Seguros por siempre en las manos del Señor

Seguridad de la salvación  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Solemos pensar en los héroes de la fe como seres intocables. Dicen que Charles Spurgeon caminaba por el Londres victoriano como un verdadero gigante espiritual. Era un hombre imparable, poseedor de una voz que estremecía auditorios de miles de personas y una fe que parecía forjada en hierro.
Pero hoy quiero llevarlos a una tarde gris, a un episodio que pocos conocen. Un momento que no nos revela al héroe de los libros de historia, sino al hombre quebrantado que necesitaba a Cristo tanto como cualquiera de nosotros aquí presentes.
Spurgeon llevaba semanas sumergido en una depresión oscura, tan profunda que apenas tenía fuerzas para levantarse de la cama. El dolor físico de su enfermedad, las críticas despiadadas de la prensa y la aplastante presión de pastorear miles de almas lo estaban asfixiando. Aquella mañana, el "Príncipe de los Predicadores" ni siquiera había podido orar. Su alma estaba silenciosa y vacía.
Decidió salir a dar un paseo para intentar despejar la mente. Caminaba encorvado, con los ojos clavados en los adoquines del suelo, atormentado por una pregunta: "¿Todavía puede Dios usar a un hombre tan cansado? ¿Sigo siendo útil estando tan roto?".
Y entonces sucedió.
Al pasar junto a una simple casa obrera, una ventana abierta dejó escapar una voz. Una mujer desconocida, sin saber quién caminaba fuera, leía la Biblia en voz alta a sus hijos. Spurgeon se detuvo en seco cuando escuchó estas palabras flotar en el aire frío de la tarde:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco… y nadie las arrebatará de mi mano.”
Ese versículo lo atravesó como un relámpago.
Hermanos, hoy nos encontramos en Juan 10:22-39. El escenario bíblico también es un día de invierno, frío y hostil. Y allí, Jesús está a punto de pronunciar esas mismas palabras que rescataron a Spurgeon y que hoy necesitan rescatarnos a nosotros. En medio de la duda y la hostilidad, ¿en qué consiste nuestra seguridad? ¿Depende de nuestra fuerza para aferrarnos a Dios, o de la fuerza de Dios para aferrarnos a nosotros?
Vamos a la Palabra.

La evidencia de quienes no están en las manos del Señor

Juan 10:22–26 RVR60
Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Este año 2025, desde el 14 hasta el 22 de diciembre se celebrará en Israel la fiesta de Janucá o de la Dedicación o Fiesta de las Luces. Esta no es una fiesta establecida por Dios en su Ley, sino mas bien es una fiesta de 8 dias que se conmemora en Israel a raiz de la liberacion que Dios dio a su pueblo a traves de los macabeos, quienes se levantaron contra el dominio del imperio seleucida y lograron recuperar y purificar el templo de Jesusalén.
Tras el dominio medo-persa, descrito en los últimos libros del Antiguo Testamento (Esdras, Nehemías y Ester), donde se narra la restauración del templo y la vida del pueblo judío bajo reyes como Ciro y Darío, la historia bíblica se conecta con el avance de los imperios anunciados en las visiones de Daniel (Daniel 2 y 7). El poder persa fue sucedido por el imperio griego de Alejandro Magno, cuya muerte dio paso a la división de su reino entre sus generales. De esa fragmentación surgió la dinastía seléucida, quien a través de Antioco IV Epifanes profanó el templo, prohibió la Ley y persiguió a los judíos, cumpliendo en parte la profecía de “el cuerno pequeño” que se levantaba contra el pueblo santo (Daniel 8:9-12).
Sin embargo, esta opresión desencadenó la rebelión de Judas Macabeo y sus hermanos, quienes lograron liberar Jerusalén y purificar el templo. En memoria del milagro del aceite que ardió ocho días en la menorá, nació la fiesta de Janucá o Fiesta de las Luces, como símbolo de dedicación, resistencia y fidelidad al Dios de Israel.
Entonces, Juan nos da el contexto de que este pasaje ocurrió en medio de la celebración de la fiesta de Janucá. Era invierno y Jesús andaba por el templo, en el pórtico de Salomón. Allí dice la Palabra de Dios que los judios le rodearon, intimandole a que diga si El era el Cristo. Esta no es una pregunta sincera, porque ellos desearan creer en Jesús. Mas bien el contexto nos ayuda a entender el porque de esa pregunta: recuerde, era Janucá, la conmemoración de la liberación del malvado rey Antíoco IV Epifanes a manos de los macabeos. En el momento de la escritura de este pasaje, el pueblo de Israel sufría a manos del imperio romano. Los israelitas anhelaban la llegada del Mesías que, así como Judas Macabeo los liberara de la opresión del enemigo. Ellos querían un rey libertador, no un rey siervo que les llevara hacia Dios.
Jesús responde, no evidenciando su identidad como el Mesías de Dios (que si lo era), sino apuntando al problema mas profundo que los judíos tenian: su incredulidad de corazón. Israel desde sus inicios lidió siempre con el tema de la incredulidad. Es triste pensar que Dios escogió un pueblo para si; pero ese pueblo no escogió amar y seguir a su Dios. Muchos siglos después, Israel sigue aun entregado a la incredulidad. Por lo tanto, Jesús destaca a través de su respuesta, la incredulidad de los judíos:
Se lo he dicho a ustedes y no creen”: El pueblo de Israel durante siglos recibió la Palabra de Dios a través de los profetas y siervos del Señor. Sin embargo, su actitud siempre fue la de resistirse a lo que Dios establecía. Asimismo, cuando Cristo vino a la tierra enseñaba la Palabra del Señor; sin embargo, la mayoria de los judíos la rechazaban. Se acercaban a Jesús, querían recibir milagros, querían ser bendecidos; pero no querían someterse a la Escritura. La actitud frente a la Palabra de Dios es una marca clave de un verdadero creyente.
Juan 8:31–32 RVR60
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Contraste esta verdad con la siguiente:
Juan 8:34–37 RVR60
Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.
Los judíos eran pueblo de Dios por ser descendientes étnicos de Abraham; sin embargo, la Palabra de Dios no hallaba cabida en sus corazones. La Palabra no daba fruto en ellos y eso era no por un problema en la Palabra, sino porque su corazón no era buena tierra, por ello la Palabra no daba fruto.
Marcos 4:14–19 RVR60
El sembrador es el que siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
las obras que Yo hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de mi”: El contexto indica que los judios no solo no creian en la Palabra que habian recibido y a la que habian sido expuestos, sino que tampoco creian en las obras de Jesús durante su ministerio terrenal. Las recibian, es decir, eran beneficiarios de las bendiciones de Dios; sin embargo, no eran agradecidos con el Señor ni creian en las enseñanzas de Jesús.
Lucas 17:11–19 RVR60
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejosy alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Juan 6:25–29 RVR60
Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.
Estos judíos eran espectadores del poder de Dios, veian con sus propios ojos y aun eran beneficiarios de la bondad y el poder de Dios; sin embargo, no creian en Jesús. Las obras de Jesús evidenciaban su poder y autoridad como el Mesías de Dios, como el Hijo de Dios, como Dios mismo. Su poder era la evidencia de su autoridad. Cristo debe ser obedecido, escuchado y honrado como Dios. Sin embargo, esa sociedad queria recibir las bendiciones del Hijo de Dios, pero no queria honrarle como el Hijo de Dios.
pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas”: Ellos eran judios, descendientes de Abraham, conocian la Palabra de Dios, habian escuchado la predicacion de Juan el Bautista, habian escuchado la predicacion de Jesucristo, habian visto la manifestacion del poder de Dios, habian sido beneficiados por la bondad de Dios. Sin embargo, se resistían a obedecer a Jesús.
La razón no es intelectual, pues comprendian claramente las enseñanzas de la Palabra de Dios.
La razón no es emocional, porque ellos seguian a Jesús de buena gana.
La razón no es física pues ellos eran sanados por el poder de Jesús.
La razón no es económica porque ellos recibian la bendicion de Dios.
Jesús lo dice claramente: “No creen porque no son mis ovejas”. No hay una relación entre estos judios y Cristo. Ellos no son “sus” ovejas, eso quiere decir:
No son pastoreadas por Jesús, es decir, tienen una vida independiente de Dios, con sus propios planes, metas y decisiones lejos del Señor.
No siguen a su pastor, es decir, no tienen esa relación con Cristo de sujeción y obediencia.
Son pastoreadas por otro, siguen a otro. Las ovejas por naturaleza necesitan quien les pastoree.
No producen frutos que el Buen pastor pueda recibir.
Hermanos, recuerde que la evidencia de la incredulidad es la desobediencia y la desobediencia es signo de un corazón incrédulo y duro de corazón
Cuidado con engañarnos pensando que la fe no implica obediencia. Aunque vamos a lidiar con el pecado todo el tiempo de nuestra peregrinación, no podemos excusarnos de vivir una vida llena de pecado diciendo “no importa, yo creo en Dios”. La fe verdadera implica obediencia.

La seguridad de quienes están en las manos del Señor

Juan 10:27–30 RVR60
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.
Jesús no solo acusa a los judíos de no creer en El a pesar de recibir bendiciones; sino que también va a exponer las características de quienes si son ovejas del Señor, es decir, quienes si son verdaderos creyentes. Un verdadero creyente no solo tiene una relación con el Señor a traves de la fe, sino que expresa esa fe y esa relación con el Señor a traves de un compromiso de obediencia a Dios en adoración, servicio, generosidad, fidelidad y comunión sana con el Señor y con otros.
Las características de un verdadero creyente son:
Mis ovejas”: Los verdaderos creyentes tienen una relación de fe, dependencia y sujeción con su Buen Pastor. Dada su naturaleza, las ovejas necesitan ser pastoreadas y estas ovejas son propiedad del Buen Pastor, El va a dar su vida por ellas y las pastorea. Esa relación es una de amor, cuidado, gratitud, obediencia, sujeción.
oyen mi voz”: Los verdaderos creyentes aman la Palabra, procuran obedecer la Palabra y prestan atención a la Palabra de Dios. Una actitud de desobediencia, rebeldía y desdén ante la Palabra evidencia un corazón duro e incrédulo.
Juan 10:3–4 RVR60
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Un verdadero creyente no presta atención a las falsas enseñanzas de falsos maestros, apostatas que tergiversan la Palabra de Dios:
Juan 10:8 RVR60
Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.
yo las conozco”: Nosotros no conocemos plenamente al Señor, estamos en ese proceso de conocerle; pero el Señor si nos conoce a plenitud. Por ello, quien mejor que el Señor para que nos sujetemos a El y le sigamos en obediencia y confianza.
Juan 10:14 RVR60
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
me siguen”: El conocimiento de Dios, la relación de las ovejas con su Pastor no se traduce solo en mera información, sino en una actitud clara: las ovejas siguen a su pastor. Si una oveja no sigue a su Pastor, no es alimentada por su Pastor, no vive involucrada en el rebaño, no da sus frutos a su Pastor, entonces no es una oveja del Señor, pues no le sigue.
yo les doy vida eterna”: Sin embargo, una oveja del Señor verdaderamente tiene una relación con su Buen Pastor, quien dio sus vida por ella. A cambio, el Buen Pastor le da vida eterna, perdón de sus pecados. Esta relación no acabará nunca. Las ovejas del Señor están seguras en sus manos. No tendrán la vida eterna, sino que ya la tienen:
Juan 3:36 RVR60
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 17:3 RVR60
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
no perecerán jamás ni nadie las arrebatará de mi mano”: No solo tienen vida eterna, sino que están seguras en las manos del Señor.
Romanos 8:37–39 RVR60
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Asimismo, Jesús declara que los creyentes tienen seguridad eterna al encontrarse en las manos de El y en las manos de su Padre. Nadie las puede arrebatar de la mano del Padre, lo que implica no solo seguridad, sino pertenencia. Las ovejas del Señor le pertenecen a El. Cristo es su buen pastor y es el Amo y Señor de las ovejas. Cristo es uno con su Padre. Es decir, que Jesús no solo es el Buen Pastor sino que es el Divino Buen Pastor. Cristo es Dios; por ende no solo es digno de ser seguido y obedecido como alguien importante, sino como lo mas importante.
Un creyente que no quiere reconocer ni sujetarse ni obedecer a Cristo como Dios y Señor de toda su vida equivale a una oveja que no quiere seguir a su pastor. ¿Como puede ser pastoreada una oveja que es independiente y que no quiere seguir ni obedecer a su pastor?
Dios no nos ha llamado a vivir una vida independiente y solitaria. Una de las figuras mas grandes y emblematicas que refleja a los creyentes es la de “oveja”.
Mateo 9:36 RVR60
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Mateo 15:24 RVR60
El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Amigo, hermano, no vivas una vida solitaria, independiente, lejos del diseño del Señor. Dios ha diseñado la vida cristiana para que la vivamos en comunidad, siendo pastoreados por Dios y por los pastores que El ha establecido en las iglesias locales. Se que es un movimiento contra lo establecido en la sociedad moderna puesto que hoy las personas quieren vivir sus vidas independientes, sin rendir cuentas a nadie, sin pedir consejo a nadie; pero ese no es el diseño de Dios para el cristiano.
Juan 21:16 RVR60
Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
1 Pedro 2:25 RVR60
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
Un cristiano sin ser parte activa y fructifera dentro de una iglesia local equivale a una oveja perdida, descarriada, sin rebaño ni pastor; o peor aun a un cabrito, que es equivalente a un incrédulo.

El requisito para estar en las manos del Señor

Juan 10:31–39 RVR60
Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.
De todas las cosas que Jesús dijo a los judíos, ellos se centraron en lo que dijo: “Yo y el Padre somos uno”.
Juan 17:21–22 RVR60
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
Juan 10:38 RVR60
Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Juan 14:9–11 RVR60
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
En la frase “Yo y el padre somos uno”, Jesús usa el neutro, lo que indica que no son una misma persona, sino diferentes personas pero de una misma esencia. Jesús está declarando que El es Dios tan igual como el Padre, lo que motivó a los judíos a intentar matar a Cristo por su aparente blasfemia. Esto es asi porque ellos no creían que Jesús era el Hijo de Dios y no le querían recibir como Señor y Dios.
Cristo exhortó a los judíos sobre las razones de su incredulidad:
Juan 8:43 RVR60
¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
Juan 8:46 RVR60
¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
Los judios no recibian a Cristo porque no recibian la Palabra. No recibian la Palabra porque no eran de Dios, por ello la Palabra de Dios no hallaba cabida en sus corazones. Por ello, su incredulidad se empezó a manifestar en desobediencia, luego en rechazo y por ultimo en odio visceral. Ellos ya querían matar a Jesús y no era la primera vez que querian hacerlo:
Juan 8:56–59 RVR60
Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.
Mire lo que respondió Cristo:
Juan 10:32–33 RVR60
Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
Ellos se rehusaban a reconocer a Cristo como Señor y Dios; porque ello significaría que debian recibir y obedecer sus palabras como la Palabra de Dios. Ellos preferian difamar al Hijo de Dios, desobedecerle, ignorarle, menospreciarle o por ultimo atacarle, mintiendo para callar sus conciencias y justificarse a si mismos.
Sin embargo, Cristo siempre se identificó con su Padre como una esencia, como Dios mismo. Eso tiene profundas implicaciones, pues si Cristo es Dios, entonces no solo es un maestro o un sanador sino que es el Señor digno de honra, gloria, alabanza y obediencia. Hoy hemos olvidado que Cristo es Dios y lo vemos como un accesorio a nuestras vidas, no como lo principal de la misma.
La incredulidad es la falta de fe. Pero, ¿en quien? en Dios. No creer en Dios equivale a no confiar en El, ni recibir sus palabras como autoritativas. Es faltar el respeto al Señor, es no obedecerle ni someternos a El como el Dueño y Señor de todo lo que somos.
Hoy el creyente dice: Mi tiempo, mi cuerpo, mi descanso, mi dinero, mi profesión, mi carrera, mis planes, mis deseos, lo que yo quiero, cuando yo lo quiero y como yo lo deseo. No hay nada mas antibíblico que esto. Cristo nos dejó el mejor ejemplo en Getsemaní al clamar: Que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tu
Satanás ha engañado a la iglesia del Señor haciendoles creer que seguir a Cristo y comprometerse con Cristo es privarse de lo mejor de la vida. Muchos se desesperan por su futuro, por como van a vivir, que van a hacer, como se van a mantener y toman decisiones desequilibradas, llenandose de trabajo, de obligaciones, de deudas, lejos del diseño de Dios. Así, segun ellos estan progresando; pero ¿a cambio de que?
No pasar tiempo con Dios diariamente, por ende no maduramos espiritualmente, vivimos siempre en la infancia espiritual, sin ser productivos al reino de Dios.
No congregar y por ende no recibir la Palabra de Dios.
Sin diezmar, desarrollando un corazón egoísta y avaricioso, amante del dinero.
Sin servir, sin desarrollar sus dones espirituales y por ende no dar los réditos que espera el Señor de sus hijos.
Sin vivir una vida cristiana como Dios manda, abrazando el pecado, malos hábitos, dando un mal testimonio del evangelio.
Juan 10:34–38 RVR60
Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Dado que los judíos no querian reconocer la autoridad de Cristo, Jesús les responde citando a:
Salmo 82:1–8 RVR60
Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.
Este salmo es una exhortacion a quienes entre el pueblo de Dios tienen poder y autoridad y lo usan para hacer daño, para enriquecerse ellos mismos a costas del afligido, haciendo injusticia y no haciendo lo que Dios manda. En este salmo, en el verso 1 y en el verso 6 se usa el vocablo hebreo elohim que es traducido como “dioses” y que en el salmo 82 es usado en dos contextos:
“Dios [Elohim] está en la reunión de los dioses [elohim]; en medio de los dioses [elohim] juzga” (Salmo 82:1)
Estos dioses (elohim) se entienden como jueces humanos que son reprendidos por actuar injustamente y favorecer al malvado. Aunque son dioses, eso solo hace referencia a su autoridad; pero ello no les excluye de responsabilidad y de las limitaciones humanas; es decir, serán juzgados por Dios (Elohim) y morirán como hombres aunque tengan mucho poder terrenal. Su poder es limitado y están sujetos al juicio del verdadero Elohim.
Jesús cita este salmo, aplicando el titulo “dioses” a los judios que recibieron la Palabra de Dios, que tenian cierta autoridad delegada de Dios (como padres, como esposos, como miembros del Sanedrín, como judios miembros del pueblo escogido de Dios). Estos habian recibido responsabilidad y privilegios. Si ellos eran considerados “dioses” por Dios; no tenia sentido que ellos se escandalizaran de Aquel a quien Dios le dio todo poder y toda autoridad y le deshonraran queriendo matarlo por una supuesta blasfemia.
Todo ser humano ha recibido una medida de autoridad y tiene una medida de responsabilidad delante de Dios. Dios te ha bendecido hermano con autoridad y te ha dado responsabilidad sobre muchas cosas. Aun has recibido una libertad preciosa en Cristo. Lo que nunca te ha dado es independencia de El. No podemos vivir lejos de la autoridad del Señor.
Si hemos recibido autoridad es para ejercerla como lo indica Dios en su Palabra, entendiendo que aun estoy sujeto a la autoridad maxima de Dios.
Si hemos recibido responsabilidad es para saber que debemos rendir cuentas ante Dios delante de su trono de como ejercimos y usamos lo que El nos dio.
Si hemos recibido libertad en Cristo es para obedecer al Señor, es para servir al Señor, es para amar a los hermanos, es para servir a los hermanos.
Has recibido bendiciones; pero no para vivir de manera independiente de Dios, como si El no existiera, como si su Palabra fuera menospreciable.
Hermanos, Dios me ha llamado a servir como pastor. Me ha dado autoridad delegada por El, libertad en Cristo, responsabilidad y bendiciones de lo alto. Sin embargo, no soy independiente de El: debo vivir, ministrar y predicar de acuerdo a la Palabra de Dios, procurando obedecer al Señor en el ministerio y en mi vida personal y familiar. Si decido hacer otra cosa y vivir independiente de El, daré cuentas a Dios de ello. Mi responsabilidad es predicar la bendita Palabra de Dios y vivir lo mas pegado a ella que pueda.
Tu responsabilidad es oir la Palabra de Dios y obedecerla. Si la oigo pero no la obedezco, entonces soy igual que esos judios que tenian autoridad y respnsabilidad; pero se resistian a reconocer y someterse a la autoridad del Hijo de Dios. ¿Que clase de seguridad eterna se le puede prometer a alguien asi? Si no te sometes a Cristo no eres un verdadero discipulo del Señor.
Juan 10:37–38 RVR60
Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Los judios no tenian excusa alguna. Ello no solo escucharon las enseñanzas de Jesús, lo vieron. Vieron su poder en los milagros y señales que hizo en la tierra, aun así no se sometieron a El, no quisieron creerle ni reconocerle como Señor y Salvador.
Jesús les dijo al final: Si no me creen a mi, crean a las obras que nadie mas pudo ni puede hacer. Cristo es Señor sobre la naturaleza, sobre los demonios, sobre la enfermedad, sobre el Universo entero. Cristo es el Hijo Santo de Dios, es Dios mismo. Es Señor soberano y Salvador poderoso de todos los que acuden a El. Negarse a obedecerle es negarse a amarle, porque es Jesús quien dijo “si me amais, guardais mis mandamientos”.
Hermano, en el temor y el amor del Señor te ruego, como si Dios rogase por medio mio: Obedece a Dios, sujétate a Cristo, rindete a la voluntad del Señor. Abandona ese pecado de ser solo un espectador de fin de semana y vuelvete un verdadero discipulo del Señor:
Empieza a buscar a Dios en su Palabra y en oración diariamente
Empieza ya tu discipulado
Bautizate
Empieza a servir en un ministerio en la iglesia
Empieza a diezmar y deja de robar al Señor lo que es de El
Pide consejería y rinde cuentas a tus autoridades
Desarrolla tu trabajo, profesión, oficio lo que Dios te haya dado con excelencia, como para el Señor y no para los hombres
Cuida tu vida espiritual y tu santidad, asi como la de tu familia
Testifica a otros de Cristo, trae invitados a la iglesia, cumple la Gran Comisión
Preparate en la Palabra para servir mas y mejor al Señor
Hermano, ¿eres verdaderamente creyente? Entonces estás en las manos del Señor, no para vivir una vida pasiva o alejada de Dios, sino para gozarte del amor de Dios y vivir una vida de gratitud a El.

Aplicaciones para la vida

Tristemente, dice la Palabra que estos judíos endurecieron el corazón, no entendían razones, no hacían caso ni a las palabras del Hijo de Dios, sino que mas bien llenaron su corazón de odio, rencor y maldad:
Juan 10:39 RVR60
Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.
No endurezcas el corazón hermano, examina tu actitud frente a la Escritura que diariamente deberías recibir. Facil es salir de aqui y criticar, cuestionar, pensar que la Palabra no es para ti o que el predicador no sabe lo que habla y no es nadie para juzgarte. Muchos se excusan diciendo “Dios conoce mi corazón, solo El me puede juzgar”. Yo te diría si, es verdad. Solo Dios conoce tu corazón y solo El te puede juzgar a traves de su Palabra. Si no recibes la Palabra de Dios, no prestas atención a la exhortación de Dios y rehusar creer lo que Dios te habla cada semana, entonces tu tienes un problema pero no es con hombre alguno, sino con Dios.
Arrepientase de su dureza de corazón y busque al Señor, quizas tenga misericordia y le libre del lazo del diablo en el que está cautivo en esa dureza e incredulidad.
Pero si usted hoy reconoce que es un hijo de Dios, una oveja del Buen Pastor y pelea diariamente contra el pecado y se siente cansado y abrumado, recuerde que tenemos un Buen Pastor que dio su vida por todos nosotros.
Hemos visto que la seguridad de la salvación no depende de la habilidad de la oveja, sino de la mano del Padre y del Hijo.
Quiero que volvamos por un momento a esa calle de Londres con la que empezamos. Imaginen a Charles Spurgeon detenido frente a esa casa. La mujer adentro no lo vio. Los niños no sabían quién estaba al otro lado de la pared. Pero Dios sí sabía.
Cuentan que Spurgeon, aquel hombre que había predicado a multitudes, apoyó su espalda contra la fachada de aquella casa y comenzó a llorar como un niño. Las lágrimas caían sin freno porque ese texto, que él había predicado tantas veces a otros, ese día sonó por primera vez para su propio corazón cansado.
Allí, en esa calle, susurró: “Señor… todavía soy una de tus ovejas… y a pesar de mi depresión, a pesar de mi cansancio, sigo en tu mano”.
Él mismo confesó después que ese fue el día en que volvió a levantarse. No se levantó porque recuperó su fuerza de voluntad; se levantó porque recordó quién lo sostenía.
Aplicación Final:
Quizás hoy tú entraste a este lugar sintiéndote como él: caminando encorvado, con el alma silenciosa, pensando que tus fallas o tu cansancio te han descalificado. La promesa de Juan 10 no es para superhéroes espirituales; es para ovejas. Ovejas que a veces cojean, que a veces se asustan. Jesús te dice hoy: "Nadie te arrebatará de mi mano". No importa cuán fuerte soplen los vientos de la duda, o cuántas piedras levante el enemigo contra ti. Si has escuchado Su voz y le sigues, estás en un lugar de donde nada ni nadie te puede sacar: estás en el doble agarre del Padre y del Hijo. No te vayas hoy confiando en tu capacidad de creer, vete confiando en Su capacidad de sostener.
Oremos al Señor.
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