El Nacimiento de Samuel

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El Eco de una Oración

1 Samuel 1

Alguno a tenido algun familiar o ustedes han pasado por infertilidad? Dejame te digo que es un tema muy dificil, lo vimos con Sara, con la esposa de Manoa y hoy lo veremos con Ana. Todas ellas estaban tristes y sin proposito
1 Samuel 1 narra la historia de Ana, una mujer afligida por la infertilidad, que en su angustia clama a Dios por un hijo. Su obediencia y fe son recompensadas con el nacimiento de Samuel, quien más tarde se convertiría en un profeta y juez de Israel.
Este pasaje nos enseña sobre la perseverancia en la oración y la importancia de presentar nuestras cargas a Dios. Nos muestra que, aun en medio de la desesperación, Dios escucha y responde nuestras peticiones, brindando esperanza a quienes se sienten impotentes ante sus luchas.
El sermón podría enseñar que la verdadera fe se manifiesta en nuestras oraciones sinceras ante Dios y cómo Él tiene un propósito divino que puede estar vinculado a nuestras dificultades actuales.
El nacimiento de Samuel prefigura el plan de salvación de Dios a través del surgimiento de líderes y profetas, culminando en Jesucristo, quien también fue un regalo divino que surgió en tiempos de gran necesidad y quien escucha las oraciones de su pueblo.
El nacimiento de Samuel es un recordatorio de que en nuestras peleas más profundas, Dios está escuchando y tiene un propósito en nuestras oraciones.

1. Presenta tu Dolor

1 Samuel 1:1–11 RVR60
Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
Hoy nos presenta a otra familia, Elcana y sus mujeres Ana y Penina.
Vemos la pelea que había entre estas dos mujeres, una vez mas vemos la realidad de la lucha entre mujeres, y la manera en que Penina hacia irritar a Ana era por medio de los hijos. ella tenía hijos pero Ana no.
Volvemos a lo que en aquel tiempo se consideraba una mujer esteril, era una mujer sin proposito, una mujer que no cumplia su función (tener hijos).
Algo que me llama la atención es que en dos versiculos nos dice que era Jehová quien no le habia condedido tener hijos
1 Samuel 1:5 RVR60
aunque Jehová no le había concedido tener hijos.
1 Samuel 1:6 RVR60
porque Jehová no le había concedido tener hijos.
Esa frase: “le habia concedido tener hijos” puede traducirse a que la habia hecho esteril o le habia cerrado para no tener hijos.
Este pasaje me hace pensar en la soberania de Dios, el hace todo para su gloria.
Deuteronomy 32:39 RVR60
Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.
John 9:3 RVR60
Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.
En todo esto quiero resaltar el versiulo 11
1 Samuel 1:10–11 RVR60
ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
Vemos este pasaje la oración del alma de Ana, ella pidio conforme a su corazón e hizo voto a Dios.

10 ”ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente”

Cuando fue la ultima vez que le compartiste a Dios lo que hay en tu interior?
Psalm 34:18 RVR60
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Psalm 50:15 RVR60
E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
Estos pasajes nos recuerdan que tan cerca esta Dios, el esta a una oración de distancia, el esta listo para escuchar y salvarnos.
Philippians 4:6 RVR60
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Podrías encontrar consuelo en la honestidad con la que Ana presenta su dolor. En su desesperación, ella no se esconde, sino que trae su angustia directamente ante Dios. Tal vez imitar a Ana te anime a ser genuino en tus oraciones, confiando plenamente en que Dios escucha cada palabra y nota cada lágrima, porque Él tiene un propósito incluso en nuestras dificultades.

2. Permanece en Paz

1 Samuel 1:12–18 RVR60
Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

16No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción

Eli confundio la oración de Ana con la estar ebrio.
Ephesians 5:18 RVR60
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
Ana no estaba ebria, sino llena del Espíritu para orar a Dios.
Cuantas personas han guardado su dolor y lo han callado por tanto tiempo, Ana es un ejemplo de soltar el dolor y entregarlo al Señor.
Job 23:1–3 RVR60
Respondió Job, y dijo: Hoy también hablaré con amargura; Porque es más grave mi llaga que mi gemido. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla.
Despues de presentar su petición, vemos que ella se va y no hay mas tristeza en ella. Eso es lo que puede generar nuestra confianza en Dios.
Philippians 4:7 RVR60
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Quizás te inspires por la fe de Ana, quien, después de presentar su caso ante Dios, confía plenamente y encuentra paz. A través de su interacción con Eli, podrías aprender a aceptar la paz que viene después de dejar tus cargas ante el Señor. Ana nos enseña que la paz es un regalo presente, incluso cuando la respuesta aún no se ha manifestado.

3. Promete y Prevé

1 Samuel 1:19–28 RVR60
Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová. Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó. Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.
Vemos una frase que llama la atención
1 Samuel 1:19–28 RVR60
“y Jehová se acordó de ella”
Psalm 136:23 RVR60
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Cuando Dios se acuerda de nosotros tambien se le llama misericordia.

26Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.

Estos ultimos versiculos nos deja algo especial.
Pueda que te desafíe el ejemplo de Ana, quien mantiene su promesa al Señor con una alegría sincera, entregando lo que más ama a Dios.
Deuteronomy 23:21–23 RVR60
Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
Que tan importante es cumplir las promesas que uno hace.
Quizás esto te anime a confiar en que Dios realmente cumple sus propósitos y que puedes responder con generosidad y gratitud por lo que él ha proporcionado, reconociendo que todo regalo viene de una relación profunda y sincera con Él.

Al evaluar la obra de Samuel, debemos reconocer que él fue un eslabón importante en la cadena que unía a dos épocas. Fue él el último de los jueces, y el primero de los profetas. Le tocó finalizar una época que, aunque obscura, era importante en la formación de la nación: el período inseguro y a veces anárquico del establecimiento del pueblo en su tierra. A la vez inauguraba un período nuevo: el de la monarquía, representativo como fue del gobierno universal de Dios, y típico del gobierno futuro del Mesías en el reino de los cielos sobre la tierra

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