ve las lágrimas y fortalece al abatido. Así como las grullas levantan el vuelo al amanecer, el creyente que confía en Dios se elevará por encima de sus circunstancias con alas de fe.

SERMÓN EXPOSITIVO: “LAS GRULLAS CONOCEN SU MIGRACIÓN”

📖 Texto base: Jeremías 8:7, NTV
“Hasta la cigüeña que surca el cielo conoce el tiempo de su migración, al igual que la tórtola, la golondrina y la grulla. Todas regresan en el tiempo señalado cada año. ¡Pero no en el caso de mi pueblo! Ellos no conocen las leyes del SEÑOR.”

1. La sabiduría natural de las aves y la insensatez espiritual del hombre

Dios usa la naturaleza para reprender la ceguera espiritual del ser humano. Las grullas, tórtolas y golondrinas saben cuándo partir y cuándo regresar, pero el pueblo de Dios no reconoce los tiempos espirituales. Las criaturas irracionales obedecen el diseño del Creador, mientras los hombres ignoran su voz. 📖 Versículo clave: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal. 19:1).

2. Conocer el propósito divino es conocer el camino del alma

El hombre fue creado con un propósito eterno, no para vivir sin dirección. Así como las aves migran hacia un destino, el creyente debe moverse en la dirección del plan divino. Ignorar ese propósito es volar sin rumbo en medio de la vida. 📖 Versículo clave: “Dios mío, tú cumplirás en mí todo lo que has pensado hacer” (Sal. 138:8, TLA).

3. La tragedia del pueblo que no conoce la ley del Señor

Jeremías denuncia una generación que perdió la sensibilidad espiritual. Conocían el ritual pero no la relación. Así es el creyente que camina sin discernir la voluntad divina, viviendo religiosamente pero sin dirección espiritual. 📖 Versículo clave: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Ose. 4:6).

4. Descubrir el propósito no es cuestión de edad, sino de rendición

Algunos descubren pronto su llamado; otros tardan años. Lo importante no es cuándo, sino rendirse para que Dios lo revele. David lo comprendió y sirvió a su generación conforme al plan divino. 📖 Versículo clave: “Porque David, después de haber servido a su propia generación conforme a la voluntad de Dios, durmió” (Hch. 13:36).

5. Nacidos dos veces para una sola misión

Todo creyente ha nacido dos veces: físicamente y espiritualmente. La segunda vida nos fue dada para cumplir un propósito celestial. No somos improvisados, sino programados por el cielo para una obra específica. 📖 Versículo clave: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Ef. 2:10).

6. Jesús, el ejemplo supremo del cumplimiento perfecto

En el Calvario, Cristo declaró “Tetelestai”, que significa “Consumado es”. Había completado su misión. No se desvió ni un paso del propósito. Así debe ser nuestra meta: llegar al final de la carrera pudiendo decir: “He terminado lo que el Padre me encomendó.” 📖 Versículo clave: “He acabado la obra que me diste que hiciese” (Jn. 17:4).

7. El discernimiento del tiempo de la visitación

Hay momentos santos en los que el Espíritu Santo se acerca para hablar, guiar o corregir. Muchos no reconocen esa voz ni el tiempo de su visitación. El corazón distraído se convierte en el mayor enemigo del propósito. 📖 Versículo clave: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Heb. 3:15).

8. Israel no conoció su tiempo mesiánico

El pueblo que había esperado siglos por el Mesías, no lo reconoció cuando estuvo frente a ellos. Vieron sus milagros, escucharon su enseñanza, pero no discernieron su visita divina. Lo religioso los cegó ante lo real. 📖 Versículo clave: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Jn. 1:11).

9. La ceguera de los líderes religiosos

Mientras el Mesías hablaba, los sacerdotes preguntaban si realmente era Él. La incredulidad religiosa les impidió ver la revelación que tenían delante. El conocimiento sin fe produce dureza de corazón. 📖 Versículo clave: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mt. 15:8).

10. La consecuencia de ignorar la visitación divina

Jesús lloró sobre Jerusalén porque no conoció el tiempo de su visita. El resultado fue destrucción, ruina y desolación. Así también, quien rechaza la guía del Espíritu Santo se expone al vacío espiritual. 📖 Versículo clave: “No conociste el tiempo de tu visitación” (Lc. 19:44).

11. La lección de la fábula: servir a quien no valora el bien

La fábula del lobo y la grulla enseña una verdad moral: hay quienes piden ayuda sin reconocer el bien recibido. Así es el corazón humano cuando no agradece la misericordia de Dios. A veces el Señor nos libra, y aun así no reconocemos su favor. 📖 Versículo clave: “¿Dónde están los nueve?” (Lc. 17:17).

12. Conclusión: Volver al cielo en el tiempo señalado

Las grullas conocen su migración, y cada año regresan a su destino. El creyente debe vivir con esa misma precisión espiritual, guiado por el Espíritu, cumpliendo el propósito divino y volviendo al hogar eterno en el tiempo señalado. 📖 Versículo clave: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento” (Dn. 12:3).

Aplicación final

El Señor llama a su pueblo a redescubrir su propósito y discernir los tiempos de su visitación. Si las aves obedecen los ciclos del Creador, ¡cuánto más deberíamos hacerlo nosotros, hechos a su imagen! No seas como el pueblo que no conoció las leyes del Señor. Sé como la grulla que regresa a su destino eterno en el tiempo perfecto de Dios.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.