63D Yo Soy III (3)

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Tercera Clase

(RECUERDE ENFATICE DESDE EL PUNTO DE VISTA DE REVELARSE O MOSTRARSE).

Las metáforas joánicas son una serie de declaraciones auto-reveladoras que Jesús hace en el Evangelio de Juan. A diferencia de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), donde Jesús enseña principalmente a través de parábolas sobre el Reino de Dios, en Juan, Jesús utiliza metáforas para hablar sobre su propia identidad.
Estas metáforas son famosas por comenzar con la fórmula griega "Ego eimi" (Yo soy), una conexión teológica directa con el nombre divino revelado a Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:14), indicando así su divinidad.
Aquí tienes un desglose de las siete grandes metáforas "Yo Soy" y su significado:

Las 7 Grandes Metáforas (Los "Yo Soy")

Estas declaraciones suelen estar vinculadas a un milagro (llamado "señal" en Juan) o a una fiesta judía específica que le da contexto al símbolo.

1. "Yo soy el pan de vida" (Juan 6:35)

Contexto: Ocurre después de la alimentación de los cinco mil.
Significado: Jesús se presenta no como un proveedor temporal de comida, sino como el sustento espiritual esencial. Quien cree en él encuentra satisfacción eterna para el hambre del alma.
El escenario: El trauma del hambre y la expectativa del "Nuevo Maná"
Contexto de supervivencia: En la Galilea del siglo I, el pan no era un acompañamiento; era la base absoluta de la supervivencia. La mayoría de la gente vivía al borde de la subsistencia. Cuando Jesús multiplica los panes, usa panes de cebada (Juan 6:9).
Dato cultural: El trigo era caro y para los ricos; la cebada era el pan de los pobres y del ganado. Al identificarse como el "pan", Jesús se vincula con la necesidad más básica y humilde del ser humano.
La expectativa mesiánica: Existía una tradición rabínica (reflejada en textos como Eclesiastés Rabbah) que decía: "Como fue el primer redentor (Moisés con el maná), así será el último redentor". Los judíos esperaban que el Mesías hiciera llover maná nuevamente.
El escándalo: Cuando Jesús dice que él es el pan, cambia el foco del regalo (el maná físico) al dador. Para la mentalidad judía, comer la carne y beber la sangre (simbólicamente) sonaba repulsivo debido a las estrictas leyes dietéticas (Kosher) contra el consumo de sangre, lo que hizo que esta metáfora fuera especialmente difícil de aceptar.

2 "Yo soy la luz del mundo" (Juan 8:12)

Contexto: Probablemente durante la Fiesta de los Tabernáculos, donde se encendían grandes candelabros en el Templo.
Significado: Él ofrece guía moral y espiritual en un mundo de oscuridad y pecado. Seguirlo es tener la "luz de la vida".
El escenario: La Ceremonia de la Iluminación
Para entender esta declaración, debemos visualizar dónde estaba Jesús. Estaba en el Templo de Jerusalén durante la Fiesta de los Tabernáculos (Sukkot).
El Ritual: Según la Mishná (Sukkah 5:1-4), durante esta fiesta se realizaba una ceremonia llamada "La Iluminación del Templo" en el Atrio de las Mujeres. Se instalaban cuatro enormes candelabros (menorás) de oro, cada uno con cuatro copas de aceite. Se decía que eran tan altos que se necesitaban escaleras para encenderlos y su luz era tan potente que "no había patio en Jerusalén que no se iluminara con su luz".
El Significado: Esta luz recordaba la Columna de Fuego que guio a Israel por el desierto (Éxodo 13).
El momento de Jesús: Al final de la fiesta, estas luces se apagaban, dejando el Templo nuevamente en la penumbra. Es muy probable que Jesús hiciera su declaración justo en ese momento de contraste, diciendo en efecto: "Esas luces del Templo se apagan y son temporales; yo soy la Luz que nunca se extingue, la verdadera guía en el desierto de la vida".

3. "Yo soy la puerta de las ovejas" (Juan 10:7)

Contexto: La imagen de un redil.
Significado: Jesús es el acceso exclusivo y seguro a la salvación y a la presencia de Dios. Es una metáfora de protección y entrada legítima.
El escenario: Los rediles del desierto
Esta metáfora suele confundir porque imaginamos una puerta de madera con bisagras. La arqueología de la vida rural en Judea nos muestra algo distinto. Existían dos tipos de rediles:
El redil comunal: Dentro de las aldeas, con muros altos y una puerta fuerte vigilada por un portero.
El redil de campo: En los pastos abiertos, los pastores construían cercas rudimentarias con piedras apiladas en círculo para pasar la noche. Estos rediles no tenían puerta.
La "Puerta Humana": En estos rediles de campo, el pastor literalmente dormía acostado atravesado en la única abertura del muro de piedras. Ninguna oveja podía salir ni ningún lobo podía entrar sin pasar físicamente sobre el cuerpo del pastor.
La implicación: Cuando Jesús dice "Yo soy la puerta", está utilizando una imagen muy física de protección: Él pone su cuerpo como barrera entre la seguridad y el peligro.
La puerta cerrada por donde entra el Mesías, cerrada por los musulmanes

1. La Puerta Física: La Puerta Dorada (Sha'ar HaRachamim)

Esta es la puerta más antigua y significativa de las murallas actuales de Jerusalén. Mira hacia el Monte de los Olivos.
La Profecía Judía: Según la tradición judía (basada en Zacarías 14:4), el Mesías llegará desde el Monte de los Olivos y entrará a Jerusalén por la puerta del este (la Puerta Dorada).
El Evento Cristiano: Los cristianos creen que Jesús ya cumplió una parte de esto al entrar triunfalmente en Jerusalén el Domingo de Ramos, bajando del Monte de los Olivos y cruzando probablemente por esta puerta (o la que estaba en ese lugar antes de la destrucción del año 70 d.C.).

2. La Profecía de la "Puerta Cerrada" (Ezequiel 44)

El profeta Ezequiel tiene una visión del Templo y dice lo siguiente:
"Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada. Y me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá, ni entrará por ella hombre, porque Jehová Dios de Israel entró por ella; estará, por tanto, cerrada." (Ezequiel 44:1-2)
Aquí está la clave: La Biblia profetizó que, debido a que la "Gloria de Dios" había entrado por ahí, la puerta quedaría clausurada.

3. La Acción de los Musulmanes (El Cumplimiento Involuntario)

Aquí es donde entra la historia que mencionas.
El Protagonista: En 1541 d.C., el sultán otomano Solimán el Magnífico estaba reconstruyendo las murallas de Jerusalén.
El Motivo: Los líderes religiosos judíos le dijeron a Solimán que su Mesías vendría y entraría por la Puerta Oriental para tomar la ciudad. Solimán, queriendo evitar perder el control de la ciudad ante un líder judío, decidió tomar medidas "anti-Mesías".
La Estrategia Doble:
Selló la puerta: Ordenó tapiar la Puerta Dorada con bloques de piedra y cemento (estado en el que permanece hasta hoy).
El Cementerio: Sabiendo que en la tradición judía un sacerdote (y el Mesías sería un rey-sacerdote) no puede caminar sobre tumbas porque se vuelve "impuro" ritualmente, Solimán instaló un cementerio musulmán justo enfrente de la puerta para bloquearle el paso espiritual al Mesías.
La Ironía Teológica:Al intentar evitar que entrara el Mesías, Solimán (un musulmán) terminó cumpliendo literalmente la profecía judía/cristiana de Ezequiel 44: aseguró que la puerta permaneciera "cerrada" porque "el Señor ya había entrado por ella".
Aunque Jesús dijo "Yo soy la puerta" en el contexto de un redil de ovejas (Juan 10), hay una conexión teológica profunda con la Puerta Dorada cerrada:
El Acceso Exclusivo: La Puerta Dorada física está sellada con piedras y cemento; nadie puede entrar al Templo por ahí. Simboliza que el acceso a Dios por medio de la Ley o el Templo físico está "clausurado".
La Nueva Apertura: Al decir "Yo soy la puerta", Jesús está declarando que Él es el nuevo acceso. Ya no se necesita una puerta de piedra en Jerusalén. Aunque los hombres (como Solimán) cierren las puertas físicas o pongan cementerios (muerte) en el camino, Jesús afirma ser una puerta que trasciende la física: Él es la entrada viva.
La Victoria sobre el Cementerio: La estrategia de Solimán de poner un cementerio para detener al Mesías es irónica frente a la otra metáfora de Jesús: "Yo soy la resurrección". Un cementerio no detiene a quien tiene poder sobre la muerte.

4. "Yo soy el buen pastor" (Juan 10:11)

Contexto: Contraste con los líderes religiosos de la época (a quienes llama asaltantes o asalariados).
Significado: Enfatiza la intimidad (conoce a sus ovejas por nombre) y el sacrificio (da su vida por las ovejas), cumpliendo las profecías de Ezequiel 34.
El escenario: El pastor armado y el asalariado
Ya vimos el redil, pero aquí el foco está en el oficio y el riesgo.
El "Buen" (Kalos) Pastor: La palabra griega kalos aquí no solo significa "moralmente bueno", sino "noble", "excelente" o "modelo".
El equipo de defensa: La imagen cultural no es la de un pastor acariciando corderos en un prado verde inglés. El desierto de Judea es terreno de barrancos, lobos, hienas y ladrones. El pastor llevaba una "vara" (un garrote corto con punta de metal para golpear a los depredadores) y un "cayado" (para guiar a las ovejas).
El Asalariado: En el sistema económico de la época, los rebaños grandes pertenecían a terratenientes que contrataban peones. Si venía un lobo, el peón huía porque la pérdida financiera no era suya y su sueldo no valía su vida.
La implicación: Jesús está diciendo: "Yo soy el dueño, no un empleado". Él tiene "piel en el juego". Su vida es la garantía de seguridad del rebaño.

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5. "Yo soy la resurrección y la vida" (Juan 11:25)

Contexto: Justo antes de resucitar a Lázaro.
Significado: Jesús no solo trae vida o resurrección en el futuro; él es la fuente misma de la vida que vence a la muerte aquí y ahora.
El escenario: La creencia de los "cuatro días"
Esta declaración se hace frente a la tumba de Lázaro. El detalle clave es que Lázaro llevaba cuatro días muerto.
La tradición funeraria: Existía una creencia popular judía (mencionada más tarde en el Midrash) de que el alma de un difunto se quedaba cerca del cuerpo durante tres días, esperando volver a entrar. Pero al cuarto día, cuando el cuerpo comenzaba a descomponerse visiblemente y el rostro cambiaba, el alma partía definitivamente y la muerte era irreversible.
Marta y la Teología: Marta expresa la creencia farisea estándar: "Sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero". Ella veía la resurrección como un evento futuro y lejano.
El cambio radical: Jesús transforma la resurrección de un evento futuro a una persona presente. Al llegar el cuarto día (cuando toda esperanza cultural se había perdido), Jesús demuestra que su autoridad sobre la muerte no tiene límites de tiempo ni condiciones biológicas.

6. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida" (Juan 14:6)

Contexto: La Última Cena, consolando a los discípulos ante su partida.
Significado: Esta es quizás la declaración más exclusiva. Define a Jesús como el único mediador funcional entre la humanidad y el Padre.
El escenario: La Halajá y los Caminos Imperiales
El Camino (Hodos): En el Imperio Romano, los caminos (Vía) eran la red que conectaba el mundo. Pero en el contexto judío, la palabra clave es Halajá (del verbo hebreo halakh, caminar). La "Halajá" es el cuerpo de la ley judía; es "la forma de caminar" por la vida para agradar a Dios.
La Verdad (Aletheia/Emet): Para un griego, la verdad era la correspondencia con la realidad (intelectual, emotiva y vida). Para un hebreo (Emet), la verdad es fidelidad, firmeza y confiabilidad. Algo es "verdad" si puedes apoyar tu peso sobre ello sin que se rompa.
El contexto sectario: Curiosamente, la comunidad de Qumrán (los Esenios, autores de los Rollos del Mar Muerto) se llamaban a sí mismos "El Camino". Los primeros cristianos, antes de ser llamados cristianos, también fueron conocidos como seguidores de "El Camino" (Hechos 9:2).
La exclusividad: Al decir "Nadie viene al Padre sino por mí", Jesús está redefiniendo la Halajá. Ya no es un código de leyes lo que te lleva a Dios, sino una ruta personal a través de Él.

7. "Yo soy la vid verdadera" (Juan 15:1)

Contexto: Discurso de despedida, posiblemente camino a Getsemaní (pasando por viñedos o viendo la vid de oro del Templo).
Significado: Habla de la dependencia vital. Así como una rama (pámpano) se seca si no está unida al tronco, el discípulo no puede dar fruto espiritual sin una conexión orgánica y constante con Jesús.
El escenario: La Vid de Oro del Templo
Es probable que Jesús dijera esto mientras caminaba con sus discípulos desde el Cenáculo hacia el Monte de los Olivos, pasando cerca del Templo.
El Símbolo Nacional: En el Antiguo Testamento, la "vid" era el símbolo de la nación de Israel (Salmo 80, Isaías 5). De hecho, Josefo (el historiador judío) describe que en la entrada del Santuario del Templo de Herodes colgaba una gigantesca vid de oro macizo. Los ricos donaban "racimos" de oro para agregar a la escultura, que representaba el orgullo de la identidad judía.
El Giro Teológico: Al decir "Yo soy la vid verdadera", Jesús está haciendo una sustitución radical. Está diciendo que la identidad del pueblo de Dios ya no se basa en la etnia, ni en el Templo, ni en la nación (la vid de oro), sino en estar conectado a Él.
La comparación: La vid de Israel a menudo se describía en los profetas como una vid que daba "uvas agrias" o silvestres (juicio). Jesús se presenta como la vid que finalmente produce el fruto que Dios deseaba.

¿Por qué son importantes teológicamente?

Cristología Alta: Estas metáforas presentan a un Jesús plenamente divino. No dice "yo os enseño la luz", dice "yo soy la luz".
Relación Personal: Todas las metáforas invitan a una relación, no a un ritual. Se come el pan, se camina en la luz, se entra por la puerta, se sigue al pastor, se permanece en la vid.
Cumplimiento del Antiguo Testamento: Cada imagen (pan, luz, pastor, vid) tiene raíces profundas en la historia de Israel. Jesús está diciendo: "Todo lo que Dios prometió a través de esos símbolos, ahora se cumple en mí".
¡QUIEN NECESITA ESTE TIPO DE RIQUEZA!
Las metáforas joánicas son una serie de declaraciones auto-reveladoras que Jesús hace en el Evangelio de Juan. A diferencia de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), donde Jesús enseña principalmente a través de parábolas sobre el Reino de Dios, en Juan, Jesús utiliza metáforas para hablar sobre su propia identidad.
Estas metáforas son famosas por comenzar con la fórmula griega "Ego eimi" (Yo soy), una conexión teológica directa con el nombre divino revelado a Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:14), indicando así su divinidad.
Aquí tienes un desglose de las siete grandes metáforas "Yo Soy" y su significado:
¿A QUIEN LE INTERESA?
TE241 Cristología: La doctrina de Cristo Introducción > “Yo Soy”

Una de las maravillas que suceden con los nombres de Dios, en especial en el libro de Juan, es cuando Jesús se refiere a Sí mismo con el egō eimi “Yo soy”. Lo vemos decir las siete declaraciones de “Yo soy”, comenzando con “Yo soy el pan de vida”. Pero por muy interesantes que sean, hay algunos que lo son aún más.

DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO, NOMBRES DE
Las palabras más comunes para Dios en el AT son el nombre Jehová (6639 veces) y Elohim («Dios», 2750 veces). La siguiente discusión se enfoca en los nombres menos frecuentes para Dios.
Adón
El Heb. ʾāḏôn significa «señor», con la connotación de superioridad, y se usaba tanto con humanos como con soberanos divinos. En el AT indica el poder y control de Jehová sobre todos y todo. La forma Adonay (ʾăḏōnāy) se usa exclusivamente con Jehová. La terminación -āypodría ser enfática («el Señor de todo»). La traducción tradicional «mi Señor» asume un plural de majestad, con una vocal final alargada para distinguirlo de otros «señores», tanto humanos como divinos. Cuando se usa independientemente de Jehová, asume el carácter de un nombre separado, pero la referencia al Dios de Israel siempre es clara (p.ej., Gn 18:27; Ex 5:22; 34:9; Is 6:1). Finalmente llegó a ser pronunciado en lugar del nombre sagrado Jehová.
Baal
El Heb. ba‘al también significa «señor», pero con un matiz de posesión; entre otras traducciones están «maestro» y «esposo». Frecuentemente se usa con referencia a dioses no israelitas en general y como el nombre del dios cananeo de la tormenta en particular. La única evidencia clara de Baal como título para Jehová es el nombre Be’alyah (1 Cr 12:5[TM 6]; «Jah es Señor»). No es posible determinar si otros nombres que incorporan Baal se entendían inicialmente como nombres que se referían a Jehová. Por ejemplo, el hijo de Saúl Es-baal («hombre de Baal», 1 Cr 8:33; 9:39) también pudo haber sido llamado Ísui («hombre de Jehová» (?)»; cf. 1 S 14:49), pero está claro con la substitución de bōšeṯ(«vergüenza»), en casi todos esos nombres, que los deuteronomistas entendían el elemento teofórico como el dios cananeo. A Es-baal se le llama Is-boset en toda la historia deuteronómica (p.ej., 2 S 2:8, 10, 12, 15), y al hijo lisiado de Jonatán, Meribaal (1 Cr 8:34; 9:40), se le llama Mefi-boset (p. ej., 2 S 4:4). Finalmente, se ha sugerido que Oseas 2:16[18] («En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali») rechaza el uso establecido de Baal para Jehová como Señor. Por otro lado, el contexto es el matrimonio, y ambos términos hebreos deberían traducirse como «esposo», pues el profeta rechaza el último para evitar cualquier confusión posible con la deidad pagana.
El
El Heb. ʾēl es el equivalente hebreo de la palabra semítica común para «Dios» (cf. Ugar. ʾilāh, Fen. ’l). El derivado más probablemente es de la raíz verbal ’wl, «ser fuerte, dominar». Aunque el término frecuentemente significa simplemente «dios» en el AT, hay algunas veces en que preserva el nombre de una deidad aparte de Jehová. En Génesis 33:20 Jacob dedica un altar en Siquem a ʾēl ʾĕlōhê yiśrāʾēl, «El, el dios de Israel», en tanto que en 46:3 un dios se identifica con Jacob como ʾēl ʾĕlōhê ʾā,îḵā, «El, el dios de tu padre». Por lo tanto, no debería ser sorprendente que el nombre Jacob fuera cambiado a «Isra-El» después de su encuentro nocturno con «un hombre» (¿Dios?) en el Jaboc (Gn 32:22–30[23–31]) o que a la primera confederación tribal se le llamar «Israel». Esto indica que Elera la deidad que adoraba el grupo (o los grupos) que preservaba las historia patriarcal y que la identificación de Jehová con «el dios de Abraham, Isaac y Jacob» en Éxodo 3:6 representa una asimilación posterior de dos deidades originalmente distintas.
Frecuentemente, a ʾēlinmediatamente le sigue un epíteto, p. ej., «El, que ve» (’ēl roʾî, Gn 16:13; cf. 22:14) y «El, eterno» (’ēl ʿôlām, Gn 21:33; cf. Is 40:28; Jer 10:10). La frase ʾēl bêṯ-ʾēl de Génesis 35:7 podría significar simplemente «el dios de Betel», pero la evidencia de El como el dios de los patriarcas, especialmente Jacob, apoya la traducción «El de Betel». De manera similar, ʾēl bĕrîṯ de Jueces 9:46 se entiende mejor como «El del pacto»; baʿal bĕrîṯ («señor del pacto», Jue 8:33; 9:4) probablemente es un epíteto de El. Estos «nombres con El» están asociados con lugares específicos (p.ej., pozo del Viviente-que-meve (Beer-lahai-roi), Beerseba, Bet-el, Siquem), y generalmente se interpretan como manifestaciones locales de El.
El Elyón
El adjetivo ʿelyôn comúnmente se aplicaba a reyes y dioses, y El Elyón (Heb. ʾēl ʿelyôn) también es un título apropiado para el dios alto del panteón cananeo («El, el altísimo»). En Génesis 14:19, a El Elyón se le llama «creador de los cielos y de la tierra» (qōnēh šāmayim wāʾāreṣ). Esta es una ampliación de «El, creador de la tierra» (’l qn ’rṣ) que aparece en una inscripción fenicia del siglo VIII a.C. de Karatepe y en una inscripción neopúnica, y se refleja en el nombre divino dElku-ni-ir-ša de un mito hitita descubierto en Boghazköy. En cuanto a ubicación, aparte de Salmos 78:35, la fórmula completa aparece solamente durante el encuentro de Abraham con Melquisedec, rey de (Jeru)salén (Gn 14:18–20, 22). Sin embargo, se divorcia de Jerusalén en las 50 veces que Elyon aparece sola (cuatro se ponen en un plano paralelo con El), y en Salmos 78:35, el contexto es el viaje en el desierto. Aparte de la identificación de Abraham de (El) Elyon con Jehová, las dos se vinculan solamente en el Salterio (Sal 7:17[18]; 18:13[14] [= 2 S 22:14]; 21:7[8]; 47:2[3]; 38:18[19]; 91:9; 92:1[2]; cf. Sal 97:9 y los vínculos con el otro nombre, Elohim, del Salterio Elohista: Sal 46:4[5]; 50:14; 57:2[3]; 73:11; 78:56).
El Shaddai
Aparte de la Biblia, este nombre aparece en Ugarit y en una inscripción talmúdica de Teimā. La inscripción de Deir ‘Alla menciona a un grupo de dioses llamados los šdyn. El El Shaddai bíblico (Heb. ʾēl) tradicionalmente se traducía como «Dios Todopoderoso» por la influencia del pantokrátōr de la LXX y del omnipotens de la Vulgata. El elemento šadday generalmente se explica como un doble de šaḏ («pecho, montaña»). La traducción «El de las montañas» encaja bien con la descripción ugarítica de la residencia de El en la(s) montaña(s) cósmica(s) y en las «montañas de El» (harĕrê-ʾēl) de Salmo 36:6(7). Ya que El era el dios de los patriarcas, es significativo que cinco de los seis casos de la fórmula completa aparezcan en Génesis (Gn 17:1; 28:3; 35:11; 43:14; 48:3). La función de Shaddai como un epíteto de El se refleja más adelante con su aparición de 13 veces simultáneamente con El (p. ej., Nm 24:4, 16; Job 8:3; 13:3) y dos veces con Elyón, otro de los títulos de El (Nm 24:16; Sal 91:1). El hecho de que se haya considerado un nombre divino antiguo se evidencia con el hecho de que 31 de los 41 casos de Shaddai por sí solo se encuentran en el libro de Job, que deliberadamente usa arcaísmos. La autorrevelación de Jehová a Moisés como El Shaddai en Éxodo 6:3 es parte de la identificación bíblica general de Jehová con El (cf. Gn 17:1; Rt 1:21; Is 13:6; Jl 1:15).
Eloah
Forma extendida de El y posiblemente el singular de Elohim, el Heb. ʾĕlōah se usa tanto como un apelativo de «dios», como un nombre divino. Así como con El y Elohim, algunos casos son ambiguos, pero ʾĕlōah claramente es un sustantivo en 2 Crónicas 32:15; Salmos 114:7; Isaías 44:8; Daniel 11:37–39. La mayoría de casos de Eloah como nombre aparecen en la poesía de Job (que incluye todas las 41 veces de Job), donde pone en plano paralelo a Shaddai con El. Aparte de Job, Eloha se entiende que es Jehová.
Temor de Isaac
A «paḥaḏ de Isaac» se le atribuye ayudar a Jacob durante su estadía con Labán (Gn 31:42), y Jacob invoca al «paḥaḏ de su padre Isaac» como un aval del tratado posterior con su suegro. El contexto y contenido requieren de un matiz de protección divina, descartando posibles derivados que signifiquen ya sea «clan» o «muslo» (cf. Gn 24:2; 9; 47:29). La traducción tradicional como «temor de Isaac» denota el temor que Dios infunde en otros, como un medio para proteger a Isaac y a Jacob (cf. «el temor de Jehová en 1 S 11:7; Is 2:10, 19, 21). Es más una descripción de la actividad de Dios que un nombre.
El Santo
El Heb. qāḏôš hace énfasis en la alteridad esencial de la divinidad en general y de Jehová en particular: De los 44 casos, 31 están como «El Santo de Israel». Es un término favorito en Isaías (30 veces: 25 con la fórmula completa; otras 3 se refieren a Israel en el mismo versículo). A menudo se utiliza en el contexto de la pecaminosidad de Israel, por esa razón acentúa el contraste con Jehová (p.ej. Sal 78:41; Is 1:4; 30:12; 37:23; Jer 51:5; Os 11:12[12:1]). El vocativo de Salmos 71:22 indica que podría utilizarse como un nombre divino, como lo hace el paralelo de Eloah en Habacuc 3:3.
El Fuerte de Jacob
El adjetivo ʾabbîr significa «fuerte, poderoso» y se usa con humanos y animales. El animal fuerte por excelencia era el toro (cf. el paralelismo de Is 34:7; Sal 22:12[13]), y muchos traducen la frase ʾăḇîr yaʿăqōḇ como «el Toro de Jacob», haciendo referencia al epíteto del «Toro» por El en Ugarit. En Génesis 49:24 la frase se vincula en relación con El Shaddai (v. 25b) y con «El, tu padre» (v. 25a). Esto probablemente representa la preservación de otro recuerdo de El como el dios de Jacob, que hace énfasis en el poder de la deidad de cuidar del patriarca. No obstante, todos los demás ejemplos explícitamente identifican al «Fuerte» con Jehová (Is 49:26; 60:16; Sal 132:2, 5; cf. Is 1:24, «el Fuerte de Israel»). La orientación masorética, sin una daguesh en la consonante de en medio, desasocia al epíteto del simbolismo del toro del rito israelita del norte y busca evitar confusión con Baal.
Véase más en las entradas individuales.
Bibliografía. A. Alt, «The God of the Fathers,» in Essays on Old Testament History and Religion (1967, repr. Sheffield, 1989), 1–77; F. M. Cross, Canaanite Myth and Hebrew Epic(Cambridge, Mass., 1973), 31–75; O. Eissfeldt, «ʾāḏôn, ʾaḏōnāy,» TDOT 1.59–72; T. J. Lewis, «The Identity and Function of El/Baal Berith,» JBL115 (1996): 401–23.[1]
[1] McLaughlin, J. L. (2016). DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO, NOMBRES DE. En S. Pagán, D. G. Ruiz, & M. A. Eduino Pereira (Eds.), Diccionario Bíblico Eerdmans (pp. 498-500). Editorial Patmos.
Lo que los académicos descubrieron detrás del velo fue un Jesús creado a su propia imagen conforme a sus propios prejuicios. Los liberales del siglo XIX descubrieron un Jesús “liberal”; los existencialistas descubrieron un héroe existencial; y los marxistas descubrieron un revolucionario político. Los idealistas descubrieron un Jesús idealista y los pragmáticos descubrieron un Cristo pragmático. Buscar detrás o más allá del Nuevo Testamento es salir a cazar gamusinos equipado con los focos del orgullo y el prejuicio.
R. C. Sproul
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