De donde viene la bondad
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Remitente y destinatario
Carta de amor incompleta
Cuando la Escritura habla de “sembrar” en el corazón, nos está llevando al terreno más sagrado del ser humano: el lugar donde se forman nuestras convicciones, donde se maduran nuestras decisiones y donde se define el rumbo de la vida. El corazón, en la Biblia, no es un órgano emocional solamente; es el centro moral, espiritual y volitivo. Ahí se decide qué tipo de semilla prosperará.
1. ¿Cómo seleccionamos la semilla que crecerá en el corazón?
1. ¿Cómo seleccionamos la semilla que crecerá en el corazón?
Jesús dijo:
“La semilla es la Palabra de Dios” (Lucas 8:11).
La calidad del fruto está determinada por la naturaleza de la semilla y por la condición del terreno.
A. Seleccionamos la semilla mediante lo que escuchamos
A. Seleccionamos la semilla mediante lo que escuchamos
“La fe viene por el oír” (Romanos 10:17).
Lo que repetimos mentalmente, lo que meditamos, lo que permitimos entrar, es lo que plantamos.
La meditación continua es la mano que siembra.
Lo que un hombre permite que ocupe su atención termina ocupando su corazón.
B. Seleccionamos la semilla mediante lo que deseamos
B. Seleccionamos la semilla mediante lo que deseamos
Santiago explica que el deseo es un laboratorio interno:
“Cada uno es tentado... de su propia concupiscencia, que le atrae y seduce” (Santiago 1:14).
El deseo es un imán: atrae semillas afines.
El hombre siembra aquello que ama.
C. Seleccionamos la semilla mediante nuestras decisiones diarias
C. Seleccionamos la semilla mediante nuestras decisiones diarias
Deuteronomio 30:19:
“He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición… escoge la vida.”
Cada decisión es una pala que abre el terreno del corazón para recibir un tipo de semilla.
2. ¿De dónde toma el hombre la cizaña para sembrarla?
2. ¿De dónde toma el hombre la cizaña para sembrarla?
La Biblia menciona dos fuentes principales de “cizaña”:
A. La cizaña que siembra el enemigo (influencias externas)
A. La cizaña que siembra el enemigo (influencias externas)
Jesús enseñó:
“Mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña” (Mateo 13:25).
El enemigo no puede forzar el corazón, pero sí ofrece semillas:
ideas distorsionadas,
mentiras que parecen verdades,
deseos que parecen inocentes,
atajos que parecen caminos.
La cizaña del enemigo se introduce mientras el hombre “duerme”, es decir:
cuando baja la guardia,
cuando descuida su vida espiritual,
cuando no examina su corazón.
B. La cizaña que brota de la naturaleza humana caída (fuente interna)
B. La cizaña que brota de la naturaleza humana caída (fuente interna)
Jesús enseñó que dentro del hombre hay un depósito capaz de producir cizaña:
“Del corazón salen los malos pensamientos…” (Mateo 15:19).
Pablo lo llama “la carne”:
“Las obras de la carne son…” (Gálatas 5:19-21).
19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad,
20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos,
21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
3. ¿Por qué el hombre elige sembrar cizaña si no produce fruto eterno?
3. ¿Por qué el hombre elige sembrar cizaña si no produce fruto eterno?
Aquí entramos en el drama espiritual de la humanidad.
A. Porque la cizaña promete frutos rápidos
A. Porque la cizaña promete frutos rápidos
La cizaña crece más rápido que el trigo.
La tentación ofrece satisfacción inmediata.
El pecado da resultados instantáneos, aunque vacíos.
B. Porque la cizaña no exige profundidad
B. Porque la cizaña no exige profundidad
El corazón superficial prefiere semillas superficiales.
La Palabra exige aradura, rendición y obediencia; la cizaña no.
C. Porque el hombre valora lo pasajero sobre lo eterno
C. Porque el hombre valora lo pasajero sobre lo eterno
La Escritura advierte:
“El ocuparse de la carne es muerte” (Romanos 8:6).
La carne quiere gratificación presente; el Espíritu busca fruto eterno.
D. Porque el hombre cree que puede controlar la cizaña
D. Porque el hombre cree que puede controlar la cizaña
Pero la cizaña nunca se queda sola.
Tiene un espíritu expansivo.
Toma terreno. Asfixia. Desplaza. Enreda.
Por eso Proverbios 4:23 manda:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.”
Es decir, hay semillas malas dentro del hombre, listas para brotar si no son crucificadas y sustituidas por la semilla del Espíritu.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado;
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.
24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
26 Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña.
27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?».
28 Él les dijo: «Un enemigo ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?».
29 Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella.
30 »Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”».
31 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo,
32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.
33 Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado.
34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola,
35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: Abriré mi boca en parábolas; hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundo.
36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.
37 Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre,
38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno;
39 y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
40 Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo.
41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad;
42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.
44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
45 El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas,
46 y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
47 El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase;
48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos.
49 Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos,
50 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí.
52 Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
53 Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí.
54 Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo este esta sabiduría y estos poderes milagrosos?
