Juan 9:24-41
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 29 viewsNotes
Transcript
Juan 9:24-41
Hoy vamos a continuar en el libro de Juan con la historia del hombre que nació ciego al que Jesus lo sano y le dio vista. Vamos a dar un repaso leve.
Jesus y sus discípulos se toparon a un hombre ciego desde nacimiento. Jesus hizo barro con su saliva y se lo unto a los ojos del hombre y le dijo que se lavara en el estanque de Siloe. Al lavarse los ojos, este hombre pudo ver por primera vez. ¡Un milagro!
La gente lo llevo a los fariseos, pero los fariseos no creían que esto era un milagro. Jesus peco porque hizo barro en el día del reposo. Un pecador no puede hacer un milagro. Ellos concluyeron que Jesus no es de Dios. Esto no es un milagro. Trajeron a los padres del hombre para que confirmaran que este si era el hijo de ellos que había nacido ciego. Ellos confirmaron esto. Y aquí es donde vamos a continuar.
Por segunda vez los judíos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador»
Entonces él les contestó: «Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo»
Ellos volvieron a preguntarle: «¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?»
Él les contestó: «Ya les dije y no escucharon; ¿por qué quieren oírlo otra vez? ¿Es que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?»
Entonces lo insultaron, y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés.
»Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a Este, no sabemos de dónde es»
El hombre les respondió: «Pues en esto hay algo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos.
»Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace Su voluntad, a este oye.
»Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento.
»Si Este no viniera de Dios, no podría hacer nada»
Ellos le respondieron: «Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros?». Y lo echaron fuera.
Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?».
Él le respondió: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Él?»
Jesús le dijo: «Pues tú lo has visto, y el que está hablando contigo, Ese es».
Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y lo adoró.
Y Jesús dijo: «Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos».
Algunos de los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso nosotros también somos ciegos?»
Jesús les dijo: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado; pero ahora, porque dicen: “Vemos”, su pecado permanece.
Orar
Por una segunda vez trajeron al hombre a los fariseos.
Ya no podían negar los fariseos que había pasado un milagro.
La gente que conocían al hombre testificaba que el era ciego y ya miraba.
El mismo testificaba que el era ciego y ya miraba.
Los padres testificaban que el era ciego y ya miraba.
Pero aún no querían atribuir este milagro a Jesus.
Le decían al hombre, “Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador.” Ellos estaban seguros de que Jesus no hizo este milagro. Jesus en los ojos de los fariseos, era un pecador. Blasfemaba, quebraba el día del descanso. El no era de Dios.
Pero nosotros sabemos que esto no es cierto. Jesus no era pecador. El si era de Dios. Jesus es el que las escrituras habían prometido. El Mesías, nuestro salvador, Dios.
¿Cuál es el problema que tenían los fariseos que no podían ver a Jesus como lo vemos nosotros?
El problema es que ellos miraban a Jesus y las obras de Jesus con los ojos de su religión y no a través de la verdad de las escrituras y fe. Y los ojos de su religión estaban ciegos a las cosas espirituales de Dios. De esto hablamos un poco la ultima vez. De el peligro de la religión y las reglas religiosas. No nos arriman a Dios, nos alejan de El. Esto es lo que le estaba pasando a los fariseos. Su religión los alejo de Dios.
Dijo entonces el Señor:
«Por cuanto este pueblo se acerca a Mí con sus palabras
Y me honra con sus labios,
Pero aleja de Mí su corazón,
Y su veneración hacia Mí es solo una tradición aprendida de memoria,
Los fariseos habían convertido su relación con Dios en un acto de obras, reglas y tradición.
El hombre les contesta algo muy bonito. Les contesto con la verdad. “Si es pecador, no lo se; una cosa se; que yo era ciego y ahora veo”.
Los fariseos le pidieron que “Diera gloria a Dios.” El cumplió con eso. El le dio gloria a Dios con decir la verdad. Esto es un ejemplo para nosotros. No tenemos que agregarle o quitarle a nuestro testimonio. Con decir la pura verdad le estamos dando gloria a Dios por lo que ha hecho el en nuestras vidas.
Los fariseos eran tercos en su religión. Seguían presionando al hombre para que les revelara algo más. Un detallito más… para atrapar a Jesus.
“¿Que te hizo, como te abrió los ojos?” No era una pregunta para entender sino para destruir.
El hombre sabía esto. Sabía que ellos no querían entender. Ellos eran incrédulos y no importaba cuanta veces el recontaba el milagro, ellos no iban a poder entender lo que había pasado porque no querían entender.
Y el hombre no se estreso porque no los podía convencer del milagro que había hecho Jesus. Eso se me hizo algo muy interesante.
Creo que muchos de nosotros nos ponemos esta carga sobre nosotros. Que queremos convencer a gente de que Jesus existe, que nos quiere y que murió por nuestros pecados. Y cuando no podemos convencer a la gente nos sentimos que hemos fallado. ¿Que hice mal? ¿Lo podía a ver dicho diferente? Y empiezan las dudas. Es algo muy pesado porque estamos cargando cargas que no deberíamos cargar. La responsabilidad que tenemos es presentar la verdad, el evangelio, nuestro testimonio y ellos tienen la responsabilidad de responder a esa verdad.
»Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra ustedes de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia,
Si nos cala cuando la gente rechaza a Jesus porque sabemos que les va a pasar cuando mueran. Pero eso no es culpa nuestra. Ni Jesus pudo convencer a todos los quien se topo cuando estaba aquí.
Este hombre sabiendo que las intenciones de los fariseos eran para el mal, empezó a provocarlos. No les volvió a contestar la pregunta, sino les dijo en el vs 27. “Ya les dije y no escucharon; ¿porque quieren oírlo otra vez? ¿Es que también ustedes quieren hacerse discípulos suyos?”
Esto fue un gran insulto para los fariseos. Ellos querían atrapar a Jesus para matarlo y este hombre se está burlando de ellos diciéndoles que si querían ser discípulos de Jesus.
Los fariseos se enojaron y empezaron a insultar a este hombre. Y el insulto mas grande que pudieron decir fue…
Entonces lo insultaron, y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés.
»Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a Este, no sabemos de dónde es»
Jesus es mas grande que Moisés. No quiero minimizar a Moisés porque el fue un gran hombre de fe, pero Moisés no es Jesus! Ellos otra vez no pueden ver esto porque su ciegez religiosa. Ellos no sabían de donde venia Jesus geográficamente y menos celestialmente.
Esto asombro al hombre. Y en esto hay un poco de ironía. ¡Los fariseos no se asombraron del milagro que este hombre tenía vista, pero este hombre se asombre de que los fariseos estaban ciegos! Los fariseos eran los lideres religiosos. Ellos deberían de entender las cosas espirituales. Pero aquí había algo que no podían entender los fariseos y este hombre se los explicó. Recuerden, ellos decían que Jesus era un pecador y por eso Jesus no pudo sanar a este hombre con el poder de Dios.
Dios no oye a los pecadores, pero si oye al que teme a Dios y hace Su voluntad. Jamás se había escuchado que una persona nacida ciega fuera sanada; esto es un milagro que solo pudo venir de Dios. Si Jesus fuera un pecador como los fariseos decían, entonces Dios no lo oyera y no podía haber hecho este milagro con el poder de Dios.
Pero porque Jesus si hizo este milagro, quiere decir que Dios si lo escucho demostrando que Jesus no era pecador como los fariseos decían.
¡Este hombre uso una lógica tan simple para enseñarles a los fariseos que Jesus es de Dios! El vio las verdades y los hechos para llegar a la conclusión de que Jesus si es de Dios.
Los fariseos se molestaron. ¿Quién eres tú para enseñarnos a nosotros? Tu naciste totalmente en pecado. Y lo echaron afuera. Como quien dice lo excomulgaron de su religión.
Esto es algo que hacen tanto las religiones falsas. Te convencen de que sin esa religión no puedes ser salvo. Que si no sigues las reglitas de esa religión que ya estas condenado al infierno. Mentira tan malvada. Nosotros dependemos en Jesus para nuestra salvación, no en la religión humana.
»Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley. Puesto que por las obras de la ley nadie será justificado.
Jesus al darse cuenta de que los fariseos habían echado al hombre fuera del templo, vino a él. Quiero parar ahí un momento porque aquí ay una verdad tan importante que debemos entender. Jesus había empezado una obra buena en este hombre. Lo sano. Este hombre reconoció a Jesus como sido enviado de Dios. Y Jesus nunca lo va a abandonar. Esa es una promesa que tenemos de Dios.
Estoy convencido precisamente de esto: que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.
Jesus a empezado una obra buena en la vida de cada uno de nosotros y nunca nos va abandonar, en eso podemos estar seguros.
Gabriel nos compartió parte de su testimonio la semana pasada. Dios empezó una buena obra en él. Jesus nunca abandono a Gabriel.
Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró, le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del Hombre?».
Él le respondió: «¿Y quién es, Señor, para que yo crea en Él?»
Jesús le dijo: «Pues tú lo has visto, y el que está hablando contigo, Ese es».
Él entonces dijo: «Creo, Señor». Y lo adoró.
La interacción entre Jesus y este hombre es tan hermosa. Jesus se le revela a este hombre como el Hijo del Hombre refiriéndose al Mesías. Este hombre se entrego a Jesus y lo adoro.
Jesus le presento la verdad y este hombre con fe, acepto. Así de sencillo es. No por obras… por fe. Y eso es lo que nos ofrece a cada uno de nosotros.
Vamos a terminar el pasaje.
Y Jesús dijo: «Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos».
Algunos de los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso nosotros también somos ciegos?»
Vs 39 Jesus nos dice que El viene a juzgar. Jesus nos va a juzgar dependiendo de como hemos respondido a El. O creemos en El o no. Los que creen en El, tendrán vida eterna y los que no creen en El, irán al infierno. No es Jesus el que nos manda al infierno, es nuestra respuesta a lo que El nos ofrece. Pero primero, tenemos que entender la verdad y eso es lo que hace el evangelio.
Cada uno de nosotros somos pecadores y merecemos la muerte por nuestros pecados. Jesus es la única salvación que nosotros tenemos.
Antes estábamos ciegos a esta verdad. Pero ya que sabemos y aceptamos esta verdad, podemos ver. Podemos ver que necesitamos a Jesus. Podemos ver su gracia y amor.
Ahora, los que dicen que pueden ver sin ayuda de Jesus. Los que dicen, “Yo soy dichoso por mis obras”, como los fariseos. Ellos se van a ciegar a la verdad de que necesitan a Jesus; van a endurecer su corazón y rechazar lo que Jesus ofrece.
Los fariseos escucharon esto y se ofendieron. ¿Acaso nosotros también somos ciegos?
Jesus les respondió. Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado. O es decir, si ellos fueran humildes de corazón y reconocieran que son pecadores y merecen la muerte y que necesitan la misericordia de Dios, ellos no tendrían pecado. Pero ahora porque dicen que: “Vemos”, su pecado permanece. Ellos creen que son buenos y que no necesitan la misericordia de Dios. Que no necesitan la salvación que Jesus les ofrece. Y por eso su pecado permanece. Sus pecados no van hacer lavados por la sangre de Jesus
Quiero que se vayan hoy con un mejor entendimiento de que tan bueno es nuestro Dios. Tenemos un Dios que nos ama y que nunca nos va a abandonar. Que nos ofrece salvación atreves de le sangre de Su Hijo Jesus.
Orar
