Dios promete enviar al Mesías - Parte Uno Génesis 3:15; 12:1–3; 49:10
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Hermanos, al acercarnos a la celebración del nacimiento de Cristo, necesitamos recordar que la Navidad NO comenzó en Belén, sino en el corazón de Dios desde la eternidad, y fue revelada desde el Génesis hasta el Apocalipsis.
Navidad NO es un accidente histórico. Navidad es el cumplimiento perfecto del plan eterno de Dios para salvar a un pueblo para Su gloria.
Hoy veremos cinco grandes promesas que Dios dio a lo largo de la historia, promesas que apuntan a un solo Salvador, a un solo Rey, a un solo Mesías: Jesucristo.
Nuestro título esta mañana es:
“Dios promete enviar al Mesías”
“Dios promete enviar al Mesías”
Y veremos que desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios estaba anunciando lo que celebramos en Navidad:
que enviaría a un Salvador que derrotaría a Satanás,
bendeciría a las naciones,
sería Rey eterno,
traería paz,
y finalmente reinaría como el León de Judá.
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I. El Mesías destruiría el poder de Satanás
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I. El Mesías destruiría el poder de Satanás
Génesis 3:15 (RVR60)
Génesis 3:15 (RVR60)
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya;
ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Genesis 3:15
15 Y pondré hostilidad entre tú y la mujer,
y entre tu descendencia y la descendencia de ella.
Su descendiente te golpeará la cabeza,
y tú le golpearás el talón».
Después de que Adán y Eva pecaron, la relación perfecta con Dios se rompió.
El pecado trajo dolor, sufrimiento y muerte… no solo física, sino espiritual.
¿Cuáles fueron las consecuencias del pecado?
Perdieron su relación íntima con Dios.
Experimentaron conflicto con Satanás y con el pecado.
Sufrieron y murieron.
La creación fue maldita.
Todo parecía perdido.
¿Cómo se restauraría la creación?
¿Cómo se restauraría la relación entre Dios y la humanidad?
En medio de la maldición, Dios pronunció esperanza.
En medio del juicio, Dios anunció al Salvador.
Dios declaró que un descendiente de la mujer vendría para aplastar la cabeza de la serpiente.
La serpiente heriría Su calcañar (la cruz), pero Él aplastaría su cabeza (la victoria final).
NOTA: La primera promesa del Evangelio
1. Dios maldice a la serpiente espiritual (Satanás)
1. Dios maldice a la serpiente espiritual (Satanás)
Después de la serpiente física, Dios se dirige a Satanás.
Declara juicio sobre él.
2. El “primer evangelio” es anunciado
2. El “primer evangelio” es anunciado
Primera profecía del Mesías.
Presenta la lucha entre dos simientes:
Simiente de la serpiente → Satanás e incrédulos
Simiente de la mujer → Cristo y los que están en Él
3. Satanás herirá el calcañar de Cristo
3. Satanás herirá el calcañar de Cristo
Cristo sufrirá (cruz).
El daño a Cristo no será definitivo.
4. Cristo aplastará la cabeza de Satanás
4. Cristo aplastará la cabeza de Satanás
Victoria total y golpe mortal al enemigo.
Consumado en la cruz y completado en el fin (Ap. 20:10).
5. Los creyentes participan en esta victoria
5. Los creyentes participan en esta victoria
Unidos a Cristo, pertenecen a la simiente de la mujer.
Romanos 16:20 : Dios aplastará a Satanás bajo nuestros pies.
Esta es la primera promesa del evangelio:
Dios enviaría a alguien suficientemente poderoso para destruir para siempre el poder de Satanás.
¿Y quién es ese descendiente?
La Escritura responde claramente:
Jesús es el segundo Adán (Romanos 5:14–19),
quien deshace lo que el primer Adán arruinó.
Aplicación familiar:
Hermanos, así como el pecado de Adán tuvo consecuencias, el pecado en nuestras familias también las tiene.
Pensemos:
¿Qué consecuencias del pecado estamos experimentando hoy en casa?
¿Conflictos?
¿Distancia?
¿Temores?
¿Orgullo?
La buena noticia es esta: Jesús vino para revertir todo lo que el pecado destruyó.
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II. El Mesías bendeciría a todas las naciones
II. El Mesías bendeciría a todas las naciones
Génesis 12:1–3 (RVR60)
Génesis 12:1–3 (RVR60)
1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
En Génesis 12 Dios llama a Abram y le hace una promesa sorprendente.
Dios dijo en el versículo 3:
“Serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Dios prometió tres cosas:
Descendencia numerosa
Un nombre grande
Bendición para todas las naciones
Pero no solo se trataba de una descendencia física.
Gálatas 3:6-9 nos dice que la promesa mira hacia un descendiente singular: Cristo.
6 Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
¿Qué le prometió Dios a Abraham?
Que a través de uno de sus descendientes —Cristo— bendeciría a toda la tierra.
¿Cómo respondió Abraham?
Abraham creyó la promesa y obedeció.
Abraham salió sin saber a dónde iba, confiando plenamente en Dios.
¿Por qué llamó Dios a Abraham?
Porque de su linaje nacería el Mesías.
Y la Escritura dice:
“Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6 "6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia." ).
Esa es la clave:
La bendición se recibe por fe, no por obras, no por religión, no por esfuerzos humanos.
Aplicación:
¿Cómo experimentamos hoy la bendición de Dios?
Creyendo en Cristo, el Mesías prometido.
La vida eterna llega solo a los que creen como Abraham creyó.
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III. El Mesías reinará sobre todo para siempre
III. El Mesías reinará sobre todo para siempre
Génesis 49:10
Génesis 49:10
10 No será quitado el cetro de Judá,
Ni el legislador de entre sus pies,
Hasta que venga Siloh;
Y a él se congregarán los pueblos.
“No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies…”
Jacob está en su lecho de muerte bendiciendo a sus hijos.
A Judá le da una promesa que va mucho más allá de su vida.
El cetro —símbolo de autoridad y reino— no se apartaría de Judá.
Dios prometió que de Judá saldría un Rey eterno, uno que gobernaría a todas las naciones.
¿Qué le prometió Dios a Judá?
Que de su descendencia surgiría un Rey para siempre.
¿De quién estaba hablando Dios?
De Jesús, el hijo de David, el león de la tribu de Judá.
¿Qué representan el cetro y la vara?
Representan realeza, autoridad y dominio.
Jesús es el Rey prometido.
Su reino no tendrá fin.
Aplicación:
El evangelio es la buena noticia de que Jesús es Rey.
La pregunta es:
¿Cómo debemos responder a un Rey?
Con obediencia, con adoración, con rendición total.
No solo con cantos en Navidad, sino con vidas entregadas.
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IV. El Mesías va a reinar como el Príncipe de Paz
IV. El Mesías va a reinar como el Príncipe de Paz
Génesis 49:10b (RVR60)
Génesis 49:10b (RVR60)
10 No será quitado el cetro de Judá,
Ni el legislador de entre sus pies,
Hasta que venga Siloh;
Y a él se congregarán los pueblos.
“…hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos.”
“Siloh” puede significar:
Aquel que tiene derecho a reinar
Aquel a quien pertenece la obediencia
Aquel que trae paz
En cualquier traducción, todas apuntan a una sola persona: Cristo.
¿Por qué?
Porque Jesús:
Tiene el derecho a reinar (Ezequiel 21:27)
Recibirá la adoración de todos (Filipenses 2:10–11)
Es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6)
Pero aún hay un “ya, pero todavía no”.
Jesús ya venció a Satanás, pero el pecado aún permanece en el mundo…
¿Por qué?
Porque Dios está mostrando paciencia,
llamando a pecadores al arrepentimiento antes de Su regreso.
¿Cuándo eliminará Jesús completamente el pecado del mundo?
En Su segunda venida.
Aplicación:
Saber que Jesús reinará sobre todo afecta cómo vivimos ahora.
Nos llama a vivir en santidad, en esperanza, en misión, en paz.
V. Jesús es el León de la tribu de Judá
V. Jesús es el León de la tribu de Judá
Apocalipsis 5:5-6 (RVR60)
Apocalipsis 5:5-6 (RVR60)
“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí el León de la tribu de Judá,
la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.”
Juan ve un rollo en la mano de Dios:
el título de propiedad de la tierra.
¿Quién es digno de tomarlo?
¿Quién puede gobernar el universo?
Juan llora porque no hay nadie digno…
Hasta que uno de los ancianos dice:
“¡No llores! El León de la tribu de Judá ha vencido.”
Pero cuando Juan mira… no ve un león.
Ve un Cordero inmolado.
¿Por qué?
Porque Jesús no podía ser el León del juicio
si primero no era el Cordero del sacrificio.
Él es digno porque:
Es el Cordero que quita el pecado del mundo
Es el Rey que reinará sobre todo
Es el León que destruirá a sus enemigos
Aplicación:
Jesús es como un león porque es fuerte, justo, vencedor.
Jesús es como un cordero porque se entregó en amor para salvarnos.
La única respuesta posible es adoración:
¡Digno es el Cordero!
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios prometió enviar al Mesías.
Ese Mesías es Jesucristo.
Él aplastó la cabeza de la serpiente.
Él bendice a todas las naciones.
Él es el Rey eterno.
Él es el Príncipe de Paz.
Él es el León y Él es el Cordero.
La pregunta final es esta:
¿Qué has hecho tú con este Mesías?
¿Le has entregado tu vida?
¿Has venido a Él en fe?
¿Has creído como Abraham creyó?
¿Reconoces que Él es tu Rey?
Navidad es un recordatorio amoroso:
Dios cumplió Su promesa.
Dios envió al Mesías.
Y Su nombre es Jesús.
Hoy Él te llama a creer, a arrepentirte, a venir a Él,
porque solo en Jesús hay salvación, esperanza y vida eterna.
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Dios promete enviar al Mesías, Parte Dos Isaías 7:14; Miqueas 5:2
INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Navidad no comenzó en un establo de Belén.
Navidad comenzó en la eternidad, en el corazón mismo de Dios, quien prometió enviar a un Salvador mucho antes de que el mundo existiera.
Las Escrituras nos muestran que la llegada de Jesús no fue casualidad, no fue una ocurrencia, no fue un plan improvisado. Fue un plan perfecto, anunciado con siglos de anticipación.
Hoy veremos tres verdades gloriosas:
El Mesías sería nacido de una virgen (Isaías 7:14).
El Mesías sería Emanuel, Dios con nosotros y nacería en Belén (Miqueas 5:2).
El Mesías existía desde la eternidad porque Él es Dios (Juan 1:1–5).
Todo esto apunta a una sola conclusión gloriosa: Jesús es el Mesías prometido, Dios hecho hombre, enviado para salvarnos.
I. EL MESÍAS NACERÍA DE UNA VIRGEN
I. EL MESÍAS NACERÍA DE UNA VIRGEN
Isaías 7:14 – “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo.”
Isaías 7:14 – “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo.”
1. El contexto
1. El contexto
En tiempos del rey Acaz, el reino de Judá estaba amenazado. El linaje de David parecía estar a punto de ser destruido. Israel y Aram querían destruir Jerusalén.
Pero en medio del miedo, Dios da un mensaje de esperanza:
“Habrá una señal: una virgen dará a luz a un hijo.”
Dios promete preservar la casa de David… porque del linaje de David vendría el Salvador.
2. La señal sobrenatural
2. La señal sobrenatural
No fue una joven cualquiera.
La palabra de Isaías indica una virgen real:
— Sin esposo
— Sin unión sexual
— Sin explicación humana
El nacimiento virginal no es un adorno navideño:
Es la prueba de que Jesús no es un hombre común.
Nació de mujer (humano), pero no de varón (sin pecado de Adán).
3. ¿Por qué es necesaria la concepción virginal?
3. ¿Por qué es necesaria la concepción virginal?
Para que Jesús fuese completamente humano, descendiente de David.
Para que fuese completamente santo, no corrompido por el pecado heredado.
Para que fuese único, el Salvador prometido.
El nacimiento virginal responde a una sola pregunta:
¿Quién puede salvar al hombre pecador?
Solo alguien que fuera hombre, pero también santo y Dios.
II. EL MESÍAS ES EMANUEL Y NACERÍA EN BELÉN
II. EL MESÍAS ES EMANUEL Y NACERÍA EN BELÉN
Miqueas 5:2 – “De ti, Belén Efrata, saldrá el que será Señor en Israel, cuyos orígenes son desde la eternidad.”
Miqueas 5:2 – “De ti, Belén Efrata, saldrá el que será Señor en Israel, cuyos orígenes son desde la eternidad.”
1. Belén: una aldea humilde
1. Belén: una aldea humilde
Miqueas profetizó 700 años antes:
El Salvador nacería en un lugar pequeño, casi insignificante, pero lleno de significado espiritual.
Belén es el lugar donde:
Nació el Rey David
Dios escogió un linaje para Su Mesías
Se mostraría que Dios usa lo humilde para mostrar Su gloria
2. Emanuel significa “Dios con nosotros”
2. Emanuel significa “Dios con nosotros”
Isaías lo había dicho: el niño sería llamado Emanuel.
Esto afirma dos verdades supremas:
Jesús es verdaderamente humano.
Jesús es verdaderamente Dios.
No es solo “Dios cerca”, sino Dios con nosotros.
Dios encarnado.
Dios accesible.
Dios caminando entre su pueblo.
3. El Mesías vendría a reinar como Dios mismo
3. El Mesías vendría a reinar como Dios mismo
Jesús reinaría de forma distinta a los reyes terrenales:
No oprimiría
No abusaría
No se serviría de la gente
Él vino a servir y a dar su vida en rescate por muchos (Mc 10:45).
III. EL MESÍAS ES ETERNO Y ES DIOS MISMO
III. EL MESÍAS ES ETERNO Y ES DIOS MISMO
Juan 1:1 – “En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios.”
Juan 1:1 – “En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios.”
1. Jesús no comenzó en Belén
1. Jesús no comenzó en Belén
Juan nos recuerda que:
Antes de nacer…
Antes de la creación…
Antes del tiempo…
Jesús ya existía.
Él es eterno.
Nunca tuvo principio.
Nunca fue creado.
2. Jesús creó todas las cosas
2. Jesús creó todas las cosas
Juan dice:
“Todas las cosas por Él fueron hechas” (Jn 1:3).
El niño del pesebre creó:
El sol
Las galaxias
Los mares
La vida
3. Jesús se identifica como Dios
3. Jesús se identifica como Dios
En Juan, Jesús usa repetidamente el nombre divino “Yo Soy”, el nombre del Dios eterno del Éxodo.
Esto no es simbólico.
Es declaración divina:
Jesús es Dios en carne humana.
IV. ¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO PARA NOSOTROS HOY?
IV. ¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO PARA NOSOTROS HOY?
1. Dios cumple Sus promesas
1. Dios cumple Sus promesas
700 años antes… ya lo había dicho.
Dios no se equivoca. Dios no falla. Dios no miente.
2. Jesús es el único camino de salvación
2. Jesús es el único camino de salvación
Solo Él tiene naturaleza perfecta:
100% Dios para salvar
100% hombre para representar al hombre
3. Podemos confiar en el plan de Dios
3. Podemos confiar en el plan de Dios
Aun cuando Judá estaba rodeada de enemigos, Dios tenía control.
Aun cuando la vida parece caótica, Dios sigue gobernando.
Aun cuando no vemos la salida, Dios ya tiene la victoria decidida.
4. Emanuel significa esperanza
4. Emanuel significa esperanza
Dios no solo envía ayuda…
Dios vino Él mismo.
No estás solo.
No estás abandonado.
No estás olvidado.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
El nacimiento virginal, la profecía de Belén y la eternidad de Cristo nos llevan a una sola verdad:
Jesús es el Mesías prometido.
Jesús es Emanuel, Dios con nosotros.
Jesús es Dios eterno y nuestro Salvador.
En esta Navidad, no adoramos simplemente a un bebé en un pesebre.
Adoramos al Rey eterno, al Dios encarnado, al Salvador poderoso que cumple cada palabra de Su plan perfecto.
LLAMADO FINAL
LLAMADO FINAL
Hermano y hermana:
¿Quién es Jesús para ti?
¿Un personaje histórico?
¿Un símbolo navideño?
¿O el Mesías prometido, tu Salvador y tu Rey?
Hoy, Dios te invita a confiar en Él, a rendirte a Él, a adorarlo como Emanuel:
Dios contigo. Dios para ti. Dios en tu lugar.
