Accion De Gracias 2025

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Sermón: Un Viaje de Gratitud
Introducción
Iglesia, hoy nos reunimos no solo para celebrar el Día de Acción de Gracias, sino para recordar la historia que lo respalda.
Es más que pavo y pastel de calabaza. Es un testimonio de fe, sacrificio y gratitud.
Psalm 100:3–5 “3 Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado. 4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. ¡Alabadlo, bendecid su nombre!, 5 porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones.”
La Historia de los Separatistas
Permítanme llevarlos de vuelta a la Inglaterra de principios del siglo XVII.
LIBERTAD DE CULTO - Había un grupo de creyentes llamado los Separatistas. Amaban a Jesús, pero no podían adorarlo libremente. La Iglesia de Inglaterra exigía conformidad. El rey exigía lealtad. Y cualquiera que se resistiera era tildado de traidor. Muchos eran multados. Muchos encarcelados. Algunos incluso daban la vida.
VERDADEROS CREYENTES - Sin embargo, estos hombres y mujeres creían en algo radical: que la iglesia debía estar compuesta por verdaderos creyentes, reunidos por el Espíritu de Dios, no asignados por el estado. Creían que el culto pertenecía solo a Dios, no a reyes ni obispos.
BUSCABAN UN LUGAR PARA SER LIBRES - ¿Qué hicieron? Huyeron. En 1608, cruzaron el canal hacia Holanda en busca de refugio. Allí encontraron tolerancia, pero también dificultades. Sus hijos crecían en una cultura secular y temían perder la fe. Anhelaban un lugar donde pudieran adorar libremente, criar a sus familias en el temor del Señor y vivir conforme a las Escrituras.
BUSCABAN LA NUEVA TIERRA - Así pues, regresaron a Inglaterra para negociar. Pidieron permiso a la Compañía de Virginia para establecerse en el Nuevo Mundo. Incluso recibieron el consentimiento real, siempre y cuando vivieran en paz. Un comerciante financió su viaje. Y en agosto de 1620, abordaron un pequeño barco llamado el Mayflower.
LA RUTA DEL MAR - Piénsenlo: 102 pasajeros, 30 tripulantes, 66 dias cruzando el Atlántico en mares tempestuosos. Arriesgaron todo —hogar, seguridad, incluso la vida misma— por el derecho a adorar a Dios libremente.
Entre ellos se encontraban líderes religiosos:
William Brewster, anciano y pastor del rebaño.
John Robinson, quien los guió con visión, aunque nunca llegó a América.
William Bradford, quien se convirtió en gobernador y lideró con valentía y gratitud.
Estos eran hombres que creían que adorar valía la pena el riesgo.
PRIMERA ENMIENDA - Esta lucha dio origen a algo que ahora damos por sentado: la Primera Enmienda. La libertad de religión. La libertad de adorar a Dios como nos plazca. Esa libertad se compró con las lágrimas, las oraciones y los sacrificios de los peregrinos.
La Provisión de Dios en la Nueva Tierra
Cuando llegaron, la mitad murió en el primer invierno. Pero Dios proveyó. Envió a Squanto, un nativo americano que les enseñó a sembrar maíz, pescar y sobrevivir.
Les abrio puertas a tribus aliados como los Massasoit y los Wampanoag, quienes compartieron alimento y paz.
Y en noviembre de 1621, celebraron su primera cosecha con un banquete de acción de gracias.
No fue solo una comida, fue adoración. Fue gratitud. Fue la supervivencia convertida en celebración.
Paralelos Bíblicos
A Israel se le ordenó traer las primicias como agradecimiento por entrar en la tierra prometida.
Deuteronomy 26:1–4 “1 »Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová, tu Dios, te da por heredad, y tomes posesión de ella y la habites, 2 entonces tomarás las primicias de todos los frutos que saques de la tierra que Jehová, tu Dios, te da, las pondrás en una canasta e irás al lugar que Jehová, tu Dios, escoja para hacer habitar allí su nombre. 3 Te presentarás al sacerdote que haya en aquellos días, y le dirás: “Declaro hoy ante Jehová, tu Dios, que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría”. 4 El sacerdote tomará la canasta de tu mano y la pondrá delante del altar de Jehová, tu Dios.”
La gratitud trae paz que guarda nuestros corazones.
Philippians 4:6–7 “6 Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
La acción de gracias no es algo estacional; es la postura de la vida del creyente.
Colossians 3:15–17 “15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría. Cantad con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos espirituales. 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.”
Demos gracias en todo
1 Thessalonians 5:17–19 “17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 19 No apaguéis al Espíritu.”
Aplicación: Nuestra travesía migratoria
Iglesia, nosotros también somos peregrinos.
Así como los separatistas lo arriesgaron todo para cruzar el Atlántico, muchos de nosotros hemos arriesgado mucho para venir a esta tierra.
Venimos buscando libertad, seguridad y oportunidades; sobre todo, la libertad de adorar a Dios sin temor.
La gratitud transforma las dificultades en testimonio.
En lugar de quejarnos, confesamos: «Dios ha provisto».
En lugar de temer, declaramos: «Dios es fiel».
Expresiones prácticas de gratitud
En la adoración: Elevemos nuestras voces a Dios en agradecimiento, no solo el Día de Acción de Gracias, sino a diario.
En familia: Expresemos gratitud a nuestros cónyuges, hijos y padres por sus sacrificios.
En comunidad: Reconozcamos las contribuciones de todos, inmigrantes, así como los peregrinos reconocieron la ayuda de los wampanoag.
En la generosidad: Ofrezcamos nuestras primicias, diezmos y ofrendas con agradecimiento, no con obligación.
Un llamado a la acción de gracias
La acción de gracias no es solo historia, es nuestra historia.
La valentía de los peregrinos, la cooperación de los nativos americanos y la provisión de Dios nos recuerdan que la gratitud es el puente entre un camino difícil y la celebración.
Psalm 103:2 “2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
Así que les pregunto hoy:
¿Qué riesgo corrieron para estar aquí?
¿Qué provisión les ha dado Dios?
¿Qué gratitud le ofrecerán hoy?
Seamos un pueblo de acción de gracias, porque la gratitud no es solo una festividad, es el estilo de vida de los redimidos.
Exhortación Final: Peregrinos en la Tierra
Iglesia, al recordar a los peregrinos que cruzaron el Atlántico, no olvidemos que nosotros también somos peregrinos.
Dejaron Inglaterra para Holanda, Holanda para América
Pero nuestro viaje es aún más grande. Somos peregrinos en esta tierra, extranjeros, caminando por fe hacia un tierra celestial.
Hebrews 11:12–16 “12 Por lo cual también, de uno, y ese ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, como la arena innumerable que está a la orilla del mar. 13 En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria, 15 pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.”
La acción de gracias nos recuerda que la gratitud no es solo por lo que Dios ha hecho en el pasado, sino por lo que ha prometido en el futuro.
Nos hemos embarcado en un viaje espiritual. Un viaje que también termina con una cena. Termina con la eternidad en la presencia de Dios.
Vivamos como peregrinos, con gratitud en el corazón, avanzando con fe y con esperanza en la mirada, sabiendo que un día nos sentaremos a la mesa del Señor, en su reino, para siempre.
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