Hijos verdaderos
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INTRODUCCIÓN CONFRONTACIONAL
INTRODUCCIÓN CONFRONTACIONAL
Imaginen a un joven de 13 años llamado Diego. Todos los domingos está en la iglesia. Sabe las canciones de memoria. Puede recitar versículos. Sus padres son líderes en la congregación. Si le preguntas si es cristiano, te dirá que sí sin dudar. Pero aquí está el problema: Diego piensa que es hijo de Dios porque nació en una familia cristiana. Piensa que es salvo porque va a la iglesia. Como cuando alguien piensa que es guatemalteco solo porque nació en Guatemala, pero nunca ha comido pepián, ni conoce la bandera.
Diego vive como si Dios fuera su jefe, no su Padre. Como si la Biblia fuera un manual de reglas para no meterse en problemas, no una carta de amor de un Padre perfecto. Va a la iglesia como quien va a clases en el colegio: cumple con la asistencia, pero su corazón está en otro lugar. Está pensando en el videojuego que va a jugar cuando llegue a casa, en el meme que vio en TikTok, en la chica que le gusta.
Déjenme ser completamente directo con ustedes esta noche: Es posible estar en la casa de Dios sin ser hijo de Dios. Es posible cantar de Jesús sin conocer a Jesús. Es posible tener religión sin tener relación.
Esta es una de las verdades más serias que van a escuchar en este campamento. Porque hay algo peor que ser un pecador que sabe que está perdido: es ser un pecador que piensa que está salvo cuando no lo está. Es como estar enfermo y pensar que estás sano. Nunca buscarás la medicina porque crees que no la necesitas.
Así que esta noche vamos a desarmar esa mentira religiosa que ha engañado a muchos jóvenes como ustedes. Vamos a ver lo que REALMENTE significa ser hijo de Dios. No lo que tu abuela piensa. No lo que la tradición dice. Lo que la Biblia enseña.
DIAGNÓSTICO BÍBLICO
DIAGNÓSTICO BÍBLICO
SECCIÓN A: EL PROBLEMA DE LA RELIGIOSIDAD HEREDADA
SECCIÓN A: EL PROBLEMA DE LA RELIGIOSIDAD HEREDADA
Aquí está el problema más grande que enfrentan muchos jóvenes en nuestras iglesias en Guatemala: confunden la membresía con la filiación. Piensan que porque sus padres son cristianos, ellos automáticamente son hijos de Dios. Como si la salvación se pasara por la sangre, como el apellido o el color de ojos.
Pero escuchen lo que dice Juan 1:13 sobre los verdaderos hijos de Dios: "los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios" (RVR1960). ¿Captaron eso? NO de sangre. NO porque tu papá o tu mamá sean cristianos. NO porque naciste en una familia que va a la iglesia.
Jesús le dijo esto mismo a Nicodemo, un líder religioso que pensaba que estaba bien con Dios porque era judío, porque conocía la Biblia, porque hacía todas las cosas "correctas". Y Cristo le dijo algo que lo dejó en shock: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).
Nicodemo había nacido en la familia correcta. Conocía la religión correcta. Pero Jesús le dice: "Eso no es suficiente. Necesitas nacer de nuevo."
SECCIÓN B: CONSECUENCIAS DE NO SER VERDADERAMENTE HIJOS
SECCIÓN B: CONSECUENCIAS DE NO SER VERDADERAMENTE HIJOS
¿Y qué pasa cuando vives con religión pero sin relación? ¿Qué pasa cuando piensas que eres hijo de Dios pero nunca has nacido de nuevo?
Primero, vives tratando de ganar el amor de Dios en lugar de disfrutarlo. Es como estar en una familia donde tienes que ganarte cada abrazo, cada palabra de afirmación. Nunca descansas. Siempre estás angustiado pensando: "¿Hice suficiente? ¿Fui suficientemente bueno? ¿Leí suficiente la Biblia? ¿Oré lo suficiente?"
Segundo, tu obediencia viene del miedo, no del amor. Obedeces porque tienes miedo de que Dios te castigue, no porque amas a un Padre que te ama. Es como el hijo que limpia su cuarto solo cuando su papá está enojado, no porque realmente quiere honrar a su padre.
Tercero, vives con una identidad falsa. Tu identidad está en tu desempeño religioso, no en Cristo. Entonces, cuando fallas (y vas a fallar), te destruyes emocionalmente porque piensas que ya no eres "buen cristiano". No entiendes que tu identidad como hijo de Dios no depende de tu desempeño, sino de la obra perfecta de Cristo.
SECCIÓN C: CÓMO SE VE ESTO EN JÓVENES DE 12-14 AÑOS
SECCIÓN C: CÓMO SE VE ESTO EN JÓVENES DE 12-14 AÑOS
Déjenme pintarles un cuadro de cómo se ve esto en la vida real:
Estás en la escuela y tus amigos están hablando de cosas que sabes que están mal. Pero no dices nada porque no quieres que te vean como el "religioso raro". En tu casa, obedeces a tus papás solo cuando te están viendo. En la iglesia, alzas las manos en la alabanza, pero tu mente está en el partido de fútbol de mañana. Oras antes de comer, pero solo porque tus papás están mirando.
Vives una doble vida: el "yo" de la iglesia y el "yo" real. Y el problema es que el "yo" real está lleno de cosas que no quieres que nadie vea: lo que ves en tu celular cuando estás solo, cómo tratas a tu hermano menor cuando tus papás no están, las palabras que usas con tus amigos en el recreo.
Y por dentro, hay algo que te dice: "Algo no está bien. Esto no puede ser todo lo que significa ser cristiano." Y tienes razón. Porque eso NO es ser hijo de Dios. Eso es ser religioso. Y no es lo mismo.
NARRATIVA BÍBLICA CENTRAL: EL HIJO QUE ESTABA EN CASA PERO NO VIVÍA COMO HIJO
NARRATIVA BÍBLICA CENTRAL: EL HIJO QUE ESTABA EN CASA PERO NO VIVÍA COMO HIJO
Jesús contó una historia en Lucas 15 que expone perfectamente este problema. Es la historia que todos conocemos como "El hijo pródigo", pero hoy quiero que la veamos desde un ángulo diferente.
La historia dice así: Un padre tenía dos hijos. El menor le pidió su herencia (básicamente diciéndole a su papá: "Desearía que estuvieras muerto"), se fue de la casa, y se gastó todo en fiestas, mujeres y una vida descontrolada. Cuando se quedó sin dinero y sin amigos, terminó cuidando cerdos y tan hambriento que quería comer la comida de los animales. Fue allí, en lo más bajo, que volvió en sí.
Escuchen lo que dice Lucas 15:17-19: "Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros."
Noten algo crucial: él planeaba regresar, pero NO como hijo. Como empleado. Su plan era ganarse el derecho de estar en la casa. Trabajar para merecer un lugar. Pero cuando llega a casa, algo increíble sucede.
Versículos 20-24: "Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado."
El padre lo restaura completamente como HIJO. No como empleado. No como siervo. Como hijo. Con ropa nueva, con anillo (símbolo de autoridad), con zapatos (los esclavos andaban descalzos), con fiesta.
Pero aquí viene la parte que muchos se pierden. Había otro hijo. El hijo mayor. Y este es el hijo que me preocupa que muchos de ustedes sean esta noche.
Versículos 25-30: "Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar."
Esperen. ¿El hijo mayor se enoja? ¿Por qué? Porque él pensaba que merecía más. Él había estado en la casa. Él había obedecido. Él había trabajado. Escuchen su queja en el versículo 29:
"He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos."
¿Escucharon esa palabra? "Te SIRVO." No dijo: "Soy tu hijo." Dijo: "Te sirvo." Este joven vivía en la casa de su padre, pero en su corazón era un empleado, no un hijo. Obedecía, pero por obligación, no por amor. Cumplía las reglas, pero su corazón estaba lejos.
Y esta es la tragedia: estaba en la casa pero no disfrutaba al Padre. Conocía las reglas pero no conocía el corazón del Padre. Tenía religión pero no relación.
¿Saben qué es lo más triste de esta historia? El hijo menor sabía que estaba perdido. El hijo mayor pensaba que estaba bien. El hijo menor buscó la gracia. El hijo mayor pensaba que la merecía.
Y Jesús termina la historia sin decirnos qué pasó con el hijo mayor. ¿Entró a la fiesta? ¿Se quedó afuera? La historia queda abierta. ¿Por qué? Porque Jesús te está preguntando a ti: "¿Cuál de los dos hijos eres tú?"
TRES PUNTOS DOCTRINALES PRINCIPALES
TRES PUNTOS DOCTRINALES PRINCIPALES
PUNTO 1: SER HIJO DE DIOS NO ES HERENCIA FAMILIAR, ES ADOPCIÓN DIVINA
PUNTO 1: SER HIJO DE DIOS NO ES HERENCIA FAMILIAR, ES ADOPCIÓN DIVINA
Subdivisión A: Definición teológica
Ser hijo de Dios no es un derecho de nacimiento. Es una adopción legal y espiritual que Dios hace cuando pones tu fe en Cristo. Escuchen Juan 1:12: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
¿Ven eso? "Les dio potestad de SER HECHOS hijos." No naciste siendo hijo de Dios. Fuiste HECHO hijo de Dios. Es un acto de la gracia divina.
Subdivisión B: Desarrollo bíblico
Gálatas 4:4-5 lo explica así: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos."
En el Imperio Romano, cuando un padre adoptaba un hijo, ese hijo recibía todos los derechos legales de un hijo biológico. Todas sus deudas pasadas eran canceladas. Recibía el nombre de la familia. Tenía derecho a la herencia. Era completamente hijo.
Eso es lo que Dios hace por ti. Te adopta. Cancela tu deuda de pecado. Te da Su nombre. Te hace heredero de Su reino. No porque te lo ganaste. Porque Cristo pagó el precio de tu adopción con Su sangre en la cruz.
Romanos 8:15-17 dice: "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo."
Subdivisión C: Aplicación práctica
Esto significa que no puedes confiar en que tus papás son cristianos para ir al cielo. Tú necesitas tu propia fe. Tú necesitas tu propio encuentro con Cristo. No puedes vivir de la fe prestada de tus padres.
Es como en la escuela: tu hermano mayor puede haber sido el mejor estudiante, pero eso no te da automáticamente buenas notas a ti. Tú tienes que estudiar. Tú tienes que hacer tu propio trabajo.
Ilustración: Conozco muchos jóvenes en Guatemala que piensan que son salvos porque fueron bautizados de bebés, o porque sus abuelos fundaron la iglesia, o porque nunca han faltado un domingo. Pero ninguna de esas cosas te hace hijo de Dios. Solo la fe personal en Cristo.
PUNTO 2: SER HIJO DE DIOS SIGNIFICA TENER UN PADRE PERFECTO
PUNTO 2: SER HIJO DE DIOS SIGNIFICA TENER UN PADRE PERFECTO
Subdivisión A: Definición teológica
Todos tenemos padres terrenales. Y si somos honestos, todos nuestros padres tienen fallas. Algunos tienen papás ausentes. Otros tienen papás que trabajan tanto que nunca están en casa. Algunos tienen papás con problemas de enojo. Otros con problemas de adicción. Y tristemente, algunos tienen papás que los han lastimado profundamente.
Pero cuando eres hijo de Dios, tienes un Padre celestial que es perfecto. Que nunca falla. Que nunca te abandona. Que siempre cumple Sus promesas.
Subdivisión B: Desarrollo bíblico
Jesús mismo hizo este contraste en Mateo 7:9-11: "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?"
Jesús está diciendo: incluso los padres imperfectos aman a sus hijos y les dan cosas buenas. ¿Cuánto más Dios, el Padre perfecto?
Santiago 1:17 dice: "Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación."
Tu papá terrenal puede cambiar de humor. Puede tener un mal día. Puede decepcionarte. Pero Dios Padre NUNCA cambia. No tiene "días malos". No tiene favoritismos. No tiene límites en Su amor.
Subdivisión C: Aplicación práctica
Si tu papá terrenal te ha fallado, no proyectes eso en Dios. Dios no es como tu papá. Él es mejor. Él es perfecto. Él nunca te va a abandonar. Nunca te va a lastimar. Nunca va a romper Sus promesas.
Si tu papá terrenal es bueno, dale gracias a Dios. Pero entiende que incluso el mejor papá del mundo es solo una sombra pálida del Padre celestial perfecto que tienes en Dios.
Ilustración: He conocido jóvenes que no pueden entender el amor de Dios porque su papá terrenal fue abusivo o ausente. Pero Dios no es así. Hebreos 13:5 dice: "No te desampararé, ni te dejaré." Salmo 27:10: "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá."
PUNTO 3: SER HIJO DE DIOS TE DA IDENTIDAD, NO SOLO REGLAS
PUNTO 3: SER HIJO DE DIOS TE DA IDENTIDAD, NO SOLO REGLAS
Subdivisión A: Definición teológica
La religión te da una lista de cosas que hacer para ser aceptado. El evangelio te da una identidad en Cristo y de esa identidad fluye la obediencia. No obedeces PARA ser hijo. Obedeces PORQUE eres hijo.
Subdivisión B: Desarrollo bíblico
Romanos 8:14 dice: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios."
Noten el orden: primero eres hijo, después eres guiado. Tu identidad precede tu comportamiento.
1 Juan 3:1 dice: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios."
Tu identidad no es "pecador tratando de ser bueno." Tu identidad es "hijo amado de Dios que está siendo transformado por el Espíritu."
Colosenses 3:3 dice: "Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios."
Subdivisión C: Aplicación práctica
Esto cambia todo. Cuando fallas, no dejas de ser hijo. Un hijo desobediente sigue siendo hijo. Necesita arrepentimiento, sí. Necesita restauración, sí. Pero no pierde su identidad.
Cuando tienes éxito en la obediencia, no es porque eres mejor que otros. Es porque el Espíritu de Dios está obrando en ti como hijo.
Tu valor no sube cuando obedeces ni baja cuando pecas. Tu valor es constante porque está basado en Cristo, no en ti.
Ilustración: Imagina que tus papás te dicen: "Si sacas 100 en matemáticas, te amaremos. Si repruebas, te rechazaremos." Eso sería horrible, ¿verdad? Pero así es como muchos jóvenes ven a Dios. Piensan que Dios los ama cuando son buenos y los rechaza cuando fallan. Pero eso no es el evangelio. El evangelio dice: "Eres amado no por lo que haces, sino por quién eres en Cristo."
LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y AUTO-EXAMEN
LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO Y AUTO-EXAMEN
Ahora quiero que seamos completamente honestos delante de Dios. Quiero hacerte algunas preguntas y quiero que las respondas en tu corazón, nadie más tiene que saber:
1. ¿Estás confiando en tu familia para tu salvación?
¿Piensas que eres salvo porque tus papás son cristianos? ¿Porque fuiste bautizado? ¿Porque vas a la iglesia? Si es así, amigo, estás confiando en la religión, no en Cristo.
2. ¿Obedeces a Dios como empleado o como hijo?
¿Obedeces por miedo o por amor? ¿Cumples las reglas para ganar el amor de Dios o porque ya eres amado? Si tu motivación es el miedo al castigo, no has entendido lo que significa ser hijo.
3. ¿Vives una doble vida?
¿Eres una persona en la iglesia y otra persona en la escuela? ¿Una persona cuando tus papás te ven y otra cuando estás solo con tu celular? Si es así, puede ser que tengas religión pero no una relación real con Dios.
4. ¿Conoces a Dios como Padre o solo como juez?
¿Piensas en Dios como alguien que está esperando que falles para castigarte? ¿O lo conoces como un Padre amoroso que te disciplina porque te ama?
Estos son pasos concretos que debes tomar:
Si nunca has puesto tu fe en Cristo: Esta noche es tu noche. No salgas de aquí confiando en tu religión. Confía en Cristo. Arrepiéntete de tus pecados. Pídele que te adopte como hijo. Él lo prometió: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."
Si eres creyente pero has vivido como el hijo mayor: Arrepiéntete de tu religiosidad. Pídele a Dios que te ayude a vivir como hijo, no como empleado. Aprende a disfrutar a tu Padre, no solo a obedecerle.
Si has estado viviendo una doble vida: Confiesa tu pecado. Busca ayuda. Habla con un líder. No puedes seguir así. O eres hijo de Dios y vives como tal, o admites que necesitas nacer de nuevo.
CONCLUSIÓN Y LLAMADO FINAL
CONCLUSIÓN Y LLAMADO FINAL
Déjenme resumir todo en tres oraciones:
1. Ser hijo de Dios no es herencia familiar, es adopción divina por fe en Cristo.
2. Ser hijo de Dios significa tener un Padre perfecto que nunca falla.
3. Ser hijo de Dios te da identidad antes de darte reglas.
Aquí está el evangelio claramente: Todos hemos pecado. Todos merecemos el castigo eterno. Pero Dios, en Su gran amor, envió a Su Hijo Jesucristo a morir en la cruz por nuestros pecados. Cristo recibió el castigo que nosotros merecíamos. Y ahora, Dios ofrece gratuitamente la adopción como hijos a todos los que se arrepienten y creen en Cristo.
No es por obras. No es por tu familia. No es por tu religión. Es por gracia, mediante la fe en Cristo solamente.
La pregunta que Jesús te hace esta noche es la misma que les hizo a los que escucharon la parábola del hijo pródigo: "¿Eres el hijo menor que sabe que está perdido y necesita volver al Padre? ¿O eres el hijo mayor que está en la casa pero no vive como hijo?"
Te invito a que en estos momentos de reflexión personal, cierres tus ojos y examines tu corazón delante de Dios. No mires a tu alrededor. Esto es entre tú y Dios.
Si nunca has nacido de nuevo, si has estado confiando en tu religión y no en Cristo, hoy es el día de salvación. No esperes. No digas "mañana". Hoy, ahora, ríndete a Cristo.
Si eres creyente pero has vivido como empleado en lugar de hijo, arrepiéntete. Dios te está llamando a una relación más profunda con Él.
Que Dios nos ayude a ser verdaderos hijos, no solo religiosos.
Amén.
