Un modelo, una actitud, un resultado / Lucas 11:1-13

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Introducción

Quiero que empecemos siendo honestos en esta mañana: ¿Cuántos en este lugar se han sentido en algún momento frustrados por sus oraciones? Probablemente le sucede que se hace real esa frase de : “Es que mi oración no pasa del techo”.
La realidad es que todos queremos tener una vida de oración efectiva, en donde oremos y llegue la respuesta de manera inmediata, sin embargo, la realidad es que a menudo se siente vacía, repetitiva o inútil.
Los discípulos probablemente tenían el mismo problema, o sencillamente solo querían tener un modelo adecuado para orar, pero Jesús responde enseñando una verdad central que veremos el día de hoy: El creyente que ora de forma correcta y de manera insistente, recibirá el poder del Espíritu Santo.
Ahora bien, es importante entender el punto sobre el que está ubicado nuestro pasaje: Este pasaje se encuentra entre dos narraciones importantes:
Antes: La historia de Marta y María en donde Jesús muestra la necesidad de sumergirse en la Palabra.
Después: Jesús sacando fuera un demonio y demostrando de donde viene su poder.
Esto propone tres elementos importantes en la vida de todo creyente: La Palabra, La Oración y la Guerra Espiritual.

A. Un modelo poderosamente efectivo - Lucas 11:1-4

Lucas 11:1–4 RVR60
1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. 2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 3 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.
El cuadro inicial que nos muestra Lucas en esta perícopa es el de Jesús orando y al terminar, uno de los discípulos le pide que les enseñe a orar. No porque estos desconocieran la forma de hacerlo, sino, porque quería tener ese modelo distintivo que tenían los discípulos de Juan el Bautista. Para aquella época, los rabinos o maestros solían enseñar a sus estudiantes un modelo de oración que los distinguía de los demás.
Jesús entonces, enseña la manera correcta para orar ante la petición de sus discípulos. Lo interesante es que Jesús no dice cuánto tiempo hay que orar, ni el tono en el que hay que hacerlo. Él se enfoca en la “forma correcta” que NO ES UNA FORMULA MÁGICA, sino, un patrón que debe servir para relacionarnos con Dios.
El modelo que entrega Jesús lo podemos descomponer en 6 partes:
1. Padre.
Es importante notar la palabra con la que inicia la oración: Padre
¡No “Rey Todopoderoso” o “Juez Soberano”, sino “Padre”!
En la cosmovisión del Israel bíblico el padre representaba la unidad familiar, era la piedra angular de la familia y su casa. Es a ese Padre, nuestro papá, nuestra piedra angular de la nueva familia en Cristo a la que pertenecemos al que le oramos. No es un Dios distante o una persona inalcanzable a la que le estamos hablando. ¡Jesús te dice que inicies hablando con confianza porque le estás hablando a tu Papá celestial!
La oración es una relación familiar, no lejana entre un jefe y su empleado; es una conversación entre el Padre perfecto y tu.
2. Santificado sea tu nombre:
La oración debe buscar en primer lugar perseguir honrar en nombre de Dios. Esto ayuda a quitar el foco de ti.
3. Venga tu reino:
En segundo lugar, la oración debe anhelar que el reino de Dios se establezca sobre la tierra para gobernar cada corazón, pero también para cumplirse en el futuro cuando el regrese por su pueblo.
4. Hágase tu voluntad:
La oración no busca doblar el brazo de Dios o hacerlo cambiar de opinión, mas bien, busca someter nuestra vida a la voluntad de Dios.
5. El pan nuestro… dánoslo hoy:
La verdadera oración persigue la dependencia diaria de la provisión de Dios. No pedimos para que se nos de todo de una vez, sino, para mantener una constante petición para que el Señor supla nuestras necesidades.
6. Perdónanos nuestros pecados.
La oración correcta persigue la GRACIA diaria de Dios, pero también busca dar por GRACIA de lo que ha recibido.

Aplicación

¿Cómo suenan tus oraciones el día de hoy?
¿Son acaso oraciones formales entre un jefe y un empleado?
¿O suenan como una conversación entre dos desconocidos?
Si por alguna razón sientes que esas oraciones no fluyen, te propongo que inicies con practicar con el modelo de Jesús, pero sobre todo, entendiendo que tu estas hablando tu Padre, así que habla con Él confiadamente.
Hebreos 4:16 RVR60
16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

B. Una actitud que garantiza resultados - Lucas 11:5-8

Lucas 11:5–8 RVR60
5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; 7 y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? 8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.
Ahora Jesús pasa a indicar la actitud correcta que debemos tener al orar.
El modelo por si solo no te convertirá en un guerrero de oración. Es la insistencia la que garantiza los resultados.
No podemos orar una vez e irnos como si nunca hubiéramos pedido nada. Y esto me lleva a pensar que muchas veces gozamos más de pesimismo que de fe, porque oramos al Señor sin tener en cuenta el factor que nos propone esta parábola: “la insistencia”.
Un poco de contexto:
Sermones actuales sobre las parábolas de Jesús Contexto > Sermón 29: ¡Estas no son horas de llamar! o el amigo inoportuno (Lucas 11:5–8)

En Oriente la hospitalidad era una cuestión de honor, casi una obligación sagrada. Se viajaba por la noche para evitar el calor abrasador del día. Por eso el amigo se presentó de noche, sin avisar. La llegada de un viajero amigo había puesto en un compromiso al anfitrión porque su despensa, o alacena, estaba vacía y no podía cumplir convenientemente con el deber de la hospitalidad. No tenía nada que ofrecerle. ¿Qué podía hacer en una situación así?

Aquí hay otra situación y es que las casas en aquella época no se parecen en nada a las nuestras. Eran pequeñas y básicamente todos dormían en el mismo espacio y por lo tanto, muy cerca a la puerta. Lo anterior implicaba que el dueño de casa se tenía que levantar y quitar todo lo que había en la entrada, seguros y demás, para poder atender a su amigo.
Entonces aquí juega un papel importante esa palabra:
“importunidad”
Léxico griego-español del Nuevo Testamento ἀναίδεια, ας, ἡ.

Imprudencia, descaro, desvergüenza, importunidad

El punto de Jesús es un contraste mi hermano, si un amigo que es reacio y que solo actúa para no pasar vergüenza publica, CUANTO MAS nuestro Padre celestial que no es reacio y nos ama, responderá a nuestras necesidades.
Déjame darte esta ilustración:
"Mire, cuando usted llama a su compañía de teléfono o a su banco por un error en la factura, usted insiste. ¿Por qué? Porque usted espera que sean reacios. Se prepara mentalmente para una batalla, para escuchar música de espera, para que lo transfieran tres veces. Esa es la 'insistencia' del que espera una respuesta negativa.
Jesús, en la parábola del amigo, describe exactamente esa clase de insistencia mundana, basada en la anaideia o 'desvergüenza'.
Pero luego Jesús cambia el argumento y dice: 'Pero yo os digo: Pedid...'. Él nos dice: 'Ustedes están orando a Dios como si fuera un call center'.
Nuestra insistencia hacia Dios no es la de un cliente frustrado preparándose para una pelea. Es la insistencia de un hijo que tiene la línea directa de su Padre. Seguimos llamando, no porque pensemos que no nos quiere contestar, sino porque confiamos plenamente en que Él es bueno y que, a su tiempo perfecto, nos dará exactamente lo que necesitamos. Es una persistencia basada en la confianza, no en la frustración."

Aplicación

Mi querido hermano y hermana, ¡no dejes de orar por esa situación! Tu persistencia no está aburriendo o cansando a Dios; tu insistencia está demostrando tu fe en Él. Esa es la insistencia mi amado, es la fe que no se rinde; es la fe que no se cansa de clamar por esa necesidad, que no se cansa de clamar por ese hijo perdido, por ese familiar enfermo, por esa necesidad de recursos económicos. Simplemente sigue clamando a tu Padre.

C. Un resultado alentador - Lucas 11:9-13

Lucas 11:9–13 RVR60
9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? 12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
Pedir, pedir y pedir. Esta palabra si usted lo notó, se repite 6 veces en estos 5 versículos. Jesús nos da una instrucción expresa sobre el ejercicio de pedir:
Pedid, y se os dará porque el que pide, recibe
Buscad y hallaréis porque el que busca, halla
Llamad, y se os abrirá porque el que llama, se le abrirá
Luego, Jesús usa un contraste entre un padre terrenal y el Padre celestial.
Dios da a sus hijos las mejores respuestas ante sus oraciones. Él se da a sí mismo, entregó a Su Hijo unigénito para que muriera en una cruz y nos dio a Su Espíritu Santo para la vida diaria.
Si Dios no escatimo en dar a Su Hijo a cambio de nuestros pecados, ¿no crees que nos dará con Él todo lo bueno?

Aplicación

Si un multimillonario te ofrece lo que tu quieras, ¿pedirías una empanada o por qué no, un carro? Pero déjame preguntarte algo: ¿por qué pedir algo material si podemos pedir “poder”? y mejor aún, si ese “poder” es Dios mismo en la tercera persona de la trinidad: El Espíritu Santo.

Conclusión

Hoy vimos que Jesús nos enseñó a orar y con ellos nos dio tres elementos importantes:
Una modelo de intimidad con el Padre.
Una actitud insistente y que demanda constancia.
Una respuesta como promesa para darnos poder.
No quiero que te vayas de este lugar simplemente pensando en que “tengo que orar más”. Quiero que te vayas pensando en las siguientes tres cosas:
Intimidad: Probablemente tu oración hasta el día de hoy se ha sentido fría o distante. Esta semana empieza cada oración con “Padre”, luego calla y medita en las implicaciones de esta palabra.
Insistencia: Dios honra la fe que persevera. Así que si tienes una petición allí en el olvido, retómala hoy mismo.
Poder: Este es el llamado principal. Quizá estás preocupado por las cosas materiales pero sabes algo, Dios te dice hoy: “tengo algo mejor para ti”. Si tu necesitas ese poder del Espíritu Santo en tu vida, este es el momento para que clames a tu Padre y lo pidas con insistencia.
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