No existen hombres grandes, solo hombres que creen en un Dios Grande.
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Texto Base
Texto Base
Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?
Introducción
Introducción
Sueños como los de Abraham
Sueños como los de Abraham
Abraham, José, Moisés, Gedeón, David, Rut, Ana, Eliseo.… María Magdalena, la mujer samaritana, Pedro, Juan.… Son solo algunos hombres y mujeres famosos por ser usados por Dios, para muchos hombres grandes, importantes, reconocidos; En nuestra actualidad existen hombres y mujeres con renombre también, pastores, lideres sociales, predicadores, músicos, maestros, evangelistas, gente que Dios usa, grandes dentro de la iglesia, personas a los que admiramos y nos asombramos de su unción.
¿Pero qué tenia Abraham, que tenia David, que tenia Ana, la mujer samaritana o Pedro y Juan? de estos últimos se dice: Hombres sin letras y del vulgo .(Hch 4:13) de Abraham por ejemplo ¿Qué se dice? ¿era acaso un rey, un maestro, un dueño de muchas tierras? Ciertamente hoy podemos leer lo que se dice de Abraham.
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
Seguramente usted también desea ser usado por Dios, yo también lo deseo y, puede que usted vea a los hombres grandes “entre comillas” y piense que jamás podrá ser usado igual, quizás incluso llegue a conformarse de alguna manera, pero yo sé que Dios pone sueños en nuestros corazones, ideas y anhelos que no nos atrevemos ni siquiera a pronunciar porque ¿Quiénes somos nosotros? Cosas que no han salido de la puerta de su alcoba.
Ser un predicador usado por Dios, evangelizar un país, ser pastor o un gran evangelista o intercesor, ayudar a los más necesitados, a los hogares, a los niños....sueños....como el de Abraham.… Con la única diferencia en que, Abraham creyó en que Dios era poderoso para hacer todo lo que había prometido.
Desarrollo
Desarrollo
No existen los hombres grandes
No existen los hombres grandes
Un hombre cojo de nacimiento lleva 40 años pidiendo limosna para sobrevivir, de repente Pedro y Juan con una sencilla oración le ofrecen levantarse, andar, saltar, alabar a Dios.… El pueblo se maravilla, ciertamente es un milagro poderoso, digno de grandeza, comienzan a rodear a los dos supuestos autores, dos hombres pescadores de Galilea, aunque para el pueblo ya no son solo eso.
Los retienen, los toman de las ropas, los rodean, ahora son famosos, ahora son grandes, todos quieren estar con ellos, todos quieren hablar con ellos, todos quieren una foto o un autógrafo, incluso alguno simplemente decir, estuve con ellos; más viendo esto Pedro, prefiere “poner los puntos sobre las íes” . ¿Por qué os maravilláis? ¿Por qué ponen los ojos en nosotros?
Los hombres usados por Dios son eso, herramientas, instrumentos en las manos de un Dios poderoso, no virtuosos por si mismo, si no por la forma en que los toca el instrumentista divino, por lo que la biblia dice:
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
Es decir, nosotros solo somos, el recipiente.
¿Acaso Pedro o Juan, o Pablo o cualquier otro hombre tiene algún poder? no. No existen hombres que hagan milagros, que echen fuera demonios, que sanen enfermos o que prediquen de tal manera que quebranten los corazones y se transformen las vidas; Pero si existen hombres que creen en un Dios que lo puede hacer.
Pedro dijo, no es por nuestro poder, ni por nuestra piedad, resaltemos la palabra piedad, es decir, no es por nuestro buen comportamiento, o por nuestra “cara bonita”, ni nuestra elocuencia, o por lo mucho que oramos, o predicamos, o hacemos. ¿Acaso es el hombre que ora el que se lleva la gloria, o él que impone las manos? Si aun incluso, muchos oran sin fe, ayunan sin fe, van al culto sin fe, predican sin fe....
Las cosas no suceden porque usted oro y predico, las cosas suceden porque usted y yo creemos, que Dios lo hizo suceder, no se trata de lo que yo soy o hago, se trata de en quien creo. No importa cuanto usted ore o grite o cante, no pasaría nada si no fuera porque así Dios lo quiere.
¿Entonces no debo orar, evangelizar o predicar? SI lo hacemos para llevarnos la gloria nosotros por nuestra supuesta piedad, estaremos quitando la gloria a Dios y la estaremos depositado en nuestras obras, pero si lo hacemos porque creemos que existe un Dios que lo puede hacer, entonces oremos, prediquemos, y cantemos, pero con fe, no en nosotros, sino en Dios.
Recordemos que, así como la fe sin obras es muerta, las obras sin fe en Cristo, también. (Stg 2:22)
Si existen hombres que creen en un Dios grande.
Si existen hombres que creen en un Dios grande.
Lo que pedro no dijo
Lo que pedro no dijo
La multitud que toma de las ropas a Pedro y Juan se preguntan ¿Si estos hombres no tiene algún poder y si no es por ninguna piedad de ellos? ¿Cómo pueden hacer tales maravillas? Ante tales incógnitas podemos ver primero lo que no dijo Pedro....
Pedro no dijo, como muchos otros si, qué el hacia tales milagros por ser un apóstol de Cristo, pastor de la grey de Dios y principal lider de la iglesia.
Hoy muchos se levantan y se engrandecen o se jactan de ser algo, unos se autoproclaman apóstoles, profetas, salmistas y un sin fin de cosas y dicen que las cosas pasan por ellos y por lo que son, algunos piensan que la gloria de Dios se mueve porque ellos son los que predican, que la unción desciende, porque ellos son los que cantan, que las almas se convierten, porque ellos son los que evangelizan o que las cosas suceden porque son ellos los que hacen y les llaman “grandes hombres de Dios”
Pero Dios no llama grandes, a los que se hacen grandes, ni exalta a los que se elevan, si no que los humilla, ni guarda los primeros sitios para los que quieren ser los primeros, no en vano enseño Cristo
El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Imaginemos que hay unas sillas cerca del trono de Dios en primera fila y, hay algunos que piensan que se las merecen, pero no te sientes en la silla dónde no te han puesto, no sea que te la pidan para el dueño, porque muchos se querrán sentar en aquellas sillas y Dios los sacara, porque a lo mejor ha reservado esos lugares, para aquellos que realmente le dieron la gloria a él, y aunque el mundo los haya olvidado, Dios no se olvidara, no importa ser alguien para el mundo, lo que importa es ser alguien para Dios.
No digas, es que a mi no me nombraron, a mi no me recocieron, a mi no me estimaron, a mi no me tuvieron en cuenta, no importa, Dios no es injusto para olvidar, más bien di, a Él y solo a ÉL sea, la gloria.
¿Qué tampoco dijo Pedro?
Pedro no dijo, como muchos otros si, que el cojo se había levantado porque el si era un hombre de oración, porque él si era un hombre piadoso, porque el si obedecía la palabra de Dios.
Nuevamente es importante resaltar que no existe ningún esfuerzo humano que pueda llegar a hacer lo que Dios y solo Dios hace.
Muchos hoy en día se engrandecen, diciendo de si que ellos si son hombres o mujeres de oración, de estudio, de unción, de conexión especial y privada con Dios y se jactan, como si por su piedad fuera que se hacen las cosas, pero olvidan lo que dice la escritura:
Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
De manera que nadie se puede hacer grande por haber hecho algo y como dice la biblia “El que se gloría, gloríese en el Señor” (1 Co 1:31;2 Co 10:17) dele la gloria a Dios.
Lo que si dijo Pedroªª
Lo que si dijo Pedroªª
Sabiendo bien lo que Pedro no dijo, podemos entender lo que si, y es que Pedro no comienza a dar un discurso de como hacer milagro, de como tener poder, de como ser reconocidos, de como tener unción. Pedro lo único que hace y dice, es comenzar a predicar el evangelio porque el sabe que la gloria no esta en él ni en sus acciones, sino en el Dios y Cristo que predica.
El poder de la iglesia, no esta en la forma del culto, no esta en el ritmo de las canciones, no esta en nuestras costumbres o rituales, no esta en los hombres ni en las instituciones, esta en lo que predicamos.
Por lo que la biblia dice:
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
El poder de la iglesia esta en el el evangelio y el Dios que predican, la iglesia es poderosa porque su mensaje es poderoso.
Hubo un hombre llamado Juan, conocido como el bautista, no era un hombre muy cautivador, era un errante del desierto, no tenia los trajes mas finos, sino que vestía austeramente con pieles de camello y su comida no era de cinco estrellas, sino que se alimentaba de sencillas langostas con las que se alimentaban los pobres de la época (Mateo 3:1-4) y ¿Quién era Juan? era un profeta, y no cualquiera, era el predecesor de Cristo, así como Cristo anunciado desde el antiguo testamento y concebido de una manera milagrosa, era el hombre ungido, escogido, destinado por Dios.
Cristo dice de Juan, que de los nacidos de mujer, no se había levantado otro mayor que Juan el bautista (Mateo 11:11)
Así que todos sabemos que Juan el bautista tiene un renombre y es considerado un hombre santo y justo, pero aun así, Cristo y Juan mismo, sabían que los hombres grandes no existen… por lo que Cristo dice.
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Es decir, a los hombres les podrá impresionar mucho Juan, pero a Dios no.
¿Y que es lo que consideraba Juan grande de si mismo?(Juan 1) algunos lo ponían a la altura del mesías, pero a Juan no le importaba eso, porque él sabia que la gloria no era él, sino del que venia detrás de él
Sabe, hay muchos que son usados por Dios, pero no saben hacerse a un lado, para que el que si merece realmente la gloria, le reciba.
Otros decían de Juan que era Elías, el profeta más importante para el pueblo de Israel, y ciertamente Jesús dijo que verdaderamente Juan era el Elías que iba de venir y aunque era verdad, Juan dijo que no y, no era una falsa modestia, no era que Juan no supiera, era que Juan entendía que en eso no no estaba la grandeza
Estamos en una época, en dónde damos tanta grandeza a los nombres, cuando el único nombre que debe ser engrandecido es el del Señor Jesucristo (Hechos 4:12)
Por ultimo decían de Juan que al menos era un profeta y esto era cierto, no solo un profeta más, sino el más grande de los profetas, pero Juan responde, no soy, porque la gloria de Juan, la grandeza de Juan, el esplendor de Juan no radicaba en el nombre que tenia, ni en la profesión que ejercía, Juan no veía ninguna gloria en eso, como muchos si se glorían por hacer milagros, por sanar enfermos, por ser el profeta o el apóstol, o el maestro o el cantor, pero Juan entendía, que los hombres grandes no existen, todos son como yerba que se seca y como flor que se marchita, el único grande, el único poderoso, es Dios.
Oye Juan, entonces ¿Quién eres? ¿De dónde tanta gloria? oh, no se trata del hombre que tienen al frente ¿Saben dónde esta la gloria? ¿Quieren entender en dónde esta el poder? no en el mensajero, sino en el mensaje, por lo que Juan se define de la siguiente manera.
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
La grandeza no esta en Juan ni en lo que hace, la grandeza esta en lo que predica, la grandeza no esta en Juan ni Pedro en el templo, la grandeza esta en lo que predican y el Dios que predican, ellos creían y estaban convencidos en lo que podía hacer cristo, no ellos.
Conclusión / Aplicación
Conclusión / Aplicación
Creer
Creer
Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Amados hermanos, Abraham no era un hombre grande, Juan y Pedro tampoco, pero si alcanzaron cosas grandes y vivieron cosas grandes, porque creían en un Dios que hace cosas grandes, la variante que cambia toda la ecuación es la fe. Pedro no le dijo al cojo “Levántate” porque el fuera alguien con autoridad, sino porque el creía y estaba convencido que Jesucristo si era alguien y tenia toda la autoridad.
Hoy no le digo que anhele ser alguien grande y reconocido, pero si le motivo a proponerse a vivir las cosas grandes y maravillosas que en Cristo se viven, si le invito a ver la la gloria de Dios; Los milagros que Dios puede hacer, los propositos que Dios puede cumplir, lo que es capaz de hacer Dios con una vida que le crea.
Nuestra fe no es hermosa por lo que somos o hacemos, nuestra fe es hermosa y poderosa por en quién la hemos puesto, la hemos colocado en un Dios muy grande y muy poderoso.
Yo le invito a que usted sueñe en Dios, y a que este convencido que usted puede ser un instrumento de la gloria de Cristo, y a que se atreva a caminar en los sueños para la gloria de Dios que él ha puesto en su corazón como alguna vez los puso en Abraham, esos sueños que solo usted conoce en su intimidad. Usted y yo no somos diferente a Abraham, ni a ningún hombre usado por Dios, todo radica en una pequeña cosa, en que dichos hombres creyeron en el Dios que tienen, y hoy usted también puede creer en Cristo y en todas las cosas que él prometió.
No es que seamos grandes, es que cono nosotros va el más grande.
