Un siervo útil, esforzado en la gracia - 2 Timoteo 2:20-26
Gabriel Ureta
2 Timoteo • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
El capítulo 2 de 2 Timoteo tiene como fin la exhortación a “esforzarnos en la gracia” 2 Timoteo 2:1
1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
V. 1
V. 1
Así, lo primero es eforzarnos en la griacia en Cristo Jesús, nuestro Señor.
V. 2
V. 2
Poniendo atención a la sana doctrina y traspasándola a otros.
V. 3-4
V. 3-4
Viviendo de forma que refleje la vida en Cristo, como buen soldado, sufriendo las dificultades del evangelio, sin enredarse en los negocios de la vida ni siendo distraídos por neciamente integrarse en la vida mundana, con ojos en lo terrenal reflejo de un corazón carnal. Sino manteniéndonos firmes en la fe, con disciplina como de soldado, para agradar a nuestro Señor, quien nos rescató de nuestra vieja y sucia condición.
V. 5
V. 5
En este esfuerzo, luchando y esforzándonos como un atleta por el evangelio, poniendo nuestro corazón, mente y cuerpo enteramente en el ejercicio de la piedad, corriendo la cerrera de forma constante, firme, fortalecidos por la palabra, dependientes en la oración y sostenidos por el Espíritu, que nos asegura nuestra llegada a la meta, pero lleguemos dignamente.
V. 6
V. 6
Para así, participar del buen fruto, como labrador esforzado y diligente, recibir los frutos del esfuerzo en Cristo.
V. 7-13
V. 7-13
Todo esto con la memoria de Cristo, sabiendo su obra perfecta que nos hizo aceptos en él, el amado, para con Dios.
Cristo Jesús, Hijo de Dios y de David, por tanto siendo el principal y prominente en el cielo y en la tierra por su linaje espiritual y terrenal.
Quien siendo Dios y creador, Señor de toda creación, se humilló haciéndose semejante a los que desde el polvo creó, murió y resucitó por ellos, nosotros mismos, culminando la suprema obra de redención que ahora nosotros comunicamos y vivimos, su evangelio perfecto, para ser reflejo de él y darlo a conocer para que todos conozcan a Cristo y el mensaje de reconciliación sea extendido a los hombre condenados.
V. 14-18
V. 14-18
Así, para efectuar correctamente esto, somos llamados a ser prudentes, a esforzarnos en esta gracia que hemos recibido, no buscando y generando conflicto vano que solo lleva a destrucción, con palabras que corrompen y se extienden como una infección, la cual mata el tejido y hace necesario cortarlo enteramente, como son los hombres contaminados con pecado que extienden el veneno de las enseñanzas del diablo.
Procuremos presentarnos dignos a Dios, como obreros aprobados que con orgullo han guardado la palabra.
V. 19
V. 19
Gracias, no a nosotros mismos, sino al fundamento firme de nuestro Señor, 2 Timoteo 2:19
19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
En respuesta, debemos apartarnos de toda iniquidad.
Así es como inicia la sección final del capítulo 2, esforzándonos en su gracia.
V. 20 La Congregación de la Iglesia - Una gran casa
V. 20 La Congregación de la Iglesia - Una gran casa
Pablo utiliza esta figura para hablar de la congregación de Dios.
En una iglesia, al igual que en una casa, hay utensilios valiosos, para usos honrosos, buenos e importantes; también hay utensilios deshonrosos, usados para la basura y desechos, utensilios con inmundicia, los cuales son, en sí mismos, desechables.
Pero la honra no es por el utensilio mismo, sino por su uso, pues: 2 Corintios 4:7
7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
Somos para honra si Dios nos ha salvado para ser de honra, siguiendo a Cristo, pues suyos somos: Efesios 2:10
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Dios nos amó a pesar de lo que somos, no tal como somos: Romanos 5:8
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
Esta analogía es para decir que en una congregación hay utensilios para honra, verdaderos utensilios pertenecientes a la casa, los cuales se quedarán en ella siempre pues el dueño personalmente los ha comprado (los creyentes), así como también hay utensilios viles y desechables, que aparentan ser parte de la casa pero, en su inmundicia pegada, son desechables de ella (los aparentes creyentes).
Más específico para el contexto de la carta:
Hay maestros que enseñan la sana doctrina guiados por el Espíritu para ser usados para bendición y honra a Dios
Así como maestros falsos, guiados por las corrientes demoniacas para estorbar en la iglesia y ensuciar la casa.
Sin embargo, todos hemos sido llenos de inmundicia, de suciedad. Por la sangre de Cristo hemos sido lavados y santificados e insertados en la iglesia como utensilios de honra, pero es necesario que nos mantengamos limpios, cuidando de no ensuciarnos, y si lo hacemos, de limpiarnos.
V. 21-23 Instrumentos limpios, útiles en las manos del Señor.
V. 21-23 Instrumentos limpios, útiles en las manos del Señor.
V. 21
V. 21
Es necesario que seamos activos en buscar corresponder a Dios, limpiarnos de toda contaminación para poder ser usados para honra y ser útiles en las manos de nuestro Señor, el dueño de la casa.
Para que así, él nos utilice, nosotros estando dispuestos y aptos para hacer toda buena y honrosa obra, preparadas de antemano por Dios para que anduviésemos en ellas Efesios 2:10
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Obras que se hacen no para alcanzar santificación, sino como expresión de la santificación, andando continuamente en ellas.
Y así lleguemos al final delante del Señor y estando en sus manos nos diga:
“Buen siervo y fiel, me has sido útil”.
La vida Cristiana consecuente, sirve para glorificar a Dios. La doctrina conforme a Dios, produce vidas conforme a Su voluntad. (Millos, P. S., 2016)
V. 22 -23
V. 22 -23
Entre las cosas necesarias para mantenernos limpios, es evitar ensuciarnos o si lo estamos, quitarlas.
Lo primero es huir de las pasiones o deseos pecaminosos.
Deseos que nos llevan por caminos de necedad y por obras de maldad.
*Las pasiones juveniles - el ímpetu de la necedad, expresión del pecado.
*Las pasiones juveniles - el ímpetu de la necedad, expresión del pecado.
Las pasiones juveniles, su ímpetu y sus deseos son cosas que fácilmente podemos identificar, pero el llamado es a huir, toda cosa que sea digna de ser huida, ya sea de jóvenes o no, implica que es mala y peligrosa.
Las pasiones y deseos del corazón que impulsados por la necedad son expresiones de nuestro pecado y de nuestro orgullo, de mirarnos a mostros mismos más que a Dios.
*Las vanas palabras y los maestros que las portan.
*Las vanas palabras y los maestros que las portan.
También es necesario dejar las palabras inútiles y sus reflexiones vacías, que no llevan a nada bueno, sino que generan roces, conflictos y desuniones, expresiones motivadas por la necedad, el orgullo y el egocentrismo.
Pero no solo es necesario quitar esas reflexiones y conversaciones de nosotros, sino también alejarnos de aquellos que son portadores de esas ideas, de los hombres de deshonra, de los maestros falsos y contaminados.
3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.
En cambio, es necesario seguir lo bueno, llenarnos de aquello que expresa un corazón moldeado por Dios, controlado por el Espíritu y útil para nuestro Señor.
11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,
Para así también, ser ejemplo de la obra de Dios en estos viles instrumentos.
12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.
Y que la gloria sea a él, pues aún el pecado Dios lo usa para ser exaltado.
4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
V. 24-26 Conclusión - Un Siervo apto, esforzado en la gracia de Dios
V. 24-26 Conclusión - Un Siervo apto, esforzado en la gracia de Dios
El siervo de Dios no debe buscar lo suyo y provocar a conflictos ni llevar consigo vanas expresiones de ideas humanas, sino que debe demostrar amor, siendo amable, en imitación a Cristo.
Por su conformidad al Señor ser apto para enseñar, soportando el mal y la tentación y así, corregir con amor, mansedumbre y humildad a los que, movidos por el error, se oponen a la verdad.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
De esta manera, con la palabra y el testimonio, la verdad de Dios les es expuesta, para que la luz del evangelio haga evidente el pecado a los que estan cautivos por el lazo de Satanás en las oscuras cárceles del pecado.
Que en su arrepentimiento vean la luz de Cristo y así su vileza, iniquidad y deshonra sean borradas para honra al Señor de la casa, a Cristo mismo.
Exhortación
Exhortación
¿Estoy siendo un instrumento limpio, útil para que nuestro Señor me use?
¿Estoy siendo un instrumento limpio, útil para que nuestro Señor me use?
¿Hay inmundicia en mí que debe ser quitada?
¿Hay inmundicia en mí que debe ser quitada?
Esforcémonos en la gracia, siendo activos en limpiarnos de toda maldad para ser limpios, consagrados y entregados a día a día a Dios para ser útiles en las manos de nuestro Señor.
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
