Cristo, nuestra justificación_Parte II
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Adoptados por medio de la justificación
Adoptados por medio de la justificación
Dios adopta al creyente como su hijo por medio de la justificación, es decir, le otorga todos los derechos que un hijo tiene, por lo tanto somos hijos de Dios en un sentido legal. Pero ademas en virtud del nuevo nacimiento y en consecuencia del mismo, somo hijos de Dios es un sentido espiritual. Cristo ahora se convierte en nuestro hermano mayor.
Nadie nace dentro de la familia de Dios. Por naturaleza somos hijos de ira, no hijos de Dios; por lo tanto, Dios no es nuestro Padre por naturaleza. Podemos tenerlo como Padre solo si nos adopta, y Dios nos adopta solo por medio de la obra de su Hijo.
Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,
que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios,
a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.
Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!
Por tanto, ya no eres siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.
Pensemos en el regreso del hijo prodigo, cuando volvimos en si...
Dios Padre no nos hizo como uno de sus jornaleros, nos puso anillo en el dedo, vestidos nuevos y calzado en nuestros pies. Por que somos sus hijos.
Tenemos la seguridad de un amor inmutable que se duele cuando pecamos, y que tambien se regociga cuando volvemos arrepentidos.
Somos receptores de un cuidado, amor, providencia, disciplina, de grandes favores y misericordias nuevas cada mañana, especiales de nuestro Padre para nosotros.
Cuando Dios adopta a los pecadores como sus hijos, les concede todos los derechos legales de hijos y se convierten en herederos de Dios y coherederos con Cristo.
y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él.
Heredan todas las bendiciones de salvación en la vida presente, y reciben también el derecho a:
para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros,
Nos espera una gloria eterna a su semejanza. Una promesa a llegar a ser como El es:
Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.
Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como El es.
Otra bendición mas de ser hijos de Dios es el derecho a la obra santificadora del Espíritu Santo en nosotros.
La justificación demuestra la justicia de Dios
La justificación demuestra la justicia de Dios
Por medio de la naturaleza podemos conocer la gloria manifestativa de Dios, podemos conocer algunos de sus atributos. Pero, ¿Como podríamos conocer su justicia?, algunos podrán pensar que por medio de las leyes que dejo en la Biblia, Sus mandamientos. Sin embargo eso no seria suficiente, porque la ley apunta a mi y a mi incapacidad pero no hacia El.
Es es la cruz donde podemos conocer la magnitud de Su justicia, al ver a Su Hijo en la cruz y pensar: ni aun a su Hijo perdono, porque estaba llevando nuestros pecados. Es en el sacrificio de Jesús, donde se exhibe gloriosamente la justicia de Dios. De esta forma, el Señor mismo recibe toda la gloria de nuestra salvación. Se lo debemos todo a su justicia, no a nuestras obras.
Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas;
Pero quiso el Señor quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor en su mano prosperará.
La justificación magnifica la gracia de Dios
La justificación magnifica la gracia de Dios
La gracia es la única razón, en una sola palabra, por la que el evangelio es una buena noticia. Notemos que Pablo paso dos capítulos y medio para demostrar que no podemos hacer nada para lograr nuestra salvación, puesto que tanto judíos como gentiles, todos están bajo pecado, nadie merece la salvación.
Es entonces que la gracia de Dios es magnificada, nadie la merece, todos deberíamos ser condenados:
siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús,
Gracia, por lo general denota el favor de Dios, también puede ser un don o un beneficio. Es el favor misericordioso de Dios, dado gratuitamente a los pecadores que creen, quienes en realidad tan solo merecerían la ira de Dios y su justa retribución.
gratuitamente por su gracia, veamos el claro énfasis que hace pablo, en el hecho de que el favor de Dios es algo totalmente inmerecido hacia el pecador redimido.
La justificación reivindica la justicia de Dios
La justificación reivindica la justicia de Dios
Recordemos una de las grandes preguntas con la que algunos trataban de lidiar sin obtener respuesta en el A.T., Job siendo uno de ellos:
En verdad yo sé que es así, pero ¿cómo puede un hombre ser justo delante de Dios?
Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer?
¿Como Dios podía pasar por alto los pecados de sus santos, perdonando a las almas culpables y cubriendo sus errores con un perdón tan abundante, sin comprometer a la vez ni hacer de menos su justicia? Una de las caracteristicas distitivas de la Biblia es que nos muestra abiertamete el pecado de “grandes figuras” y aun mas chocante muchas de esas “figuras” aparecen en el Salon de la fe de Hebreos 11 (Asesinos, prostitutas, lujuria, mentirosos)
Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
Es mas, es evidente que el Señor a veces permite que los creyentes que viven básicamente vidas “justas” sufran mientras que los malvados incrédulos prosperan:
Malaquias 1:13 NVI
Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar la opresión. ¿Por qué entonces toleras a los traidores? ¿Por qué guardas silencio mientras los malvados se tragan a los más justos que ellos?
Aun en este mismo capitulo de Hebreos, mencione que quienes aparentemente merecen mas bendiciones de Dios a menudo reciben problemas y persecusion.
Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones.
Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados
(de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra.
Y todos estos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa,
¿Como Dios podría compensar finalmente la balanza de la justicia? ¿Como Dios haría justicia para todos los fieles que sufrieron? ¿Como Dios haría justicia para todos los impíos que gozaron de todo aun en su pecado? ¿Como es posible que estos hombres que pecaron grandemente Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos?
a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
Fue la satisfacción a la justicia que Dios demandaba por medio del sacrificio de su Hijo, que por la fe se nos manda creer para alcanzar la justificación. La muerte de su Hijo equilibro la balanza de la justicia de Dios. Ahí en la cruz Dios manifestó su justicia. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos.
La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado.
La justificación sostiene la ley de Dios
La justificación sostiene la ley de Dios
Muchos llamados “pastores” y “cristianos” predican a un Dios que no le importa mucho su ley, El esta dispuesto a perdonarte y te ama tal como eres, un Dios que nunca espera ni hace ningún cambio en ti, sigues pecado y lo único que dices es que estas en proceso y que Dios te sigue amando. Entonces, ¿Para que murió Cristo?
Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.
El perdón sin la expiación exigiría la anulación total de la ley de Dios. La obra de expiación de Cristo hace posible un perdón total y gratuito de una forma que apoya e incluso establece la ley de Dios.
¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley.
¿Que de Santiago capitulo 2?
¿Que de Santiago capitulo 2?
Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe.
Hay que leer los textos en sus contextos. Santiago no está lidiando con el mismo problema que Pablo. Por un lado, Pablo argumenta con personas que piensan que tienen que aportar algo para efectuar su justificación. Por otro lado, Santiago está discutiendo con personas que piensan que se salvan por una profesión de fe meramente de palabras.
Así empieza el pasaje:
¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle?
Había personas que decían que tenían fe en Jesús pero cuyas vidas no reflejaban esta fe de ninguna manera. Esta clase de fe, una fe que no transforma la vida, que no va secundada por hechos, es una fe que no vale nada.
En cambio, el verdadero creyente es una persona que dice que tiene fe y lo demuestra por lo que hace. La fe que salva no es solo de palabras. El corazón dispuesto a confiar en Cristo también está dispuesto a obedecerle.
Los protestantes siempre han dicho que las obras no son la base de la justificación. Es decir, Dios no nos justifica porque nuestras obras lo merecen. No obstante, las obras son la evidencia de una fe verdadera. Si la fe es real, habrá obras que lo comprobarán. En este sentido, la justificación es por la fe sola, pero no una fe que está sola. Matthew Leigthon, La justificacion: ¿que es y que hace?, Coalicion por el evangelio.
Conclusión / Aplicación
Conclusión / Aplicación
Esta doctrina es una de las importantes y fundamentales de la religión cristiana, ya que marque un parte aguas entre el evangelio de Cristo y todas las demás religiones (Por la justificación por fe y no por obras).
Somos justificados, declarados justos, en el momento de nuestra salvación. Jesucristo terminó en la cruz la obra necesaria para nuestra justificación. "Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira". (Romanos 5:9). Luego fue "resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:25). La justificación garantiza la fidelidad de Dios, por lo tanto nuestra obediencia a El debe ser radical, incluso arriesgando nuestra vida, confiando en que Dios siempre estará con nosotros.
Esta doctrina unifica e ilumina todos los principales elementos de la verdad del evangelio: la rectitud de Dios, su gracia, su justicia y su ley. Demuestra su justicia; reconcilia su misericordia con su ira contra el pecado; y provee un perdón total y gratuito mientras que cumple perfectamente las demandas de la ley de Dios.
Pensemos en todo lo que la cruz logro desde la perspectiva de Dios Padre: la expresión de su amor, la demostración de su justicia, la exaltación de su gracia, la reivindicación de su justicia y la confirmación de su ley.
Esta misma misericordia, amor y gracia mostrada por Dios hacia nosotros, debe ser también un motivante para mostrar esos mismos atributos hacia los demás.
