Descansar en Jesús.

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Hoy concluimos el Kerygma que Marcos comenzó en el versículo 6, “Jesús envía a los doce discípulos.”
La semana pasada recordamos que una de las realidades de seguir a Jesús es que, si tenemos ese honor, puede llegar a costarnos la vida misma.
Y hoy veremos otra faceta del costo de seguir a Jesús: ¿qué sucede cuando los demás, lo que te rodea y la vida misma demandan tanto de ti que sientes que ya no puedes más? Si estás en Cristo, es posible que ese momento de mayor debilidad sea precisamente el lugar donde Dios decida mostrar su gloria y su poder.
Veamos ahora el pasaje que nos corresponde:
MARCOS 6:30-44 (Leer desde la biblia)
Vayamos parte por parte, analizando el texto y al final tengo para ti, tres invitaciones.
Éste pasaje lo podríamos dividir en siete secciones:
Regreso y reporte de los apóstoles. (Vr 30)
Invitación de Jesús a descansar. (Vr 31-32)
El descanso es una práctica fundamental para la recuperación y el bienestar humano. Descansar significa interrumpir un trabajo o movimiento para relajarse, revitalizarse o recuperar la fuerza, con el objetivo de “recargarte” y ayudarte a recuperar energías[1]. Sin embargo, el descanso suele ser malinterpretado como ocio, pereza o incluso como una deficiencia espiritual, cuando en realidad no lo es[1].
Es un proceso de regeneración esencial para la supervivencia: dormir es crítico, ya que la falta de sueño puede provocar problemas de salud como dificultades para aprender y recordar, mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y cardíacos, y deterioro físico[1]. Existen incluso maneras activas de descansar que permiten la regeneración consciente, incluyendo descanso físico, mental, social y espiritual, todos orientados a la renovación y restauración personal[1].
[1] Smalley, G., & Smalley, E. (2025). Reconectados: Vayan de ser compañeros de cuarto a ser almas gemelas en su matrimonio (pp. 30-31). Tyndale House Publishers.
Interrupción de los planes. (Vr 33)
Compasión viva. (Vr 34)
Compasión
ἐσπλαγχνίσθη
El término griego "esplanchnisthē" se refiere a un tipo profundo de compasión que se siente visceralmente, derivado de la palabra "splagchnon" que significa entrañas o intestinos, siendo considerado el asiento de las emociones en la cultura antigua[1]. Este término aparece repetidamente en los Evangelios para describir la respuesta emocional de Jesús ante el sufrimiento humano, como cuando ve a las multitudes cansadas y desamparadas (Mateo 9:36) o cuando observa la necesidad de alimento de la gente (Mateo 15:32)[1].
En la parábola del Buen Samaritano, este verbo marca el momento decisivo cuando el samaritano, a diferencia del sacerdote y el levita que simplemente "vieron" y pasaron de largo, "vio y tuvo compasión" (esplanchnisthē), siendo la compasión el puente entre simplemente observar el sufrimiento ajeno y entrar en su mundo con cuidado salvador[2].
La palabra indica una emoción que no es abstracta sino que se siente profundamente en el "corazón" o las entrañas, representando una respuesta emocional tan intensa que mueve a la acción compasiva[3][4].
Para los teólogos como Barth, este término es "intraduciblemente fuerte", indicando que la miseria observada no solo afectó a Jesús sino que entró completamente en su ser, convirtiéndose en su propia miseria[5].
[1] Sydnor, J. P. (2024). The Great Open Dance: A Progressive Christian Theology. Pickwick Publications.
[2] Donahue, J. R. (1990). The Gospel in Parable: Metaphor, Narrative, and Theology in the Synoptic Gospels (p. 132). Fortress Press.
[3] Green, M. (2001). The message of Matthew: the kingdom of heaven (p. 134). InterVarsity Press.
[4] Sigurdson, O. (2016). Heavenly Bodies: Incarnation, the Gaze, and Embodiment in Christian Theology. Eerdmans.
[5] Nimmo, P. T. (2017). The Compassion of Jesus Christ: Barth on Matthew 9:36. In D. L. Migliore (Ed.), Reading the Gospels with Karl Barth (p. 71). William B. Eerdmans Publishing Company.
5. Observación de los doce. (Vr 35-36)
6. Reto a la fe. (Vr 37-38)
En griego “Esto costaría doscientos denarios.” Un denario equivalía a la paga de un obrero por una jornada completa de trabajo.
En Nebraska, según datos recientes:
El salario mínimo estatal es de $13.50 por hora a partir del 1 de enero de 2025.
$108 por día.
200 días = $21,600
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Para alimentar aproximadamente 20 000 personas (5 000 hombres + sus familias de 4 personas) con pan y pescado asado, el coste estimado actualmente sería de aproximadamente $100,600 USD.
7. Manifestación de la gloria del Padre en el Hijo por medio del Espíritu. (Vr 39-40)
Ahora bien, codo todo esto, quiero hacerte tres invitaciones personales:

Descansa en Jesús, sabiendo que Él ve tu cansancio. (vv.30-32)

Rest in Jesus, knowing that He sees your tiredness.
Jesús no ignora tu agotamiento; lo reconoce, lo valida y te invita a detenerte. El mismo Señor que sostuvo a los apóstoles en su misión es el que hoy te dice: “Ven conmigo a un lugar tranquilo.” Descansar no es fallar; es confiar. Es permitir que Dios sostenga lo que tú ya no puedes cargar.

Descansa en Jesús, sabiendo que Él te ve con compasión. (vv.33-34)

Rest in Jesus, knowing that He looks on you with compassion.
La mirada de Jesús hacia ti no es fría ni distante; es una mirada llena de misericordia profunda. Él conoce tus luchas internas, tu cansancio emocional, tu confusión espiritual. Y lejos de alejarse, se acerca. Cuando tú ves caos, Jesús ve a un hijo o hija que necesita ser guiado, fortalecido y amado.

Descansa en Jesús, sabiendo que Él suple tus necesidades. (vv. 35-40)

Rest in Jesus, knowing that He supplies your needs.
Aunque tus recursos parezcan insuficientes, Jesús nunca está limitado. Él toma lo poco que tienes —tu fuerza, tu ánimo, tu fe débil— y lo multiplica. Su provisión siempre supera tus expectativas, no porque tú seas fuerte, sino porque Él es fiel.

CONCLUSIÓN

Así como miró a la multitud y “tuvo compasión de ellos,” así te mira hoy a ti. Y esa mirada no solo te consuela; te transforma. Su compasión te invita a soltar lo que te está desgastando y a descansar en Su presencia.
¿Cómo puedes aplicar esto de forma práctica esta semana?
Toma un tiempo cada día —aunque sean cinco minutos— y abre tu corazón delante del Señor con honestidad. Nombra tu cansancio, tus luchas, tus temores. Luego, pídele específicamente: “Señor, muéstrame hoy tu compasión en algo concreto.”
Tal vez será una palabra, una conversación, una provisión inesperada, un momento de paz. Si estás en Cristo, Él se mostrará, porque su compasión hacia ti es real y activa.
Al final, descansar en Jesús no significa dejar de luchar; significa dejar de luchar solo.
“…resting in Jesus doesn’t mean stopping the fight; it means not fighting on your own.”
Si hoy necesitas descanso, si tu alma está cargada, si has sentido que la vida demanda más de lo que puedes dar, este es tu momento. Ven a Jesús. Ríndele tus cargas. Permite que Él restaure lo que está roto y renueve lo que está débil.
Él sigue siendo suficiente. Y su compasión, hoy, también es para ti.
ERES AMADO.
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