TÍTULO: CUANDO ORAR SE VUELVE AMAR

1 Tesalonicenses  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 5 views
Notes
Transcript
Texto Base: 1 Tesalonicenses 3:11–13 "11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, 13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos."

INTRODUCCIÓN

Quiero que te imagines conmigo un cuarto donde la oscuridad es tan profunda que no puedes distinguir el día de la noche. Un sótano subterráneo. Húmedo. Frío. Totalmente silencioso.
Allí, en una celda de tortura en la Rumanía de los años 50, un pastor llamado Richard Wurmbrand llevaba meses encadenado por un solo delito: predicar a Cristo. Cada día recibía golpes. Cada día era insultado. Cada día escuchaba burlas horribles contra el Cristo que él adoraba.
Un día, uno de los guardias —un joven endurecido, adoctrinado para odiar el evangelio— entra furioso a la celda. Sin aviso, toma a Richard por la camisa, lo lanza contra la pared y comienza a golpearlo brutalmente. Golpe tras golpe. Se escucha el sonido de los huesos chocando contra el cemento. La sangre cae al suelo. La respiración se corta.
El guardia levanta la bota para darle el golpe final… cuando, de repente, Richard levanta la cabeza. Su voz es débil. Su cuerpo tiembla de dolor. Pero sus palabras atraviesan el aire como una espada del cielo: — Estoy orando por ti.
El guardia se detiene, totalmente desconcertado, con la bota en el aire. — ¿Qué dijiste? —pregunta.
Y Richard responde: — Estoy orando… para que conozcas al Dios que te ama.
Años más tarde, Wurmbrand escribiría una frase que me marcó profundamente y que define nuestro mensaje de hoy:
“Había orado tanto por él… que ya no podía odiarlo. La oración mató en mí lo que yo no podía matar.”
Hermano, hermana… este es el corazón de este sermón: Cuando ORAR se vuelve AMAR… Dios transforma tu corazón.
Esa misma esencia es la que encontramos en nuestro texto de hoy: 1 Tesalonicenses 3:11–13.
Lo que vamos a leer no es una oración fría. No es un cierre formal de una carta. Es el desborde del corazón de un hombre que ama profundamente… y por eso ora.

EL TRASFONDO: UN CORAZÓN QUE LATE POR SU IGLESIA

La iglesia de Tesalónica siempre fue especial para el apóstol Pablo. No porque fuera grande… ni porque fuera perfecta… sino porque él la vio nacer. Él estuvo allí cuando ofrecieron su primera oración. Cuando dieron sus primeros pasos espirituales. Cuando enfrentaron sus primeros miedos.
Pero pronto, Pablo tuvo que huir y seguir adelante con su misión. La vida lo llevaba de ciudad en ciudad. Personas nuevas. Retos nuevos. Iglesias nuevas. Pero aunque Pablo se movía físicamente… su corazón seguía donde había sembrado.
Como un padre que trabaja lejos pero no deja de pensar en sus hijos, así pensaba Pablo en ellos. Por eso, cuando Timoteo regresa con buenas noticias —diciendo que siguen firmes, que siguen creyendo, que siguen amando— Pablo llora de agradecimiento.
Pero atención aquí: El amor no descansa.
El amor no dice: “Qué bueno, ya todo está bien, me olvido del tema.”El amor se mueve a orar. Y sin poder contener su corazón, Pablo estalla en esta oración.
Leamos juntos la Palabra del Señor:
1 Tesalonicenses 3:11–13"11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, 13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos."
Este es un texto breve… pero cargado de teología, emoción y poder. Veamos cómo ora el amor verdadero.

I. ORA COMO QUIEN SABE QUIÉN ESCUCHA (v.11)

Pablo comienza su oración con una declaración poderosa: “Mas el mismo Dios y Padre nuestro…”
Antes de pedir dirección, antes de pedir amor o santidad… Pablo recuerda quién es Aquel que escucha.
Y la verdad que él afirma es tan grande que debería cambiar para siempre la forma en que tú oras.

A. Dios es Padre — La base de tu seguridad

Esta frase parece simple… pero contiene toda la confianza que tu alma necesita. Jesús nos enseñó a orar diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos…”
Cuando tú oras: No te acercas a un Dios indiferente. No vienes ante un juez severo. No hablas con una energía cósmica fría. ¡Vienes ante un Padre!
Un Padre que vela. Que escucha. Que responde. Toda oración verdadera se dirige al Dios que te adoptó. El Dios sublime, santo e inalcanzable… se deja llamar "Papá" por ti.
(Ilustración)Hace años, cuentan que el hijo del presidente trump entró corriendo a su oficina durante una reunión importante con líderes de la iglesia. Los hombres intentaron detener al niño por respeto, pero él se soltó, abrió la puerta de un empujón y saltó directo a los brazos de su papá. Todos quedaron sorprendidos… menos el padre. ¿Por qué? Porque la oficina era del "PRESIDENTE, pero el corazón era del Padre.
De la misma manera, hermano, cuando tú oras, no entras a un despacho celestial lleno de protocolo y burocracia… entras a los brazos de tu Padre.
Tú no naciste siendo hijo de Dios; fuiste adoptado por gracia. Por eso tu oración no nace del miedo… nace de la identidad.
No oras como un siervo pidiendo permiso… oras como un hijo con acceso.
No oras para ganarte su amor… oras desde su amor.
No oras para ser aceptado… sino porque ya fuiste aceptado en la cruz.

B. Cristo es Señor — La autoridad que te respalda

Pablo continúa diciendo: “…y nuestro Señor Jesucristo.”Cristo escucha tu oración, no como un recuerdo histórico, ni como un maestro muerto. Cristo escucha como el Señor Resucitado, sentado en el trono.
Él dijo: “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra.”Esto significa que:
Cristo gobierna tus circunstancias.
Cristo abre y cierra puertas.
Cristo tiene la última palabra sobre tu enfermedad y tu problema.
Una oración débil en tus labios tiene autoridad en los oídos de Cristo.Tu oración no es poderosa porque tú eres fuerte… es poderosa porque tu Señor es fuerte.

II. EL AMOR ORA CON INTENCIÓN, NO CON GENERALIDADES (v.11-12)

1 Tesalonicenses 3:11–12 "11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,"
Pablo no ora de manera vaga. No dice simplemente: "Señor, bendícelos, cuídalos, amén". Eso suena espiritual, pero a veces es señal de un corazón lejano. El amor verdadero es concreto. El amor verdadero es específico. Pablo hace tres peticiones profundas:

1. “Señor, abre el camino que yo no puedo abrir”

Dice el versículo 11: “…dirija nuestro camino hacia vosotros.
La palabra “dirija” aquí significa: enderezar, quitar bloqueos, despejar la ruta.
Pablo es realista. Él reconoce que hay obstáculos. Satanás estorba. Las circunstancias son difíciles. Pero Pablo sabe que Dios puede abrir lo que el hombre no puede.Él no dice: “Voy a forzar la puerta”. Él ora: “Señor, endereza Tú la vereda”.
Aplicación para ti:
¿Hay algo bloqueado en tu vida hoy?
¿Una relación que no sana?
¿Un hijo que no vuelve? ¿Un sueño detenido? ¿Una puerta cerrada en tu trabajo?
Entonces ora como Pablo: “Señor, endereza lo que yo no puedo enderezar.”La oración no es un escape… es el machete espiritual que abre caminos en la selva de la vida.

2. “Señor, haz crecer mi amor”

1 Tesalonicenses 3:12 "12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,"
Dice el versículo 12: Y el Señor os haga crecer…”
Fíjate bien: Pablo no les ordena "amen más". Él ora para que el Señor "los haga crecer".
¿Por qué? Porque el amor cristiano no nace de la fuerza de voluntad.
Si tratas de amar con tus fuerzas, fallarás.
Te cansarás de la gente.
El amor bíblico no es producto DEL hombre… es producto de Dios EN el hombre.
HERMANA Si hoy te cuesta amar a tu esposo, a tu vecino, o a ese hermano difícil de la iglesia… no te condenes.
No finjas.
Mejor ora así: “Señor, crece mi amor donde yo ya no puedo crecerlo.”Porque lo que Dios planta… Él mismo lo hace crecer.

3. “Señor, desborda mi amor hacia TODOS”

Dice el texto: “…y abundar en amor unos para con otros y para con todos…
La palabra “abundar” significa desbordarse, salirse de la copa.
El amor humano ama a quienes lo aman. Pero el amor de Cristo rompe las fronteras.
Pablo pide amor "para con todos". No solo para los de tu grupo.
No solo para los que piensan igual.
El amor de Cristo ama al difícil, al que te hirió, al que te contradice, al que no cambia rápido.
Hay personas que solo podrás amar… cuando empieces a orar por ellas.
La oración mata el odio. La oración mata el rencor.

III. ORA HOY COMO QUIEN SABE QUE CRISTO VIENE (v.13)

1 Tesalonicenses 3:13 "13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos."
Llegamos al punto culminante de la oración. Pablo no ora para que tengan una vida cómoda y tranquila aquí en la tierra. Pablo ora mirando al final. Al gran día. El amor verdadero se preocupa por la eternidad de la persona amada.
Dice el versículo 13: “…para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.”
Aquí está el secreto de una vida victoriosa: Vivir hoy pensando en mañana.

1. “Señor, afirma mi corazón”

Tu mayor guerra no está afuera, en la economía o la política. Está ADENTRO. Tu corazón duda, teme, se cansa, se hiere. Pablo ora para que sean "afirmados". Esto significa estabilizados. El cristiano que vencerá mañana es el cristiano cuyo corazón Dios afirma hoy a través de la oración.

2. “Señor, hazme irreprensible en santidad”

Pablo no ora para que seas famoso, ni rico, ni aplaudido. Ora para que seas irreprensible. Esto no significa ser "perfecto" sin errores. Significa ser íntegro. Sin doble vida. Sin máscaras. Sin hipocresía escondida.
La santidad no es ser aburrido o religioso. La santidad es vivir con la cara orientada hacia Dios. Pablo está diciendo: “Señor, hazlos vivir hoy como quienes saben que mañana te verán cara a cara.”

3. “Señor, prepárame para tu venida”

El texto termina con una explosión de gloria: “…en la venida de nuestro Señor Jesucristo.”Pablo visualiza la escena final: Cristo regresando, el juicio, la gloria, el fin del dolor.
Y su deseo es este: Que cuando ese día llegue, tú no tengas miedo ni vergüenza. Que te encuentres firme. Puedes engañar a mucha gente hoy. Puedes aparentar espiritualidad. Pero cuando Cristo aparezca… SOLO IMPORTARÁ UN CORAZÓN FIRME Y SANTO.
Y ese corazón no se improvisa en el último minuto. Se forma HOY. En la oración. En lo secreto. El cristiano que ora mirando al cielo… no se hunde en la tierra.

CONCLUSIÓN

Quiero darte un consejo práctico y urgente. Si quieres estar listo para la vida y para la muerte, aprende a orar así.
Cuando no sepas qué hacer… ora.
Cuando el resentimiento te quiera dominar… ora.
Cuando tu corazón esté débil… ora.
Cuando te sientas frío espiritualmente… ora.
¿Por qué? Porque la oración hace lo que tú no puedes. La oración cambia lo que tú no logras. La oración te prepara para el día en que verás a Cristo.
Volvamos por un momento al sótano donde comenzamos. A esa celda fría en Rumanía. Años después de salir de aquella prisión, Richard Wurmbrand dijo estas palabras que estremecen el alma:
“Los golpes no me destruyeron. La soledad no me destruyó. El hambre no me destruyó. La oración me sostuvo cuando nada más podía sostenerme.”
Wurmbrand descubrió en la cárcel lo que Pablo ya sabía… y lo que tú necesitas recordar hoy: La oración es más que pedir cosas.
La oración es un ancla cuando todo tiembla. La oración es el aire cuando te asfixias. La oración es el lugar donde Dios afirma tu corazón para que no caigas.
Por eso hoy te digo con todo mi corazón: Cuando orar se vuelve amar… Dios hace lo imposible.
Cuando oras: Dios abre caminos donde no los hay. Dios ensancha tu amor por los difíciles. Dios afirma tu corazón en la tormenta. Y Dios te prepara para el día glorioso de Su venida.
Así oró Pablo. Así oró Wurmbrand. Así ora Cristo por ti hoy. Y así debemos orar nosotros.
Oremos.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.